Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 2,  Volumen XXI , 1984
 

La Violencia en Colombia


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Durante la última semana del pasado mes de junio, el Departamento de Historia de la Universidad Nacional y el Centro Jorge Eliécer Gaitán realizaron en el auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional, el II Seminario sobre Movimientos Sociales y el I Simposio Internacional sobre la Violencia en Colombia. Los organizadores consideraron propicia la realización de los actos, debido a los notables avances durante los últimos diez años, en las interpretaciones al fenómeno histórico conocido como la Violencia (1946-1965), abordado desde distintas perspectivas teóricas y metodológicas tanto por las disciplinas de las ciencias sociales, como por las diferentes manifestaciones del arte y la literatura.
Las ponencias presentadas durante el simposio pueden agruparse en tres grandes tendencias.

Los antecedentes inmediatos de la violencia.
Catherine le Grand, en la ponencia "Conflictos agrarios y orígenes de la violencia", destacó el papel de las migraciones en diversas regiones de Colombia en la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX, produciéndose la expansión de la frontera agrícola y el surgimiento de conflictos entre propietarios y colonos, quedando en el orden del día el debate sobre el problema agrario en el país, para desembocar en la ley 200 de 1936.
Charles Bergquist, en su ponencia "Movimiento obrero y antecedentes de la Violencia", señaló la necesidad de profundizar en la relación existente entre el desarrollo de la economía nacional fundada in las exportaciones del café, la estabilidad o deterioro de la política interna, la situación de los asalariados de las zonas cafeteras y la expresión y desarrollo de estos conflictos en las primeras décadas del siglo XX.
Aparte de la discusión sobre los anteriores antecedentes y previa diferenciación entre el carácter de los conflictos sociales del siglo XIX y del siglo XX, se presentaron ponencias sobre las guerras civiles del siglo pasado, vistas desde la perspectiva de la persistencia de tensiones sociales en el campo, en la estructura política y en los poderes locales. Este primer grupo de ponencias, dio cuenta entonces de la necesidad de mirar la violencia como fenómeno diferenciado pero estructural de la sociedad colombiana.

Los enfoques específicos: regionales o temáticos
En este grupo resaltó el análisis de Medófilo Medina sobre la "Resistencia campesina en el sur del Tolima 1949-1953", que establece para esa zona una continuidad histórica entre los conflictos rurales de comienzos del presente siglo, las organizaciones armadas partidistas de los años 50 y el surgimiento de la guerrilla actual. En palabras de Eric Hobsbawm, "bandoleros y guerrilleros empiezan su existencia en la misma matriz".
Carlos Ortiz, en su ponencia "La Violencia en el Quindío", destacó el grado de presencia o ausencia del Estado en la articulación de los grupos sociales en la región, y la relación entre la violencia y los negocios, o dicho mejor, de "la Violencia como negocio". Se refirió al fenómeno de la Violencia, como la modalidad que asumió la articulación y el ordenamiento de la vida social y del Estado en dicho período. La casi inexistencia de las funciones estatales fue sustituida por la iniciativa de las cuadrillas cuyos móviles centrales eran la defensa y la venganza. Concluyó señalando como rasgos fundamentales para el estudio de la Violencia en esa región: la forma de tenencia de la tierra y el cultivo del café; las posibilidades que ofrecía el comercio a capas bajas de la población; la importancia de los intermediarios en la producción y comercialización del café y la movilidad social generada por la colonización.

