Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 46.   Volumen XXXIV - 1997 - editado en 1998
 

Desasnando maestros


El cuento del P.E.I. y otras historias pedagógicas
Nicolás Buenaventura
Cooperativa Editorial Magisterio, colección Mesa Redonda, Santafé de Bogotá, s. f., 142 págs.


El libro consta de 16 cuentos que se agrupan en cuatro series. En la totalidad de las narraciones hay un planteamiento o propuesta para que maestros, alumnos y padres de familia participen de forma amable y creativa en el proceso pedagógico y lo transformen en un acto divertido, que se afiance con solidez en la vida cotidiana de quienes toman parte en él. La obra está dedicada a los maestros, pues ellos, más que nadie, tienen que asumir el compromiso y ser conscientes de la necesidad de implantar en Colombia una educación más real y de mejor calidad y de su responsabilidad como generadores de este proceso que también debe vincularse al acontecer de la familia y de la comunidad. Sólo en esta forma el conocimiento puede trascender el contenido mismo del material didáctico.

En busca de tales objetivos, Buenaventura pretende que se reconozca, a través de sencillas narraciones, la estrecha relación que debe darse para que el texto y el trabajo escolar formen parte del mundo total del aprendizaje, y éste se convierta en un juego enriquecedor, cuyas enseñanzas partan de la vida misma y a ella retornen.

En el primer cuento se habla del Plan Decenal de Educación en Colombia, proyecto organizado por la Unesco para que en el año 2005 no haya un solo niño sin escuela en ningún país del mundo. Es éste el punto de partida que utiliza Buenaventura para que, con base en la nueva Ley General de Educación y en diferentes propuestas hechas por maestros y personas vinculadas a la docencia, se lleve a cabo dicho objetivo, no sólo construyendo los espacios físicos, sino transformando totalmente los conceptos de ‘educación’ y de ‘educador’. Para entonces, debe haber ciudadanos que lo sean "de su ciudad, de su patria y del mundo".

Esta narración es una especie de fábula en la que se combinan elementos propios de este género y situaciones de la realidad histórica del país, integrados por el búho, que es símbolo de la sabiduría, porque es el único animal que puede ver en la oscuridad, símil de la que vive nuestro país. Es él quien deberá organizar las ideas y darle coherencia al plan de educación. A partir de esa imagen se plantea aquello a lo cual se ha de llegar en el año 2005 y, una vez conocido, se debe volver hacia atrás para explorar los vacíos que existen, cubrir las carencias que tiene la educación en Colombia y lograr, con este conocimiento una formación sólida y plena de sentido para que no se vuelva a olvidar que "amar al prójimo es amar a Dios".

En varios de los cuentos del libro se pone énfasis en esta misma idea: saber a dónde se quiere llegar y tener fija esa meta sin temor a transformarla, con la certeza de que, al emprender el viaje, éste brinde las posibilidades de que, durante la travesía, maestro y alumno vayan haciendo la transformación del aprendizaje.

En el cuento Viajar con mapa se amplían y desarrollan estas ideas: "Hay que emprender el viaje con mapa". Sin embargo, y ahí está el hilo conductor que guía y da unidad a los cuentos y que aparece a través de diversos símiles y metáforas, el aprendizaje no es una herencia estática que se deba asumir tal como se recibe; por el contrario, es algo vivo que se debe cambiar y modificar: "Hay que verificar, paso a paso, el mapa. Amar con pasión toda esa escuela de los reconocimientos [...] Lo importante es conocer. Conocer es descubrir, es cambiar el mapa". Y, por lo tanto, "tener la pasión de verificar o reconocer en pedagogía".

