Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 34. Volumen XXX - 1993 - editado en 1995

 

Agustín Goovaerts:
representante de la arquitectura modernista en Colombia 1

LUIS FERNANDO MOLINA LONDOÑO
Historiador Universidad Nacional (Medellín).
Investigador, Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia
Trabajo fotográfico: Luis Fernando Molina Londoño

Agustín Goovaerts. Ca. 1919, Bruselas. Fotografía del archivo Goovaerts.

 

TABLA DE CONTENIDO

INTRODUCCIÓN
VIDA DEL ARQUITECTO
LA MODERNIZACIÓN EN LOS AÑOS VEINTE
LA OBRA DE GOOVAERTS
LOS PALACIOS DE GOOVAERTS EN MEDELLÍN
LA OBRA EN BÉLGICA
CUADRO CON RELACIÓN DE OTRAS OBRAS DE AGUSTÍN GOOVAERTS

 

Este artículo trata sobre la vida y la obra del arquitecto - ingeniero belga Agustín Goovaerts, así como sobre el contexto histórico en el cual se desarrolló su producción; presenta un inventario de su arquitectura pública y privada más sobresaliente, caracterizando sus aportes, considerados hoy trascendentales en la historia cultural del país.

La investigación histórica reciente de la arquitectura en Colombia sobre períodos diferentes del colonial ha evidenciado la contribución que a su patrimonio cultural realizaron varios arquitectos extranjeros en la segunda mitad del siglo XIX y primeros decenios del XX. En Antioquia cabe destacar a los italianos Felipe Crosti y Giovanni Buscaglione, al francés Carlos Carré y al belga Agustín Goovaerts.

A ellos se debe parte de la preparación de muchos artesanos locales que desarrollaron la versión nacional de la arquitectura ecléctica durante el tiempo que estuvo en boga. Las técnicas de construcción a base de ladrillo y concreto armado en edificaciones a gran escala, también fueron enseñadas y difundidas en el medio por los extranjeros, al igual que las novedades estilísticas académicas que luego los albañiles y maestros asimilaron rápidamente, aplicándolas con ingenio y habilidad, tal como se puede reconocer todavía en las pocos monumentos de época que se conservan.

Agustín Goovaerts estuvo dentro del contingente de arquitectos, ingenieros y asesores traídos al país para trazar y ejecutar las obras públicas incluidas en el proyecto modernizador del Estado y la nación durante el período presidencial de Pedro Nel Ospina. La obra de Goovaerts expresó el propósito del gobierno nacional de representar en la arquitectura pública la presencia material que nunca había tenido el Estado en las provincias.

La relación de Goovaerts con Ospina tuvo su origen en Bélgica, durante el desempeño de éste último como cónsul colombiano en Bruselas (1912-1914). Ospina fue muy influenciado por el ideario del poderoso Partido Católico Belga, dueño del gobierno (1884-1914) con un amplio respaldo nacional.

Agustín Goovaerts con uniforme de soldado granadero del ejército belga en la primera guerra mundial. Ca.1915. Fotografía del archivo Goovaerts.

 

El modelo de doctrina social cristiana de dicho partido se llevó a la práctica con el apoyo del papa León XIII, quien fomentó en la Universidad de Lovaina – centro de estudios de Goovaerts por esos años – el foco intelectual de los católicos vanguardistas deseosos de conciliar la ciencia, el arte y el pensamiento moderno con el neotomismo.

En las artes se planteó allí el retorno a las formas y los estilos del medievo, adaptados y modernizados. Era una especie de romanticismo tardío que reivindicó muchos valores del pasado ante el avance del progresismo liberal e industrial absolutamente deshumanizado, ajeno y destructor de la identidad nacional flamenca, la doctrina cristiana y la cultura tradicional del país.

En este contexto surgió el modernismo belga, tendencia en la cual fueron fundamentados conceptualmente nuevos estilos como el neogótico y el art nouveau, convertidos casi en nacionales, durante los primeros decenios del siglo.

Tal conjunto de acontecimientos en Bélgica influyó notablemente en el proyecto político modernizador de Ospina ejecutado luego con relativo éxito en Colombia. En vista de que fue el ramo de obras públicas uno de los frentes principales de trabajo del gobierno, los arquitectos e ingenieros como Goovaerts se constituyen en agentes claves para comprender la política y la cultura colombiana en los años veinte.

