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Los ricos no usaban charreteras
Reforma militar y sociedad en la
Nueva Granada, 1773-1808.
Allan J. Kuethe
Banco de la República, Santafé de Bogotá. 1993, 442 págs.
Publicado hace algo más de quince años
en inglés, por fin aparece en castellano con una introducción en la cual el autor
se reafirma en sus conclusiones el libro de Allan J. Kuethe sobre las reformas
militares del último tercio del siglo XVIII en la Nueva Granada por lo demás,
relativamente contemporáneas de lo ocurrido en este terreno en los otros virreinatos
hispanoamericanos .
Más que una corta reseña y lo
que aquí escribiremos será una injusticia frente a la riqueza del libro, pues sólo
tomaremos en cuenta una de sus tesis , este libro merecería una amplía discusión
en nuestro medio, no sólo por la importancia intrínseca del tema (existe hoy en día en
el país un relativo consenso sobre la necesidad de una reforma democrática de la
institución militar), sino por el profundo interés histórico de sus tesis y
conclusiones, y aun, por el carácter riguroso de la construcción intelectual con que el
lector se ve gratamente sorprendido, pues más allá del estudio específico de un
conjunto de reformas, lo que el autor presenta es una visión de gran coherencia sobre las
estructuras sociales de los finales del siglo XVIII colonial.
Apoyándose en un conocimiento
cuidadoso de la creciente literatura internacional sobre el problema (el libro constituye
una buena introducción al " estado del arte" ) y en una consulta detenida de
cinco importantes archivos (en Colombia, Ecuador y España), dan al libro una gran base
probatoria e ilustrativa; este trabajo es un ejemplo de una historia erudita en el
sentido tradicional de la expresión que no se niega a incorporar nuevas técnicas
como la cuantificación , pero que sobre todo busca el análisis y la
interpretación de largo aliento, como lo demuestra su tesis sobre las relaciones entre
civiles y militares en el país, por diferencia con lo que el autor denomina las "
tradiciones pretorianas" , para referirse a la experiencia histórica de otros
países de América Latina. Desde este punto de vista este libro, de hace ¡quince años!,
constituye un modelo y un reto para la más reciente historiografía universitaria, cada
día más técnica y profesional, pero tal vez más alejada de los análisis relacionales
y de los impulsos de síntesis que animaron a la primera " nueva historia" .
El tema del libro es, en sentido
estricto, el análisis de las relaciones entre la reforma militar que buscaba
mejorar el sistema de defensa externa y aumentar el papel político del ejército en la
sociedad local y las estructuras sociales y políticas de la Nueva Granada, vista
tal reforma en el contexto general del reformismo borbónico, con todas las ambigüedades,
desigualdades y contradicciones que tal empresa comportó. Un tema más bien virgen en el
estudio de nuestra sociedad colonial.
Cuidadoso en la cronología y en el
seguimiento de la evolución de los eventos el autor sigue con gran detalle los
comienzos de la reforma (de 1770 en adelante) y sus diversos aspectos y fases (defensa
costera, reducción de indígenas en zonas de frontera, control político interno de la
parte central del virreinato) hay que señalar el logro que constituye la no
limitación de su trabajo al estudio de los aspectos legales, institucionales y
procedimentales, como ha sido costumbre en los escasos escritos que en nuestro medio han
examinado la historia de la institución militar, y no sólo en el caso de la sociedad
colonial.
Muy por el contrario, es un logro notable
del libro del profesor Kuethe su pericia para "leer" la reforma militar en
función de las condiciones y coyunturas locales, "internas", de la sociedad
neogranadina. La reforma militar no fue como no lo fue, por lo demás, ninguna otra
de las reformas ilustradas simplemente un conjunto de disposiciones y reglamentos
producto de las nuevas orientaciones del círculo que rodeaba a Carlos III. La reforma fue
y ésta es una orientación de método básica que no debe olvidar quien se ocupe
del reformismo borbón la redefinición de un conjunto de orientaciones e
imposiciones en función de intereses sociales, de formas de identidad y de
modalidades de cultura y acción política que resumían más de doscientos años de una
experiencia singular de ejercicio del poder, que había dotado a grupos regionales
dominantes de una capacidad de control social y territorial que difícilmente admitía
discusión. Es eso lo que aparece bien sustentado por el análisis de los avatares y
traspiés de la reforma militar en Popayán y, más en general, por el estudio de la
" región andina", entendida ésta como una verdadera formación social y
no como una entidad geográfica o étnica, o ambas cosas a la vez , según la
moda más reciente.
