Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 18.  Volúmen XXVI - 1989
 

Historia clínica musical


Los músicos ante la medicina
Orlando Alarcón Montero
Tercer Mundo Editores, Bogotá 1988,174 págs.

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Los melómanos no muy eruditos, todos aquellos que nos preguntamos de dónde saca el compositor no sólo la música, sino ese valor sensible, ese "mensaje" transmitido y casi siempre indescriptible que nos hace estremecer; todos aquellos que no dejaremos de volar a otras esferas con obras tan oídas y a veces maltratadas como un preludio o el Air de la suite número 3 de Bach, o esos compases pianissimi y súbitamente fortissimi, marciales y magistrales del tercer movimiento de la quinta sinfonía del sordo de Bonn, y que nos solazamos nostálgicamente tanto con una interpretación de "Satch-Mo" Armstrong como con un madrigal de Morley, hemos soñado siempre con penetrar abusivamente en la intimidad de los músicos que veneramos; sentir, hasta donde nos sea posible, el proceso de la creación musical, poder conocer esas anécdotas y esos datos (que sólo les son permitidos a los biógrafos y entendidos), para que esos míticos y legendarios genios de la música se hagan un poco más humanos, accesibles a nuestro pobre entendimiento, para que se aproximen a nuestra condición de viles humanos (satisfaciendo así, en forma disimulada, la sutil envidia que nos producen). Ahora bien: ¿qué puede ser más íntimo y humano que la historia clínica del personaje, o la mórbida presición en la descripción de sus últimos momentos? Estar al pie del lecho de muerte de una eminencia como Stravinsky, o acompañar a Clara Wieck y a su fiel amigo Brahms, durante esos años trágicos de la enfermedad de Roberto Schumann, es un honor que (creo) todos hemos querido tener. Orlando Alarcón Montero nos ofrece esta oportunidad. En forma bastante amena y de fácil lectura (siempre y cuando se maneje algo del extenso léxico médico), no sólo nos regala - con algunos toques de humor y, en ciertos apartes, con sarcasmo, pero sin perder la objetividad del científico- ese anecdotario patológico y necrológico, sino que, para empezar, el libro hace una lista descriptiva y comentada de muchos músicos-médicos o médicos-músicos que han dejado huella en la historia de su arte.

Por instantes sentí estar leyendo las páginas del Génesis en que se nos informa de todo el proceso genealógico desde Adán hasta Jafet. Aunque a primera vista y durante las primeras páginas se nos satura con lo que podría parecer un simple catálogo de datos curiosos, el autor nos tranquiliza yendo más allá. Sin desviarse del tema central, bastante bien consignado en un título sugestivo y amplio, el doctor Alarcón roza otros temas que van desde la fisiología acústica, pasando por la percepción musical, los efectos de nuestro ruidoso siglo XX en la conducta del hombre, la pedagogía y el placer musicales, hasta consejos para padres talentosos de hijos ídem. Baste con mirar el índice para ver la amplitud. Sin intención de demeritar este trabajo, pues no tengo autoridad para hacerlo, tengo que reconocer que por momentos me hizo recordar ciertos libros de cultura condensada, tan en boga en ciertos círculos hoy día.

No he tenido la oportunidad de leer el libro Amor y neurosis en los genios de la musica del doctor Alarcón, lo que me impide hacer un balance crítico comparativo, limitándome a una apreciación parcial y desprevenida de su obra, y digo gustosamente que, a pesar de lo corto del libro, que no puede decirse que sea exhaustivo y de profundidad extrema, ciertamente lo disfruté, y satisfizo en mí ese morboso deseo, que mencionaba atrás, de inmiscuirme en la vida de los grandes. Indiscutiblemente la investigación que trajo a nuestras manos este libro tuvo que ser apasionante. Lo que debió quedar en el tintero puede dar para otro tomo.

ÁLVARO GARCÍA TRUJILLO