VIDA DEL ARQUITECTO

Agustín Goovaerts nació en Schaerbeek (Bruselas) en 1885. Era hijo de Celina van Engelgeny y Alfonso Goovaerts (1847-1922), intelectual muy reconocido en el ámbito académico europeo, como bibliotecólogo en Amberes y luego como archivero general de Bélgica. También fue políglota, historiador, musicólogo, genealogista, bibliófilo y editor de obras musicales, pictóricas y genealógicas. Desde muy joven, Agustín Goovaerts empezó estudios de dibujo en la Academia de Artes de Bruselas, que más adelante completó con los de arquitectura e ingeniería en la Universidad de Lovaina.

Las prácticas obligatorias de los estudiantes en las universidades del país le permitieron tener un contacto directo con las obras de la gloria nacional flamenca Víctor Horta – durante las reformas y adiciones, que se le encargaron, de la vieja abadía de La Cambre – y del holandés Hendrik Berlage. Seguidamente trabajó con Edmond Sernels (1882-1934), a la postre el maestro que más lo influenció. Ambos adelantaron, desde 1910, la edificación de la iglesia de Saint – Antoine en Bruselas, aún en pie, según diseño de Sernels, un excelente ejemplo de arquitectura neogótica que posteriormente le daría pautas a Goovaerts para proyectos suyos como las iglesias del Sagrado Corazón, en Medellín, y los templos principales de Caramanta y Don Matías.

Publicidad de la compañía Arquitectura y Construcción de Félix Mejía y Cía. Tomada de Sábado, Medellín, 1925.

En 1914 se ofreció como soldado voluntario al comenzar la primera guerra mundial. Fue licenciado del servicio militar a causa de las heridas que sufrió en combate. Sin embargo, siguió activo en el ejército como organizador de la red de enseñanza bilingüe en Calais, cuartel militar belga en la frontera con Francia, establecido para los refugiados flamencos. Antes Goovaerts había sido profesor de dibujo del Instituto Militar Belga de Reeducación Profesional. La experiencia como maestro le fue útil después, al desempeñar varias cátedras en algunas carreras de ingeniería en la Escuela de Minas de Medellín, donde también luchó infructuosamente por establecer una carrera de arquitectura.

Contrajo matrimonio (1916) con Juana María Desmet (Namur, 1889- Etterbeck, 1985). A ambos los unía la afición por el tenis y la natación, que practicaban a nivel competitivo. Tuvieron siete descendientes, tres de ellas nacidas en Medellín. Desmet fue incansable asistente de Goovaerts en su gabinete de arquitecto y en la Radio Católica que transmitía varios programas de catequización por la onda corta de Radio Bélgica.

En 1919, un año después de finalizar la guerra mundial, la situación económica de Europa era desastrosa, y Goovaerts vivía con dificultad dedicado a construir monumentos y mausoleos para los muertos del holocausto. La arquitectura de creación carecía de demanda, y hasta el célebre Víctor Horta debió emigrar a Nueva York a buscar trabajo. Los profesionales belgas gozaban de buen prestigio internacional, dada la calidad de los centros de enseñanza, politécnicos y universidades. Además, con la ingeniería, la arquitectura y la construcción, los belgas puede decirse que "inventaron" el territorio de su país a través de diques que permitían el desecamiento de terrenos cenagosos en el interior y en las costas del Mar del Norte.

En este tiempo, el cónsul de Colombia en Bruselas, Henry Jaljhai, a solicitud del general Pedro Nel Ospina, informó a Goovaerts que en Medellín buscaban un arquitecto para fundar una academia de arquitectura y construir un palacio de gobierno. El 16 de enero de 1920 firmó en Bruselas un contrato en el que se obligaba a trasladarse a Medellín, elaborar los planos del palacio departamental y dirigir su construcción, así como la de otras obras de carácter nacional, departamental o municipal, si las ocupaciones antedichas se lo permitían 2 . Venía también con el cargo de director de la oficina de arquitectura e ingeniería del departamento de Antioquia. El contrato le permitía ocuparse en trabajos particulares por su propia cuenta, fuera de la jornada y las obras oficiales.

Edificio Calpe donde funcionó un tiempo la alcaldía de Medellín. Dibujo de Hollman Morales, 1991.

