Boletín Cultural y Bibliográfico.  Número 1Volumen XXI,   1984


 

La Regeneración y la cuestion nacional estatal en Colombia

Margarita Garrido
Profesora del Departamento de Historia de la Universidad del Valle, Cali.

pag107a.jpg (11144 bytes)

La alternativa enunciada en 1878, "regeneración administrativa o catástrofe" fue desarrollada por Rafael Núñez a lo largo de sus escritos que fueron recopilados en La reforma política. Es una propuesta de "un nuevo buen orden" y abarca los aspectos claves para la cuestión nacional estatal en un país de América Latina de fines del siglo XIX: un proyecto geopolítico unificador, un programa neomercantilista y un proyecto "patriótico" de cohesión socio-cultural.

Contra el federalismo, el parlamentarismo y el caudillismo impone una constitución centralista, presidencialista, y crea un partido nacional. Contra el libre porte de armas y la impunidad, institucionaliza el monopolio estatal de los medios de violencia. En las relaciones individuo-sociedad y libertad-autoridad, busca privilegiar los segundos términos. No más "Estado gendarme", ni libre comercio, estipulación y emision. El Estado intervendrá y dirigirá, se protegerá la industria y se fomentará a la clase artesanal. Se crea el Banco Nacional, único emisor, y el papel moneda tiene las características de curso forzoso. Se anuncia que el "círculo vicioso de inquietud y miseria" será reemplazado por el circulo fecundo de ferrocarriles e industria".

Contra las lealtades e identidades políticas y localistas y/o de "círculos", crea el dispositivo para producir una identidad nacional sobre dos lealtades fundamentales: la "fe" (razón de Estado colonial) y la "patria" (razón de Estado republicano). Las instituciones son el concordato y el convenio de misiones. La providencia y un orden "natural" de las cosas son los legitimadores últimos de este proyecto de salvación nacional.

El "nuevo buen orden" chocó, en la práctica, con una herencia socio-política (antecedentes históricos de la relación de poder entre Estado y sociedad) de fraude, violencia, "círculos" y localismos. No produjo la credibilidad necesaria para aglutinar en torno a su proyecto a las élites regionales, para que ellas aparecieran como clase de cobertura nacional, lo jalonaran y lo impusieran. Tampoco resultó adecuado el partido nacional como agente creado para llevar adelante "la salvación". Sus hombres, formados en el viejo orden, operaron como un círculo" de "incondicionales" y reprodujeron las prácticas socio-políticas que se querían cambiar. El centralismo fue partidista, el presidencialismo extraordinario y omnímodo, la restricción de la democracia cada vez mayor y la política económica poco ortodoxa. El fraude y la violencia tutelaron las elecciones.

Entonces, una vez que la regeneración ha transgredido su propia legitimidad y ha hecho suyas las reglas de juego del viejo orden, el discurso ético es reemplazado por un discurso autoritario que busca urgentemente conjurar "la catástrofe". Conjurar lo ya inconjurable. Sólo quedan formas nuevas con contenidos viejos. Esta reforma, desde una constitución, un banco único, un concordato y un convenio de misiones encuentra todos los problemas históricos de las llamadas "reformas desde arriba", los cuales son aún más complejos en los países cuya economía y sociedad son tan fragmentadas como centrífugas.

La regeneración desvirtuó mucho el carácter progresista del proyecto. Pero a pesar de sus estrechos límites, aportó el marco institucional del Estado colombiano, que ha sido el referente necesario para el proceso de formación real de la nación.