Boletín Cultural y Bibliográfico   Número 1,  Volumen XXI,   1984


 

¡Viva el azúcar, abajo las vacas!

Empresarios y tecnología en la formación del sector azucarero en Colombia, 1864-1980
José María Rojas
Banco Popular, Bogotá, 1983.

Dentro de una perspectiva histórico-sociológica, el autor encuentra un patrón de desarrollo desde las haciendas ganaderas y cañicultoras con trapiche panelero o para pan de azúcar hasta la empresa agroindustrial vallecaucana actual. En este proceso, Manuelita ha sido el pionero y siempre ha mostrado el camino, pero no se trata, advierte el autor, de una vía única e ineludible. Entre 1920 y 1930 se producen las condiciones que hacen posible la diversificación empresarial del sector con la aparición de muchos ingenios semimecanizados.

Al desarrollo del sector están vinculados los procesos de urbanización del departamento, de concentración de la propiedad de la tierra, de superposición de la agricultura a la ganadería y algunos procesos de industrialización, comercio y servicios. El sector se divide claramente entre productores de caña y productores de azúcar. Tanto en uno como en otro se tiende a la concentración en la producción en el Valle con relación al país y a la concentración en pocas empresas. El gremio se organiza, y como tal investiga para mejorar su tecnología en el campo y en la fábrica, plantea reglas para el manejo laboral y realiza la necesaria intervención para influir en las políticas estatales. No obstante esta organización, aún hoy el desarrollo de las empresas es desigual.

José María Rojas construye, con fina observación de sociólogo, una tipología de empresarios en la formanción del sector azucarero: los capitanes de hacienda, caracterizados como hombres que forjaron una considerable fortuna representada en tierras y trapiches paneleros y de pan de azúcar, algunos de los cuales se convirtieron en capitanes de industria cuando lograron transformar su hacienda en empresa azucarera.

Para el período de transición de la hacienda al ingenio, son muchos los aspectos que quedan por estudiar en cuanto a la conformación histórica del sector cañicultor y azucarero: los procesos de apropiación de tierras, aguas, capital y de control de mano de obra; los cambios en las relaciones sociales y en el poblamiento en el amplio período de este estudio y aun sus diferencias de una zona a otra de la región, son algunos de los aspectos que se podrían tratar. En resumen, para el período 1880 a 1910 ó 1920, falta un estudio histórico por el estilo del efectuado para el período precedente y contenido en los cuatro primeros libros reseñados.

M.G.