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Agustín Goovaerts:
representante de la arquitectura modernista en Colombia
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LUIS FERNANDO MOLINA LONDOÑO
Historiador Universidad Nacional (Medellín).
Investigador, Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia
Trabajo fotográfico: Luis Fernando Molina Londoño
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Agustín Goovaerts. Ca.
1919, Bruselas. Fotografía del archivo Goovaerts.
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TABLA DE CONTENIDO
INTRODUCCIÓN
VIDA DEL ARQUITECTO
LA MODERNIZACIÓN EN LOS AÑOS VEINTE
LA OBRA DE GOOVAERTS
LOS
PALACIOS DE GOOVAERTS EN MEDELLÍN
LA OBRA EN BÉLGICA
CUADRO
CON RELACIÓN DE OTRAS OBRAS DE AGUSTÍN GOOVAERTS
Este artículo trata
sobre la vida y la obra del arquitecto - ingeniero belga Agustín Goovaerts, así como
sobre el contexto histórico en el cual se desarrolló su producción; presenta un
inventario de su arquitectura pública y privada más sobresaliente, caracterizando sus
aportes, considerados hoy trascendentales en la historia cultural del país.
La investigación histórica reciente de
la arquitectura en Colombia sobre períodos diferentes del colonial ha evidenciado la
contribución que a su patrimonio cultural realizaron varios arquitectos extranjeros en la
segunda mitad del siglo XIX y primeros decenios del XX. En Antioquia cabe destacar a los
italianos Felipe Crosti y Giovanni Buscaglione, al francés Carlos Carré y al belga
Agustín Goovaerts.
A ellos se debe parte de la preparación
de muchos artesanos locales que desarrollaron la versión nacional de la arquitectura
ecléctica durante el tiempo que estuvo en boga. Las técnicas de construcción a base de
ladrillo y concreto armado en edificaciones a gran escala, también fueron enseñadas y
difundidas en el medio por los extranjeros, al igual que las novedades estilísticas
académicas que luego los albañiles y maestros asimilaron rápidamente, aplicándolas con
ingenio y habilidad, tal como se puede reconocer todavía en las pocos monumentos de
época que se conservan.
Agustín Goovaerts estuvo dentro del
contingente de arquitectos, ingenieros y asesores traídos al país para trazar y ejecutar
las obras públicas incluidas en el proyecto modernizador del Estado y la nación durante
el período presidencial de Pedro Nel Ospina. La obra de Goovaerts expresó el propósito
del gobierno nacional de representar en la arquitectura pública la presencia material que
nunca había tenido el Estado en las provincias.
La relación de Goovaerts con Ospina tuvo
su origen en Bélgica, durante el desempeño de éste último como cónsul colombiano en
Bruselas (1912-1914). Ospina fue muy influenciado por el ideario del poderoso Partido
Católico Belga, dueño del gobierno (1884-1914) con un amplio respaldo nacional.
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Agustín Goovaerts con
uniforme de soldado granadero del ejército belga en la primera guerra mundial. Ca.1915.
Fotografía del archivo Goovaerts.
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El modelo de doctrina social
cristiana de dicho partido se llevó a la práctica con el apoyo del papa León XIII,
quien fomentó en la Universidad de Lovaina centro de estudios de Goovaerts por
esos años el foco intelectual de los católicos vanguardistas deseosos de
conciliar la ciencia, el arte y el pensamiento moderno con el neotomismo.
En las artes se planteó allí el retorno
a las formas y los estilos del medievo, adaptados y modernizados. Era una especie de
romanticismo tardío que reivindicó muchos valores del pasado ante el avance del
progresismo liberal e industrial absolutamente deshumanizado, ajeno y destructor de la
identidad nacional flamenca, la doctrina cristiana y la cultura tradicional del país.
En este contexto surgió el modernismo
belga, tendencia en la cual fueron fundamentados conceptualmente nuevos estilos como el
neogótico y el art nouveau, convertidos casi en nacionales, durante los primeros
decenios del siglo.
Tal conjunto de acontecimientos en
Bélgica influyó notablemente en el proyecto político modernizador de Ospina ejecutado
luego con relativo éxito en Colombia. En vista de que fue el ramo de obras públicas uno
de los frentes principales de trabajo del gobierno, los arquitectos e ingenieros como
Goovaerts se constituyen en agentes claves para comprender la política y la cultura
colombiana en los años veinte.
