Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 34. Volumen XXX - 1993 - editado en 1995

 

Luis Llach,
El arquitecto de Quibdó

 

LUIS FERNANDO GONZÁLEZ
Universidad Nacional de Colombia.
Trabajo fotográfico: Luis Fernando González y Bernardo Maecha.

En el año 1907, en varias ediciones del periódico Ecos del Chocó, de la ciudad de Quibdó, apareció un anuncio en donde un tal Luis Llach Ll., ostentando el título de ingeniero civil, ofertaba sus servicios para la

Construcción de toda clase de edificios, levantamientos de planos, elaboración de presupuestos, etc. y toda lo concerniente al ramo de ingeniería, contando para el efecto con instrumentos modernos y personal idóneo 1 .

Anuncio publicitario en donde ofrecía sus servicios profesionales en Ecos del Choco, núm. 3., Quibdó, 25 de febrero de 1907, pág. 12.

 

¿La dirección? El lado sur del Convento. ¿Quién era este "ingeniero" y cuáles eran las razones que lo condujeron a establecerse en una localidad que por esos años no era más que un villorrio con algo menos de 12.000 habitantes?

¿Cuáles eran las motivaciones para que un profesional, uno de los pocos de aquellos años en Colombia 2 , publicitara sus servicios en un medio estrecho, con poco campo de acción, en donde las casas y las costumbres constructivas seguían apegadas a la madera, la paja o el zinc? En 1922 un cronista nicaragüense notaba y describía así la rusticidad de Quibdó:

 

El río, las altas casas de cara y palma, un cielo plomizo, lluvia, siempre lluvia; grandes casas comerciales, cierto es que Quibdó es una ciudad exótica en Colombia que no se parece a ninguna. Todo tiene sello de fragilidad, de improvisación y, sin embargo, hay casas que cuentan más de un siglo de existencia 3 .

Las condiciones de fragilidad y elementalidad no le auguraban grandes posibilidades al ingeniero. Con tan pocos factores de atracción, es difícil establecer los motivos que lo condujeron a radicarse allí. Sin embargo, se perciben en él la sed de aventura o el ánimo de comerciante 4 , venido, como era usual, desde Cartagena, remontando el Atrato en barco de vapor.

Lo cierto es que inició una febril actividad. Sus ejecutorias se generaron como producto de los acontecimientos políticos y los cambios que se experimentaron en esta región, cambios en los que a veces actuó como soporte durante tres períodos discontinuos.

El primer periodo abarcó los años corridos desde su arribo hasta 1910. Esta época se caracterizó por el aporte al surgimiento y formación del nuevo organismo territorial del Chocó, creado bajo el gobierno de Rafael Reyes.

Desde el período colonial las provincias del San Juan y del Atrato, por separado, formaban parte de la gobernación del Cauca. A partir de 1906 se desagregan de ésta y son proclamadas como intendencia del Chocó 5 .

El nuevo carácter político - administrativo del territorio estuvo acompañado de leyes que buscaron incentivar el "progreso" de la olvidada provincia, mediante la construcción de caminos, el impulso a la navegación en barcos de vapor, la educación, la prensa, etc.

Si bien las leyes no se transformaron en logros representativos, sí incentivaron un nuevo espíritu y renovaron los ánimos altruistas por construir un Chocó con reconocimiento e identidad en el concierto nacional.

De tal suerte que para Llach había un programa de trabajo que necesitaba de la ingeniería, especialmente en la construcción de caminos de conexión interregional y la infraestructura urbana, especialmente en Quibdó, la capital.

Pero es importante señalar otro acontecimiento que afectó profundamente el desarrollo del Chocó, como fue el arribo de la comunidad de los Hermanos Hijos del Inmaculado Corazón de María (claretianos), quienes, además de participar en el acontecer religioso, incidieron sobre la vida cultural de la intendencia en campos como la arquitectura, la educación, la música, entre otros.

