Boletín Cultural y Bibliográfico.  Número 1Volumen XXI,   1984


 

La muralla de papel

Historia general de Cartagena
Eduardo Lemaitre
Banco de la República, 4 Vols. Bogotá. 1983.

Se interrogaba Johan Huizinga, en uno de sus célebres ensayos, sobre la fertilidad del trabajo más humilde del historiador, realizado entre polvorientos y enrevesados manuscritos, que produce como fruto monografías especializadas, sobre puntos acaso demasiado concretos, parciales y aislados del pasado. Y, con agudeza, el mismo Huizinga respondía a sus cavilaciones con una solución inmejorable: por necesidad debe existir un proceso gradual mediante el cual las labores especializadas y el trabajo de campo del historiador vaya alimentando las indispensables síntesis, mucho más globales.

Son, empero, distintas las cualidades que se necesitan para realizar una y otra clase de historia. Mientras que el investigador que se enfrenta a las fuentes primarias —archivos y voces, muebles, enseres, edificios e instrumentos— debe contar con una adecuada proporción de suerte y de paciencia, donde necesariamente prevalecerá la paciencia, el otro, el autor de las síntesis, debe aunar cualidades literarias y diáfana visión de conjunto.

La Historia general de Cartagena es, acaso, el ejemplo más acabado y más perfecto entre las obras de síntesis histórica que se han realizado en el país. Predestinada a convertirse en un clásico, acaso lo primero que hay que anotar de esta obra es su alta calidad literaria, que no se define por el engolamiento o la pedantería, sino por todo lo contrario, por su extraordinaria amenidad, que convierte la lectura en una absoluta delicia. Lemaitre ya había mostrado sus excepcionales dotes de novelista —cualidad que Michelet le pedía a los historiadores— en una obra anterior, Panamá y su separación de Colombia, que luego tomó el destino de una obra de teatro y televisión, I took Panama. Pero en esta historia de Cartagena, Lemaitre supera su brillante ejecución anterior; aquí el historiador navega, literalmente, en sus propias aguas y la calidad excepcional de su narración se adorna, además, por el conocimiento exhaustivo, por la inmediata cercanía, por la visceral sabiduría que confiere el amor por su tema.

Lemaitre es cartagenero. Allí nació en 1914. Hizo estudios de derecho, letras y humanidades en Bogotá, París y Madrid. Ha sido gobernador de su departamento y senador de la república. Ha escrito innumerables libros de historia —sobre Núñez, sobre Reyes, sobre reclamaciones extranjeras, el ya citado sobre la separación de Panamá— y es también productor de las mejores series sobre historia que ha realizado la televisión colombiana.

El criterio de división de esta historia de Cartagena es el tradicional; se dedica un volumen a cada una de las épocas de nuestra historia, conquista, colonia, independencia y república. La narración, como cualquier novela del siglo XIX, sigue la linearidad del tiempo y comprende una visión totalizadora, que no desprecia tema: la arquitectura, la vida política, los ataques de piratas, la Iglesia, la trata de negros, la economía, etc. Inclusive da cabida a pintoresca historia menuda, que no pocas veces pierde su menudencia y se convierte en hecho relevante.

Tampoco desperdicia la investigación gráfica, y a la amenidad del texto ayuda el acervo ilustrativo de mapas, planos y retratos, que hace visible el escenario y los protagonistas de esta formidable obra.

Por otra parte, su esencial amenidad, su fuerza narrativa que se roba al lector y lo obliga a devorarse la obra entera, su valor puramente literario, no le restan en absoluto rigor histórico. Por el contrario, esta obra de Eduardo Lemaitre está sólidamente respaldada en un aparato investigativo y, por esto, realiza el ideal planteado por Huizinga: cada tema se basa en las investigaciones monográficas conocidas, que sintetiza con privilegiada claridad; en cada punto se indagan, también, testimonios de protagonistas y testigos de cada acontecimiento. En cada capítulo están, exactas, las referencias bibliográficas, las síntesis biográficas de los personajes citados (labor en la que Lemaitre fue auxiliado por Donaldo Bossa Herazo y Francisco Sebá Patrón). Además, la obra cuenta con completos índices de mapas e ilustraciones, de nombres y temático, y con apéndices documentales.

Una obra ejemplar, donde la seriedad histórica y la profundidad de la investigación nunca se confunden con la aridez en el tratamiento, la interpretación teorizante o el simple y llano aburrimiento.

D.J.A.