VIDA
DEL ARQUITECTO
Agustín Goovaerts nació en Schaerbeek
(Bruselas) en 1885. Era hijo de Celina van Engelgeny y Alfonso Goovaerts (1847-1922),
intelectual muy reconocido en el ámbito académico europeo, como bibliotecólogo en
Amberes y luego como archivero general de Bélgica. También fue políglota, historiador,
musicólogo, genealogista, bibliófilo y editor de obras musicales, pictóricas y
genealógicas. Desde muy joven, Agustín Goovaerts empezó estudios de dibujo en la
Academia de Artes de Bruselas, que más adelante completó con los de arquitectura e
ingeniería en la Universidad de Lovaina.
Las prácticas obligatorias de los
estudiantes en las universidades del país le permitieron tener un contacto directo con
las obras de la gloria nacional flamenca Víctor Horta durante las reformas y
adiciones, que se le encargaron, de la vieja abadía de La Cambre y del holandés
Hendrik Berlage. Seguidamente trabajó con Edmond Sernels (1882-1934), a la postre el
maestro que más lo influenció. Ambos adelantaron, desde 1910, la edificación de la
iglesia de Saint Antoine en Bruselas, aún en pie, según diseño de Sernels, un
excelente ejemplo de arquitectura neogótica que posteriormente le daría pautas a
Goovaerts para proyectos suyos como las iglesias del Sagrado Corazón, en Medellín, y los
templos principales de Caramanta y Don Matías.
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Publicidad de la compañía
Arquitectura y Construcción de Félix Mejía y Cía. Tomada de Sábado, Medellín, 1925.
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En 1914 se ofreció como soldado
voluntario al comenzar la primera guerra mundial. Fue licenciado del servicio militar a
causa de las heridas que sufrió en combate. Sin embargo, siguió activo en el ejército
como organizador de la red de enseñanza bilingüe en Calais, cuartel militar belga en la
frontera con Francia, establecido para los refugiados flamencos. Antes Goovaerts había
sido profesor de dibujo del Instituto Militar Belga de Reeducación Profesional. La
experiencia como maestro le fue útil después, al desempeñar varias cátedras en algunas
carreras de ingeniería en la Escuela de Minas de Medellín, donde también luchó
infructuosamente por establecer una carrera de arquitectura.
Contrajo matrimonio (1916) con Juana
María Desmet (Namur, 1889- Etterbeck, 1985). A ambos los unía la afición por el tenis y
la natación, que practicaban a nivel competitivo. Tuvieron siete descendientes, tres de
ellas nacidas en Medellín. Desmet fue incansable asistente de Goovaerts en su gabinete de
arquitecto y en la Radio Católica que transmitía varios programas de catequización por
la onda corta de Radio Bélgica.
En 1919, un año después de finalizar la
guerra mundial, la situación económica de Europa era desastrosa, y Goovaerts vivía con
dificultad dedicado a construir monumentos y mausoleos para los muertos del holocausto. La
arquitectura de creación carecía de demanda, y hasta el célebre Víctor Horta debió
emigrar a Nueva York a buscar trabajo. Los profesionales belgas gozaban de buen prestigio
internacional, dada la calidad de los centros de enseñanza, politécnicos y
universidades. Además, con la ingeniería, la arquitectura y la construcción, los belgas
puede decirse que "inventaron" el territorio de su país a través de diques que
permitían el desecamiento de terrenos cenagosos en el interior y en las costas del Mar
del Norte.
En este tiempo, el cónsul de Colombia en
Bruselas, Henry Jaljhai, a solicitud del general Pedro Nel Ospina, informó a Goovaerts
que en Medellín buscaban un arquitecto para fundar una academia de arquitectura y
construir un palacio de gobierno. El 16 de enero de 1920 firmó en Bruselas un contrato en
el que se obligaba a trasladarse a Medellín, elaborar los planos del palacio
departamental y dirigir su construcción, así como la de otras obras de carácter
nacional, departamental o municipal, si las ocupaciones antedichas se lo permitían
2
. Venía también con el cargo
de director de la oficina de arquitectura e ingeniería del departamento de Antioquia. El
contrato le permitía ocuparse en trabajos particulares por su propia cuenta, fuera de la
jornada y las obras oficiales.
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Edificio Calpe donde
funcionó un tiempo la alcaldía de Medellín. Dibujo de Hollman Morales, 1991.
