Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 2,  Volumen XXI , 1984
 

Sólo ilustraciones


América pintoresca
El Áncora Editores. Bogotá, 1984

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En 1884 Montaner y Simón edita por primera vez en Barcelona el libro América pintoresca. Era un "grueso volumen empastado en cuero 'ilustrado con profusión de grabados' (...) escrito por cuatro científicos de nacionalidad francesa", que visitaron partes de Centro y Suramérica entre 1875 y 1882.
Ahora El Áncora Editores publica, con el mismo título, los 392 grabados de la primera edición, sin incluir el texto original.
Durante el siglo XIX llegaron muchos viajeros extranjeros al nuevo continente. Ingleses, franceses, alemanes, escandinavos, italianos, vinieron empujados por el espíritu científico o el romanticismo, por la curiosidad, los negocios o la diplomacia. Algunos consignaron por escrito sus impresiones en informes,  cartas, diarios, crónicas. A veces los complementaron con ilustraciones realizadas por dibujantes, en ocasiones renombrados artistas, con base en las descripciones sacadas de la prosa de los viajeros o, más tarde, a partir de fotografías, cuando éstas estuvieron disponibles.
Algunos visitantes dejaron sus propias témperas y dibujos, siguiendo la tradición del barón de Humboldt. Así lo hicieron el pintor y cronista León Gauthier, los diplomáticos Gaspar Theodor Mollien y Carl August Gosselman y, más conocido entre nosotros, el cónsul británico y acuarelista Edward Walhouse Mark, puesto que sus acuarelas fueron publicadas en Bogotá por el Banco de la República en 1963 *.
Los grabados incluidos en América pintoresca se hicieron para ilustrar los viajes de Charles Wiener, quien en siete meses recorrió de Guayaquil, en el Pacífico, basta Pará, en la costa atlántica del Brasil. Del botánico Edouard André, quien viajó clasificando plantas de Barranquilla al Ecuador. Del arqueólogo Claude Charnay, quien estudió los grandes monumentos prehispánicos de México y Guatemala, y del médico Jules Crevaux, quien analizó idiomas aborígenes y que murió en una expedición al Gran Chaco boliviano.
La colección capta elementos del paisaje, la flora y la fauna de regiones de América tropical, de sus diversos tipos humanos, de las costumbres, de los medios de transporte, de los caminos, de los oficios, del vestir, del comer, de las viviendas. Constituye, pues, un valioso testimonio visual de lo ordinario y lo curioso, que ofrecía a los europeos el medio americano y del asombro de éstos ante pueblos y culturas diferentes, ante lo que consideraban una exótica geografía.
Muchos de estos grabados fueron realizados por el famoso Riou, quien dibujó en París sobre apuntes de E. André y otros viajeros. Ya en el país se conocían algunos de ellos, aparecidos en la Geografía pintoresca de Colombia, la Nueva Granada vista por dos viajeros franceses del siglo XIX, publicada en Bogotá por Litografía Arco en 1971, y reeditada en 1980. Este bello libro, de páginas grandes y nítidas reproducciones, trae además grabados de Neuville para ilustrar el viaje de Charles Saffray.
La cultura visual del colombiano sobre el siglo pasado es muy pobre y poco conocida, a pesar de existir material inédito, pues en lo que hoy es Colombia, como en toda América, dibujantes y pintores, especialmente bajo la influencia del romanticismo, recogieron temas relacionados con la geografía y los usos propios de cada región. Hoy estos trabajos son valiosos, escasos y difíciles de localizar.
En Colombia, dejando a un lado el caso de la fotografía y de las acuarelas de Mark, se han puesto al alcance de un público más amplio los siguientes trabajos: algunas láminas de la Comisión Corográfica, aparecidas en la revista Hojas de Cultura Popular en los años 50; los grabados del Papel Periódico Ilustrado (en conjunto con los de Colombia Ilustrada son más de 700), en edición facsimilar de Carvajal y Cía. en 1974. Allí se encuentran grabados de Alfredo Greñas, José Crane, Ricardo Moros Urbina, Julio Flórez, Epifanio Garay, Alberto Urdaneta, el maestro español Antonio Rodríguez, entre otros; algunas de las acuarelas de la obra pictórica de Ramón Torres Méndez publicadas en el libro Costumbres nacionales (Bogotá: Ed. Jeroglíficos S. A. y Dllo. S.A., 1978); la muestra de arte documental y costumbrista recogida en la Historia del arte en Colombia (Bogotá: Ed. Salvat, 1977); la recopilación de caricaturas políticas del periódico El Zancudo hecha por Germán Arciniégas (Bogotá: Ed. Arco, 1975).
También se han reproducido unos cuantos trabajos gráficos del siglo pasado en artículos de revistas, en libros como Las maravillas de Colombia (4 tomos, Bogotá: Ed. Forja, 1979) y otros. Pero quedan muchos trabajos que se desconocen. Se podrían mencionar, por ejemplo, los bocetos y apuntes callejeros de José Manuel Groot, las "anécdotas" gráficas, de José Gabriel Tátis, las caricaturas y dibujos de José María Espinosa.
Ante nuestra pobre cultura visual, bienvenido, pues, un libro que, aparte de una corta (¿demasiado corta?) introducción, no tiene texto sino puras ilustraciones.

PATRICIA LONDOÑO