Otro fenómeno que se dio y cuyos antecedentes se remontan a finales del siglo XIX fue el ascenso social y económico de los sirio - libaneses, quienes llegaron a ser los grandes comerciantes de la época, y que, con algunos comerciantes negros que irrumpieron exitosamente, conformaron un nuevo grupo social, más liberal en sus ideas de desarrollo, en detrimento de la vieja burocracia aferrada a los sueños del viejo dominio de las "aristocráticas" familias payanejas.

Don Luis estuvo en el centro del torbellino, dando muestra de su capacidad como ingeniero y sorprendiendo con su multifacética personalidad.

Se reveló como escultor - artesano en 1907, cuando elaboró el altar de madera del templo San Francisco de Asís, pagado por la familia Meluk. Para el gusto de un cronista de la época era una bellísima obra de arte:

Conforme al estilo gótico florido, en artística combinación con el románico. La decoración es admirable... hay en ello un gusto estético exquisito 6 . .

Fue profesor de caligrafía y dibujo en 1908, en el Colegio Público de Quibdó, primer colegio del Chocó. En compañía del señor Enrique Ferrer desempeñó presidencia de la primera junta de ornato e higiene que, como era usual, se encargaba de embellecer la ciudad, y a través de esta junta participaron en el programa de desecación de pantanos, apertura de nuevas calles y mejoramiento de éstas para ir ganándole territorio a la selva y consolidar la base de la futura ciudad.

Como ingeniero director de obras públicas 7 , dirigió la construcción de los puentes urbanos, los levantamientos topográficos y el trazado del camino Quibdó – Istmina, la futura carretera interregional que uniría las provincias del San Juan y del Atrato.

Su profesión de arquitecto, la ejerció en el diseño de la iglesia de Istmina a petición del presbítero Tomás C. Terán.

Después de su permanencia en la provincia del San Juan, viajó a Costa Rica, donde se estableció entre 1910 y 1920. En San José y Cartago diseño un grupo de edificaciones, entre las cuales se halla la más lograda de su carrera en este país, al decir de Carlos Altezor. Se trata del "Palacio para correos y telégrafos, Ministerio de Obras Públicas y Ministerio de Hacienda, construido entre los años 1914 y 1917" 8 .

En los primeros días del mes de abril de 1920, regresó a Quibdó, para iniciar su segundo período chocoano, igual de prolífico al primero, pero más intenso y febril, durante el cual concretó una obra de relieve afín con las nuevas realidades sociales y económicas que vivió en seis años de nueva permanencia.

La década del veinte, a diferencia de los primeros cuatro lustros del presente siglo, presentó una ciudad dinámica que no aspiraba solamente a hacer terreno, sino también a construir sobre lo desecado y saneado.

El principal motor fue el auge económico, producto de las altas cotizaciones del platino en los mercados mundiales 9 , y el Chocó era el primer y casi único productor mundial de ese producto.

Propuesta de desarrollo urbano – Urbanización del Barrio Norte – diseñada por Luis Llach en 1924 siendo director de Obras Públicas de la entonces intendencia nacional del Chocó.

 

Quibdó, como centro comercial y administrativo, experimentó una inusitada transformación reflejada en el crecimiento demográfico 10 , el aumento de la construcción, la expansión urbana, el auge del comercio y con éste el de la navegación en barcos de vapor. De igual manera la introducción del cine, la luz eléctrica, el telégrafo y la aviación 11 . Todo esto trae como consecuencia la ruptura y transformación de las relaciones espacio - temporales de sus habitantes. Se añoran los nuevos ideales y una nueva estética; es el tiempo de la modernidad.

La clase dirigente en ascenso, constituida por la segunda generación de inmigrantes sirio - libaneses, por los comerciantes negros y la intelectualidad, abogaron por una ciudad que reflejara en su espacio público y en las edificaciones, las aspiraciones cosmopolitas que llegaban desde Europa en los barcos de vapor, ya fuera por sus viajes, las noticias de revistas y prensa, el cine o las narraciones de tanto inmigrante europeo que se asentó por esos años en Quibdó.

El "claro en la selva" pidió una iconografía y una "monumentalidad" apropiadas a su espíritu literario y estético, y encontró amplia respuesta en las habilidades de Llach como escultor, urbanista y arquitecto.

