Boletín Cultural y Bibliográfico.  Número 1Volumen XXI,   1984
 
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Presentación del anteproyecto operador del concurso por el Centro Administrativo Municipal de Popayán. La lírica como paso introductorio a la voluntad arquitectónica.
 

Popayán: un compromiso con el pasado

Texto elaborado por EL BOLETÍN y revisado por el arquitecto Germán Téllez.
Fotografías Germán Téllez.

TABLA DE CONTENIDO
Centro Administrativo Municipal (CAM)
EL TRIUNFO DEL CONSERVACIONISMO
RESPETAR EL CONTEXTO
EL USO FUNCIONAL
DIMENSIÓN POLÍTICA
LENGUAJE ARQUITECTÓNICO PROPIO

POPAYÁN. Durante un año este nombre no ha traído más que dolor y nostalgia. Fotos en todos los periódicos. Los grandes premios del periodismo tanto nacional como regional giraron en torno a crónicas y reportajes sobre Popayán. El mundo entero se movilizó con ayudas materiales, préstamos de bancos internacionales, campañas, carpas de campaña, visitas de reconocimiento, especulaciones, propuestas, quejas y denuncias... y sin embargo los únicos que no se atrevían a hablar, o hablaban demasiado sin encontrar respuestas a la mano, eran los arquitectos, como si el drama humano estuviera de un lado, y el urbano de otro, sin encontrar como vincularlos.

¿Y entonces qué hacer...? ¿Volver a lo viejo? o  mejor, ¿borrón y cuenta nueva?, ¿arrasar acaso con la melancolía y el romanticismo para edificar una ciudad nueva: la ciudad colombiana de los ochenta (sin saber muy bien qué podría querer decir eso) o precisamente lo contrario: homenajear la nostalgia, haciendo de las ruinas del centro histórico, la ciudad... como Pompeya, como las huellas de los griegos en el Ampurdán en Cataluña, como los vestigios de placer en los circos romanos, y entonces comprometerse a hablar decididamente del pasado y punto; de lo que una vez fue...? Popayán, canto de poetas, escenario de enamorados, inspiracion de pintores, cuna de próceres, como la llamaban. Y como éstas, muchas reflexiones rodaban por las mesas, las escuadras, los planos y los carboncillos de más de un arquitecto colombiano o extranjero.

Hasta que al fin la propuesta de los arquitectos Germán Téllez y Juan Manuel Caicedo se impuso al ganar el concurso convocado en septiembre de 1983 por la alcaldía de Popayán, en el cual sólo podían participar arquitectos nacidos o residentes en el Cauca. Este supuesto garantizaría, quizás, no violentar el pasado, la memoria colectiva de los payaneses, convencidos de la indudable importancia de la historia, del arraigue, de las raíces en cualquier propuesta artistica... o arquitectónica (confrontando ese sutil límite entre la creación y su función). Participaron diecinueve proyectos y hubo un lapso de dos meses para plantear soluciones. Después de dos meses de estudio, el jurado, compuesto por el alcalde de Popayán, el director de planeación municipal, un representante de los arquitectos caucanos y un representante de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, escogió el proyecto de Téllez y Caicedo. Serán los primeros dieciséis mil metros cuadrados de la reconstrucción de Popayán, con un costo de quinientos millones de pesos, que a su vez significarán el carácter y el perfil del proceso posterior de reconstrucción de toda la ciudad. El sentido de la propuesta: volver al pasado, a la tradición: "y si no, a mí que me muestren un farol moderno más bello que los del siglo XIX que iluminaban las esquinas de las plazas de Popayán. ¿Para qué correr el riesgo de lo nuevo, cuando hay tantos elementos viejos, tradicionales, probados por la historia, que funcionan?" explica Germán Téllez.

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Localización de la manzana del Centro Administrativo Municipal de Popayán.

Centro Administrativo Municipal (CAM)

Incluye: Restauración y reconstrucción de la manzana oriental frente a la plaza de Caldas y remodelación del parque de Caldas.

