Muchos datos, pocas tesis
Historia del periodismo colombiano
Antonio Cacua Prada
Ediciones Sua. 2a. Ed.Bogotá, 1983
Si el título de
Revista del Centenario se queda corto para la summa porfinana, la denominación de Historia
del periodismo colombiano es excesiva para la segunda edición de una especie de
catálogo en progreso de nuestras publicaciones periódicas.
No hay aquí una narración coherente de
los avatares del periodismo colombiano, ni tampoco un ensayo interpretativo ya
técnico, ya literario, ya político, ya gráfico; no hay algo aquí que pueda
llamarse historia.
Estas formas de historia narración
o interpretación ciertamente sacrifican parte de la información y no utilizan
todos los datos acumulados por el investigador y sus ayudantes, pero ganan en claridad y
fluidez, son más uniformes en el tratamiento de los temas y, en todo caso aun en el
caso de las historias cuantitativas, que es mucho decirson, si se quiere, más
"periodísticas" y, por lo tanto, se dejan leer más fácilmente: pero el libro,
en cuanto a esto, sólo permite recalar en algunas citas.y en algunos temas tratados
monográficamente, más trabajados, sobre algunas publicaciones escogidas.
Pero esto último es la excepción,
porque lo que aquí se llama historia es una enorme, creciente, desordenada e irregular
acumulación exhaustiva de datos. Su ambición sería registrar todos, íntegramente todos
los periódicos y revistas colombianos, uno tras otro, por orden de aparición, con la
taxativa lista de sus colaboradores, directores, formato, fecha de fundación y número de
entregas, datos que parecen ser los esenciales para el recopilador.
Este, por supuesto, es un trabajo
faraónico, pero no constituye más que una primera etapa, la primera, de la labor del
historiador. Vale la pena advertirlo, ya que este libro es utilizado como texto en las
facultades de periodismo. Vale la pena advertirlo como lección útil a los estudiantes:
este es un buen ejemplo de un mal título. Y ya que estamos en los ejemplos, en cuanto a
diseño, salvo la cubierta, también es un modelo de mal diseño: a la pesadez de la
lectura contribuyen casi todos los elementos gráficos utilizados: la cicatería de los
márgenes, los bruscos cambios de materia con intertítulos de igual valor, la blancura
bond del papel: todos aunados como elementos de repulsa, como dificultad y no como ayuda
para el lector o consultante.
Tratando este libro como lo que es, como
un catálogo en progreso, vale la pena comenzar anotando su principalísimo mérito, que
tiene la ventaja de atenuar sus fallas: la llamada Historia del periodismo colombiano es
la fuente principal y obligada de consulta sobre la materia; aún más, es la fuente
única. En este sentido, se trata de un trabajo pionero, cuyo material es útil como labor
adelantada para el inventario y como fuente cuando alguien emprenda la tarea de escribir
la historia del periodismo colombiano.
Como inventario, adolece de algunas
fallas, unas ciertamente insalvables, como la perspectiva común en casi todos los
trabajos realizados en Colombia enfocada desde Bogotá y la tierra nativa del
respectivo investigador. El ejemplo concreto, aquí, es que este inventario mayor
desconozca el inventario regional de periódicos y revistas que, para Antioquia, realizó
Gilberto Zapata Cuéncar y los que realizó Aureliano Gómez Olaciregui sobre la prensa de
Barranquilla en los siglos XIX y XX. El fondo del problema radica en que este tipo de
catálogos se ejecutan más racionalmente dividiendo el trabajo geográficamente, y
estableciendo puntos de avanzada con investigaciones monográficas.
Otro defecto de este catálogo consiste
en la forma de presentar los hechos sobresalientes de cada publicación; está bien, como
dato arqueológico, que se dé, por ejemplo, la dirección de ciertas publicaciones
desaparecidas; pero estaría mejor si se informara también la dirección de periódicos y
revistas que aún subsisten. El ejemplo me sirve para anotar la irregularidad de la
información; acaso unificando la encuesta se logrará más uniformidad y más interés en
los datos que los cientos de revistas que en este país han sido.
Si este libro no es una historia, sin
duda él mismo tiene una importancia histórica: "nuestra sostenida iniciativa de la
creación de una hemeroteca, se hizo realidad gracias al Banco de la República que fundó
la hemeroteca Luis López de Mesa", declara en nota preliminar el autor. Y en verdad
que en los quince años que median entre la primera y segunda edición de este libro, han
surgido en el país diversas iniciativas por la conservación ordenada de los periódicos
y revistas colombianos.
DARÍO JARAMILLO |