| Salpicón de arciniegalogía
América nació entre libros
Germán Arciniegas
Biblioteca Familiar Presidencia de la República, Santafé de Bogotá, 1996, t. 1, 624
págs.
Dentro del amplio margen intelectual y temporal señalado por el ensayo "La
geografía vista desde las ramas de los árboles", escrito en Buenos Aires en febrero
de 1941 y publicado en la Revista de Indias, núm. 25, de Bogotá, hasta los más
recientes artículos periodísticos publicados por el diario El Tiempo en 1996, el lector
de este libro puede sumergirse con toda propiedad en la amplísima obra de Germán
Arciniegas. En efecto, a través de una exhaustiva selección de ensayos, presentaciones
de libros, discursos y columnas periodísticas, este volumen de la Biblioteca Familiar
Presidencia de la República permite reconocer los elementos sustantivos del pensamiento
del autor. Estas "columnas estructurales" que Arciniegas ha venido presentando y
desarrollando a lo largo y ancho de una obra de la cual se han recogido cerca de 60
volúmenes, se pueden reconocer con facilidad en esta antología de su "obra
menor", y a través de ellas podemos asomarnos con relativa comodidad a los
vericuetos y complejidades de uno de los pensamientos más representativos de nuestra
nacionalidad y de la condición de ser americanos.
Tal como lo señala, en una parte de su presentación del libro, la profesora
Consuelo Triviño Anzola, sin poner énfasis en los contenidos y afirmaciones siempre
polémicas del autor, sorprende en esta obra la solvencia formal y conceptual con la cual
Arciniegas ejerce el oficio de ensayista. Una realidad humana específica genera
necesariamente maneras así mismo determinadas que puedan expresarla. De este modo, en el
interior de la prolijidad inabordable en que consiste el ser americano, quizá lo único
definitivamente inobjetable es precisamente la naturaleza problemática que nos señala y
determina desde nuestro primer amanecer histórico hasta el momento. No hay quietud ni
certeza en lo que somos, en lo que hemos sido y mucho menos en lo que nos espera hacia el
futuro. Las condiciones de formación y consolidación de nuestra historia nos significan
esencialmente como un problema, como una pregunta, como un enorme enigma para resolver. Y
tratándose de referirse de alguna manera a esta condición interrogativa, no existe
género más adecuado, y por tanto con mayor ascendiente entre los pensadores americanos,
que el ensayo. En esta disciplina el escritor, lejano de la comodidad de quien
definitivamente funde una realidad ficticia o describe objetos y acciones constatables, se
arriesga a pronunciarse sobre un asunto enigmático, situándose a medio camino entre la
objetividad y la fantasía. El mayor o menor acierto y profundidad conseguidos depende
exclusivamente de la hondura intelectual del autor, de su erudición, de su capacidad de
síntesis y, sobre todo, como en otros tiempos diría Platón, de su grado de
"intuición", que es capacidad de fusionar los extremos, de relacionar lo
distanciado, de poetizar la realidad. Desde su primera incursión en el ajetreo literario
con su primer libro, El estudiante de la mesa redonda, hasta el presente, Germán
Arciniegas ha demostrado una sorprendente solvencia en el oficio ensayístico. Los textos
recogidos en América nació entre libros dan fe de ello.
El libro, que siendo tomo I nos promete continuación, se divide en dos partes.
En la primera de ellas, titulada "América nació entre libros", el autor
presenta una serie de reflexiones alrededor de una variedad de temas que, sin embargo, se
unifican en la problemática americana y las múltiples maneras de abordarla. Historiador
de oficio, Arciniegas conoce suficientemente los tópicos oficiales que presentan nuestra
realidad y se preocupa por aportar nuevos puntos de vista y ampliaciones de enfoque y
perspectiva. Su condición de personaje involucrado sin remedio en el mismo proceso que
pretende ilustrar, no le significa pudor alguno. Por el contrario, su trabajo se sostiene
sobre la abierta participación, se diseña desde el "formar parte de" y a
partir de emociones e intereses que, siendo personales, son inexorablemente históricos.
Esta condición, que, por supuesto, ha sido objeto de polémicas innumerables, le
significa, en todo caso, la capacidad de acercarse con claridad y precisión al gran
público, de manera que asuntos tan especializados como el tratado en "La carta de
Vespucci Mundus Novus", sean comprendidos y sobre todo compartidos por lectores para
los cuales la historia deja ya de ser materia seca e inabordable y se manifiesta de
repente en contacto con él, descifrable e importante. Los temas recogidos en esta
sección recorren los más espinosos asuntos de nuestra condición histórica: las ideas
de revolución y democracia, el papel de Santander, los oficios de Bolívar y San Martín,
las aportaciones de Alejandro de Humboldt, las refutaciones a Papini, la diferencia entre
guerra e independencia, el problema de la cocaína. En todos ellos, y tratándose de
asuntos que la mayoría de las veces son capaces de polarizar las opiniones hasta extremos
que no en pocas ocasiones han sido lamentables, Arciniegas exhibe una sólida
información, un punto de vista valeroso y sobre todo, quizá la más importante de sus
aportaciones al proceso de constitución de una cultura verdadera, una radical
independencia intelectual y emocional respecto a los intolerantes modelos europeos. No hay
en él complejo o sumisión, como tampoco prepotencia u hostilidad. Pretende y consigue un
diálogo frontal, constructivo y dinámico, con las imponentes estructuras occidentales.
La segunda parte del libro se titula "Lecturas y amistades", y en ella
los temas abandonan el campo abierto de la reflexión sobre grandes asuntos o personajes
prototípicos, para girar alrededor de sus propias experiencias, íntimas e irrepetibles,
en contacto con una serie de textos literarios, y de personalidades del mundo de la
cultura, el arte y la política con los cuales tuvo la oportunidad de compartir. La
actitud épica, polemizante y de gran aliento que caracteriza los textos de la primera
parte, se torna aquí cuando se refiere a personajes más cercanos en el tiempo y por lo
tanto más entrañables, íntima y familiar. No obstante y en textos como el titulado
"Quevedo", prólogo a Francisco de Quevedo: Obras escogidas clásicas,
W. M. Jackson, núm. 10, Buenos Aires, 1950, pone de presente una sólida erudición y una
penetrante universalidad, que va más allá de la pura crónica o relato de experiencias
vividas. Así mismo, en el último de los textos del libro, "La copla en el
pueblo", prólogo al libro de Octavio Quiñones Pardo Interpretación de la
poesía popular, en donde el lector consigue una cercanía afable y documentada al
fenómeno de la romería.
América nació entre libros es el octavo volumen de una colección
proyectada por la Presidencia de la República a fin de proveer a los colombianos de un
repertorio básico de textos desde el cual avistar con mayor lucidez su nacionalidad. Al
lado de textos indudables, como María de Isaacs, De sobremesa de Silva, La
mansión de Araucaíma de Mutis, entre otros, esta recopilación del trabajo de
Arciniegas aporta, además de sus contenidos intelectuales intrínsecos, el testimonio
vital de un hombre entero que ha vivido y vive el complejísimo proceso histórico del
siglo XX.
RAFAEL MAURICIO MÉNDEZ |