Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 4,  Volumen XXII , 1985
 

La prosa tranquila


Sobre literatura colombiana
Germán Vargas
Fundación Simón y Lola Guberek,
Bogotá, 1985, 249 págs.

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Sobre literatura colombiana de Germán Vargas trae una reunión de textos suyos escritos entre 1949 y 1984. Son reseñas cortísimas, comentarios, biografías noveladas, fichas sin revisar tomadas de anotaciones hechas en un viejo cuaderno, dos entrevistas, pedazos de un diario, y mucha crónica, todo muy breve, escritos con prisa, con sabor de una vida que lleva la literatura adentro. Nos quedamos sin saber si los materiales eran o no inéditos. Textos convertidos en libro "como por arte de magia", escribe Nicolás Suescún.
El libro viene desnudo; en ocho minilíneas nos lanzan seis datos sobre el autor: "Germán Vargas Cantillo. Nació en Barranquilla en 1919. Periodista. Fue director de Inravisión. Actualmente vive en Barranquilla y trabaja en El Heraldo". Claro que él mismo, con su prosa tranquila, a lo largo de todo el libro, ampliará esta información. La compiladora o, mejor, recopiladora, Sara Ganitski Guberek, no introduce el libro, explicando el por qué de la selección, el por qué de su orden de presentación, que encuentro desordenado. Hubiera sido conveniente ubicar cronológicamente las crónicas. Es importante saber que Germán Vargas, incansable lector, es el jurado de concursos de cuentos más popular en el país, que se sentaba a la sombra de los matarratones en una calle de Barranquilla o en la librería Mundo, o el café Colombia o en el bar Americano y sobre todo en La Cueva para hablar, interminable, de libros, de deportes; para reír y beber. Hay que saber que Germán Vargas es uno de los del "Grupo de Barranquilla". El libro es una verdadera caja de pandora: un discurso, para Manuel Mejía Vallejo, la biografía de Julio Enrique Blanco, entrevista a Eduardo Arango Piñeres, minirreseñas de antologías poéticas y de obras de Pablus Gallinazo, Darío Jaramillo Agudelo, Germán Pinzón, Umberto Valverde, entre otras. Escribe sobre la costa con orgullo costeño. Cuenta cómo conoció a sus amigos, a sus amigos escritores o pintores. Narra el nacimiento de dos escritores: Gabriel García Márquez y Álvaro Cepeda Samudio. Describe tertulias literarias, farras en La Cueva. Relata cuando todos ellos conocieron a Cortázar, a Borges, y cómo vieron salir a Virginia Woolf, a Joyce, al amigo Faulkner del baúl del sabio catalán de Cien años de soledad, don Ramón Vinyes.
El libro está dividido en tres partes sin razón aparente, decía. La primera trae catorce títulos organizados cronológicamente, pero cada fecha hay que buscarla en el índice. Esta primera parte comienza con una "Nota sobre el cuento colombiano" escrita en el 49, en la que dice:
"Constituye ya un lugar común hablar del escaso número de cuentistas y de novelistas que pueden salvarse al hacer un balance de la producción literaria colombiana" (pág. 11). Después, y a medida que pasan los años, el panorama parece ir cambiando. Germán Vargas encuentra muchos escritores de novela y de cuento, y sus trabajos los pondera con su prosa breve, mucho nombre, mucha cita, par de adjetivos. Como él mismo lo escribe en su texto de 1955: "Fichas sin revisar sobre la novela y el cuento en Colombia", estas "tratan de ser sin pretensiones críticas unas síntesis deliberadamente desordenadas e inseguras de lo que ha sido en gran parte la muy pobre producción de novelas y cuentos en nuestro país. Son apuntes hechos al azar de las lecturas y consignadas en un ya viejo cuaderno" (pág. 31).
La segunda parte trae diez títulos también con orden cronológico de los mismos años, otro salpicón de crónicas, biografías y reseñas a manera de inventario, escritas en tono coloquial acerca de Barranquilla y algunos de sus habitantes. Crónicas poco exuberantes, anécdotas la mayoría ya contadas por García Márquez en incontables entrevistas, o por Plinio Apuleyo, o recogidas en el agradable libro Crónicas sobre el Grupo de Barranquilla, de Alfonso Fuenmayor. Son todas esas historias que han pasado a convertirse en leyenda, en la leyenda del grupo de Barranquilla.
La tercera parte trata, con seis títulos, al parecer ordenados en cronología, episodios de la vida del autor al lado de su amigo Gabito.
Germán Vargas, sin lugar a dudas, ha amasado la literatura; su libro es un homenaje a la amistad con la literatura y sus hacedores, lleno de nombres, citas, anécdotas y chismes. Nos deja con las ganas de leer sobre literatura colombiana, según lo anunciaba el título.
La tarea que se proponen los editores de la Fundación Simón y Lola Guberek, de rescatar obras que yacen en los estantes para ponerlas a circular de nuevo, es un trabajo valioso pero requiere de un esfuerzo adicional, al de simplemente amontonar viejos textos: estos se deben editar, con todo lo que el término implica.

DORA CECILIA RAMÍREZ