Fals
Borda y su obra
Ciencia y compromiso. En torno a
la obra de Orlando Fals Borda.
Gonzalo Cataño y otros
Asociación Colombiana de Sociología, Bogotá, 1987, 83 págs.
La Asociación Colombiana de
Sociología realizó el 21 de octubre de 1986, en su asamblea general, una mesa redonda en
torno a la obra de Orlando Fals Borda. Las intervenciones 1 fueron publicadas
en el libro Ciencia y compromiso, en el que se incluye una bibliografía detallada
del autor homenajeado (cuarenta artículos entre 1953 y 1987 y treinta y tres libros,
monografías y ensayos entre 1955 y 1986).
Fals Borda es el gestor de la sociología
académica en Colombia. Funda la facultad de sociología de la Universidad Nacional (1959),
estimula la investigación con la publicación de la serie Monografías
sociológicas, constituye la Asociación Colombiana de Sociología (1962) y la escuela
de graduados "Programa Latinoamericano para el Desarrollo (Pledes) (1964-1969), para
activar especialistas en la "sociología comprometida" con las transformaciones
socioculturales de América Latina.
El recorrido fundamental de la obra de
Fals Borda está dado en la conjunción de la indagación sociológica con el compromiso
político en beneficio de los "sectores populares" (campesinos y proletariado
agrícola en lo fundamental), en cuya "praxis" postula la
"investigación-acción participativa". Su obra es consultada en todas partes,
principalmente en las universidades del denominado "tercer mundo" como
también en las norteamericanas y europeas, al considerarse que activa innovaciones
metodológicas en la práctica sociológica. En ello convergen las ponencias con las
cuales se homenajea al autor.
La "ciencia comprometida" surge
como ruptura ideológica plegada al humanismo revolucionario de los años sesenta.
Corresponde al acertijo y la escogencia entre "ciencia burguesa" y "ciencia
proletaria" para ejercer una "praxis" en "toma de posiciones": de
clase e ideológica. A esta época corresponde también la emergencia en Latinoamérica de
corrientes academicopolíticas en busca y en beneficio de "las masas" o
"sectores populares", como la "pedagogía del oprimido" de Paulo
Freire, la crítica a la escuela capitalista y a la neutralidad científica de Tomás
Vasconi, la "filosofía latinoamericana" de Leopoldo Zea, y la práctica
neo-cristiana "en busca del arca" del cristianismo primitivo denominada
"teología de la liberación". En ellas se inscribe una ruptura ideológica de
carácter contestatario frente a la agresión y dominación imperial, en cuya gestión se
enmaraña en distinciones que pretenden, sin lograrlo, realizar posibles "rupturas
epistemológicas" como las mencionadas por Gastón Bachelard.
La ruptura ideológica en el interior de
las ciencias sociales no logra instituir una ruptura en la episteme que las
constituye. Logra sí enmarañar-las de "praxis política", llevándolas a una
situación paradójica en la cual o se convierten en discursividad ideológica o, cuando
posteriormente intentan desembarazarse de ella, "retornan a la tierra" del
positivismo y la escatología a la manera de una interacción e interrelación Comte-Marx,
pero tratando de no mencionar al primero. Escatología como unidad objetiva del discurso
sobre el hombre, y positivismo como verdad objetiva definida desde la del objeto, para
reterritorializarse en el humanismo antropocéntrico como fundamento de la
"investigación-acción participativa".
¿Qué queda de la ruptura ideológica?
Su contraposición entre "ciencia propia y colonialismo intelectual" no logra
desbordar la fundamentación epistémica en la que se construyen y tejen las ciencias
humanas. Las mantiene atadas a la bipolaridad del "compromiso" que se puede
matizar con la pregunta: "¿con qué clase nos casamos?", y en consecuencia
jugar al materi-leri-leró: "¿qué nombre le ponemos?". De las rupturas
ideológicas no queda otra cosa que un cambio de coloración en la grafía con tenues variantes
de sabor, "descubiertas" hace rato por la etnología, en la recuperación y la
activación de la voz en la escritura sociológica de aquellos que no autogestan la
escritura. Ahora se escribe "para ellos", pero quienes lo leen seguimos siendo
quienes lo escribimos y editamos. Tal vez al escribirlo la voz se desactive, sedentarice y
emperece... Estamos ante la paradoja de la "escritura revolucionaria": entre el
mate-rile y la activación e invención del saber.
Entre la ciencia y el compromiso
político no hay más que redundancia de consignas. Toda ciencia, toda práctica del saber
está comprometida consigo misma y con aquello que interroga y de lo cual habla. Entre los
años sesenta y hoy, ya no hay lugar para las redundancias, así como las interpretaciones
corresponden a "los sueños de la razón" de Goya: "producen
monstruos".
WILLIAM TORRES C.
NOTAS:
1 Las ponencias que conforman
la publicación son: Gonzalo Cataño, "Presentación de Orlando Fals Borda",
págs. 9-25; Gabriel Restrepo, "Historia doble de una profecía: memoria
sociológica" págs. 27-49; Elssy Bonilla, "La perspectiva femenina en la Historia
doble de la Costa" págs. 51-62; Rodrigo Parra Sandoval, "La Historia
doble de la Costa: un decamerón anfibio", págs. 63-70; y Milciades Vizcaíno,
"Bibliografía de Orlando Fals Borda", págs. 7 1-82. |