No fue ajeno a la ola de ideales republicanos, característica latinoamericana, de dotar las plazas de las ciudades con los bustos o estatuas de los héroes que encarnaran los ideales patrios y la fundación de la nacionalidad. Fue el caso del monumento a Bolívar (1920), que, según Sotillo Picomell, se "apartaba del idealismo de Tenerani", punto de referencia obligado para "hacer un planteamiento humano del sufrimiento" 12 . Realizó, además, obras con las que se inició el proceso de formación de una identidad regional, es decir: la chocoanidad, como lo dan a entender los monumentos de César Conto (1924) y Tomás Pérez (1925) 13 . El busto de este último, al igual que la plaza del mismo nombre, desaparecieron lamentablemente.

En cambio el de Conto se erigió en el parque Centenario y es muestra de la búsqueda de legitimar la identidad por medio del historicismo. El busto del insigne chocoano está en el interior de un templete con columnas de inspiración jónica, cubierto con cúpula coronada con un águila imperial.

Como urbanista, Llach acogió las inquietudes que se plantearon desde 1920, especialmente en el periódico A.B.C. 14 , donde se expreso la necesidad de dotar a Quibdó con un barrio residencial moderno, con construcciones higiénicas y ventiladas de aspecto hermoso y atractivo. Acabar con el antiguo sistema de construcción de enormes y costosos maderámenes y un modelo mandado a recoger 15 .

Cuando desempeñaba el cargo de director de obras públicas, presentó un plan de urbanización y ensanche de la ciudad, que fue entregado en octubre de 1924. La propuesta constaba de un trazado planimétrico con manzanas ortogonales y unos ejes transversales que rompían la retícula. Se percibe la intención de dar un toque afrancesado, especialmente en la esquina nororiental, donde se destinaba un espacio para zonas verdes, parque y sedes gubernamentales y religiosas.

El plan urbanístico reglamentaba la dimensión de las manzanas, el ancho de las vías y el uso de los suelos. Ponía especial énfasis en las características de la construcción y el diseño de las viviendas. Para éstas se contemplaban retiros destinados a antejardines y terrenos interiores para jardín. Se insistía en la construcción con concreto y otros materiales duraderos.

Aunque el plan no se ejecutó cabalmente, sí se inició con la denominada urbanización del barrio Norte, en donde se construyeron varias viviendas, especialmente de comerciantes. Se conformó como un suburbio con casas quintas comunicadas con la zona central de la ciudad por la denominada Alameda Istmina. El resto de la propuesta orientaba la expansión hacia el norte, siguiendo más o menos los alineamientos dados.

En lo arquitectónico, Llach dejó una impronta historicista con la que colmó los sueños represados y alimentados en los dos decenios anteriores. En 1922 diseñó el cementerio, para el que creó una portada a manera de pilonos egipcios rematada en una clepsidra. El proyecto fue construido por el "ingeniero" Rodolfo Castro B. Al año siguiente emprendió el diseño y construcción de la escuela modelo y la penitenciaría.

Fachada de la penitenciaria, hoy cárcel Anayanci, en el año 1927. Tomada de A.B.C., núm.1378, Quibdó, 26 de marzo de 1927.

 

La penitenciaría, una sobria edificación neoclásica se constituyó en la primera obra totalmente levantada en concreto. Cuando se inauguró, el 6 de mayo de 1926, la opinión pública la saludó con gran regocijo:

De lo mejor que hay en el país, la mejor en cárceles del circuito y solo los panopticos en extensión, ninguno belleza y comodidad 16 .

Ocho meses después (el 15 de noviembre), cuando ya había dejado para siempre a Quibdó, se inauguró la escuela modelo, una edificación utilizada en la actualidad como palacio municipal, en la que se destaca el cuerpo central de su composición triadica, con un pórtico griego cuya columnata tiene aspiraciones jónicas.

Interior de la antigua Prefectura Apostólica, con el monumento a la Inmaculada María patrona de los claretianos, orden que ordenó la construcción en el año 1930. Fotografía de Luis Fernando González, Quibdó, 1992.