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Cuando Goovaerts llegó al país,
Antioquia vivía una prosperidad económica sin precedentes en su historia. Las
exportaciones crecieron, las industrias se multiplicaron, el desempleo bajó, los salarios
subieron, las tasas de natalidad se incrementaron y la urbanización y construcción
experimentaron un auge que no se veía desde la década de 1890. Los ingresos fiscales en
aumento, unidos al gran flujo de dinero proveniente de los empréstitos externos e
internos y los traslados del presupuesto nacional fortalecido con la indemnización dada
por Estados Unidos por el robo de Panamá le permitieron al departamento iniciar la
construcción de múltiples obras de infraestructura. Así, no es casualidad que el
contrato con el departamento le permitiera al nuevo ingeniero arquitecto prestar sus
servicios a personas y empresas particulares. Y, efectivamente, hubo de tener muchos
encargos, porque los pocos arquitectos titulados y los constructores locales no daban
abasto a la demanda. El ejercicio privado de su profesión le compensaría en parte las
muchas frustraciones y gastos que debió sufragar por el ejercicio de su cargo.
LA MODERNIZACIÓN EN LOS AÑOS VEINTE
Los años veinte tienen una especial
significación en la historia de Colombia. El país rural y pastoril experimentó una
transformación acelerada, debido a la modernización de la sociedad, la economía, la
administración del Estado y las comunicaciones
3
. El ministerio de Obras
Públicas, creado en 1905 durante la presidencia de Rafael Reyes, cobró importancia al
ejecutar la mayor parte de los recursos del presupuesto nacional. El 60% de los 25
millones de dólares pagados como indemnización por el robo de Panamá, por ejemplo, se
invirtieron en 800 kilómetros de vías férreas y decenas de estaciones de tren grandes y
pequeñas.
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Edificio Ismael
Correa Icorrea . Medellín. Tomado de álbum Medellín SMP, 1923.
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En esos años arrancó también la
revolución urbana, simultánea en diferentes regiones de la nación. Todo fue producto de
veinte años continuos de paz y de un proyecto renovador en el cual se unieron la
dirigencia política, económica y eclesiástica. Los conservadores progresistas, con
Pedro Nel Ospina a la cabeza, y los liberales de avanzada que lo respaldaron,
consiguieron, por medio de su gestión de gobierno, avanzar en la modernización de manera
rápida y eficaz.
En el período se consolidaron la clase
obrera urbana de carácter industrial y una clase empresarial capaz de invertir en
empresas manufactureras, de orientar la política nacional y de dirigir el manejo del
Estado.
La ciudad de los años veinte creció
desmesuradamente. El incremento demográfico de las zonas urbanas paso de tasas del 1,3%
entre 1905-1918 al 60% entre 1918-1938, según cálculos de Fernando Uricochea (1968). Los
incendios de Manizales, Medellín, Quibdó, Palmira, Puerto Berrío, Riosucio y otras
poblaciones facilitaron la ejecución de proyectos de renovación urbana, abriendo espacio
para la nueva edilicia oficial y privada.
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Capilla del
hospital de Abejorral, hoy asilo de ancianos. Dibujo de Hollman Morales, 1991.
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Fue el tiempo en que la
arquitectura eclecticista alcanzó su fase culminante. El número de obras producidas en
este estilo fue enorme con respecto a años anteriores. Los palacios de gobierno y
justicia, las escuelas, los hospitales, las estaciones de trenes, los mataderos, las
cárceles y los cuarteles absorbieron parte de la inversión pública. El sector privado,
por su parte, introdujo una arquitectura bancaria, de oficinas y comercio, donde se
plasmaron los conceptos funcionalistas y racionalistas, como lo muestran varios edificios
en diferentes ciudades, construidos con materiales, planos y arquitectos importados, y
novedosas técnicas como la del concreto reforzado. Se difundió así una nueva mentalidad
sobre el espacio, más afín con los cambios socioeconómicos y la nueva realidad
internacional. Por todo ello, esta época fue decisiva en la arquitectura colombiana de
este siglo.
Sin embargo, es necesario hacer algunas
precisiones con respecto al proceso modernizador de los años veinte. Autores como Jorge
Orlando Melo sostienen que en tal proceso existe un trasfondo que muestra un afán de
moralización de la sociedad
4
.
