Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 34. Volumen XXX - 1993 - editado en 1995

 

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Reclamos y representaciones. Variaciones sobre la política en el Nuevo Reino de Granada, 1770-1815
Margarita Garrido
Banco de la República, Santafé de Bogotá, 1993, 414 págs., ilus.


Reclamos y representaciones. Variaciones sobre la política en el Nuevo Reino de Granada, 1770-1815, escrito por Margarita Garrido, es un estudio de la sociedad colonial del último tercio del siglo XVIII y del período de la Independencia que se inscribe dentro de la aún nueva corriente de la historia, la historia social y cultural, para abrir novedosas y ricas perspectivas en el campo. El texto se aparta de los estudios de carácter institucional y económico - político que, realizados desde la excluyente óptica de las elites, era costumbre leer, y muestra, con éxito, un análisis desde lo social - cultural y desde lo que se ha denominado la historia vista desde "abajo", desde los sectores subalternos.

Transitando el territorio de la cultura política, la autora hace un análisis detallado del sistema de representaciones de los individuos de ese entonces para revelar las ideas y creencias en torno a la autoridad y su legitimidad, a la comunidad y a sus expectativas para el futuro, a su identidad y la relación con el "otro".

Se evidencian también las costumbres que adoptaban, las tradiciones que asumían, sus temores y frustraciones y las explicaciones que daban sobre las luchas que decidían emprender.

Por ello, tal como lo afirma la autora, la investigación no se proponía analizar las razones de la Independencia, sino estudiar la manera como en ella habían participado los diferentes sectores de la sociedad.

En Reclamos y representaciones se demuestra cómo, si bien el contenido de las reformas borbónicas había sido sentido y mirado por los criollos como una nueva forma de imperialismo en la órbita de lo económico - social y político, fue en el espacio de la cultura en el cual tuvo lugar el desencuentro.

Hasta entonces, los criollos se habían representado su sociedad como el producto de un pacto en el cual su identidad y su espacio social derivaban su legitimidad del reconocimiento de sus derechos a cambio de la lealtad que habían venido demostrando a la corona.

En el marco de dichas reformas, la llegada de nuevos saberes con la Ilustración propició cambios de enorme importancia: innovaciones en el lenguaje, nuevas formas de sociabilidad y experiencias diferentes, experiencias relacionadas con otra manera de aproximarse al conocimiento de la naturaleza y de la sociedad, indujeron modificaciones en esa imagen que los criollos tenían de sí mismos, de su sociedad y del papel que en ella desempeñaban.

Así, por ejemplo, aquí – al igual que en la Francia del siglo XVIII – se pusieron de moda y circularon, cambiando su tradicional sentido, palabras tales como libertad, justicia, utilidad y felicidad. Una idea de patria comenzó a germinar: la patria entendida como la asociación para el logro del bien común antes que para los intereses particulares. Y la administración española comenzó a mirarse como lenta, inepta y corrupta.

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Todo ello condujo a un compromiso con la transformación de la realidad americana. Los criollos no podían reconocerse en el orden que implicaban las reformas y sentían, además, ilegitimado el pacto por parte de las autoridades metropolitanas.

Algo similar tuvo lugar entre las gentes del común. Los vecinos poseían una peculiar concepción de su orden social y de su identidad; no obstante, compartían con los criollos algunas imágenes de las representaciones.

Muy diferente fue, en cambio, la experiencia de los indios hispanizados, quienes poseían cierta conciencia de ser el "otro".

Del trabajo merece destacarse también que, contra toda creencia anterior, la investigación muestra cómo la participación de los sectores populares en lo considerado público local fue constante, rica y dinámica a lo largo del período colonial. Y el que, en virtud de la cultura política propia de los criollos, el apoyo popular fuese invocado y considerado de vital importancia para dirimir toda clase de querellas.

Además de lo anterior, un gran logro del libro estriba en que descubre – desde la perspectiva de la cultura – que la Independencia fue un proceso que buscaba mucho más que la autonomía para la gestión económica, social y política de una sociedad. En él, de manera relevante, la Independencia aparece como un proceso cultural que implicó la formulación de una propuesta de identidad.

Identidades, lealtades, pacto, fiesta, pasión, en fin, todo ello hace de Reclamos y representaciones un libro de obligada lectura, pues con él la autora coloca los estudios sobre la colonia y la Independencia en la vanguardia del debate actual y logra articularlos a los estudios sobre la república decimonónica y la contemporánea en un encuentro que no es el de la mera sucesión cronológica, tal como había venido sucediendo.

MARGARITA ROSA PACHECO