 

Papel destacado para el adelanto de estas construcciones, desempeñó la introducción del concreto, que ya se venía utilizando esporádicamente desde 1906. Incluso, este material sirvió para pavimentar, bajo la dirección de Roberto J. White, en 1921, algunas calles principales. Llach usó el nuevo material en proyectos anteriores al de la cárcel, cuando participó como asesor técnico de la fábrica de piedra artificial, de propiedad de la casa comercial Hermanos Malluk, dedicada a producir bloques de gran tamaño y placas, para edificaciones gubernamentales. Posteriormente, produciría las partes prefabricadas para la arquitectura historicista. El repertorio de dicha fábrica incluía balaustres, pináculos, jarrones, basamentos, fustes, capiteles, entre otros ornamentos utilizados especialmente en las viviendas.

Esta experiencia muy seguramente la llevó a Costa Rica después de 1936, en donde se produjeron los prefabricados en la fábrica de "Doña Adela" de la que fue asesor:

El bloque de cemento que la empresa produce, liso y con rugosidades imitación piedra, da lugar a una arquitectura urbana y suburbana, con jardín muy particular y distinguible hasta el día de hoy, en el paisaje urbano de San José 17 .

Durante el período de 1920 a 1926 realizó muchas otras cosas. Fue el ilustrador de la portada del libro de Reinaldo Valencia, Río abajo (1920); diseñador de los planos del puerto principal sobre el río Atrato (1920); director de los nuevos levantamientos topográficos y el trazado de la futura carretera a Istmina (1923), y nuevamente presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas en 1924.

 

Arcada sobre el patio interior de la antigua Prefectura Apostólica, hoy Palacio Episcopal. Edificación diseñada por Luis Llach y construida por el hermano claretiano Vicente Galicia entre 1932 y 1942. Fotografía Luis Fernando González, Quibdó, 1992. Arcada del segundo piso del Colegio Carrasquilla, construido entre l925 y 1942 en la ciudad de Quibdó con diseño de Luis Llach Ll. Fotografía Luis Fernando González, Quibdó, 1992.

 

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Patio lateral del Colegio Carrasquilla, construido en homenaje al escritor chocoano Ricardo Carrasquilla. Fotografía Luis Fernando González, Quibdó. 1992. Iglesia Jesús Nazareno construida en primera instancia por el sacerdote Félix Pereira, reedificada con diseños de Vicente Galicia y Luis Llech en Medellín. Ubicada sobre la avenida Juan del Corral con Moore. Fotografía Luis Fernando González, Medellín, 1994.

 

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Fachada del Colegio Carrasquilla, construido en homenaje al pedagogo y escritor quibdoseño en el centenario de su nacimiento sobre la antigua plaza Tomás Pérez en Quibdó entre los años de 1925 y 1942. Fotografía de Luis Fernando González, 1992. Sección del propileo de la antigua escuela modelo, hoy Palacio Municipal, construido entre los años 1923 y 1926 por don Luis Llach Ll., con diseños propios. Fotografía de Luis Fernando González. 1992.

Sin elaborar las esculturas que iban a colocarse en el tímpano del pórtico la escuela modelo, por el mes de octubre de 1926, dejó definitivamente la ciudad de Quibdó para radicarse en Nueva York.

Desde el extranjero cumplió su tercer período de ejecutorias. En diciembre de 1923 diseñó la remodelación del palacio casa de gobierno de la intendencia, de la que envió en 1929 (con fecha de 25 de septiembre) los planos de las rejas exteriores. El 30 de noviembre de 1930 firma y envía desde Nueva York los planos para la sede de la prefectura apostólica, sin lugar a dudas su más importante obra de Quibdó.

Antiguo Palacio de correos y telégrafos, Ministerio de Obras Públicas y Ministerio de Hacienda, construido por una empresa norteamericana entre los años 1914 y 1917 con diseños de Llach en San José de Costa Rica. Fotografía de Luis Fernando González, 1994.


El diseño decididamente ecléctico de la prefectura, resolvió acertadamente las difíciles condiciones ambientales del trópico húmedo, a partir de un claustro y patio central, ventilación transversal, quiebres solares sobre el poniente, alturas, etc. Su interior rememora por su patio y sus arcadas, imitación del mudéjar, algún tipo de arquitectura andaluza.

