Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 2Volumen XXI , 1984
 

De la cepa cepalina

El pensamiento económico latinoamericano
Isidro Parra Peña
Ed. Plaza y Janés. Bogotá, 1984

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En este libro, Isidro Parra reúne dos temas complementarios: la evolución del pensamiento latinoamericano de posguerra y una reflexión sobre la experiencia planificadora de las economías regionales, con una consideración final sobre los planes de desarrollo en Colombia. Sin duda, el pensamiento latinoamericano surgió asociado a la necesidad de planificar, de transformar los patrones de desarrollo heredados de las economías exportadoras que desde los años treinta dejaron de considerarse viables en el contexto de la economía internacional. Desde fines de los años cuarenta, un grupo de economistas latinoamericanos encabezados por Raúl Prebisch y vinculados a la recién creada Comisión Económica para América Latina (Cepal), se sintieron insatisfechos con la teoría ortodoxa y, adaptando el marco keynesiano a las realidades concretas de América Latina, iniciaron la tarea de elaborar una interpretación del desarrollo de la región que permitiera formular estrategias autónomas en la búsqueda de un desarrollo independiente para la América Latina.
Desligado de las concepciones ortodoxas, la evolución subsiguiente del pensamiento latinoamericano fue perdiendo la unidad lograda en los años iniciales. Diversos grados de radicalismo se fueron incorporando a las ideas originales de la Cepal, dando lugar a distintas corrientes, desde la cepalina, que logró al fin establecer su propia ortodoxia, hasta las versiones más extremas del dependentismo. En rigor, el pensamiento latinoamericano al que se refiere Parra Peña, se restringe a la teoría Prebisch-Cepal, con algunas acotaciones sobre las corrientes derivadas de aquella. Por otra parte, los ya abundantes textos críticos, tanto sobre la teoría cepalina como sobre las versiones dependentistas, han mostrado los aciertos y debilidades de un enfoque que si en los años cincuenta y sesenta significó la apertura de un espacio de reflexión y crítica, durante los años setenta fue incapaz de ofrecer una respuesta alternativa al desenvolvimiento de la economía latinoamericana asediada por la crisis. Infortunadamente, el autor se li mita a presentar una interpretación, por lo demás rigurosa, de los principales conceptos analíticos de la teoría de Prebisch, sin adentrarse en los debates posteriores ni en las debilidades internas de dicha teoría.

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Si bien la teoría cepalina se constituyó en instrumento imprescindible para la planeación económica en América Latina hasta fines de los sesenta, no es menos cierto que sus prescripciones se quedaron en el terreno de las estrategias de largo plazo, más precisamente en el proyecto de objetivos, mostrando una en verdad notable incapacidad para el proyecto de políticas. El autor advierte cómo los planes demasiado amplios en sus objetivos "por ambiciosos cayeron en la vaguedad y en la imprecisión con relación a los instrumentos, la oportunidad de su uso, la intensidad, la trayectoria del avance, etc." (pág. 87). Ello es el resultado no sólo de los enfoques formalistas y sin duda generalizantes de los planes, sino de una insuficiencia que la propia teoría no fue capaz de subsanar, porque, como acertadamente señala Isidro Parra, no se prestó atención adecuada a las herramientas e instrumentos para orientar la economía a los objetivos provistos. Ello condujo a que el enfoque latinoarnericano careciera de respuestas para los problemas de corto plazo, especialmente los aspectos monetarios, cambiarios y fiscales en que se han debatido las economías latinoamericanas desde comienzos de los setenta.
El libro de Parra Peña, aunque no es un examen completo de la evolución del pensamiento latinoamerica no, llama en todo caso la atención sobre un esfuerzo teórico que, pese a todas sus vicisitudes e insuficiencias, vuelve a ponerse a la orden del día, como fundamentación de las estrategias de desarrollo en América Latina. Corresponde a las nuevas generaciones de economistas avanzar en este pensamiento ahondando en los conceptos de interpretación y sobre todo buscando alternativas pertinentes para idear instrumentos de política. El libro de Isidro Parra es ya el comienzo de este rescate necesario

JESUS ANTONIO BEJARANO