Geografía del Caribe occidental colombiano


San Andrés y Providencia. Aspectos geográficos.
Cecilia de los Ríos y colaboradores.
Instituto Geográfico Agustín Codazzi, Bogotá, 1986, 156 págs.


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El Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac) acaba de publicar este volumen sobre las principales características de nuestro Caribe occidental, con el fin, según el director general del Igac, de lograr "una concepción clara y precisa de los aspectos relevantes de la geografía de la intendencia y de los múltiples y complejos problemas que plantea, a corto y largo plazo, el medio habitado por el hombre". Se encuentra dividido el libro en seis capítulos: Aspectos generales (dieciséis páginas), El medio natural (cuarenta páginas), Población (veintitrés páginas), Aspectos socioeconómicos (veintitrés páginas), Servicios (doce páginas) y Organización espacial (cinco páginas). Además, al final se incluyen tres secciones adicionales: Música y folclor (dos páginas), Glosario de términos geográficos (ocho páginas) y Referencias bibliográficas (dos páginas).

El primer capítulo es una introducción dividida en siete partes, que comienza por una descripción somera del Mar Caribe. Desde estas primeras páginas se advierten inexactitudes, pues en el mapa que aparece en la página 14 se dice que la temperatura media del agua es 250 C, lo cual es cierto, pero especificando que se trata de la superficial, pues la temperatura promedio total del Caribe no sobrepasa los 100C. A continuación se entra a describir la posición geográfica del archipiélago y se menciona que los cayos de Albuquerque, Roncador y Serrana son atolones, pero en ninguna otra parte se aclara en qué consisten estas estructuras y, lo que es más importante, que Colombia posee casi todos los atolones del Caribe. Cuando se menciona la forma y extensión del conjunto insular, se dice que su superficie, de menos de 60 km2, "lo coloca como la más pequeña de las divisiones político-administrativas del país", pero no se advierte igualmente que su mar de más de cien mil kilómetros cuadrados lo hace una de las partes más extensas e importantes del país. Se destaca en esta parte de la obra la cita de la denominación acuñada por Wenceslao Cabrera para el Caribe occidental colombiano: "mar sanandresano".

El segundo capítulo presenta los elementos que constituyen la naturaleza insular, con la consigna de que "para el hombre es de vital importancia conocer el medio natural". De este modo se dice que en las islas de San Andrés y Providencia se distinguen cinco ecosistemas: manglares, bosque, aguas dulces o salobres, plataforma marina, y mar abierto; pero no se hace referencia al más importante y característico ambiente de nuestro archipiélago occidental: el arrecife de coral. Tal omisión indica a todas luces que careció de la indispensable asesoría de biólogos con experiencia en el trabajo marino; esto obviamente llevó a otros errores, como decir en la página 36 que la Thalassia es un alga que alcanza alturas de hasta un metro sobre el fondo, cuando es elemental que se trata de una fanerógama (pasto) marina, que jamás se alza más de 50 cm. La carencia de asesoría y documentación en biología marina va hasta la no inclusión de una buena foto submarina de un arrecife de coral, sino que éstos se ilustran únicamente como objetos muertos: extensiones intransitables de roca coralina emergida. Más adelante (pág. 45) se presenta una contradicción entre una gráfica y el texto alrededor de las profundidades que circundan las islas; lo cierto es que las batimetrías entre las islas y entre éstas y el continente sobrepasan los 1.000 m. Luego, al tratar de los vientos (pág. 61), se dice que un nudo es igual a 1.850 m, pero esto es el equivalente de una milla náutica; el nudo es una unidad de velocidad, no de longitud. Al referirse a la vegetación, se asevera que el coco es parte de la vegetación natural, pero hoy en día se acepta que esta planta no es originaria del Atlántico.

En el capítulo tercero se narran las formas de asentamiento humano en las islas. Para lograr ese objetivo la sección está dividida en nueve partes, que van desde el poblamiento hasta las características económicas de la población. El siguiente capítulo, que trata sobre la economía del archipiélago, dedica su tercera sección a la pesca. De esta actividad se menciona que las especies más importantes son el mero, el caracol, la cherna y el pargo rojo, por entrar en la pesca comercial, en tanto que otras ocho especies son básicas en la pesca deportiva. Esta división es tan arbitraria que incluye al bonito como una forma deportiva, pero la foto que ilustra la actividad de los isleños muestra unos quince ejemplares de esa especie y ninguno de las supuestamente comerciales. No se menciona, en cambio, a la indispensable oldwife (Balistes vetula), quizá la forma más importante de las pesquerías artesanales del archipiélago. Se termina la sección con el comentario de que Ecuador practica la pesca comercial con grandes barcos en los cayos, pero esto obviamente es una confusión, pues nuestros buenos amigos sureños no pescan en el Caribe.

El libro termina con un glosario que presenta definiciones, básicamente geográficas, de 101 términos. Merece destacarse que Ecología es presentada como "la ciencia que estudia las relaciones entre los seres vivientes y el medio natural"; esta definición pone de manifiesto el absurdo de los lugares comunes empleados por falsos ecólogos: "protección de la ecología", "destrucción de la ecología". Empero algunas definiciones son insuficientes o erróneas, como la de arrecife, pues plantea que debe estar "al mismo nivel de la bajamar o [ . . . ] por encima de ella", pero un arrecife puede estar bien por debajo de la bajamar. En invierno, se omite que el significado relacionado con las lluvias es propio del español usado en algunos países de Latinoamérica. Nudo aparece como "velocidad por milla náutica", pero realmente es ‘velocidad en millas náuticas por hora’. La palabra pesticidas, colocada después de rendimiento, es un anglicismo por plaguicidas. Los sedimentos no sólo "se acumularon a lo largo de las eras geológicas", sino que se están depositando hoy en día (y seguirán haciéndolo indefinidamente). De la definición del Sol se omite lo más importante: que es una estrella y que hay innumerables soles en el universo. El término más importante que no aparece en el glosario es atolón, cuya trascendencia para el archipiélago ya se señaló.

Es necesario felicitar y estimular al Igac por el esfuerzo de divulgar información apropiada sobre el conjunto insular del Caribe occidental colombiano.

ARTURO ACERO P.