El programa:

Las dependencias que deben quedar incluidas son: la alcaldía de Popayán, con sus respectivas secretarías del despacho, el concejo municipal, las empresas municipales, Planeación Municipal, Centro Municipal de Convenciones, la Biblioteca Municipal con una galería de arte, una hemeroteca, una sala de música y una zona comercial.

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Esquema de volumetría de conjunto propuesto por los arquitectos Téllez y Caicedo para la manzana que ocupa el Centro Administrativo de Popayán. La recuperación de la silueta urbana, del trozo de ciudad perdido o arruinado prima por sobre toda otra consideración. Se inserta, como elemento arquitectónico nuevo, y a la vez antiguo, el recurso tipológico de los patios interiores payaneses.

Área aproximada:
9.600 metros 2.

Área rehabilitada mediante restauración:
8.800 metros 2.

Área de construcción nueva:
7.200 metros 2.

Costo del proyecto incluyendo adquisición de predios:
483 millones de pesos.

Financiación:
Banco Mundial, BID, Corporación para la Reconstrucción del Cauca, Banco Central Hipotecario y Municipio de Popayán.

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La manzana del CAM. en el contexto del centro de Popayán. La intención conservacionista se refleja en el mantenimiento de la importancia de los hitos urbanos que configura el centro de la ciudad.

Densidad:
La manzana debe absorber unos 1.200 empleados permanentes y 4.000 visitantes diarios solicitando servicios.

Altura promedio:
Dos pisos.

Área de circulación:
35% sobre la de un edificio compacto.
Parqueadero para cien automóviles.

EL TRIUNFO DEL CONSERVACIONISMO

La filosofía del proyecto es, en síntesis, "rescatar las viejas formas dándoles un papel nuevo (todas las estructuras son antisísmicas) sin necesidad de mostrar o sacar a la luz las tuberías, los intestinos de la construcción. Se utilizarán los elementos formales "testigos", la memoria nuevamente, pero con funciones adicionales de acuerdo con las necesidades que plantea la ciudad de hoy: el diseño moderno todavía está por producir los elementos tradicionales evocadores. La vanguardia es estupenda, pero el centro histórico de Popayán no es, ni mucho menos, el sitio para hacer experimentos con arquitectura moderna. Es tan tenue y tan frágil que no resiste muchos gestos nuevos. Sus formas, sus gestos arquitectónicos no tienen demasiada carga simbólica: son tan solo tejados y patios, y eso no se puede violentar. Cada cosa tiene su lugar... la avanzada, para las afueras, porque sería completamente irrespetuoso hacer escándalo en el contexto histórico de la ciudad, de una ciudad con el peso de tanta historia... como Popayán", afirma Téllez mientras describe plancha por plancha y plano por plano), después de meses de trabajo en el inventario de puertas, ventanas, calles, casas, objetos.

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Propuestas para peatonalización y mantenimiento de la escala y la fisonomía urbanas en las calles adyacentes al Centro Administrativo Municipal de Popayán.

Se propusieron muchas cosas entre los diecinueve proyectos: pasos a nivel en los cruces de las esquinas; arrasar con el rancio olor del blanco colonial, un edificio de vidrio negro, de diez pisos, muy rentable urbanamente, en el centro de la manzana del centro histórico, tramas de patios regulares, edificios octogonales, el estilo internacional, la "vanguardia" posmodernista.

Finalmente se impuso la corriente conservacionista: "Respetar el pasado. Respetar lo que había. Respetar los gestos de la ciudad", yéndose lejos, hasta lo más auténtico, según planos, libros, textos, fotografías antiguas, "recurrir a esta información como la gran fuente de la propuesta para la ciudad deshecha". Para superar los ajustes eclécticos de principios de siglo, reencontrando los trazados coloniales, las fachadas republicanas.

