Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 34. Volumen XXX - 1993 - editado en 1995

 

¿Está okey el español?


Encuentro internacional sobre el español de América. Presencia y destino. El español de América hacia el siglo XXI. Tomo II
Varios autores
Instituto Caro y Cuervo, Santafé de Bogotá, 1992, 258 págs.


El año 1992 fue propicio para reflexionar acerca de todos los temas del Nuevo Mundo. Alrededor de la lengua – el español de América – giró un encuentro internacional organizado conjuntamente por la Academia de la Lengua, el Instituto Caro y Cuervo y la Fundación Santillana para Iberoamérica. El objetivo de la reunión puede plantearse como pregunta: "¿Se considera la lengua como elemento constitutivo de la nacionalidad y como medio de integración del mundo hispanoamericano?" (pág. 173). Las distintas ponencias de este segundo tomo publicado por el Instituto Caro y Cuervo tratan de dar respuesta, cada una a su manera.

Una de las ponencias – la de Rafael Alvarado – correspondió a los problemas que plantea el avance de la ciencia y de la técnica frente a los diccionarios académicos. ¿,Qué tanto se puede mantener la unidad de la lengua con la afluencia, cada vez mayor, de tecnicismos? ¿Y qué pensar de que se imponga un lenguaje científico extranjero con los descubrimientos alemanes, franceses y sobre todo estadounidenses? Es evidente que un diccionario general no puede recoger todos los términos técnicos pero de hecho necesita incorporar algunos, señala Alvarado. La tarea, aunque un poco difícil, "no es rebasar la tecnología, sino tratar de asimilar al español y al diccionario académico los términos más difundidos, mediante una selección y definición adecuadas" (pág. 15).

El peruano Luis Jaime Cisneros examina la lengua desde su experiencia nacional. Para él la "lengua ha terminado por convertirse en grave obstáculo para la 'realización' del individuo y para la consolidación de una real comunidad nacional, con lo que evidentemente conspira en el proceso de organizar una verdadera democracia" (pág. 26). La cuestión que Cisneros examina en su ponencia es la de la lengua como medio subversivo. El grupo guerrillero Sendero Luminoso tiene dentro de sus filas universitarios y personas que trabajan en los campos de las ciencias sociales y la lingüística. El autor muestra cómo Sendero Luminoso asume un "sistema: desde el texto, una forma real de llegar al campesino y al indígena mostrándole la palabra adecuada a su condición, mientras que los textos escolares oficiales, redactados por pedagogos y no por agitadores sociales, hablan de una realidad colmada de héroes, patria, familia, etc.

Sobre el aporte negroafricano al léxico de Colombia versa la ponencia de Nicolás del Castillo Mathieu. Los africanismos se hallan extendidos en las costas caribe y pacífica de Colombia. La palabra macondo, por ejemplo, tan famosa ya en la literatura, se relaciona, según Germán de Granda, con la voz congo - cubana makondo, que significa "plátano". Por otro lado se conoce la versión del consejero de Lisboa, "culto y penetrante viajero, que registró la voz en las cercanías del Canal del Dique, en 1853": "Allí también abunda el exuberante e inútil macondo, árbol majestuoso cuyo tronco tiene de seis a ocho palmos de diámetro y cuya frondosa copa se eleva a la altura de los más elevados de los bosques americanos" (pág. 71). "Humboldt también encontró macondos en las cercanías de Turbaco, cincuenta años antes". El trabajo estudia los aportes africanos al léxico colombiano, teniendo en cuenta las investigaciones y artículos sobre el tema.

Un asunto que interesa en el campo de la información y las comunicaciones, lo analiza José María Desantes: el lenguaje entre comunicador y comunicado. Antes que la imagen, la palabra es algo básico en la comunicación. Por eso su ponencia se fundamenta en las "posiciones que se plantean – o se deben plantear – al informador cuando piensa en la palabra a través del prisma de la comunicación" (pág. 104). ¿Se puede hablar de una verdadera comunicación considerando el papel de los informantes y de los medios? Desantes manifiesta que no, y lo sustenta con tres razones. Primera: la prisa que caracteriza al trabajo informativo: "La redacción de la noticia ha de hacerse a marchas forzadas, improvisadamente y sin apenas posibilidad de corrección" (pág. 114). Segunda: debido a la limitación del espacio y tiempo la verdad no se difunde sino parcialmente. Tercera: el informador "no es el creador del mensaje sino su adaptador al medio" (pág. 114). El mensaje llega por vías técnicas que transmiten el texto abreviado o incorrecto. La paradoja, dice el autor, "consiste en que cuando hay más medios de comunicación, se produce un flujo comunicativo inferior en calidad y no siempre superior en cantidad". La solución a estos problemas es una utopía para el siglo XXI, como señala Desantes. Afirma, sin embargo, que se puede construir un lenguaje comunicativo, así como existe uno científico y uno literario.

Acerca del tema central del libro, el español de América hacia el siglo XXI, Rodríguez Castelo habla, en una breve exposición, de dos movimientos en los que "vive tensa nuestra lengua" (pág. 143), uno centrípeto, otro centrífugo. De dispersión y fragmentación el primero; de concentración y unificación, el segundo. La fragmentación del español se debe a fenómenos como la televisión y su inmediata consecuencia: el empobrecimiento del lenguaje. Con un léxico tan pobre como el de las telenovelas, ¿qué tanto puede enriquecer su idioma un hispanoamericano medio? La solución, dice el autor, está en la educación.

¿Hacia qué dirección va, finalmente, el español? ¿Se convertirá simplemente en un código de comunicación, en un modo de expresión masificada? La conciencia de los problemas que enfrenta el español no debe ser tarea única de quienes se reúnen a discutir el gran tema.

SILVIA M. CRISTANCHO B.