Boletín Cultural y Bibliográfico.  Número 1Volumen XXI,   1984


 

Protagonista: Medellín

Agua de luto
Jaime Espinel
Universidad de Medellín,
Medellín. Vol. 35, 1982

Con agua que no ahogue y vino que no trastorne cualquiera hace buen mundo.

Macedonio Fernández

Marginalidad dentro de la marginalidad, podría sentenciarse sobre la obra narrativa de Jaime Espinel. Pues si en algún momento el nadaísmo fue medianamente marginal, en su seno había, como en un bolsillo secreto, otra marginalidad: escritores casi inéditos como Espinel o como Cachifo Navarro, gestaban una obra mucho más silenciosa que la de sus compañeros del grupo nadaísta, y, quizás, con relación a la escasa narrativa del movimiento, más ambiciosa.

Los dos libros de Jaime Espinel fueron publicados mucho tiempo después que pasara el tropel nadaísta. En el 75 publicó su primer libro de cuentos: Esta y mis otras muertes, y, más recientemente Agua de luto (1982). Sin embargo, la obra de Espinel no resulta lo suficientemente conocida, no obstante ser punto relevante en la casi siempre monótona llanura narrativa del país.

Un tono acezante recorre estos cuentos de Agua de luto, algo que reproduce el acelerado corazón de la ciudad, y que se siente en cada uno de sus siete cuentos. El personaje central de estos cuentos de Espinel, en realidad, es la ciudad. Una ciudad poblada de fantasmas, a la sombra del fantasma de Gardel. Hombres que escasamente ríen, porque ya han recibido, como en el poema de Brecht, l