Reseña psiquiatría: Alteración de circuitos
neuro-fisiológicos
Alteración de circuitos neuro-fisiológicos
El delincuente compulsivo se confiesa y ... acusa
Mauro Torres Tercer Mundo Editores, Bogotá, 1988
En el libro El delincuente compulsivo se confiesa y acusa, el
doctor Mauro Torres asume la vocería y la defensa de lo que él
denomina "delincuentes compulsivos", conocidos
tradicionalmente, en el terreno del derecho y la psiquiatría, como
sociópatas o personalidades antisociales. Hace su relato en
la primera persona del plural, en tono impactante y melodramático,
buscando crear conciencia en el lector sobre su interpretación de
este complejo problema.
Dentro de un enfoque muy particular, coloca al sociópata en el
grupo de los compulsivos, aliado de los alcohólicos, drogadictos,
glotones, jugadores, cleptómanos y prostitutas, con características
y orígenes comunes, sin profundizar en una descripción ni en una
definición de lo que es la compulsión. Revisa las descripciones de
delincuentes que hacen diversos escritores como Balzac,
Dostoievski, Shakespeare y Víctor Hugo.
Desde el principio, atribuye la sociopatía a un trastorno
heredado, como lo han sugerido diversas investigaciones llevadas a
cabo en los últimos decenios (véase, por ejemplo, la recopilación
efectuada por Robert Cloninger, publicada en la revista Hospital
Practice en agosto de 1978). En el enfoque del doctor Torres, la
sociopatía, al igual que las otras compulsiones presentadas ahí,
constituye un trastorno genético que se traduce en una alteración
de los circuitos neurofisiológicos, fruto de mutaciones producidas
en los antepasados por el consumo de alcohol. Sustenta esta teoría
en la revisión de árboles genealógicos de delincuentes, en los que
encuentra que del 25 al 30% de los casos tienen antecedentes
familiares de algún trastorno compulsivo. En la mayor parte de las
familias estudiadas hay alcohólicos, lo que lo lleva a plantear el
papel etiológico del alcohol en este trastorno. Desde su punto de
vista, el delincuente compulsivo es una víctima de su enfermedad y
de la sociedad que lo rodea y lo persigue. Basándose en sus
conclusiones, el doctor Torres pasa a hacer un enjuiciamiento de la
sociedad por permitir el alcohol y por no entender el problema de
la compulsión. Posteriormente, revisa algunos escritos de los
principales autores de criminología como Lombroso, Ferri, Di
Tulio y Exner, representantes de págs., ilustrado diferentes
escuelas, mostrando cómo ellos no consideraron ni entendieron al
criminal como un enfermo compulsivo. Nuevamente, insiste en
demostrar que el delincuente compulsivo es víctima de una
enfermedad física con la que nace y contra la cual no puede hacer
nada. Igualmente critica las teorías de algunos psiquiatras que
atribuyen este trastorno a la carencia de un desarrollo psicológico
y moral armónico. Por último, intenta establecer una diferenciación
entre el delincuente común y el compulsivo. Critica a la sociedad
tildándola de "poco inteligente, mecánica, sorda, ciega y sin
sabiduría" en el manejo del criminal. Menciona, sin
profundizar, la necesidad de prevención y tratamiento adecuado para
estas personas. El libro intenta abarcar un tema de mucha
actualidad en nuestro país, permitiendo que el gran público entre
en contacto con esta problemática. Sin embargo, la falta de
fundamentación científica y la carencia de citas bibliográficas
precisas lo convierten en un relato especulativo y dogmático,
alejándolo así de la literatura científica.
RODRIGO MUÑOZ T AMAYO