En la memoria preparada por los dos arquitectos ganadores es claro que se entiende la conservación de la ciudad como un fenómeno integral, en lo referente a sus aspectos formales y volumétricos, que son objeto de "lectura" sensible por parte de usuarios y visitantes, en el sentido de limitar al máximo los despliegues innecesarios o improcedentes de modas arquitectónicas de última hora, cuya imposible continuidad formal con lo existente afectaría desfavorablemente la homogeneidad de lenguaje de la zona. Pero la tecnología actual podrá ser empleada, en la restauración como en la construcción nueva, siempre y cuando desempeñe un papel eficaz pero invisible y muy discreto. Éste sería el caso del empleo de estructuras portantes en concreto y cubiertas de armadura metálica que siempre estarán ocultas a la vista.

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La conservación y adaptación a nuevos usos de los espacios interiores en las edificaciones de época colonial sobrevivientes en la manzana del Centro Administrativo, según el anteproyecto de los arquitectos Téllez y Caicedo. Se propone apenas la eliminación de adiciones recientes, sin interés arquitectónico y el mantenimiento del carácter discreto de la arquitectura popular payanesa, sin decoraciones falso-antiguas o "‘recolonizantes". Se muestra aquí el patio de la sede futura de la Caja de previsión social del municipio, en su estado ruinoso de enero de 1984 y la propuesta arquitectónica para su conservación .

En desarrollo del postulado anterior se hará la restauración o reconstrucción de edificaciones existentes de valor arquitectónico, tales como la antigua alcaldía, y se integrará el anteproyecto del Banco de Colombia, un hecho cumplido aceptable, pues no constituye un obstáculo volumétrico funcional para el desarrollo del anteproyecto. Igualmente se hará la reconstrucción o restauración de volumetría y lenguaje de fachadas destruidas por el terremoto o demolidas con posterioridad a éste, como el caso parcial de la alcaldía, las casas con soportales frentes a la plaza de Caldas y las existentes a lo largo de la calle quinta. Esta reconstrucción tendería a recuperar el lenguaje estilístico tradicional rehaciendo sus detalles con exactitud.

La construcción nueva que se plantea no trata en ningún momento de contrastar violentamente con la configuración formal de todo el sector. Por el contrario, adopta en fachadas los ritmos visuales; proporciones entre vanos y sólidos, así como el uso de acabados que configuran la tradición urbana local. En general, quedará discretamente visible la diferencia formal y cronológica entre lo nuevo y lo existente, pero no a modo de brusca ruptura formal sino de simplificación o variación de rasgos decorativos o funcionales. En los espacios abiertos interiores existirá un criterio análogo.

RESPETAR EL CONTEXTO

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El expresivo patio interior octogonal de una de las casas de la época colonial para conservar como Centro Administrativo Municipal. Será el espacio introductorio al Centro Cultural que se propone como un servicio social de la Alcaldía para la ciudad entera. En torno a éste tendrá lugar el acceso a la biblioteca pública, la sala de exposiciones y el salón múltiple. La restauración propone simplemente la recuperación de la fisonomía arquitectónica del patio y la reparación de los daños ocasionados por el sismo de 1983.

Pero aunque estos primeros dieciséis mil metros cuadrados de construcción podrían verse como elemento marginal, tangencial, frente a la dimensión de la gran catástrofe, no lo son. Trazan una directriz nada simplista. "La complejidad es simple cuestión de apariencia. Lo sencillo, en arquitectura, suele ser terriblemente complicado. Y si no, pensemos en las palabras de Antoine de Saint-Exupéry en Ciudadela: ‘En vuestra sabiduría [los arquitectos] estáis confundiendo lo urgente con lo importante. Es urgente albergar el ganado en los establos, pero haría falta una basílica para su espíritu, pues sólo su alma es importante’, precisa el arquitecto Téllez.

El hecho de no haber planteado de entrada la totalidad de la reconstrucción de la ciudad, no significa que estuvieran intentando "coger el árbol por las ramas": la ciudad, el contexto, siempre estuvo presente como premisa básica: "La imagen de la ciudad ante todo. El rostro que ella presentara ante el futuro era para nosotros lo más importante, y por  conservar su continuidad y su homogeneidad prevalece sobre cualquier otra consideración. El orden orgánico y funcional que ha de seguirse debe ser un simple y modesto servidor de esta premisa.

