JARDIN
La tarde quema el cielo, lo desgarra
con su muro de vidrios de botella;
solo habitan el polvo y la cigarra
el tamarindo que la muerte sella.
En el patio de piedra
el agua del aljibe
en otro tiempo suena. Sierpes. Hiedra.
Nadie sabe esta tarde porqué vive.
Divina es la sentencia
¿El árbol qué se ha hecho?
La cigarra persiste en su inocencia.
No sé quién es, mas siempre está al acecho.
GIOVANNI QUESSEP