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Tratamiento
desigual a un tema nuevo
La protesta urbana en Colombia en el
siglo XX
Medófilo Medina
Ediciones Aurora. Bogotá, 1984, 208 págs.
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En comparación con la relativa
abundancia de estudios sobre el movimiento sindical en Colombia, o sobre el movimiento
campesino, el tema de los movimientos urbanos contemporáneos no había recibido mucha
atención de los investigadores sociales. Medófilo Medina aporta su grano de arena para
llenar este vacío, con la publicación de esta investigación sobre la protesta urbana en
la Colombia del siglo
XX.
El libro es básicamente una recopilación acerca de los principales movimientos de masas
en el marco de la ciudad en lo que va transcurrido de este siglo. Como el mismo autor lo
señala, "bajo la denominación de protesta urbana se entienden formas muy
amplias de movilización de masas de la ciudad, de significación política nacional y de
proyección, por lo menos en la etapa histórica inmediatamente posterior" (pág.
16).
Medina inicia su recuento histórico con las jornadas de marzo de 1909 que concluyeron en
el derrocamiento de la dictadura del general Rafael Reyes y el ascenso, por breve lapso,
del republicanismo. Después aborda los sucesos de junio de 1929, que marcaron el
principio del fin de la hegemonía conservadora, para adentrarse luego en algunas de las
movilizaciones ocurridas durante el régimen liberal iniciado con Olaya Herrera. El 9 de
abril es tocado tangencialmente, si se tienen presentes los extensos trabajos
recientemente publicados por Arturo Alape, Jacques Aprile-Gnisot y Gonzalo Sánchez, entre
otros. Por último, Medina estudia con mayor detalle las dos movilizaciones que enmarcan
la vida del Frente Nacional: las jornadas de mayo de 1957, que culminaron en la caída de
Gustavo Rojas Pinilla; y el paro cívico nacional de 1977.
Como el mismo autor lo reconoce, escapan a este recuento importantes acontecimientos de
protesta urbana como los ocurridos en abril de 1970 a raíz de la participación electoral
de la Alianza Nacional Popular (Anapo), y las movilizaciones de los desempleados que
pulularon en las grandes ciudades colombianas durante los años de la gran depresión
mundial. Personalmente les hubiera asignado a estas últimas igual importancia que la que
el autor le da a la marcha del primero de mayo de 1936, pues ambas repercutieron en las
políticas liberales en relación con los sectores populares.
Para el análisis de cada jornada, el autor usa más o menos el mismo esquema
metodológico: estudio del contexto socioeconómico y político del suceso; descripción
de éste; consecuencias. En algunos capítulos, especialmente en los primeros, dicho
esquema analítico parece ficticio, pues no se advierte articulación real entre lo
acontecido y el supuesto contexto socioeconómico. Ya para los últimos análisis, dicha
conexión es presentada más claramente.
De la lectura del texto salta a la vista que hay un tratamiento desigual de los
acontecimientos estudiados, siendo las jornadas de mayo del 57 y el paro cívico del 77
las que más completamente se analizan. En particular, la investigación sobre esta
última movilización de masas es la más profunda de las hasta ahora publicadas en
nuestro medio.
Ahora bien, esta desigualdad en el tratamiento de los acontecimientos es más un límite
de la investigación histórica -por la ausencia de fuentes, la escasez de bibliografía
secundaria, etc.- que del autor mismo. Por el contrario, éste, muchas veces, para
investigar acontecimientos relativamente lejanos en el tiempo, tiene que trabajar
prácticamente con las uñas. Ello no significa que haya agotado las fuentes. Lo que
sucede es que le interesaba precisar los hechos y por ello destacó la consulta de las
fuentes periódicas, y dejó de lado otras que, como la historia oral, ofrecían poca
precisión episódico.
Finalmente, la idea del autor de que parece existir una relación entre crisis o
transformaciones políticas, por un lado, y grandes movilizaciones urbanas de protesta,
por el otro, es ampliamente ilustrada a lo largo del libro por las sucesivas jornadas
reseñadas. Esta hipótesis arroja luces sobre el comportamiento. político de las masas
urbanas, generalmente Consideradas como "disponibles" , para la movilización.
Sin embargo, Medina advierte claramente que si se pretende darle continuidad a la protesta
urbana, se requiere una maginativa acción política que incorpore los rasgos
ideológicos, los valores culturales y las pautas de comportamiento de dicha protesta.
Esto último, sin embargo, es terreno de la discutible capacidad proyectiva de las
ciencias sociales.
La protesta urbana señala nuevos derroteros para la investigación social en
nuestro país. A este trabajo seminal de Medófilo Medina le debe seguir una profusa
investigación que utilice otras fuentes, desmenuce en detalle las hipótesis lanzadas e
inclusive se adentre en campos que, como el ideológico o el cultural, están insinuados
en el texto. En todo caso, a Medina ya le queda el honor de haber sido pionero en el tema.
MAURICIO ARCHILA
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