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Luis
Fayad: un presente incierto
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Luis Fayad (Bogotá, 1945) ha publicado
cuatro libros que constituyen en su conjunto una realización narrativa que te permite
brillar con su propio esplendor en el panorama literario de su generación. Desde Los
so
nidos del fuego se advierten elementos que profundizarán las obras
siguientes y siempre dentro de un lenguaje directo y seco como un golpe a la mandíbula.
Este primer libro muestra entre sus hechos la pobreza de unos muchachos que empiezan a
descubrir la vida con sus innumerables barreras y dificultades y nos transmiten la visión
desesperante de sus adolescencias ya desgarradas. La importancia de estos aspectos radica
en el hecho de que serán la constante medular de la obra de Luis Fayad. También se da
aquí el contexto del pueblo como sustrato urbano y marginal de las múltiples provincias
que esconde la ciudad, sobre todo en sus suburbios. El segundo libro penetra y ahonda en
el ámbito bogotano a modo de laberinto, del cual ejecuta un vivo fresco. Incluso el
título, Olor de lluvia denota la comprensión visual y sensible de la bruma
capitalina entre el olor del polvo que levanta la lluvia. Las escenas y personajes exhiben
una realidad palpitante y tantas veces dolorosa. Se trata de seres que defienden su
inocencia entre un mundo apocalíptico. En esta obra aparecen aspectos determinantes
de la vida bogotana, como los gamines que discurren en medio de la atmósfera sombría y
de indiferencia ante una miseria que no le duele a nadie. Dentro de este tema, los cuentos
El entierro de Mico, Un cuento para Manolo y Tigre anuncian en este autor quizá
una novela sobre el particular. Cantor se va de viaje retrata al tránsfuga y
soñador aferrado a sus ilusiones y que por tanto debe emigrar, igual a como lo hizo de su
pueblo. Se explora en este caso el otro fondo de la ciudad de inmigrantes, están allí de
paso. Hay en este aspecto tal vez la captación metafísica de la vida como hecho
transitorio que conduce a la búsqueda de los sueños. Cantor es el candor de la esperanza
enfrentada al mundo urbano y cruel. En este sentido, el libro presenta dos instancias: una
en la cual se lucha por los sueños a pesar de todo y otra donde aparecen los hombres
cercados por la desgracia. En estos cuadros, estampas e imágenes, los personajes tienen
una manera de llamarse que les permite conservar su anonimato.
Antes de entrar a hablar del tercer libro de Luis Fayad, su novela, debemos referirnos al
último de cuentos, Una lección de la vida. Allí se halla en su integridad el
universo previo a Los parientes de Ester. Se trata de una selección de los dos
libros anteriores con cinco relatos nuevos. En éstos el autor reafirma su condición de
cuentista al llegar a una forma de cuento precisa y énfatica que se advierte en una
acción única y concreta. El autor continúa con los temas que le han caracterizado,
aunque en una fase de mayor intimidad. En los cuentos de Una lección de la vida, los
acontecimientos obedecen a la manifestación interior del personaje. También Fayad
retorna en especial aquel instante en el cual el niño se vuelve adolescente y descubre
para siempre las lecciones de la vida, señalando el momento en que el niño inocente se
transforma en el hombre enfrentado al medio. A través de estas crisis personales señala
las crisis y frustraciones de nuestra sociedad reflejadas en sus protagonistas. Son
cuentos
que cada vez tipifican un conflicto y, por lo mismo, una tragedia individual que forma
parte de una realidad recurrente y cotidiana. Fayad, con sus personajes y las miserias de
éstos, permite un recorrido urbano al lado de sus hombres pobres, sus burócratas y sus
taxistas. Y ello dentro del mismo estilo duro con el cual las palabras se ciñen a los
hechos.
Sin duda las obras citadas constituyen la base que le permitió al autor llegar a Los
parientes de Ester, donde se funden. Una novela marcada por la desesperanzado pobreza
en el ámbito bogotano, donde los personajes se confunden con el frío y la dureza del
medio, con su interioridad socarrona y escéptica, limitados siempre por las
frustraciones. Puede decirse que la novela tiene su origen en el cuento de Hemingway
traducido al español como Un lugar limpio y bien iluminado
1
, donde se plantea un conflicto de dos
hombres dueños de un bar, con un viejo que sobrelleva la vejez con la bebida. El negocio
ha sido previsto como refugio o manera de valerse por sí mismo ante la decadencia vital.