En Antioquia fueron muchos los dispositivos religiosos y morales que se establecieron,
enmarcados en dos proyectos aparentemente en contradicción: la modernización económica
y técnica (fábricas y valores capitalistas) conjugados con el reforzamiento y la
difusión de los valores patrios y cristianos; es decir, modernización sin modernidad,
entendiendo modernización como el conjunto de acciones tendientes a lograr cambios en el
orden social y económico, y modernidad como el proceso social donde los individuos
muestran capacidad de actuar sobre sí mismos, imponiendo los principios ideológicos
laicos sobre los religiosos en la educación y el sistema político. Para Antioquia, en
los años veinte, se buscó el fortalecimiento de los valores cristianos tradicionales en
aras de suavizar los drásticos cambios que provocaban las innovaciones económicas en las
estructuras políticas y sociales. Así pues, la modernización y la modernidad no
tuvieron un carácter sincrónico en la región.
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Iglesia de Saint Antoine,
Etterbeek, Bélgica, con Edmond Sernels, 1910. Dibujo de Hollman Morales, 1991.
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Iglesia del
Sagrado Corazón de Jesús, Medellín. Fotografía de Jorge Obando, ca.1930
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Iglesia de don Matías,
estado actual. Fotografía de Fernando Molina L., 1989.
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En relación con la arquitectura
pública, lo anterior quiere decir que los agentes públicos y privados de la
modernización económica contrataron a arquitectos como Goovaerts para elaborar
referentes simbólicos e imaginarios, que, enmarcados dentro de la corriente modernista
europea de principios de este siglo, plasmaran el más "conservador" pensamiento
modernista en formas construidas, haciéndolos armonizar con la tímida sociedad
capitalista que iniciaba su consolidación en Antioquia. La iconografía emblemática
religiosa, presente en muchas fachadas y decorados en sus edificios, muestra en Goovaerts
un caso bastante representativo de esta situación.
Algunos intelectuales se opusieron al
modelo cultural escogido por los jalonadores de la modernización, por considerarlo caduco
en el mundo, donde el funcionalismo y las vanguardias racionalistas y expresionistas
impregnaba las ciencias, las artes y las letras. EI debate lo hacían pensadores y
escritores, artistas, políticos liberales, etc. como Baldomero Sanín Cano, Luis
Vidales, Luis Tejada, Ricardo Rendón, Libardo López y León de Greiff, entre otros
en la tribuna ofrecida por unos pocos periódicos y revistas, donde se solicitaba
con vehemencia el establecimiento de una cultura y una sociedad laica, libre de la
excesiva tutela de la Iglesia católica, conectada con los movimientos universales en
todos los campos y respetuosa de la libertad de pensamiento.
LA
OBRA DE GOOVAERTS
Cuando Goovaerts llegó a Colombia,
traía muchos conocimientos para poner en práctica. En Antioquia se le presentaba la
oportunidad que todo profesional espera para iniciar y desarrollar sus búsquedas. Es
posible suponer que se debatió entre dos tendencias; una muy tradicional, ortodoxa y
académica, y otra que intentaba plasmar una posición más personal y afín con las
vanguardias, especialmente del art nouveau o modernismo. La primera se expresó más en su
obra pública y la segunda en sus edificios para particulares.
Un período inicial de su obra es el
transcurrido entre 1921 y 1924. En este lapso produjo sus proyectos más interesantes,
pero infortunadamente casi ninguno se conserva: teatro Junín, cárcel celular de La
Ladera, edificio Icorrea, iglesia del Sagrado Corazón (Guayaquil), edificio Calpe (sede
de la alcaldía de Medellín en los años veinte), casa en la calle Maracaibo por El Palo
y edificio en La Playa por Sucre, donde funcionó por varios años su oficina particular
de arquitectura.
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Palacio de gobierno
departamental (Palacio de la Cultura), proyecto original, Medellín, 1920.
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El edificio Gonzalo Mejía
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, donde funcionaban
integradamente el teatro Junín y el hotel Europa, estaba ubicado en la esquina de La
Playa por Junín. Es una de las obras más destacadas de la arquitectura colombiana y la
mejor lograda dentro del modelo modernista. Tenía dispuesto en las fachadas muchos
elementos que remiten a la Casa del Pueblo (1897-1900), realizada por Horta en Bruselas,
aunque la composición volumétrica tiene una clara inspiración en la Bolsa de Amsterdam
(1897-1903), de Berlage. La asimetría, los numerosos ventanales, la apariencia orgánica
de la estructura y los abundantes bajorrelieves en las fachadas presentan a un gran
constructor que asigna a los elementos estructurales amplias funciones decorativas y
estéticas. El Junín fue el séptimo teatro más grande del mundo en su época, y el de
más capacidad en Colombia, con sus cerca de 3.500 localidades
6
.
