Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 3,  Volumen XXII , 1985
 

Tratamiento desigual a un tema nuevo


La protesta urbana en Colombia en el siglo XX
Medófilo Medina
Ediciones Aurora. Bogotá, 1984, 208 págs.

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En comparación con la relativa abundancia de estudios sobre el movimiento sindical en Colombia, o sobre el movimiento campesino, el tema de los movimientos urbanos contemporáneos no había recibido mucha atención de los investigadores sociales. Medófilo Medina aporta su grano de arena para llenar este vacío, con la publicación de esta investigación sobre la protesta urbana en la Colombia del siglo XX.
El libro es básicamente una recopilación acerca de los principales movimientos de masas en el marco de la ciudad en lo que va transcurrido de este siglo. Como el mismo autor lo señala, "bajo la denominación de protesta urbana se entienden formas muy amplias de movilización de masas de la ciudad, de significación política nacional y de proyección, por lo menos en la etapa histórica inmediatamente posterior" (pág. 16).
Medina inicia su recuento histórico con las jornadas de marzo de 1909 que concluyeron en el derrocamiento de la dictadura del general Rafael Reyes y el ascenso, por breve lapso, del republicanismo. Después aborda los sucesos de junio de 1929, que marcaron el principio del fin de la hegemonía conservadora, para adentrarse luego en algunas de las movilizaciones ocurridas durante el régimen liberal iniciado con Olaya Herrera. El 9 de abril es tocado tangencialmente, si se tienen presentes los extensos trabajos recientemente publicados por Arturo Alape, Jacques Aprile-Gnisot y Gonzalo Sánchez, entre otros. Por último, Medina estudia con mayor detalle las dos movilizaciones que enmarcan la vida del Frente Nacional: las jornadas de mayo de 1957, que culminaron en la caída de Gustavo Rojas Pinilla; y el paro cívico nacional de 1977.
Como el mismo autor lo reconoce, escapan a este recuento importantes acontecimientos de protesta urbana como los ocurridos en abril de 1970 a raíz de la participación electoral de la Alianza Nacional Popular (Anapo), y las movilizaciones de los desempleados que pulularon en las grandes ciudades colombianas durante los años de la gran depresión mundial. Personalmente les hubiera asignado a estas últimas igual importancia que la que el autor le da a la marcha del primero de mayo de 1936, pues ambas repercutieron en las políticas liberales en relación con los sectores populares.
Para el análisis de cada jornada, el autor usa más o menos el mismo esquema metodológico: estudio del contexto socioeconómico y político del suceso; descripción de éste; consecuencias. En algunos capítulos, especialmente en los primeros, dicho esquema analítico parece ficticio, pues no se advierte articulación real entre lo acontecido y el supuesto contexto socioeconómico. Ya para los últimos análisis, dicha conexión es presentada más claramente.
De la lectura del texto salta a la vista que hay un tratamiento desigual de los acontecimientos estudiados, siendo las jornadas de mayo del 57 y el paro cívico del 77 las que más completamente se analizan. En particular, la investigación sobre esta última movilización de masas es la más profunda de las hasta ahora publicadas en nuestro medio.
Ahora bien, esta desigualdad en el tratamiento de los acontecimientos es más un límite de la investigación histórica -por la ausencia de fuentes, la escasez de bibliografía secundaria, etc.- que del autor mismo. Por el contrario, éste, muchas veces, para investigar acontecimientos relativamente lejanos en el tiempo, tiene que trabajar prácticamente con las uñas. Ello no significa que haya agotado las fuentes. Lo que sucede es que le interesaba precisar los hechos y por ello destacó la consulta de las fuentes periódicas, y dejó de lado otras que, como la historia oral, ofrecían poca precisión episódico.
Finalmente, la idea del autor de que parece existir una relación entre crisis o transformaciones políticas, por un lado, y grandes movilizaciones urbanas de protesta, por el otro, es ampliamente ilustrada a lo largo del libro por las sucesivas jornadas reseñadas. Esta hipótesis arroja luces sobre el comportamiento. político de las masas urbanas, generalmente Consideradas como "disponibles" , para la movilización. Sin embargo, Medina advierte claramente que si se pretende darle continuidad a la protesta urbana, se requiere una maginativa acción política que incorpore los rasgos ideológicos, los valores culturales y las pautas de comportamiento de dicha protesta. Esto último, sin embargo, es terreno de la discutible capacidad proyectiva de las ciencias sociales.
La protesta urbana señala nuevos derroteros para la investigación social en nuestro país. A este trabajo seminal de Medófilo Medina le debe seguir una profusa investigación que utilice otras fuentes, desmenuce en detalle las hipótesis lanzadas e inclusive se adentre en campos que, como el ideológico o el cultural, están insinuados en el texto. En todo caso, a Medina ya le queda el honor de haber sido pionero en el tema.

MAURICIO ARCHILA