Del
segundo reino
Fauna colombiana
Carlos Mejía
Editorial La Rosa - Círculo de Lectores, Bogotá, 1986, 144 págs.
A pesar de los esfuerzos realizados
por entidades y estudiosos para dar a conocer la importancia de nuestros recursos
naturales, en Colombia todavía se considera "romántico" y "desfasado de
la realidad" emprender acciones concretas y rápidas para evitar el exterminio de
nuestro patrimonio natural.
Pocos meses antes de la aparición de
este libro, el lnderena publicó una revista titulada Colombia, Fauna en peligro 1, que presenta cifras alarmantes. Ciento ocho especies están en
peligro de extinción. De ellas, veintisiete son mamíferos; sesenta y tres, aves;
dieciséis, reptiles; dos, anfibios. Aunque son muchas las razones que han provocado la
paulatina reducción de las poblaciones de estas especies, una de ellas ha sido la
ignorancia y el desinterés que hemos mostrado los colombianos por la fauna autóctona de
nuestro país. Afortunadamente, en los últimos meses se han impulsado importantes
campañas que buscan despertar la conciencia de los colombianos. Dentro de esta tendencia
a divulgar un conocimiento por lo general disperso y escondido en los cientos de informes
técnicos y científicos que nunca llegan a ser conocidos por el ciudadano común, se
destaca este libro de Carlos Mejía. Se trata de una cuidadosa edición sustentada ante
todo por excelentes fotografías, 133 en total, que intentan mostrar los principales
aspectos de la fauna mayor de Colombia.
En el prólogo, el autor señala de modo
muy general los principales aspectos de la evolución de la fauna suramericana. Diversos
cambios en la forma del continente, tales como la formación de los Andes o la unión
entre Suramérica y Norteamérica al emerger el istmo de Panamá, explican la composición
de nuestra fauna, muy rica en especies por tener Colombia ecosistemas muy variados y de
diversos climas y, además, por su cercanía a dicho istmo, paso obligado de las
migraciones terrestres en ambos sentidos.
La obra está dividida en cuatro grandes
capítulos, que corresponden a los mamíferos, las aves, los reptiles y los anfibios.
Mamíferos y aves ocupan la mayor parte
del libro. Las especies seleccionadas por el autor llevan su correspondiente fotografía y
un corto texto. De este modo se definen sus características y hábitos, al igual que el
papel que desempeña cada especie en su ecosistema. A lo largo de la lectura, se descubre
la íntima relación que existe entre el ambiente y las especies de la fauna. El lector
descubre la importancia de las diversas adaptaciones al medio, que permiten aprovechar con
eficacia los recursos disponibles, a la vez que va comprendiendo el papel que desempeñan
dentro del equilibrio natural.
Este libro de Carlos Mejía es tal vez el
primer intento serio en nuestro país por divulgar la riqueza faunística de Colombia. El
material gráfico se complementa con una información rigurosa que, sin embargo, no deja
de atraer al lector, en un esfuerzo por poner el conocimiento al alcance de quienes no
conocen el lenguaje técnico de la biología.
Indudablemente, el título de la obra
puede parecer engañoso, pues la fauna colombiana está compuesta por muchas más especies
y grupos que no aparecen, tales como los murciélagos o las ballenas, por sólo citar dos
ejemplos al azar. Tampoco están representados los peces, que por razones de ordenación
burocrática de nuestros recursos pertenecen al ítem de la pesca, ni las incontables
formas de la fauna invertebrada de nuestro país, por cierto muy rico en insectos y otros
grupos inferiores.
Tampoco faltan algunas imprecisiones,
siendo la más notable la fotografía de la página 28, que no pertenece a la especie Felis
concolor, tal como aparece en la leyenda de pie de foto y en la explicación, sino a
la especie Felis yaguarundi.
Pero más allá de esos detalles, que
poco o nada empañan la calidad del producto final, es necesario hacer resaltar este tipo
de esfuerzos editoriales, que son los que realmente despiertan el interés de los
colombianos por nuestras riquezas. Estamos acostumbrados, por razones de tipo cultural, a
respetar la gran fauna de otros continentes, especialmente de Africa y Asia. Cada semana
la televisión nos muestra programas acerca del estado actual de los rinocerontes, los
osos pandas, los tigres de Bengala y los elefantes. Rara vez se habla en estos
documentales acerca de nuestra fauna suramericana y, para colmo de males, el tan anunciado
viaje del comandante Cousteau al Amazonas dio como resultado una serie de películas
superficiales que poco o nada ayudaron a desentrañar los misterios de nuestras selvas.
La situación de la fauna colombiana es
crítica. Muchas especies aún subsisten en condiciones muy precarias, especialmente
aquellas que han padecido la presión de la caza o la desaparición de su hábitat
natural. La destrucción de los bosques andinos, de las selvas y el deterioro de otros
ecosistemas son factores que atentan contra el patrimonio de las generaciones presentes y
futuras. Se precisa unir los esfuerzos que adelantan los organismos del Estado, las
universidades, las fundaciones y algunos medios de comunicación. El primer paso es
enseñarles a los colombianos la importancia de nuestra fauna. Para ello es necesario
generalizar su conocimiento. Fauna colombiana, de Carlos Mejía, cumple ese
objetivo a cabalidad, razón que justifica de sobra su publicación y su lectura.
EDUARDO ARIAS
NOTAS:
1 Colombia,
Fauna en peligro, revista del Inderena, Bogotá, 1986. |