Cuando Goovaerts llegó al país, Antioquia vivía una prosperidad económica sin precedentes en su historia. Las exportaciones crecieron, las industrias se multiplicaron, el desempleo bajó, los salarios subieron, las tasas de natalidad se incrementaron y la urbanización y construcción experimentaron un auge que no se veía desde la década de 1890. Los ingresos fiscales en aumento, unidos al gran flujo de dinero proveniente de los empréstitos externos e internos y los traslados del presupuesto nacional fortalecido con la indemnización dada por Estados Unidos por el robo de Panamá le permitieron al departamento iniciar la construcción de múltiples obras de infraestructura. Así, no es casualidad que el contrato con el departamento le permitiera al nuevo ingeniero arquitecto prestar sus servicios a personas y empresas particulares. Y, efectivamente, hubo de tener muchos encargos, porque los pocos arquitectos titulados y los constructores locales no daban abasto a la demanda. El ejercicio privado de su profesión le compensaría en parte las muchas frustraciones y gastos que debió sufragar por el ejercicio de su cargo.

LA MODERNIZACIÓN EN LOS AÑOS VEINTE

Los años veinte tienen una especial significación en la historia de Colombia. El país rural y pastoril experimentó una transformación acelerada, debido a la modernización de la sociedad, la economía, la administración del Estado y las comunicaciones 3 . El ministerio de Obras Públicas, creado en 1905 durante la presidencia de Rafael Reyes, cobró importancia al ejecutar la mayor parte de los recursos del presupuesto nacional. El 60% de los 25 millones de dólares pagados como indemnización por el robo de Panamá, por ejemplo, se invirtieron en 800 kilómetros de vías férreas y decenas de estaciones de tren grandes y pequeñas.

Edificio Ismael Correa – Icorrea –. Medellín. Tomado de álbum Medellín SMP, 1923.

En esos años arrancó también la revolución urbana, simultánea en diferentes regiones de la nación. Todo fue producto de veinte años continuos de paz y de un proyecto renovador en el cual se unieron la dirigencia política, económica y eclesiástica. Los conservadores progresistas, con Pedro Nel Ospina a la cabeza, y los liberales de avanzada que lo respaldaron, consiguieron, por medio de su gestión de gobierno, avanzar en la modernización de manera rápida y eficaz.

En el período se consolidaron la clase obrera urbana de carácter industrial y una clase empresarial capaz de invertir en empresas manufactureras, de orientar la política nacional y de dirigir el manejo del Estado.

La ciudad de los años veinte creció desmesuradamente. El incremento demográfico de las zonas urbanas paso de tasas del 1,3% entre 1905-1918 al 60% entre 1918-1938, según cálculos de Fernando Uricochea (1968). Los incendios de Manizales, Medellín, Quibdó, Palmira, Puerto Berrío, Riosucio y otras poblaciones facilitaron la ejecución de proyectos de renovación urbana, abriendo espacio para la nueva edilicia oficial y privada.

Capilla del hospital de Abejorral, hoy asilo de ancianos. Dibujo de Hollman Morales, 1991.

 

Fue el tiempo en que la arquitectura eclecticista alcanzó su fase culminante. El número de obras producidas en este estilo fue enorme con respecto a años anteriores. Los palacios de gobierno y justicia, las escuelas, los hospitales, las estaciones de trenes, los mataderos, las cárceles y los cuarteles absorbieron parte de la inversión pública. El sector privado, por su parte, introdujo una arquitectura bancaria, de oficinas y comercio, donde se plasmaron los conceptos funcionalistas y racionalistas, como lo muestran varios edificios en diferentes ciudades, construidos con materiales, planos y arquitectos importados, y novedosas técnicas como la del concreto reforzado. Se difundió así una nueva mentalidad sobre el espacio, más afín con los cambios socioeconómicos y la nueva realidad internacional. Por todo ello, esta época fue decisiva en la arquitectura colombiana de este siglo.

