Merecido reconocimiento
a una excelente investigación histórica
Insurgencia urbana en Bogotá. Motín,
conspiración y guerra civil. 1893-1895
Mario Aguilera Peña
Premios Nacionales, Colcultura, Santafé de Bogotá, 1996, 476 págs.
Este libro recibió el primer premio en
el concurso de historia organizado por Colcultura en 1996, lo cual gratifica una
permanente labor investigativa de varios años. Aguilera Peña ya había dado muestras de
su capacidad investigativa con la obtención de distinciones similares en dos concursos de
historia: uno con motivo del bicentenario del levantamiento de los Comuneros y otro con
motivo de la conmemoración de los doscientos años de la Revolución Francesa y su
impacto en la sociedad colombiana. La concesión de este premio tiene, además, una
extraña particularidad, pues en el concurso de 1995 organizado por Colcultura el mismo
trabajo no había recibido ningún tipo de mención, mientras que al año siguiente
recibió en forma indiscutible el primer premio. Esto lleva a preguntarse por qué un
cambio tan radical en sólo un año con respecto al mismo trabajo, ¿o es que acaso eso
tuvo que ver con ciertas preferencias del jurado en la primera ocasión?, puesto que el
libro que comentamos tiene de sobra méritos como para acreditarse un concurso serio e
independiente.
El libro de Aguilera Peña tiene como
objetivo
principal el análisis
de tres hechos históricamente encadenados que tuvieron como
centro a la ciudad de Bogotá entre 1893 y 1895, aunque, desde luego, tuvieron distintas
implicaciones políticas en diversos lugares del territorio colombiano. Esos tres sucesos
fueron, en su orden, la insurrección popular de enero de 1893, un frustrado motín
artesanal en 1894 y la corta guerra civil de 1895. Aunque el objetivo central del trabajo
sea el análisis de estos acontecimientos, Aguilera Peña propone un procedimiento
analítico que va más allá de los sucesos mismos tanto en el tiempo como en el
espacio, consistente en considerar en una perspectiva amplia, que recorre la segunda
mitad del siglo XIX, la evolución de los artesanos en la sociedad bogotana y la forma
como se fue configurando una singular cultura artesanal. En este sentido, la
investigación se constituye en un hito notable en el análisis de la historia de los
artesanos, en la medida en que aporta nuevo material empírico a partir de la consulta de
una serie muy variada de fuentes primarias hasta el momento desconocidas o poco
consultadas y porque también se apoya en la moderna historiografía internacional para
efectuar los análisis teóricos pertinentes. En este aspecto, el libro de Aguilera Peña
guarda un perfecto equilibrio lo que no es común en la historiografía
colombiana entre un sistemático trabajo de confrontación de fuentes y una rigurosa
interpretación teórica, pues suele ser frecuente que en Colombia existan los dos
extremos: o trabajos recargados de fuentes pero muy empíricos o con una muy pobre
interpretación (como sucede, por ejemplo, con el libro de Carmen Escobar sobre Melo y los
artesanos 1) o investigaciones especulativas con una
impresionante pobreza de fuentes (tal como acontece, también para un caso próximo al de
los artesanos, con el libro de Francisco Gutiérrez sobre la cultura plebeya 2), que, no obstante, pretenden formular grandes explicaciones sin
haber hecho el mínimo esfuerzo en la consulta de fuentes primarias. Entre otras cosas,
esto viene sucediendo por la incursión de politólogos y sociólogos en el terreno de la
historia sin respetar mínimamente los criterios básicos de la investigación histórica.
Pero existe otro contexto que examina a
fondo Aguilera Peña, como es el relacionado con lo que podríamos llamar el marco
contradictorio de la Regeneración, que genera resistencias en el seno de los sectores
populares, y más exactamente de los artesanos. Para examinar las razones esenciales que
originan la insurrección artesanal la protesta urbana más importante de Colombia
en el siglo XIX y la más significativa antes del 9 de abril, el autor rastrea
minuciosamente tanto las contradicciones de la Regeneración (de lo que se ocupa en el
primer capítulo) como las cambiantes condiciones de Bogotá (a lo cual le dedica el
segundo capítulo). Habiendo señalado las premisas de índole política general
originadas por la implantación del orden moral de la Regeneración, así como de las
modificaciones experimentadas por la ciudad de Bogotá, Aguilera emprende el estudio de la
insurrección de 1893, para lo cual acude a una impresionante masa documental, tanto de
archivo como de la prensa de la época, entre lo cual lo único que falta es la consulta
del documento original del director de la policía nacional, el ciudadano francés J. M.