Por oposición con lo que sucedió en la
región costera, las elites de las zonas interiores del virreinato desarrollaron desde el
principio de la reforma un sentimiento de hostilidad, desconfianza y rechazo frente a
ella, pues veían en el nuevo papel del ejército una amenaza para sus privilegios y su
autonomía tradicional, lo mismo que a través del mecanismo del "fuero
militar" un principio de alteración de su autoridad política, al trastornar
las jerarquías sociales y las formas de dominio estamental. A diferencia de la costa
norte, en donde el ejército reformado fue un importante medio de movilidad social, que
reforzó pretensiones dudosas de nobleza y permitió la elevación de individuos de los
grupos subalternos (a través de los conocidos destacamentos de pardos), en el interior
del virreinato no hubo creación de lazos firmes entre la institución militar y las
aristocracias criollas, lo que, según nuestro autor, impidió el desarrollo de una
"tradición militar elitista", siendo mirado el ejército, por el contrario, con
hostilidad y rencor. Por lo demás, las relativas restricciones al ingreso de los
criollos en la alta oficialidad obraron como un factor más que permitía ver a los
militares como una verdadera fuerza de ocupación. Si a finales de los años 90
encontramos un número importante de criollos en cargos altos de la oficialidad, ello se
debe a una especie de evolución natural de quienes habían ingresado en posiciones
intermedias en los años 70 y ahora ascendían, y a la dificultad de llenar con españoles
los cargos vacantes de la oficialidad
De acuerdo con el autor, la
ausencia de nexos fuertes entre aristocracia local y ejército, y los sentimientos de
mutuo rechazo, favorecieron el que nuestro país llegara al siglo XIX "sin una
tradición de elitismo militar", y es uno de los elementos que explican la
(afortunada) ausencia de tendencias de "autonomía militar" que ha caracterizado
a Colombia, a diferencia de otros países vecinos, incluso el muy vecino Ecuador (cuya
reforma militar dependió de los virreyes con asiento en Santafé). Sin embargo, con
prudencia Allan Kuethe consigna que ese tipo de relaciones entre ejército y aristocracias
criollas "no explica por sí solo el carácter peculiar de lo civil y de lo militar
en Colombia" , aunque es "una valiosa ayuda para comprender la escena
general" (pág. 387).
Y hace bien el autor en matizar su
conclusión. Por lo menos por tres razones. La primera tiene que ver con una ausencia. Su
tesis se refiere a la actitud de los círculos de elite frente a la institución militar,
pero no indaga a pesar de una mención ilustrativa la actitud de las clases
subalternas, aunque habría demasiados argumentos para corroborarla. Recordemos el papel
de control interno que se dio al ejército, su intervención como garante de la reforma
fiscal y su función en el reclutamiento de grupos populares a los cuales se obligaba al
trabajo forzado en las obras públicas. De todas maneras, sería apasionante escribir la
historia de las actitudes populares frente a lo "militar", que en cuanto a
imágenes parece haber representado una atracción, pero que en cuanto a relaciones
reales, vividas, ha tenido mucho de pesadilla.
La segunda tendría que ver con posibles
discontinuidades introducidas por el siglo XIX y que podrían producir variaciones en
el funcionamiento general que Kuethe ha sabido percibir en el siglo XVIII. La hacienda,
las diversas formas del caudillismo y las guerras civiles que acompañaron a los
fraccionamientos regionales redefinieron las relaciones entre elites y formas primarias de
la "institución militar", lo que permitió el surgimiento de nuevas formas de
prestigio y de privilegio para aquellos que podían mostrar títulos militares
desde luego, en posiciones de mando . No olvidemos que ni el Reyes de la vida real
ni el Buendía de la novela dejaron nunca de usar su titulo de " General", para
mencionar sólo un ejemplo.
La tercera razón tendría que ver con la
forma específica de las relaciones entre capitalismo y reformas sociales en el siglo
XX colombiano, forma que ha determinado la utilización más bien sistemática del
ejército como el "actor" que enfrenta al movimiento social y sus
reivindicaciones. Demasiados fenómenos, pues, de la sociedad colombiana contemporánea
muestran una escena social altamente militarizada y un amplio papel protagónico de la
institución militar. Y, sin embargo, todo ello ha transcurrido siempre en un marco
formalmente democrático, en donde nunca desaparece por completo la referencia a la
ley, y, con una sola excepción, bajo la presencia expresa de fórmulas de derecho,
siendo, por lo demás, esa extraña combinación parte de lo que un agudo comentarista
llamó, refiriéndose a la nuestra, "una democracia enigmática".
Ninguna de estas observaciones, desde
luego, resta ningún valor a la tesis general del profesor Kuethe sobre las relaciones
entre civiles y militares en Colombia, tesis que, por el contrario, permite abrir un
inmenso terreno de investigación para la sociología política y la historia.
RENÁN SILVA
Universidad del Valle
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