Los finos y hermosos planos son materializados con perfección y delicadeza por el hermano claretiano Vicente Frumencio Galicia 18 , quien dirige la obra hasta el año de 1941, cuando la dejó, para ser asumida por la empresa barranquillera Cornelissen y Salcedo, que la culminó en 1942.

Galicia enfrentó el reto del lenguaje historicista en un perfecto trabajo de formaletería y vaciado de concreto. Infortunadamente, la empresa barranquillera no hizo lo mismo para el último piso que le correspondió ejecutar, aunque sin demeritar la totalidad de la obra.

Igualmente, bajo la conducción de Galicia se adelantó gran parte de la edificación destinada al colegio Carrasquilla que también diseñó Llach, desde 1925. El cuerpo principal mantiene hoy sus características, aunque con adiciones posteriores de lamentable ejecutoria.

Monumento a Cristóbal Colón en la plaza de España en San José de Costa Rica. La ecultura es obra de Luis Llach. Fotografía de Luis Fernando González, 1994.

Sin poder confirmar exactamente las fechas, quedan de este período algunas viviendas atribuidas al ingeniero catalán. Por el diseño y el lenguaje empleado, se puede atribuir a Llach la casa de Delfino Díaz, una obra menor pero de indudable valor histórico.

Vale la pena reseñar que en 1941 aparece firmando en compañía del hermano Galicia uno de los planos originales ("trabajo No 58, plano No. 3, Quibdó 15 de abril de 1941", dice en un recuadro del extremo superior derecho del mencionado plano) de la iglesia dedicada a Jesús Nazareno y al Beato Padre Claret. El diseño inicial de esta iglesia fue obra del nicaragüense Félix Pereira. No puedo decir aún con certeza cuál fue la intervención precisa que tuvo don Luis Llach en este diseño, pero aparece en muchos de los elementos constructivos y formales la impronta que caracteriza lar obras ejecutadas al alimón con el hermano Galicia.

En 1934 regresó a Costa Rica donde continuó su labor como arquitecto hasta su muerte 19 .

Es precisamente allí donde se ha valorado su aporte y ha ocupado un lugar destacado en la historia arquitectónica, no solo por su trabajo como diseñador y constructor, sino también como fundador de las revistas de arquitectura, como Arte y Vida:

Esta revista puede considerarse el germen de las revistas de arquitectura nacionales, pues parece claro que a pesar de la corta vida de la revista, Luis Llach pretende introducir la preocupación por la arquitectura en la temática que ella toca 20 .

Aún no sabemos las motivaciones que lo llevaron a vivir en el Chocó, tal vez nunca lo sabremos. Sin embargo, la sensación que queda, después de este recorrido histórico, es que de aquel desconocido del anuncio, en 1907, se pasa a un ilustre profesional, formado en la universidad de Barcelona, con una relación indisoluble con Quibdó.

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Catedral de Nuestra Señora de los Angeles en la ciudad de Cartago (Costa Rica), diseñada por Llach en la década del 10. Hoy es monumento nacional. Fotografía Luis Fernando González, 1994. Copia de uno de los planos originales de la Prefectura Apostólica, diseñados y dibujados por don Luis Llach en Nueva York el año 1930. Corresponde la reproducción al cuerpo central de la edificación. Tomada de los planos originales, Archivo Palacio Episcopal, Quibdó.

Su trabajo en Quibdó es el aporte a la conformación del colectivo arquitectónico colombiano. Si bien con unas dimensiones regionales, por la localización de las edificaciones, las ideas plasmadas en diseños y formas construidas traspasan el margen comarcal, y su autor merece sin ninguna duda pasar del anonimato, en que ha estado sumido por decenios, a ocupar un sitial importante entre los arquitectos que crearon y aportaron grandes valores al patrimonio cultural colombiano, patrimonio siempre tan amenazado, indefenso y desconocido.