Es muy importante que las personas que de una u otra forma se dedican a la pedagogía logren comprometerse con el resto de la comunidad en este importante cambio de la educación en el país, y hacerlo no sólo basados en la experiencia propia y en el enseñar mismo, sino en la vida diaria y en lo que ocurre en el país. Los conocimientos no sólo se encuentran en los libros y en las fórmulas matemáticas; conocer es hacer que lo que se aprende trascienda de verdad más allá del plan de temas que se exige anualmente, que logre acompañar la vida propia y comunitaria del individuo, para que todos nos hagamos parte activa de la verdadera transformación.

Hay un relato que llama la atención de los padres para que también sean partícipes en los trabajos de los hijos, no haciendo sus tareas o resolviendo en cualquier forma sus dudas, sino, más bien, viviendo con ellos la experiencia de los trabajos en casa. El autor sugiere a los maestros, en forma jocosa, que piensen bien en las tareas que los muchachos deban realizar en su casa, porque, como la gran mayoría de las veces los padres ayudan a realizar estos trabajos, éstos deberían ser pensados como una experiencia pedagógica que permita la integración activa de los padres en el trabajo escolar de sus hijos.

El libro ofrece al lector, no sólo una serie de relatos amenos y divertidos, en los cuales se pasa de la experiencia diaria a lo imaginario y viceversa, sino una guía en este importante proceso de transformación que se está dando en la educación colombiana.

Cartelera libre es una reflexión sobre el riesgo que pueden correr maestros y alumnos si toman a la ligera los cambios en la educación e improvisan en forma irresponsable, pues no bastan las intenciones, si no hay un fundamento que sea la base del cambio general. Hay que coordinar las nuevas ideas de transformación con las palabras y los actos cotidianos, pues sólo así se puede llevar a cabo el proceso de transformación y de crecimiento individual y colectivo; de lo contrario, éste se verá truncado por intereses particulares que impedirán su cumplimiento y el logro de las metas propuestas.

Como en otros libros publicados por la misma editorial, el de Nicolás Buenaventura ofrece, al educador y al alumno, armas y herramientas importantes para la reflexión y el cambio. Hacia el final del texto aparece una carta, en la que el autor responde a las inquietudes de un rector acerca de cómo aplicar el PEI en su comunidad; en ella le hace ver que los procesos que broten a partir de ahora, cuando se ha hecho inminente la necesidad de un cambio, son propios de cada institución y que todas las personas que actúan en una comunidad escolar son responsables del proceso.

El único consejo que da a los maestros es el siguiente: "...confíe en su proyecto, es único, es el reflejo de su comunidad educativa. Por lo tanto, hágalo viviéndolo con ella". Es necesario conocer las condiciones concretas de la institución, analizar su historia, sus orígenes y sus problemas, para crecer a partir de ella; además, recomienda, a maestros y alumnos, que cada uno se realice y viva con alegría el proceso mismo de la construcción de cada proyecto educativo para que se cumplan los objetivos del PEI y sea posible construir la comunidad educativa.

"[...] El PEI no es el texto escrito. No es el formulario que pueda comprarse para llenarlo. [...] es un proyecto comunitario que sólo se escribe viviéndolo".

Una historia con culebras muestra de manera gráfica y jocosa lo que no deben ser las instituciones educativas. La educación es manipulada muchas veces y en diversas formas por personas u organismos que sólo pretenden hacer que las normas académicas fijas o de disciplina rígida de los planteles se cumplan y dejan de lado la vida y las situaciones que se puedan presentar a diario, impiden la humanización de la educación y causan rigidez y dureza entre maestros y alumnos, niegan la posibilidad de sembrar objetivos a largo plazo y no permiten que los integrantes de la comunidad se apropien de la experiencia de enseñar y de aprender.

Esta compilación de fábulas y reflexiones que evocan la infancia y la memoria de ella, muestran el aspecto lúdico y creativo del aprendizaje y motivan al lector para que, al interpretar y asimilar sus enseñanzas y sugerencias, pueda aplicarlas en la cotidianidad de las aulas escolares y lograr así el propósito final que tienen tanto el PEI como este libro: enseñar.

HELENA IRIARTE