Este tema es el centro de la novela de Fayad.
Dentro de aquel marco de ricos y pobres la obra retrata la psicología de cada condición
social, en un en frentamiento de clases, dentro del Bogotá de hoy. Se muestra la ciudad
industrial y comercial, los cafés con nombre propio donde se reúnen a diario los
jubilados y las calles invadidas por desarraigados y pobres. Estos aspectos crean en la
novela un marco de riqueza y pobreza y ello en torno al concepto del trabajo que, en fin
de cuentas, estratifica y encierra a los personajes.
Los parientes de Ester responde a una estructura narrativa con la cual culmina una
búsqueda de Luis Fayad en su propósito de captar una realidad por medio de personajes
que lo son todo dentro de la narración, el círculo que abre y cierra el proceso del
texto narrativo. Estos seres viven en la medida que luchan con sus sueños y
desesperanzas. Son seres acorralados por una historia concreta, que sólo se dan dentro de
ella, para quienes lo más importante no ocurre en su relación con los demás sino con su
propia intimidad, a la manera de círculos concéntricos.
El dinero y la subsistencia constituyen factores preponderantes de la obra de Fayad. De
allí parte a la presentación de la riqueza y la pobreza como vértices esenciales de su
expresión.
En todos los casos, el dinero se convierte en medida de la realidad, en su látigo y
acicate. Este tratamiento del dinero y la supervivencia, podría definirse también como
factor generacional. A varios escritores colombianos de la misma generación de
Fayad, un poco de regreso de la militancia política, les ha correspondido además vivir
la era urbana del país, su industrialización, cuando escribir significa desafiar todas
las imposibilidades, incluso la carencia de lectores, es decir de interlocutores. A esto
se agrega la visión del país desde el exterior que presenta una novela como Los
parientes de Ester, donde apenas se puede contener el golpe sordo de los primeros
años de exilio. "El único negocio que se le puede proponer a un hombre pobre es
asaltar un banco" (pág. 29); "hubiera sido mejor un caballo holandés que un
hombre colombiano" (pág. 115)
2
. Estas expresiones, que rompen la
mesura y el tono de la novela, obedecen a una visión desde fuera del país.
La novela crece en espiral, y ese es su tiempo y su lenguaje, creando una atmósfera de
vacío donde nave gan sus seres hacia lo imprevisible. A estos personajes, como a los de
sus cuentos, los abruma la soledad, no tienen rumbo; de allí su carácter de círculos
concéntricos flotando en el presente y bajo su condición de única instancia de sus
vidas. El lenguaje permite todos estos cambios dentro de su aparente desarrollo lineal y
su engañosa tercera persona. Esta visión interior de los personajes y su mundo consta de
múltiples miradas. La tercera persona conjuga además la primera a modo de yo-él que
totaliza y desdobla su intimidad. Con este fin, la obra se juega entre la poesía y la
prosa, entre la descripción y la narración, como en busca de una realidad original
exterior e interior a la vez. Es la realidad del hombre ante sus circunstancias y su
destino. Es decir, en lucha por hacer su vida.
Las obras de Luis Fayad poseen lo que Capote llama "la credibilidad de los hechos y
la inmediatez del cine"
3
. Y también sus personajes
encarnan esta guerra con las palabras por el logro de sus objetivos de escritor. Hay en
ellos la lucha denodada como acto de locura. Se señala así la novela moderna como otra
forma de vida, o sea que debe, vivirse antes de ser escrita. En esto los libros de Fayad
son auténticos. Por ello el lector no puede permanecer impasible y se siente víctima o
culpable.
BIBLIOGRAFIA
Los sonidos del fuego,
Editorial Testimonio.
Bogotá, 1968, 71 páginas.
Olor de lluvia,
Editorial La Pulga.
Medellín, 1974, 158 páginas. Los parientes de Ester,
Ediciones Alfaguara S.A.
Madrid, 1978, 213 páginas.
Una lección de la vida
El Áncora Editores, 1984.
ALFONSO ARISTIZABAL
1. Ernest Hemingway, Relatos,
Plaza y Janés Barcelona, 1968, pág. 91.
(regresar1)
2 Luis Fayad, Los
parientes de Ester, Alfa
guara, Madrid, 1978. (regresar2)
3. Truman Capote, Música
para camaleones, Bruguera, Barcelona, 1981 (regresar3)
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