La Regeneración y la cuestion nacional estatal
en Colombia
Margarita Garrido
Profesora del Departamento de Historia de la Universidad
del Valle, Cali.
La alternativa enunciada en 1878, "regeneración
administrativa o catástrofe" fue desarrollada por
Rafael Núñez a lo largo de sus escritos que fueron recopilados
en La reforma política. Es una propuesta de "un
nuevo buen orden" y abarca los aspectos claves
para la cuestión nacional estatal en un país de América
Latina de fines del siglo XIX: un proyecto geopolítico
unificador, un programa neomercantilista y un proyecto
"patriótico" de cohesión socio-cultural.
Contra el federalismo, el parlamentarismo y el caudillismo
impone una constitución centralista, presidencialista,
y crea un partido nacional. Contra el libre porte de
armas y la impunidad, institucionaliza el monopolio
estatal de los medios de violencia. En las relaciones
individuo-sociedad y libertad-autoridad, busca privilegiar
los segundos términos. No más "Estado gendarme",
ni libre comercio, estipulación y emision. El Estado
intervendrá y dirigirá, se protegerá la industria y
se fomentará a la clase artesanal. Se crea el Banco
Nacional, único emisor, y el papel moneda tiene las
características de curso forzoso. Se anuncia que el
"círculo vicioso de inquietud y miseria" será
reemplazado por el circulo fecundo de ferrocarriles
e industria".
Contra las lealtades e identidades políticas y localistas
y/o de "círculos", crea el dispositivo para
producir una identidad nacional sobre dos lealtades
fundamentales: la "fe" (razón de Estado colonial)
y la "patria" (razón de Estado republicano).
Las instituciones son el concordato y el convenio de
misiones. La providencia y un orden "natural"
de las cosas son los legitimadores últimos de este proyecto
de salvación nacional.
El "nuevo buen orden" chocó, en la práctica,
con una herencia socio-política (antecedentes históricos
de la relación de poder entre Estado y sociedad) de
fraude, violencia, "círculos" y localismos.
No produjo la credibilidad necesaria para aglutinar
en torno a su proyecto a las élites regionales, para
que ellas aparecieran como clase de cobertura nacional,
lo jalonaran y lo impusieran. Tampoco resultó adecuado
el partido nacional como agente creado para llevar adelante
"la salvación". Sus hombres, formados en el
viejo orden, operaron como un círculo" de "incondicionales"
y reprodujeron las prácticas socio-políticas que se
querían cambiar. El centralismo fue partidista, el presidencialismo
extraordinario y omnímodo, la restricción de la democracia
cada vez mayor y la política económica poco ortodoxa.
El fraude y la violencia tutelaron las elecciones.
Entonces, una vez que la regeneración ha transgredido
su propia legitimidad y ha hecho suyas las reglas de
juego del viejo orden, el discurso ético es reemplazado
por un discurso autoritario que busca urgentemente conjurar
"la catástrofe". Conjurar lo ya inconjurable.
Sólo quedan formas nuevas con contenidos viejos. Esta
reforma, desde una constitución, un banco único, un
concordato y un convenio de misiones encuentra todos
los problemas históricos de las llamadas "reformas
desde arriba", los cuales son aún más complejos
en los países cuya economía y sociedad son tan fragmentadas
como centrífugas.
La regeneración desvirtuó mucho el carácter progresista
del proyecto. Pero a pesar de sus estrechos límites,
aportó el marco institucional del Estado colombiano,
que ha sido el referente necesario para el proceso de
formación real de la nación. |