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García
Márquez, el mito del eterno retorno
Gabriel García
Márquez
Michael Palencia Roth
Biblioteca Románica Hispánica,
Editorial Gredos, Madrid, 1984
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Lo habitual es que
los nuevos nombres de una literatura se vayan añadiendo de la inmensa lista de escritores
jóvenes que van ganando concursos, que obtienen el beneplácito de la crítica o
sus sucedáneos modernos, como salir en la televisión, hacer escandalitos o tener buena
prensa o el éxito en ventas. No es fácil que de pronto surja un nombre nuevo con
una obra ya madura, como el regalo de un tesoro completamente legítimo y valioso sin
objeciones.
Por lo anterior, la literatura colombiana ha contado con la inesperada y doble fortuna de
agregar últimamente dos escritores que han aportado magníficos libros a la bibliografía
nacional. En 1984 fue Fernando Vallejo, autor de la mejor biografía que se ha escrito en
Colombia, Barba Jacob, el mensajero; la mejor por el aspecto documental y también
la mejor por la fuerza y la fluidez del relato. Y, ahora, en 1985, aparece el desconocido
Michael Palencia Roth, gracias al primer libro sobre García Márquez que publica la más
prestigiosa editorial de lingüística y filología en español, Gredos de Madrid.
Y así como en Fernando Vallejo no es el acervo documental el único ingrediente, en el
caso de Michael Palencia Roth no es solamente el aparato crítico que maneja, ni su
impresionante carrera académica; lo principal en Michael Palencia Roth -para contarlo
como un feliz hallazgo, ya maduro, de la literatura colombiana-, es que escribe bien; que
no desiste de la claridad ni de la fluidez por ser profundo o por ser agudo. Lo principal
es que Michael Palencia Roth es un excelente escritor.
Michael Palencia Roth nació en Cali en 1946. Después de estudiar en Vanderbilt, obtuvo
en Harvard el máster y el doctorado en literaturas comparadas. Actualmente trabaja en la
Universidad de Illinois. Ha publicado numerosos artículos, principalmente sobre Thomas
Mann es el compilador de un libro editado en Londres y sobre García Márquez,
en revistas académicas europeas y norteamericanas. Puede decirse que este libro de
crítica de Michael Palencia Roth es el primer material suyo que circula en nuestro
medio.Es insólito que un libro de crítica -y más en una colección tan estirada como la
Biblioteca Románica Hispánica- comience con una remembranza personal; y más insólito,
que ese recuerdo sea tan bien traído como éste, tanto por lo que conviene a la sustancia
del texto como por su gancho para embarcar al lector en todo el libro. Este profundo y
objetivo y bien documentado libro comienza así: "En el verano de 1975 estaba yo otra
vez en la casa familiar, en Cali, Colombia, terminando mi tesis doctoral para Harvard
University. Un día, mientras ojeaba un viejo álbum de fotografías, noté una foto ya
olvidada. Se veía a mi padre a caballo con dos amigos. En la esquina superior, a la
izquierda, sé notaba el nombre de la finca donde estaban: Macondo. Al ver esa vieja foto
-tendrá más de cuarenta años- tuve conciencia de que escribiría un libro sobre Gabriel
García Márquez. Con este libro podría, además, deshacerme -si esto es posible- de una
enorme deuda espiritual. La última vez que vi a mi padre fue en las vacaciones de la
navidad de 1973. Como en ese tiempo estaba yo estudiando Cien años de soledad, nos
pusimos a leer la novela en voz alta. Cada dos o tres páginas conversábamos sobre lo que
habíamos leído. Aprendí mucho de esas largas conversaciones. Aprendí, por ejemplo, que
en los pueblos donde había pasado mi padre su niñez (Fusagasugá, Nilo, Pueblo Nuevo...)
sí llegaban todos los años gitanos con cosas para vender. Aprendí que mi abuelo paterno
fue algo así como el coronel Aureliano Buendía: también peleó en la guerra de los mil
días, pero con rango de general; también fue líder carismático; también fue liberal.
Sobre todo, aprendí a conocer a mi padre como nunca lo había podido hacer anteriormente,
ya que solía hablar muy poco de su propia vida o de sus antecedentes. Sin duda alguna, no
hubiera sido posible este conocimiento al fin de su vida sin la ayuda de Cien años de
soledad. Para algo sirve la literatura".
El subtítulo del libro de Palencia Roth es "la línea, el círculo y la metamorfosis
del mito". El mismo Palencia anota en la introducción que "decir que García
Márquez es un escritor mítico no es decir nada nuevo: (...) ¿Por qué, entonces
se pregunta otro libro sobre el mito en García Márquez?". El
autor repasa los antecedentes, desde el más ilustre, el libro de Vargas Llosa, hasta los
más actuales, pasando por las compilaciones más diversas, y concluye que, a pesar de la
persistencia en el enfoque, éste es el primer libro que, como tal, interpreta la
totalidad de la obra de nuestro premio Nobel "bajo un solo argumento".
En su enfoque, Palencia Roth opone "la conciencia mítica a la científica (que se
representa por el método analítico), como ejemplos de dos estilos de entender e
interpretar el mundo. La conciencia mítica es, como cualquier sistema filosófico, una
teoría de la realidad; pero, a diferencia de la mayoría de éstos, es una teoría vivida,
experimentada por mucha gente, acaso por culturas enteras(...) La conciencia
científica ha sido la dominante en la historia occidental (...) Para ésta, la realidad
se divide entre sujeto y objeto (....) En la conciencia científica, por consecuencia, el
hombre mismo es algo aparte del mundo a su alrededor: sea como observador,
investigador, manipulador o víctima. En la conciencia mítica el hombre es parte del
universo: entre los dos se encuentra una continuidad total...".
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Sobre esta base, Palencia
Roth emprende el análisis detallado de toda la obra de García Márquez hasta El
otoño del patriarca, hallando múltiples manifestaciones de la conciencia mítica,
tan diversas en su origen y naturaleza (clásicos, bíblicos, folclóricos, héroes
patrios, literarios, fenómenos naturales) que llega a preguntarse si se trata de "un
impulso creador poderoso pero desordenado; o al contrario, si será la presencia constante
del mito, en todas sus manifestaciones, una indicación de la coherencia profunda de
creador de García Márquez". Palencia se inclina por la segunda hipótesis, hallando
que esa coherencia profunda se halla en las formas literarias adoptadas por García
Márquez, quien según Palencia ha evolucionado cronológicamente, de una
creación naturalista-realista (en el sentido que estos términos tienen ahora), hacia lo
mítico, y quien maneja, mejor que nadie, el mito del eterno retorno.
Si en la ya extensa bibliografía acerca de García Márquez, se cuentan los trabajos
pioneros de don Ernesto Volkening, y las síntesis informativas tan bien ejecutadas de
Óscar Collazos y Raymond Williams, debe comenzar a contarse con otro libro para colocar
al lado de Historia de un deicidio, de Vargas Llosa, entre los clásicos de la
crítica garcíamarquiana; y ése es el Gabriel García Márquez de Michael
Palencia Roth.
DARÍO JARAMILLO AGUDELO
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