"Popayán está hecho de una arquitectura popular, discreta, poco culta, en la que no media un alto nivel académico en el diseño arquitectonico. En los siglos XVIII y XIX hubo unanimidad popular sobre la ciudad. Y eso hay que respetarlo. Popayán no quiere figuras de grandes creadores sino quién le cure la herida para que los payaneses recobren lo que perdieron, sin celebridad de grandes autores. La solución tenía que ser una arquitectura que excluyera el gran éxito o el gran fracaso: "discreta", dice Germán Téllez.

EL USO FUNCIONAL

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El rostro de Popayán lo integran sus hitos urbanos. Sus heridas tremendas hacen aún más relievante una arquitectura sufrida y tenaz, pero frágil a la vez. La fachada del templo de Santo Domingo se desplomó, para revelar involuntariamente, tras ella, otra más antigua, hoy restaurada.

Si bien la fachada constituía un elemento esencial y riesgosísimo, la propuesta pretendió trascender este simple aspecto y reflexionar sobre la adecuación de los espacios para las exigencias de una ciudad en proceso de crecer, distante de la vida pastoril y estática del siglo XIX. Por ello la organización interna de las dependencias solicitadas en el programa de necesidades deberá demostrar que sí es posible albergar técnicamente una diversidad considerable de funciones actuales dentro de un repertorio de formas fundamentalmente tradicionales. Un nuevo uso no determina necesariamente una nueva forma arquitectónica. Consecuentemente, proponen una organización general del espacio histórico que debe restaurarse, que es fundamentalmente simple, con tres zonas principales. En primer lugar, las dependencias de la alcaldía municipal, los servicios públicos. Segunda: el centro de convenciones y la zona cultural adscrita a éste. Tercera: un sector de aprovechamiento comercial libre, resultante de la diferencia física entre la superficie requerida por el programa de necesidades administrativas y la existente o propuesta para la totalidad de la manzana.

Funcionalmente las dependencias administrativas solicitadas en el programa están organizadas en dos niveles, y en proximidades físicas mayores o menores, según la índole de las conveniencias administrativas vigentes en la actualidad. Puesto que no es posible en la manzana crear las contigüidades inmediatas características de un esquema moderno de alta densidad distributiva (i.e.: un edificio en altura, de planta comentada) se debe entender que el anteproyecto propuesto supone una extensión mayor y más considerables distancias entre dependencias. Esto está compensado por un ambiente más amable y tradicional que el de un edificio de oficinas modernas.

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Arriba: La espadaña de La Ermita, milagrosamente aún en equilibrio. Abajo: La fachada más interesante de la arquitectura colonial en la ciudad, el templo de San Francisco.

Se plantea, así mismo, un cuestionamiento al orden y al uso tradicional de las manzanas en la ciudad, devolviéndole al usuario el interior de las mismas mediante el placer, o la conveniencia del paso variado y entretenido, por aquel, a través de espacios libres a manera de patios interiores evocativos de los que conforman la tradición urbana payanesa. El paseo arquitectónico por el interior de la manzana tiene un origen funcional, desde luego, pero llena también una necesidad ambiental. El ciudadano usa el contexto urbano pero requiere de él un diálogo intelectual, un relato que otorgue gracia y amenidad al trajín cotidiano.

DIMENSIÓN POLÍTICA

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Plano de análisis del estado de la manzana del CAM. luego del sismo de 1983. En verde, el área ocupada por la antigua Alcaldía, en rojo, las zonas totalmente destruidas, y en azul, los patios interiores.

Pero además el proyecto no sólo tiene un significado arquitectónico y funcional sino una dimensión política. Así quedó expresado en la memoria que acompañó al proyecto ganador:

La viabilidad de este proyecto está calificada por su trascendencia conceptual y su dimensión política. Reafirmar la presencia de las instituciones municipales en el centro de la zona histórica de Popayán es un indicio fundamental de vitalidad urbana y cívica.