Gilibert escrito de su puño y letra, en el que relata a sus jefes inmediatos
en París el desenvolvimiento del motín y que nosotros tuvimos la oportunidad de
consultar en los archivos diplomáticos del Ministerio des Affaires Étrangères y
que en el momento oportuno publicaremos.
El tercer capítulo, el más largo y el
central del libro, está dedicado al estudio de la "pueblada" de 1893. Para ello
el autor realiza un análisis exhaustivo y minucioso de los móviles de la protesta, de
los factores ideológicos y culturales propios del mundo artesanal que incidieron en el
desencadenamiento de la insurrección, de las formas de protesta, o lo que, en términos
de Edward Thompson, se podría llamar la "economía moral de la multitud", la
composición social de los amotinados, etc. Resulta bien interesante la relación que el
autor establece entre la ideología y las consignas que emergieron durante los sucesos de
enero de 1893 con las repercusiones internacionales de algunas acciones anarquistas,
especialmente del francés Ravachol, que en Colombia se difundían a través de la prensa
y que fueron conocidas por grupos de artesanos. Por eso no es raro, tampoco, que hasta en
las altas esferas del gobierno se hubiera manifestado la inquietud ante la influencia
anarquista que aparentemente se había materializado en la insurrección de 1893. Este
tercer capítulo constituye prácticamente un modelo para estudiar situaciones de protesta
urbana, pues allí se relacionan analíticamente múltiples aspectos sociales,
ideológicos, políticos y culturales que muestran la compleja trama de las acciones
populares.
Con el mismo rigor, en el capítulo
cuarto se analizan los intentos de conspiración contra el régimen regenerador que fueron
urdidos en 1894, y en los cuales participaron activamente los artesanos en confluencia con
un sector de liberales radicales. Sobresale en este capítulo el análisis de la ética
del trabajo como uno de los fermentos de la conspiración, lo que estaba directamente
relacionado con el impacto social del alto costo de la vida y con la miseria creciente que
agobiaba a los artesanos de la capital. También es notable el análisis sobre la
organización interna de las conspiraciones y las disposiciones militares, aspecto que se
enlaza con el último capítulo, que está consagrada a la breve guerra civil de 1895, que
constituye el cierre de ese temprano ciclo insurgente contra la Regeneración, en el que
los sectores populares de la capital desempeñaron un papel protagónico.
En fin, este es un estudio pionero en la
historiografía colombiana, por las puertas investigativas que abre, en la medida en que
rompe con uno de los grandes mitos del siglo XIX asumido en forma acrítica por la
mayor parte de los historiadores colombianos que se ocupan del tema sobre la
supuesta desaparición social y económica de los artesanos como resultado de la adopción
del modelo librecambista y con la pretendida muerte del artesanado como sujeto activo de
la historia tras la derrota de la dictadura del general Melo en 1854. Mario Aguilera,
junto con el norteamericano David Sowell en un estudio más global consagrado a los
artesanos de Bogotá, ha demostrado que la realidad fue muy distinta y que hasta bien
entrado el siglo XX, lo que se refrendó con la masacre de artesanos de 1919 en Bogotá,
éstos fueron un sector muy dinámico y activo en la vida de la capital del país y
contribuyeron decisivamente al intento de erigir una sociedad más democrática que la
moldeada por la Regeneración.
RENÁN VEGA CANTOR
1 Véase Carmen Escobar, La
revolución liberal y la protesta del artesanado,
Bogotá, Fondo
Editorial
Suramérica, 1990.
2 Francisco Gutiérrez
Sanín, Curso y discurso del movimiento plebeyo 1849-1854,
Santafé de
Bogotá, IEPRI-El Áncora Editores, 1995.
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