Manual de psicología y
psicopatología dinámicas - Fundamentos de psicoanálisis
Simón Brainsky
Carlos Valencia Editores, Bogotá, 1986 (2da. Edición), 302 páginas.
La teoría de la libido y el psicoanálisis disciplinas que surgen prácticamente
con el siglo y que se fueron estructurando a lo largo del mismo a partir de los geniales
descubrimientos de Sigmund Freud constituyen hoy un elemento esencial, ineludible,
de la conciencia, de la cultura y de la ilustración contemporáneas, hasta el punto de
poderse afirmar que quien no conozca por lo menos las nociones básicas de esta ciencia no
está en condiciones de comprender los progresos fundamentales de nuestro tiempo, no puede
ser estrictamente contemporáneo, un ciudadano del siglo XX. Pues, en efecto, el programa
de la ilustración definida por Kant como "la salida del hombre de su
condición de menor de edad de la cual el mismo es culpable" pasa hoy
necesariamente por la experiencia de la obra de Freud, cuyo aporte esclarecedor se ha ido
integrando progresivamente, además, al instrumentario epistemológico de las ciencias
sociales (la psicología, la sociología, la antropología), así como a la práctica de
la pedagogía, el trabajo social e inclusive el derecho. Por otra parte, también la
reflexión filosófica ha intentado apropiarse de los momentos esenciales del pensamiento
freudiano, como lo ilustran, entre otros, los esfuerzos de pensadores como Theodor W.
Adorno, Herbert Marcuse y Jürgen Habermas. Hoy en día resulta vano el intento de toda
"antropología filosófica" que pretenda responder a los interrogantes
esenciales sobre la naturaleza humana y no considere las contribuciones del
psicoanálisis, y con frecuencia tales intentos se revelan bien pronto como meras
postulaciones nominalistas, construcciones ideológicas que esquivan el contenido material
de sus propias categorizaciones.
Es desde esta perspectiva, al considerar los aportes de la obra de Freud por su
contenido emancipatorio y como elemento indispensable de la ilustración contemporánea,
que quisiéramos poner de relieve la importancia de obras como la elaborada por el doctor
Simón Brainsky psicoanalista en ejercicio, profesor de las facultades de medicina y
psicología de la Universidad Javeriana, miembro del equipo de redacción de la Revista de
la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis, haciendo resaltar que ella no sólo se
dirige al lector especializado (en este caso, los analistas y médicos psiquiatras) sino
al público en general, a los ciudadanos.
Redactada en un estilo pulcro, claro, accesible y didáctico, que evita en lo posible
el exceso de tecnicismos y, cuando son inevitables, procura explicar su significado, la
obra de Brainslky permite a la persona interesada introducirse efectivamente en la teoría
genética de la personalidad, ideada por Freud y desarrollada por sus discípulos,
inmediatos o ulteriores. Por ello, las referencias no se limitan a los escritos del
maestro sino a los de quienes continuaron profundizando en sus geniales hallazgos,
aportaron descubrimientos y contribuyeron al esclarecimiento de los problemas planteados
por él. Como, entre los primeros, Karl Abraham, Sandor Ferenczi, Otto Rank, Fenichel,
Anna Freud, Erik Erikson, y más adelante Heinz Hartmann, Melanie Klein, Heinz Kohut, D.
W. Winnicott, René Spitz, Thomas Szaz, Margaret Mahler, para mencionar solo unos cuantos
nombres sobresalientes.
El libro está elaborado de tal manera, que permite comprender progresivamente el
desenvolvimiento de los conceptos, la dinámica peculiar de la teoría, al pasar de la
formulación inicial de Freud a los complementos posteriores. En catorce capítulos, al
final de cada uno de los cuales se recoge la bibliografía utilizada, el autor nos
presenta los problemas y los planteamientos básicos: los instintos y sus vicisitudes, el
concepto psicoanalítico de personalidad, el punto de vista dinámico, topográfico y
estructural; lo consciente, preconsciente e inconsciente, los procesos primarios y
secundarios, el ello, el yo y el superyó; las tres teorías instintivas, las neurosis, el
narcisismo (la libido narcisística y la libido objetal). También se refiere brevemente a
la psicosis, particularmente a la esquizofrenia y la enfermedad maniaco-depresiva.
