Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 34. Volumen XXX - 1993 - editado en 1995

 

Dios bendiga los apócrifos


Los arcángeles de Sopó
Pablo Gamboa Hinestrosa
Fotografías: Ernesto Franco

El Navegante Editores. Santafé de Bogotá, 1993, 95 págs.


La magia del libro permite reunir y mostrar un conjunto de cosas valiosas, poco conocidas, y difundirlas sin término en la distancia. En esta ocasión, la espléndida colección de los doce arcángeles conocidos como "de Sopó", completados ahora por dos cuadros más Angel Custodio de Subachoque y San Miguel, Arcángel de la Tercera, son publicados por El Navegante Editores con el patrocinio de Alpina Productos Alimenticios S.A.

Hoy todavía es un misterio quién pintó la colección y por qué escogió este tema, que para la época de la que provienen las obras, mediados del siglo XVII, no era común. Los ángeles y los arcángeles desempeñaban un papel secundario en la escena religiosa de la pintura en la llamada Escuela Santafereña, de los siglos XVII y XVIII, y su estilo pictórico no tiene ninguna relación con las formas manieristas y los ornamentos marcados por un influjo barroco que caracterizan los cuadros de la iglesia de Sopó.

Las dos referencias más próximas respecto al tema, bien podrían ser la de los arcángeles arcabuceros que se encuentran en el norte de Argentina, tristemente ocultos bajo capas y capas de repintes hechos a través del tiempo, y la de los peruanos. Estos últimos, mucho más conocidos, se sitúan en el siglo XVIII. Deducción hecha de sus galas militares, copia de las de la época.

De modo que el grupo de cuadros presentado en este libro, aun contando con la hipótesis de que hayan sido realizados en Europa, es tal vez una colección única en su género, como conjunto, en la América del siglo XVII.

También es un misterio el hecho de que los doce cuadros, de grandes dimensiones – 2,38 x 1,67 m. cada uno –, se encuentren en la iglesia de Sopó, ya que para la época en mención éste no era un centro de evangelización muy importante, al que le dieran prelación las autoridades eclesiásticas, para albergar esta particular colección.

El libro, a manera de catálogo, resume en textos cortos, con muy buena información, todos los datos que se conocen alrededor del tema. Describe uno por uno los cuadros, llevando al lector hasta detalles íntimos de cada pintura. Es una guía del recorrido entre la iglesia de Sopó y un riguroso análisis de la iconografía de los once arcángeles y el ángel custodio, basada, en su mayor parte, en pasajes bíblicos.

En el Nuevo Testamento sólo figuran tres arcángeles: Miguel, Rafael y Gabriel, Los demás son arcángeles apócrifos, y aun estos tres, en el caso de los de Sopó, salen de su contexto y son reinterpretados por el artista que los realizó. "La versión del arcángel Miguel de Sopó, se aparta de esta figura [el autor se refiere a su descripción en el Apocalipsis 12, 7:9], sus vestiduras son diferentes y no tiene la inscripción ["Semejante a Dios", que casi siempre lo acompaña]" . En este cuadro, la narración bíblica ha sido traspuesta de modo que los contendores, el arcángel arriba y el demonio abajo, sobresalgan en primer plano. El príncipe de la luz predomina sobre el de las tinieblas, representado con la figura demoníaca de la bestia feroz y no como dragón.

El arcángel Rafael (Tobías 6, 1-4), o ángel custodio, "en la versión de Sopó, [...] ha sido interpretado como remedio de Dios, según su inscripción y aparece con un pez en la mano y acompañado de un perrillo...".

Gabriel, mencionado siempre como el arcángel Gabriel, el anunciador del Mesías (Lucas 1, 26-37), es parte de una escena en la que el personaje central es la Virgen María; casi siempre aparece arrodillado y es un joven rubio vestido con una túnica larga. "El arcángel de Sopó, que es una versión original de este tema, no incluye a la Virgen, aunque se sugiere, con ciertas indicaciones visuales como la cartela y la inclinación de la cabeza hacia la derecha, la presencia de alguien situado más allá del cuadro".

Los demás arcángeles – apócrifos, como dije – son también interpretaciones libres de otros pasajes bíblicos, lo que no es muy común para la época. Su protagonismo – cada arcángel está solo, como figura central de cada cuadro –, y su iconografía particular, repito, convierten ésta en una colección única de arte colonial.

Pablo Gamboa Hinestrosa, profesor titular de historia del arte en la Universidad Nacional de Bogotá, es la persona que de cerca ha estado siguiendo el recorrido de estas obras a través del tiempo, desde hace diez años, cuando las directivas del recién inaugurado Museo de Arte Religioso del Banco de la República, en 1983, le solicitaron una conferencia sobre la colección de arcángeles de Sopó. En 1986 escribió el texto para el catálogo de la exposición que realizó este museo, después que fuera practicada una segunda restauración a las obras. Realizó el guión para el audiovisual que completaba la muestra. Después, siguieron años de trabajo individual, inéditos hasta hoy.

Este libro de El Navegante Editores, con el impulso de Beatriz Betancur, coordinadora editorial, y diagramado por Marta Granados, quien destaca los detalles del texto en cada imagen, suma dos nuevas obras al conjunto de la colección de Sopó: El ángel custodio de Subachoque, al parecer donado por don Pascual Pérez, según consta en un inventario de esta parroquia elaborado en 1698, y San Miguel arcángel de la Tercera, que reposa en la iglesia franciscana de la Tercera en Bogotá. Ambos cuadros se adjudican al mismo autor de los de Sopó.

La calidad editorial de este libro, las excelentes fotografías, la fidelidad en las reproducciones de color y la información contenida, lo convierten en catálogo indispensable para complementar las bibliotecas de arte colonial que reposa en nuestro país, sumándose al valioso inventario de nuestro pasado. Referencia útil para que las próximas generaciones de colombianos corran con el privilegio de la memoria que no tuvimos nosotros.

JUAN SIERRA