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La
Violencia en Colombia
Durante la última semana del pasado mes
de junio, el Departamento de Historia de la Universidad Nacional y el Centro Jorge
Eliécer Gaitán realizaron en el auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional, el
II Seminario sobre Movimientos Sociales y el I Simposio Internacional sobre la Violencia
en Colombia. Los organizadores consideraron propicia la realización de los actos, debido
a los notables avances durante los últimos diez años, en las interpretaciones al
fenómeno histórico conocido como la Violencia (1946-1965), abordado desde distintas
perspectivas teóricas y metodológicas tanto por las disciplinas de las ciencias
sociales, como por las diferentes manifestaciones del arte y la literatura.
Las ponencias presentadas durante el simposio pueden agruparse en tres grandes tendencias.
Los antecedentes inmediatos de la
violencia.
Catherine le Grand, en la ponencia "Conflictos agrarios y orígenes de la
violencia", destacó el papel de las migraciones en diversas regiones de Colombia en
la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX, produciéndose la expansión de la
frontera agrícola y el surgimiento de conflictos entre propietarios y colonos, quedando
en el orden del día el debate sobre el problema agrario en el país, para desembocar en
la ley 200 de 1936.
Charles Bergquist, en su ponencia "Movimiento obrero y antecedentes de la
Violencia", señaló la necesidad de profundizar en la relación existente entre el
desarrollo de la economía nacional fundada in las exportaciones del café, la estabilidad
o deterioro de la política interna, la situación de los asalariados de las zonas
cafeteras y la expresión y desarrollo de estos conflictos en las primeras décadas del
siglo XX.
Aparte de la discusión sobre los anteriores antecedentes y previa diferenciación entre
el carácter de los conflictos sociales del siglo XIX y del siglo XX, se presentaron
ponencias sobre las guerras civiles del siglo pasado, vistas desde la perspectiva de la
persistencia de tensiones sociales en el campo, en la estructura política y en los
poderes locales. Este primer grupo de ponencias, dio cuenta entonces de la necesidad de
mirar la violencia como fenómeno diferenciado pero estructural de la sociedad colombiana.
Los enfoques específicos: regionales
o temáticos
En este grupo resaltó el análisis de Medófilo Medina sobre la "Resistencia
campesina en el sur del Tolima 1949-1953", que establece para esa zona una
continuidad histórica entre los conflictos rurales de comienzos del presente siglo, las
organizaciones armadas partidistas de los años 50 y el surgimiento de la guerrilla
actual. En palabras de Eric Hobsbawm, "bandoleros y guerrilleros empiezan su
existencia en la misma matriz".
Carlos Ortiz, en su ponencia "La Violencia en el Quindío", destacó el grado de
presencia o ausencia del Estado en la articulación de los grupos sociales en la región,
y la relación entre la violencia y los negocios, o dicho mejor, de "la Violencia
como negocio". Se refirió al fenómeno de la Violencia, como la modalidad que
asumió la articulación y el ordenamiento de la vida social y del Estado en dicho
período. La casi inexistencia de las funciones estatales fue sustituida por la iniciativa
de las cuadrillas cuyos móviles centrales eran la defensa y la venganza. Concluyó
señalando como rasgos fundamentales para el estudio de la Violencia en esa región: la
forma de tenencia de la tierra y el cultivo del café; las posibilidades que ofrecía el
comercio a capas bajas de la población; la importancia de los intermediarios en la
producción y comercialización del café y la movilidad social generada por la
colonización.
Aspectos políticos e ideológicos
Sobresale la originalidad de Herbert Braun en su análisis sobre "El 9 de
abril", al destacar el papel de la mentalidad colectiva en los procesos históricos.
El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán originó una serie de acontecimientos que se
quedaron grabados en la memoria de quienes los vivieron, haciendo casi imposible imaginar
estos acontecimientos de otra manera. En ese sentido el 9 de abril se presenta como un
hecho total que tiene mucho de mitológico en la conciencia popular. Braun se propone
pensar esta historia comenzando por el final, con el objeto de romper esquemas de la
memoria y de la historia tradicional. Toma para su análisis los acontecimientos
desarrollados durante el 9 de abril, en tres sitios estratégicos: la casa de Gaitán, el
Palacio de la Carrera y las calles de Bogotá. Resaltó las características,
sentimientos, intereses y afectos de los distintos grupos sociales, tanto en su acción
individual como colectiva.
Pierre Gilhodes, en su ponencia "El ejército colombiano analiza la Violencia",
determina las fases o mejor, las oscilaciones del pensamiento militar frente al enemigo
causante de la Violencia, casi siempre ubicado fuera del país: "el comunismo
internacional". Esta concepción no es considera como obstáculo para que el cuerpo
militar comprenda las causas objetivas de la Violencia.