 

 

NOTAS:

1 Periódico Ecos del Chocó, núm. 3, 25 de febrero de 1907, pág. 12.

2 Por el año de 1907 los más destacados y conocidos son el colombiano Mariano Santamaría, el francés Gaston Lelarge y el alemán Joseph Víner en Buga. Sin diferenciar entre ingeniero y arquitecto pues los límites en aquella época eran difusos.

3 Periódico A.B.C., núm. 703, Quibdó, 2 de agosto de 1922. pág. 1.

4 A finales del siglo XIX el grueso del comercio de Quibdó se hacía con Cartagena. Era normal la existencia de sucursales de casas comerciales en las dos ciudades y el traslado de sus propietarios o administradores entre ellas. Jorge Alberto Restrepo y Manuel Rodríguez, en su trabajo "La actividad comercial y el grupo de comerciantes de Cartagena a finales del siglo XIX", publicado en Revista Faes, núm. 1, Medellín, 1992, se refieren a la existencia, en 1899, de una ebanistería de vapor, de la compañía Zubiria y Llach, que podría dar pistas del arribo de don Luis Llach a Quibdó.

5 La intendencia del Chocó se creó mediante el decreto 1347 del 5 de noviembre de 1906, que entró en vigencia en 1907. Durante un periodo de 6 meses, a partir de octubre de 1908, fue elevado a categoría departamental con el nombre de departamento de Quibdó. La ley que creó la nueva división territorial colombiana fue derogada mediante la ley 65 de 1909, que entró a regir en 1910, dejándolo definitivamente como intendencia nacional del Chocó.

6 Periódico El Chocó. núm. 7. Quibdó, 30 de noviembre de 1907, pág. 3.

7 El Ministerio de Obras Públicas, mediante el oficio 1768, emanado en Bogotá el 18 de enero de 1908, autorizó a la intendencia para el nombramiento, que fue efectivo mediante el decreto 16 de 21 de enero de 1.908, firmado por Eduardo Ferrer.

8 Carlos Altezor, Arquitectura urbana en Costa Rica. Exploración histórica 1900-1950, San José, Editorial Tecnológica de Costa Rica, 1986, pág. 71.

9 Como consecuencia de la revolución bolchevique y la primera guerra mundial, la producción de platino en los montes Urales bajó a niveles ínfimos, y los precios del metal en la bolsa de Nueva York adquirieron altas cotizaciones. Estados Unidos, a través de algunas empresas después unificadas en la tristemente célebre Chocó Pacífico explotaron en la región del San Juan, especialmente en Condoto (Andagoya), el platino para convertir al Chocó en el mayor productor mundial. Entre 1916 y 1932 el presupuesto de Quibdó, que centralizaba el comercio en auge, se incrementó considerablemente, hasta el punto de tener en 1928 el octavo presupuesto del país.

10 De 14.553 habitantes censados en 1912 pasó n 24.722 en 1918. Lo que representa un incremento de 10.169 habitantes en sólo seis años, teniendo así uno de los mayores porcentajes de incremento demográfico del país: el 70%.

11 La Scadta hizo un primer vuelo de reconocimiento en 1923, viajando de Barranquilla a Quibdó en cinco horas y media. El servicio se regularizó al año siguiente.

12 Periódico A.B.C., núm. 684 Quibdó. 25 de agosto de 1921 pág. 2.

13 César Conto (Quibdó, 1836 - Guatemala, 1891), político, militar, orador, poeta, periodista y filólogo. Fue presidente del estado del Cauca entre 1875 y 1877 y cónsul general en Londres. Tomás Pérez, nació en Lorica y participó en la guerra de Independencia. Fue ejecutado en Quibdó en 1816.

14 Periódico A.B.C.. núm. 569, Quibdó, 15 de junio de 1920, pág. 1.

15 Periódico A.B.C., núm. 1012, Quibdó, 7 de abril de 1925, pág. 2.

16 Periódico A.B.C., núm. 1188, Quibdó, 20 de mayo de 1926, pág. 1.

17 Altezor, op. cit., pág. 133.

18 Ibíd., pág. 71.

19 Ibíd., pág. 134.

20 Ibíd.