Sin embargo, es necesario hacer algunas precisiones con respecto al proceso modernizador de los años veinte. Autores como Jorge Orlando Melo sostienen que en tal proceso existe un trasfondo que muestra un afán de moralización de la sociedad 4 . En Antioquia fueron muchos los dispositivos religiosos y morales que se establecieron, enmarcados en dos proyectos aparentemente en contradicción: la modernización económica y técnica (fábricas y valores capitalistas) conjugados con el reforzamiento y la difusión de los valores patrios y cristianos; es decir, modernización sin modernidad, entendiendo modernización como el conjunto de acciones tendientes a lograr cambios en el orden social y económico, y modernidad como el proceso social donde los individuos muestran capacidad de actuar sobre sí mismos, imponiendo los principios ideológicos laicos sobre los religiosos en la educación y el sistema político. Para Antioquia, en los años veinte, se buscó el fortalecimiento de los valores cristianos tradicionales en aras de suavizar los drásticos cambios que provocaban las innovaciones económicas en las estructuras políticas y sociales. Así pues, la modernización y la modernidad no tuvieron un carácter sincrónico en la región.

Iglesia de Saint Antoine, Etterbeek, Bélgica, con Edmond Sernels, 1910. Dibujo de Hollman Morales, 1991.

 

Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, Medellín. Fotografía de Jorge Obando, ca.1930
Iglesia de don Matías, estado actual. Fotografía de Fernando Molina L., 1989.

En relación con la arquitectura pública, lo anterior quiere decir que los agentes públicos y privados de la modernización económica contrataron a arquitectos como Goovaerts para elaborar referentes simbólicos e imaginarios, que, enmarcados dentro de la corriente modernista europea de principios de este siglo, plasmaran el más "conservador" pensamiento modernista en formas construidas, haciéndolos armonizar con la tímida sociedad capitalista que iniciaba su consolidación en Antioquia. La iconografía emblemática religiosa, presente en muchas fachadas y decorados en sus edificios, muestra en Goovaerts un caso bastante representativo de esta situación.

Algunos intelectuales se opusieron al modelo cultural escogido por los jalonadores de la modernización, por considerarlo caduco en el mundo, donde el funcionalismo y las vanguardias racionalistas y expresionistas impregnaba las ciencias, las artes y las letras. EI debate lo hacían pensadores y escritores, artistas, políticos liberales, etc. – como Baldomero Sanín Cano, Luis Vidales, Luis Tejada, Ricardo Rendón, Libardo López y León de Greiff, entre otros – en la tribuna ofrecida por unos pocos periódicos y revistas, donde se solicitaba con vehemencia el establecimiento de una cultura y una sociedad laica, libre de la excesiva tutela de la Iglesia católica, conectada con los movimientos universales en todos los campos y respetuosa de la libertad de pensamiento.

LA OBRA DE GOOVAERTS

Cuando Goovaerts llegó a Colombia, traía muchos conocimientos para poner en práctica. En Antioquia se le presentaba la oportunidad que todo profesional espera para iniciar y desarrollar sus búsquedas. Es posible suponer que se debatió entre dos tendencias; una muy tradicional, ortodoxa y académica, y otra que intentaba plasmar una posición más personal y afín con las vanguardias, especialmente del art nouveau o modernismo. La primera se expresó más en su obra pública y la segunda en sus edificios para particulares.

Un período inicial de su obra es el transcurrido entre 1921 y 1924. En este lapso produjo sus proyectos más interesantes, pero infortunadamente casi ninguno se conserva: teatro Junín, cárcel celular de La Ladera, edificio Icorrea, iglesia del Sagrado Corazón (Guayaquil), edificio Calpe (sede de la alcaldía de Medellín en los años veinte), casa en la calle Maracaibo por El Palo y edificio en La Playa por Sucre, donde funcionó por varios años su oficina particular de arquitectura.

Palacio de gobierno departamental (Palacio de la Cultura), proyecto original, Medellín, 1920.

El edificio Gonzalo Mejía 5 , donde funcionaban integradamente el teatro Junín y el hotel Europa, estaba ubicado en la esquina de La Playa por Junín. Es una de las obras más destacadas de la arquitectura colombiana y la mejor lograda dentro del modelo modernista. Tenía dispuesto en las fachadas muchos elementos que remiten a la Casa del Pueblo (1897-1900), realizada por Horta en Bruselas, aunque la composición volumétrica tiene una clara inspiración en la Bolsa de Amsterdam (1897-1903), de Berlage. La asimetría, los numerosos ventanales, la apariencia orgánica de la estructura y los abundantes bajorrelieves en las fachadas presentan a un gran constructor que asigna a los elementos estructurales amplias funciones decorativas y estéticas. El Junín fue el séptimo teatro más grande del mundo en su época, y el de más capacidad en Colombia, con sus cerca de 3.500 localidades 6 .