Aspectos políticos e ideológicos
Sobresale la originalidad de Herbert Braun en su análisis sobre "El 9 de abril", al destacar el papel de la mentalidad colectiva en los procesos históricos. El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán originó una serie de acontecimientos que se quedaron grabados en la memoria de quienes los vivieron, haciendo casi imposible imaginar estos acontecimientos de otra manera. En ese sentido el 9 de abril se presenta como un hecho total que tiene mucho de mitológico en la conciencia popular. Braun se propone pensar esta historia comenzando por el final, con el objeto de romper esquemas de la memoria y de la historia tradicional. Toma para su análisis los acontecimientos desarrollados durante el 9 de abril, en tres sitios estratégicos: la casa de Gaitán, el Palacio de la Carrera y las calles de Bogotá. Resaltó las características, sentimientos, intereses y afectos de los distintos grupos sociales, tanto en su acción individual como colectiva.
Pierre Gilhodes, en su ponencia "El ejército colombiano analiza la Violencia", determina las fases o mejor, las oscilaciones del pensamiento militar frente al enemigo causante de la Violencia, casi siempre ubicado fuera del país: "el comunismo internacional". Esta concepción no es considera como obstáculo para que el cuerpo militar comprenda las causas objetivas de la Violencia.
Eric Hobsbawm, en sus reflexiones sobre el bandolerismo en Colombia, subrayó que las clases dirigentes tuvieron dificultades en integrar las nuevas fuerzas sociales que irrumpen en el escenario político del país en los años 30 y 40. Esta situación ligada a los desequilibraos entre cambios socioeconómicos y un Estado nacional atrasado y en formación, sentaron las condiciones para el desarrollo de la Violencia en Colombia; ésta "hay que verla en términos del parto de un nuevo mundo pronto a surgir, pero que no logra por el momento hallar una forma de estabilidad burguesa".  No dejó de causar sorpresa que Hobsbawn, gran especialista sobre el tema, haya afirmado que el caso colombiano "es quizás la más grande manifestación del bandolerismo en este siglo". Concluyó señalando que "la historia de Colombia contemporánea, inclusive la historia de sus bandoleros, se presenta casi como un laboratorio para los historiadores de los movimientos sociales y políticos de nuestra edad, y aún más para los historiadores de las grandes transformaciones sociopolíticas del siglo XX".
Germán Rubiano, en su ponencia "La pintura de la Violencia", resaltó el hecho de que la temática de la Violencia ha sido recurrente en las expresiones artísticas nacionales. Sus primeras manifestaciones plásticas dan cuenta del 9 de abril de 1948; en esta fase sobresalen las obras de Alipio Jaramillo, Grau y Obregón. Entre los artistas que han expresado el fenómeno de la Violencia como una realidad histórica, destaca a Pedro Nel Gómez con sus obras sobre el trabajo del oro; Luis Ángel Rengifo con sus grabados en metal sobre la Violencia; Ignacio Gómez Jaramillo con sus obras sobre el tema; Alejandro Obregón, el más insistente pintor sobre el tema de la Violencia; Alfonso Quijano, Carlos Granada, Augusto Rendón, Pedro Alcántara, Umberto Giangrandi y Sonia Gutiérrez.
Gustavo Álvarez Gardeazábal, dentro de la mesa redonda "La novela de la Violencia", realizó una comparación entre la novelística de la Violencia en Colombia y el proceso de la novelística de la Revolución Mexicana, con el objeto de mostrar que nuestro país no se ha apersonado de esa etapa de su historia, que todavía se recuerda o se cataloga como una "vergüenza nacional". En uno de los apectos centrales de su exposición el escritor afirmó: "De la Revolución Mexicana todos saben lo necesario: sus detalles, sus fracasos, sus crímenes, sus personajes. Es historia patria y forma parte funcional de la educación de todo joven mexicano. En cambio, de la Violencia en Colombia ni los hijos ni los nietos de las víctimas conocen el fenómeno. Apenas si recuerdan que a su padre o a su hermano, a su tío o a su abuelo los mataron por cuestión política. Lo demás no interesa o al menos no se refleja exteriormente. El olvido que les impuso el sistema ha sido casi mágico: huérfanos de la Violencia, desterrados de sus tierras, viudas desamparadas, todos olvidaron prácticamente todo. El proceso de las democracias hereditarias colombianas ha hecho lo demás. Nadie asusta al contrario con el espanto del asesino o del instigador principal. Las fronteras de los partidos se fueron perdiendo y el odio que podía haber mantenido la fábula desapareció por encanto". Además de los expositores mencionados, participaron como ponentes centrales los historiadores Malcolm Deas, David Bushnell, Carlos Eduardo Jaramillo, Darío Fajardo, Germán Guzmán Campos, Daniel Pecaut, Emma Zapata Martelo y Eduardo Umaña Luna. En las mesas redondas sobre la "Narrativa y la novela de la Violencia" intervinieron los escritores Raymond Williams, Fernando Ayala Poveda, César Valencia, Luis Iván Bedoya, Isaías Peña Gutiérrez, Eutiquio Leal y Eduardo Pachón, y en la de "Artes plásticas y Violencia", Armando Silva y Manuel Camargo. Paralelo al Simposio sobre la Violencia en Colombia se realizó en la Cinemateca Distrital un ciclo de proyecciones cinematográficas sobre "El cine latinoamericano y la estética de la Violencia". Igualmente, se presentó en la Biblioteca Nacional una exposición bibliográfica y documental que recogió una muestra significativa de publicaciones de carácter histórico, sociológico y antropológico, así como novelas, cuentos, fotografías y documentos sobre la Violencia.

MARIO AGUILERA PEÑA