Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 45.   Volumen XXXIV - 1997 - editado en 1998
 

De la BLAA


Inauguración de la Biblioteca Banco de la República, Honda


Palabras del gerente general del Banco de la República, Miguel Urrutia Montoya, en la inauguración de la Biblioteca del Banco en la ciudad de Honda, mayo 21 de 1998

En 1875, en una época en la que los habitantes de Honda hacían grandes esfuerzos por impulsar el progreso material e intelectual de la ciudad, dos proyectos simbolizaron estos afanes: la construcción del ferrocarril, que adelantaría unos años después Francisco J. Cisneros, y la creación de una biblioteca pública, que pudo lograrse antes. En febrero de ese año abrió sus puertas la Biblioteca de Instrucción Mutua de Honda, con donaciones de libros hechas por algunos de sus habitantes notables, como don José María Samper, don Nicolás Pereira Gamba y el señor Edwin N. Treffry, quien fue su primer administrador.

Resulta significativo evocar al mismo tiempo el ferrocarril y la biblioteca, para recordar cómo desde hace muchos años la gente de Honda vinculó el crecimiento económico y el avance cultural. La misma visión mostró en 1921 el Club del Comercio, cuando creó también, con nuevas donaciones, una biblioteca para la ciudad. Todo esto hace que sea muy lógico, muy natural que el Banco de la República inaugure hoy una nueva biblioteca, concebida con los más exigentes criterios de calidad, y con una vocación de permanencia y duración que no lograron garantizar sus predecesoras.

La historia de Honda ha sido accidentada y difícil. Períodos de auge económico han sido sucedidos por épocas de depresión, y no pocas catástrofes naturales la han golpeado. La actividad comercial la hizo rica en la época colonial, pero había perdido su impulso cuando la erupción del Ruiz la sacudió en 1805. El auge del tabaco de Ambalema le dio una nueva vida, que se advierte en la descripción de don Salvador Camacho Roldán, quien señaló que "ambas orillas del Gualí estaban cubiertas de magníficas huertas y jardines, detrás de las cuales se levantaban magníficas casas altas de azotea". Nuevos períodos de decadencia, provocados por la aparición de rutas alternas de tráfico, afectaron la ciudad en las primeras décadas del siglo, pero el auge cafetero volvió a animarla en los años veinte. Fue ese el contexto en el que se vinculó el Banco de la República a la región, iniciando una asociación que tiene ya casi 60 años y que seguirá muchos años más.

Inauguramos una biblioteca que se ha apoyado para su organización en la experiencia del Banco en esta área. Las colecciones se han conformado cuidadosamente, para que puedan atender los sectores estudiantiles, los profesionales, el público en general. La sala infantil servirá para que allí se aficionen los niños a la lectura y aprendan a disfrutarla, a hacer del libro una oportunidad de placer y crecimiento personal y no de obligación tediosa. Colecciones de música y video completarán el material bibliográfico, y los computadores servirán para ver el catálogo de las colecciones bibliográficas del Banco en todo el país y para aprovechar la información que se encuentra hoy en CD-ROM y en multimedios.

De acuerdo con los criterios actuales, la biblioteca espera ser un lugar amable, abierto, sin restricciones ni controles innecesarios. Será una biblioteca abierta, donde los usuarios pueden elegir sus libros después de ojearlos. Queremos que el horario se ajuste a las necesidades de la población, para que esté abierta cuando los escolares y trabajadores puedan visitarla. Y dentro de poco tiempo deberá organizar un sistema que permita que parte de su colección, sobre todo aquellos libros que se disfrutan más en la soledad o en la propia casa, como las obras literarias, puedan llevarse en préstamo. Creo que esta concepción de una biblioteca amable, diseñada de acuerdo con los rasgos y formas de ser de las gentes de Honda y con las bellezas de su paisaje, puede advertirse alegremente en el diseño de la terraza y en el balcón: una biblioteca que pone hamacas para sus lectores es probablemente única en el mundo. Desde este balcón, mirando al Gualí y a Honda, podrán repetir los lectores la experiencia de ese hijo de Honda, Alfonso López Pumarejo, quien afirmaba que aquí, en "ese emporio comercial con una tradición secular se abrieron mis ojos asombrados a la inmensa realidad de nuestra patria mulata, mestiza y tropical, contemplada desde aquel observatorio en la confluencia del Magdalena y el Gualí, a donde venían a surtirse los comerciantes de los cuatro confines del país".

Honda ya no puede hacer depender su progreso de las oportunidades que ofrezca una localización comercial afortunada. El desarrollo de la región requerirá la identificación continua de nuevas oportunidades, apoyadas en la producción agropecuaria o en la actividad comercial, pero que serán esencialmente actividades de servicios. Sólo el desarrollo de un sistema escolar eficiente puede garantizar que aquí se forme, para el próximo siglo, una población educada, capaz de aprovechar los recursos regionales y de ofrecer servicios complejos y de alto valor.

Por ello, al abrir esta biblioteca pensamos que será una parte esencial de la dotación del sistema escolar local y un canal para mantener vinculada a Honda con el mundo de la información. Las oportunidades culturales que puede ofrecer con sus colecciones literarias o sobre el arte harán más rica y compleja la vida de la ciudad. Pero el acceso a la información científica, a la ciencia contemporánea, puesto al alcance de estudiantes de todas las edades y todos los niveles, de profesionales y trabajadores de Honda, podrá convertirse en factor importante del desarrollo de esta ciudad. Si logramos que esto sea así, estaremos satisfechos y sentiremos que seguimos las huellas de quienes hace más de 120 años, en este mismo lugar, querían buscar un progreso en el que el avance económico y el desarrollo cultural fueran de la mano.

No puedo concluir sin expresar mi reconocimiento a las personas que en esta ciudad contribuyeron a la concepción y desarrollo de este feliz proyecto. Los funcionarios locales del Banco de la República encabezados por su gerente, Carlos Alberto Barreto, la Cámara de Comercio y tantas otras entidades y personas que participaron en este proceso, dieron un ejemplo de colaboración que debe continuar. El personal de la Biblioteca Luis Ángel Arango, bajo la guía de su directora técnica Elsa Martínez, ofreció su experiencia para lograr un resultado que nos complace a todos.

Como expresión de la voluntad del Banco de la República de mantener una amplia presencia en Honda, declaro inaugurada la Biblioteca del Banco de la República de Honda

Muchas gracias