En su momento despertó mucho interés:

[…] las vigas, para usar términos comunes, tendrán una longitud de 32 metros; su construcción es tan atrevida entre nosotros que basta saber que el Ferrocarril de Antioquia las encarga al exterior cuando su luz pasa de 6 metros. De este solo dato puede deducirse lo atrevida y genial de aquella obra, para la cual ha elaborado algo más de 600 planos en breve espacio de tiempo 7 .

La obra, al igual que el Icorrea, en la calle Colombia, tuvo como detractores implacables a algunos arquitectos y constructores que no gustaban de su "estilo asimétrica frío, de ojivas incompletas, recargado de adornos" 8 . Horacio Marino Rodríguez fotógrafo, igual que su hermano Melitón, y constructor como Goovaerts dijo:

No dudo que en su interior estará bien dispuesto, pero no me agrada el estilo dominante en él […] me parece demasiado sólido, subrayado el demasiado sólido […] que yo traduzco como inútilmente costoso 9 .

Goovaerts le replicó:

Si eso es así hay que agregar que ese edificio demasiado sólido se está haciendo con demasiada economía 10 .

No obstante, el Junín fue un orgullo de la ciudad y a su alrededor giro la vida cultural desde que se inauguró en 1924 con la película La sombra de Chaplin. Fue demolido en 1969 para levantar en su lugar la torre Coltejer (1972).

Palacio nacional de Medellín, primer proyecto. Dibujo de Hollman Morales, 1991.

 

 

Casi toda la arquitectura privada desarrollada por Goovaerts la adelantó en asocio de Pepe Mexía y Roberto Pérez, con quienes fundó a Félix Mejía y Compañía, Arquitectos, dedicada a trabajos de agrimensura, urbanización, acueductos, diseño y construcción arquitectónica. Su máxima obra juntos fue la remodelación de la iglesia de San Ignacio y el diseño de la capilla del cementerio de San Pedro 11 . Con Tomas Uribe realizó la remodelación del templo parroquial de Rionegro y la construcción de los de Don Matías 12 , Caramanta, Ituango, Montebello, Armenia Mantequilla y La América en Medellín. En total, Goovaerts intervino en el diseño, construcción, terminación o remodelación de más de veinticinco edificios religiosos aunque en su inventario personal menciona cuarenta algunos de los cuales son:

 

  • Cúpula de la iglesia de Abejorral
  • Iglesia de Ituango
  • Iglesia de La América
  • Capilla de la cárcel La Ladera
  • Construcción interior de la iglesia de San José
  • Interior de la iglesia parroquial de El Poblado
  • Interior del viejo templo de El Peñol
  • Capilla de las Hermanitas de los Pobres en el asilo Mi Casa
  • Capilla del cementerio de San Pedro
  • Capilla del hospital San Vicente de Paúl
  • Iglesia de Don Matías
  • Iglesia parroquial de Montebello
  • Remodelación de la iglesia de San Ignacio
  • Capilla de los salesianos en el Instituto Pedro Justo Berrío
  • Capilla de La Presentación en Sonsón
  • Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en Guayaquil
  • Iglesia de Armenia Mantequilla
  • Iglesia de Caramanta
  • Monumento a Cristo Rey en Entrerríos
  • Monumento a la Virgen del Carmen en Abejorral
  • Capilla del hospital de Abejorral
  • Frontis de la iglesia de Rionegro
  • Interior del templo de Titiribí
  • Reformas al interior de la catedral de Sonsón
  • Capilla de Nuestra Señora de Las Mercedes en Medellín
  • Iglesia en Cartagena (?)
  • Iglesia de Ituango
  • Iglesia de la comunidad de La Salle en Bogotá
  • Seminario de Santhoven (Bélgica)
  • Capilla en Yarumal
Palacio de la Cultura. Corte levantado por Beatriz Cadavid – restauración del palacio –, Medellín, 1992. Emblemas en el ochavo del Palacio de gobierno, calle Calibío. Dibujo de Agustín Goovaerts.

 

 

Palacio nacional, obras de remodelación (1944). Fotografía de Melitón Rodríguez.




De todos ellos, son dignos de destacar los templos del Sagrado Corazón, Don Matías y San Ignacio.