En su momento despertó mucho interés:
[
] las vigas, para usar
términos comunes, tendrán una longitud de 32 metros; su construcción es tan atrevida
entre nosotros que basta saber que el Ferrocarril de Antioquia las encarga al exterior
cuando su luz pasa de 6 metros. De este solo dato puede deducirse lo atrevida y genial de
aquella obra, para la cual ha elaborado algo más de 600 planos en breve espacio de tiempo
7
.
La obra, al igual que el Icorrea, en la
calle Colombia, tuvo como detractores implacables a algunos arquitectos y constructores
que no gustaban de su "estilo asimétrica frío, de ojivas incompletas, recargado de
adornos"
8
. Horacio Marino Rodríguez fotógrafo, igual que su
hermano Melitón, y constructor como Goovaerts dijo:
No dudo que en su interior estará
bien dispuesto, pero no me agrada el estilo dominante en él [
] me parece demasiado
sólido, subrayado el demasiado sólido [
] que yo traduzco como inútilmente costoso
9
.
Goovaerts le replicó:
Si eso es así hay que agregar que ese
edificio demasiado sólido se está haciendo con demasiada economía
10
.
No obstante, el Junín fue un orgullo de
la ciudad y a su alrededor giro la vida cultural desde que se inauguró en 1924 con la
película La sombra de Chaplin. Fue demolido en 1969 para levantar en su lugar la
torre Coltejer (1972).
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Palacio nacional de
Medellín, primer proyecto. Dibujo de Hollman Morales, 1991.
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Casi toda la arquitectura privada
desarrollada por Goovaerts la adelantó en asocio de Pepe Mexía y Roberto Pérez, con
quienes fundó a Félix Mejía y Compañía, Arquitectos, dedicada a trabajos de
agrimensura, urbanización, acueductos, diseño y construcción arquitectónica. Su
máxima obra juntos fue la remodelación de la iglesia de San Ignacio y el diseño de la
capilla del cementerio de San Pedro
11
. Con Tomas Uribe realizó
la remodelación del templo parroquial de Rionegro y la construcción de los de Don
Matías
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, Caramanta,
Ituango, Montebello, Armenia Mantequilla y La América en Medellín. En total, Goovaerts
intervino en el diseño, construcción, terminación o remodelación de más de
veinticinco edificios religiosos aunque en su inventario personal menciona cuarenta
algunos de los cuales son:
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Cúpula de la iglesia de Abejorral
-
Iglesia de Ituango
-
Iglesia de La América
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Capilla de la cárcel La Ladera
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Construcción interior de la iglesia de
San José
-
Interior de la iglesia parroquial de El
Poblado
-
Interior del viejo templo de El Peñol
-
Capilla de las Hermanitas de los Pobres en
el asilo Mi Casa
-
Capilla del cementerio de San Pedro
-
Capilla del hospital San Vicente de Paúl
-
Iglesia de Don Matías
-
Iglesia parroquial de Montebello
-
Remodelación de la iglesia de San Ignacio
-
Capilla de los salesianos en el Instituto
Pedro Justo Berrío
-
Capilla de La Presentación en Sonsón
-
Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en
Guayaquil
-
Iglesia de Armenia Mantequilla
-
Iglesia de Caramanta
-
Monumento a Cristo Rey en Entrerríos
-
Monumento a la Virgen del Carmen en
Abejorral
-
Capilla del hospital de Abejorral
-
Frontis de la iglesia de Rionegro
-
Interior del templo de Titiribí
-
Reformas al interior de la catedral de
Sonsón
-
Capilla de Nuestra Señora de Las Mercedes
en Medellín
-
Iglesia en Cartagena (?)
-
Iglesia de Ituango
-
Iglesia de la comunidad de La Salle en
Bogotá
-
Seminario de Santhoven (Bélgica)
-
Capilla en Yarumal
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Palacio de la Cultura. Corte
levantado por Beatriz Cadavid restauración del palacio , Medellín, 1992.
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Emblemas en el ochavo del
Palacio de gobierno, calle Calibío. Dibujo de Agustín Goovaerts.
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Palacio nacional, obras de
remodelación (1944). Fotografía de Melitón Rodríguez.
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De todos ellos, son dignos de destacar los templos del Sagrado Corazón, Don Matías y San
Ignacio.
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