Un capítulo está consagrado a la teoría psicoanalítica de los sueños, otro al yo y
el superyó, el más extenso se dedica a estudiar los mecanismos de adaptación (o de
defensa, como los llamara Anna Freud). Otros capítulos se refieren a la teoría del
desarrollo psicosexual, el complejo de Edipo, las teorías de Heinz Hartmann y Melanie
Klein sobre la gestación temprana de la personalidad (dos ejemplos bien característicos
del desarrollo de la teoría mucho más allá o "más atrás" de
Freud). El capítulo 13 se dedica a la latencia y la adolescencia y en él se resume la
caracterización de Erikson sobre las ocho edades del hombre, un desarrollo
particularmente fecundo del modelo epigenético de Freud de las etapas oral, anal, fálica
y genital. Es algo que desearíamos subrayar particularmente, pues nos resulta
sorprendente constatar cuán poco se conoce entre nosotros a este discípulo de Freud,
cuyas obras sobre la infancia y las crisis de la adolescencia (Infancia y sociedad,
adolescencia y crisis, entre otras) son de referencia obligada en la materia.
El libro concluye con un sucinto relato y descripción de lo que es el tratamiento
psicoanalítico: la situación analítica, el encuadre o setting, los hábitos y
ritualidades; la regla fundamental de la asociación libre y su dinámica, las
resistencias, la neurosis de transferencia, la contratransferencia; el problema de la
"actuación" acting out del paciente, los diversos recursos o
herramientas que pueden contribuir al proceso de análisis y a la curación y, finalmente,
una breve descripción de las metas u objetivos del tratamiento: "hacer consciente lo
inconsciente, ampliar el territorio del yo o conseguir la distinción entre yo y
objeto", planteamientos condensados que implican el "fortalecimiento de la
complementación del principio del displacer-placer con el de realidad, aumento de la
genitalidad y de la capacidad de sublimación, disminución de la represión con la
consiguiente liberación de energías que se destinan a trabajar, crear o amar"
(página 279). En síntesis, se trata de un proceso de maduración que debe llevar al
neurótico a aceptarse a sí mismo y a aceptar a los demás, con las limitaciones propias
y ajenas; a renunciar a la "ganancia secundaria" y al deseo de manipulación o
tiranización: "La distinción entre yo y objeto supone la aceptación de los demás
seres humanos dotados de una vida propia e independiente del sí mismo, lo cual, a su vez,
implica el cuidado depresivo por el objeto. No necesariamente se busca aplastar el
narcisismo; más bien se intenta reemplazar el narcisismo ciegamente egoísta por un
enriquecimiento de las estructuras narcisísticas del yo, ligado a las fuentes básicas de
la autoestima, y en el cual el dar a los objetos constituye en sí mismo una situación de
goce sopesado, así implique un cierto grado de renuncia [
] aumento de la tolerancia
a las frustraciones de la vida; aceptación de las propias limitaciones, pero también
desarrollo de las potencialidades; enriquecimiento de la capacidad de fantasía;
disminución de la rebeldía incontrolada y también del conformismo exagerado;
ampliación del horizonte vital global" (ídem).
Quisiéramos subrayar una característica peculiar del estilo de esta obra, a la cual
otorgamos mucha importancia: su claridad, sencillez y el correcto manejo del lenguaje. Hoy
es frecuente, precisamente en el terreno del psicoanálisis y la teoría de la libido, dar
con obras cuya pretensión de originalidad las hace casi esotéricas. El libro de Brainsky
no está redactado en ningún dialecto estructuralista sino en un castellano conciso,
accesible, un lenguaje apropiado al "uso público de la razón" (Kant). Una
vieja afición del autor por la gran literatura le permite, además, hacer muy pertinentes
referencias a novelas, relatos y obras de teatro, por ejemplo de Thomas Mann, Ibsen, Franz
Kafka, Joseph Conrad, Tennessee Williams, entre otros, lo cual también contribuye a hacer
aún más ameno el texto. No existía entre nosotros un manual de introducción a la
materia tan didáctico como el que aquí comentamos: esperamos que contribuya
efectivamente a la maduración de nuestros conciudadanos.
RUBEN JARAMILLO VELEZ