Eric Hobsbawm, en sus reflexiones sobre el bandolerismo en Colombia, subrayó que las
clases dirigentes tuvieron dificultades en integrar las nuevas fuerzas sociales que
irrumpen en el escenario político del país en los años 30 y 40. Esta situación ligada
a los desequilibraos entre cambios socioeconómicos y un Estado nacional atrasado y en
formación, sentaron las condiciones para el desarrollo de la Violencia en Colombia; ésta
"hay que verla en términos del parto de un nuevo mundo pronto a surgir, pero que no
logra por el momento hallar una forma de estabilidad burguesa". No dejó de
causar sorpresa que Hobsbawn, gran especialista sobre el tema, haya afirmado que el caso
colombiano "es quizás la más grande manifestación del bandolerismo en este
siglo". Concluyó señalando que "la historia de Colombia contemporánea,
inclusive la historia de sus bandoleros, se presenta casi como un laboratorio para los
historiadores de los movimientos sociales y políticos de nuestra edad, y aún más para
los historiadores de las grandes transformaciones sociopolíticas del siglo XX".
Germán Rubiano, en su ponencia "La pintura de la Violencia", resaltó el hecho
de que la temática de la Violencia ha sido recurrente en las expresiones artísticas
nacionales. Sus primeras manifestaciones plásticas dan cuenta del 9 de abril de 1948; en
esta fase sobresalen las obras de Alipio Jaramillo, Grau y Obregón. Entre los artistas
que han expresado el fenómeno de la Violencia como una realidad histórica, destaca a
Pedro Nel Gómez con sus obras sobre el trabajo del oro; Luis Ángel Rengifo con sus
grabados en metal sobre la Violencia; Ignacio Gómez Jaramillo con sus obras sobre el
tema; Alejandro Obregón, el más insistente pintor sobre el tema de la Violencia; Alfonso
Quijano, Carlos Granada, Augusto Rendón, Pedro Alcántara, Umberto Giangrandi y Sonia
Gutiérrez.
Gustavo Álvarez Gardeazábal, dentro de la mesa redonda "La novela de la
Violencia", realizó una comparación entre la novelística de la Violencia en
Colombia y el proceso de la novelística de la Revolución Mexicana, con el objeto de
mostrar que nuestro país no se ha apersonado de esa etapa de su historia, que todavía se
recuerda o se cataloga como una "vergüenza nacional". En uno de los apectos
centrales de su exposición el escritor afirmó: "De la Revolución Mexicana todos
saben lo necesario: sus detalles, sus fracasos, sus crímenes, sus personajes. Es historia
patria y forma parte funcional de la educación de todo joven mexicano. En cambio, de la
Violencia en Colombia ni los hijos ni los nietos de las víctimas conocen el fenómeno.
Apenas si recuerdan que a su padre o a su hermano, a su tío o a su abuelo los mataron por
cuestión política. Lo demás no interesa o al menos no se refleja exteriormente. El
olvido que les impuso el sistema ha sido casi mágico: huérfanos de la Violencia,
desterrados de sus tierras, viudas desamparadas, todos olvidaron prácticamente todo. El
proceso de las democracias hereditarias colombianas ha hecho lo demás. Nadie asusta al
contrario con el espanto del asesino o del instigador principal. Las fronteras de los
partidos se fueron perdiendo y el odio que podía haber mantenido la fábula desapareció
por encanto". Además de los expositores mencionados, participaron como ponentes
centrales los historiadores Malcolm Deas, David Bushnell, Carlos Eduardo Jaramillo, Darío
Fajardo, Germán Guzmán Campos, Daniel Pecaut, Emma Zapata Martelo y Eduardo Umaña Luna.
En las mesas redondas sobre la "Narrativa y la novela de la Violencia"
intervinieron los escritores Raymond Williams, Fernando Ayala Poveda, César Valencia,
Luis Iván Bedoya, Isaías Peña Gutiérrez, Eutiquio Leal y Eduardo Pachón, y en la de
"Artes plásticas y Violencia", Armando Silva y Manuel Camargo. Paralelo al
Simposio sobre la Violencia en Colombia se realizó en la Cinemateca Distrital un ciclo de
proyecciones cinematográficas sobre "El cine latinoamericano y la estética de la
Violencia". Igualmente, se presentó en la Biblioteca Nacional una exposición
bibliográfica y documental que recogió una muestra significativa de publicaciones de
carácter histórico, sociológico y antropológico, así como novelas, cuentos,
fotografías y documentos sobre la Violencia.
MARIO AGUILERA PEÑA
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