La viabilidad técnica y arquitectónica de la propuesta está expresada a lo largo del anteproyecto. Sin embargo no es posible, en el presente caso, hablar de viabilidad económica como se haría de un proyecto comercial en la periferia de la zona histórica o de la ciudad. Entre otras razones, porque el carácter espacial del anteproyecto ofrece cierta amplitud en los espacios abiertos para uso público y en las circulaciones internas a través de la manzana, importante desde el punto de vista ambiental y funcional: el esquema no debe ser simplemente eficaz, sino amable y acogedor. Esto crea una mayor área construida de la que teóricamente demandaría un edificio de oficinas moderno. La utilización de una manzana de privilegiada localización en la zona histórica para uso institucional, no es rentable en el sentido en que lo sería su redesarrollo para fines comerciales.

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La fachada del C.A.M. a la calle 4a. mostrada en la página 69 (parte baja), contiene la propuesta para la reconstruccion del área ocupada por el antiguo hotel "Lindbergh", que se desplomó en gran parte, como se ve aquí.

Se trata de obtener el área solicitada en las bases de concurso con el mínimo de obra física por realizar, aprovechando las condiciones existentes y limitando razonablemente la proporción de edificación nueva. Ejemplo de ello es la exclusión de la compra del predio del Banco de Colombia y el predominio de las zonas que deban restaurarse y remodelarse.

LENGUAJE ARQUITECTÓNICO PROPIO

La escogencia de un repertorio formal arquitectónico depende en gran parte de una noción particular de lugar. El lenguaje arquitectónico no ocurre en el vacío, o en abstracto. Queda siempre plasmado en un sitio específico del espacio urbano y no en otro. Pertenece, por decirlo así, al lugar donde se materializa.

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Cielo raso de la iglesia de San Francisco, luego del sismo de 1983.

La cuestión de cuál sería el lenguaje formal más apropiado o más lógico para el proyecto, depende de su ubicación en el corazón de la zona histórica de la ciudad, en su lugar más antiguo y más cargado de historia.

Por consiguiente, la base del lenguaje arquitectónico tradicional de la manzana consiste en un gradual decaimiento de las fórmulas técnicas y estéticas congeladas en la provincia durante los últimos cien años del período colonial. No surgen en Popayán formas arquitectónicas propias de la región y no se enriquecen los patrones formales españoles. Simplemente, éstos pierden lentamente vigor y riqueza expresiva, hasta quedar reducidos a un ritmo visual básico de fachadas y a un corto repertorio de acentos decorativos.

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Propuesta complementaria al proyecto del C.A.M. de Popayán, para el tratamiento de los frentes de la Plaza de Caldas. En este caso, el costado sur, con el atrio de la catedral, el Palacio Arzobispal y la Torre del Reloj (actualmente en restauración).

A éstos se incorporan, durante el siglo XIX, algunas formas de la época republicana implantadas sobre las proporciones y modulación de fachadas preexistentes (rejas, moldura, ventanas, puertas, etc.). Excepcionalmente, como en el caso de la alcaldía, aparece un eclecticismo arquitectónico más integral, en el que se mezcla un idioma de fachada vagamente apodado "neoclásico", es decir, con influencia residual francesa, a un espacio claustral interior más o menos recordatorio de los patios españoles.

La arquitectura "moderna" en Popayán, es decir la de los últimos cincuenta años, no ha encontrado un camino verdadero para expresarse decentemente en el modesto contexto urbano de la ciudad. El ridículo formal del edificio de la Caja Agraria, un ejemplo, estriba en una exageración decorativa con respecto a los rasgos presumiblemente "tradicionales". El tamaño físico del Banco del Estado hace absurdo el lenguaje historicista de rasgos decorativos "coloniales" que lo visten. Y los movimientos arquitectónicos de "vanguardia" están aún —o estaban— misericordiosamente relegados a las afueras de Popayán (terminal de transporte, aeropuerto...).

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Parte superior: El anteproyecto de los arquitectos Téllez y Caicedo mostró insistentemente la relación entre lo existente (o sobreviviente) en la manzana del C.A.M de Popayán y la índole ideológica de lo propuesto.

Parte inferior: Se observa la fachada principal del C.A.M a la Plaza de Caldas, mostrando la unificación de fachadas de los soportales, que datan de comienzos del presente siglo y la recuperación de la Alcaldía. de época análoga.