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Extranjeros
en Medellín
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RODRIGO DE J. GARCÍA ESTRADA
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Historiador, Universidad de Antioquia
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Investigación fotográfica: Patricia
Londoño Vega y Rodrigo García Estrada
INDICE
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Los hermanos Greiffenstein
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El contexto histórico de la
inmigración
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Los primeros extranjeros
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No sólo técnicos en minería
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Un
segundo ciclo
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El siglo XX: comercio, zarzuela
y banca
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La
industria
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La
segunda posguerra
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Epílogo
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LOS
HERMANOS GREIFFENSTEIN
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Charles Saffray, médico y
botánico francés, vino en el decenio de 1860 (Tomado de: Voyage dŽexploration
scientifique en Colombie..., Neuchatel, 1914).
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William Greiffenstein nació en
Gross Gerau, estado de Hessen, cerca de Francfort, en julio de 1829. A los quince años
ingresó al Gimnasio de Darmstadt. A los diecinueve fue acusado de haber participado en
una asonada en un tren durante la revolución de 1848 en Alemania. Resultó absuelto de
tal acusación y decidió viajar a los Estados Unidos, donde trabajó como dependiente de
varios almacenes en Hermann (Missouri), luego en Saint Louis y en Wesport. En 1859 se
radicó en Topeka (Kansas), donde estableció relaciones comerciales con los indios
cheyenes, arapajos, kiowas, comanches y apaches. Se casó con dos mujeres indias, la
primera de sangre cheyene, conocida como Cheyenne Jennie; tras la muerte de ésta
contrajo segundas nupcias con Catherine Burnett, hija del jefe de los indios pottawatomie,
con quien tuvo tres hijos. Ambas esposas fueron de gran ayuda en los negocios con los
indios. Fue acusado por comerciantes rivales de proveer de armas y municiones a los indios
durante la gran revuelta indígena de 1864, aunque no se le pudo probar nada. William
Greiffenstein, junto con algunos amigos, participó en la fundación de una nueva ciudad
en la unión de los ríos Grande y Pequeño Arkansas, a la que se le puso el nombre de
Wichita. Greiffenstein fue alcalde de aquella ciudad en 1878-1879 y luego de 1880 a 1884,
fundador de bancos e industrias, urbanizador, importante ganadero y criador de caballos de
carreras. Este personaje es recordado por los habitantes de la ciudad estadounidense como
uno de los padres fundadores 1.
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O. Furhmann y E. Mayor,
miembros de la Sociedad de Ciencias Naturales de Neuchatel, Suiza; vinieron alrededor de
1910 (Tomado de: Voyage dŽexploration scientifique en Colombie..., Neuchatel,
1914).
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Carlos Greiffenstein,
siete años menor que su hermano William, había nacido también en Gross Gerau en febrero
de 1836. Después de terminar sus estudios en la Academia de Minas de Friburgo, fue
contratado por el inglés James Tyrell Moore, para dirigir los trabajos en las minas de
propiedad de la compañía El Zancudo, en Titiribí, donde vivió cerca de quince años.
Luego se trasladó a Marmato, en cuyas minas trabajó hasta 1890, año en el cual decidió
trasladarse de forma definitiva a Medellín, donde residía su familia, constituida por su
esposa, María Antonia Vélez, y sus hijos Rosa, Beatriz, Carlos, Ricardo, Enrique,
Eduardo, Guillermo y Julio 2. Carlos Greiffenstein, además de
ser experto en minas y metalurgia, dejó su huella en la historia bancaria de la capital
antioqueña, cuando en 1883 fue fundador y accionista del Banco del Progreso, junto con
sus amigos y socios Bartolomé Chaves y hermanos, Víctor Arango, José Miguel Botero,
Pedro L. Botero y Néstor Castro. Los hijos de Carlos Greiffenstein llegaron a convertirse
en connotados empresarios y hombres públicos de la ciudad. Fueron fundadores del Taller
Industrial de Caldas, en donde se fabricaron miles de despulpadoras de café, trapiches,
molinos y ruedas Pelton. También fueron accionistas mayoritarios de la Vidriera de
Caldas. A través de su Almacén Luz, fueron representantes de la Siemens en el suministro
de equipos hidráulicos para las industrias, y de plantas eléctricas para los municipios
de Antioquia y el país. Algunos de ellos pertenecieron a la Sociedad de Mejoras
Públicas, a la Cámara de Comercio de Medellín y al Club Rotario 3.
Las vidas de estos dos hermanos alemanes
nacidos en la primera mitad del siglo XIX y que emigraron a América en distintos
momentos, ilustran sobre los procesos de emigración que se dieron en Europa en aquella
centuria, la recepción que se dio a los inmigrantes en este continente y la influencia
mayor o menor de éstos según los países y regiones.
EL CONTEXTO HISTÓRICO DE LA
INMIGRACIÓN
La presencia extranjera en el país y en
la región antioqueña tiene una relación directa con los procesos de modernización en
los aspectos económico y social. Los extranjeros aportaron una serie de innovaciones en
tecnología, ideas, usos y costumbres que propiciaron el desarrollo de nuestra región y
especialmente de la por entonces Villa de Medellín. Estos personajes, súbditos muchos de
ellos de las potencias europeas y de Estados Unidos, representaron una ruptura con el
pasado colonial. Por tal razón, el momento de su llegada empieza con la Independencia, en
la cual también participaron, respondiendo a los intereses comerciales de sus países de
origen. Antes de ese momento, la inmensa mayoría de extranjeros que llegaban a estas
tierras eran españoles. Esto implicó que las nuevas ideas llegaran a nuestro territorio
teniendo por censores e intermediarios a los españoles, o que ingresaran por vías
ilegales.
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Francisco
Javier Cisneros, ingeniero y empresario cubano nacionalizado en Estados Unidos.
Contratista en la construcción de los ferrocarriles de Antioquia, Bolívar y Girardot
(Tomado Historia de Colombia, t. 12, Salvat, Bogotá, 1988).
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La influencia extranjera en
Medellín está relacionada en primer lugar con los adelantos tecnológicos en el sector
minero (molino de pisones, bocartes, métodos de amalgamación y construcción de hornos
de fundición), base de la economía antioqueña durante el siglo XIX. En segundo lugar
tiene que ver con los intentos por mejorar el sistema educativo y los métodos
pedagógicos empleados en educación secundaria y superior, adoptando los adelantos que en
estas materias se habían logrado en Europa y Estados Unidos. Por otro lado, los
extranjeros eran considerados como socios ineludibles para los proyectos industriales
iniciados en la ciudad durante la segunda mitad del siglo pasado y tuvieron una
importancia relativa a principios del presente siglo en los sectores industrial, comercial
y financiero. Algunos de ellos montaron pequeñas empresas fabriles y se dedicaron a la
producción de alimentos, muebles, cerámica, herramientas de hierro y despulpadoras de
café. Otros se vincularon a proyectos de los empresarios medellinenses como socios
técnicos.
Los extranjeros introdujeron a la ciudad
el consumo de cerveza, la cual importaron primero y luego produjeron localmente;
fomentaron en la población el gusto por la música de banda e instruyeron a los músicos
criollos; animaron la afición por el teatro y los espectáculos públicos; educaron a los
médicos e ingenieros que controlaron epidemias, y dirigieron la construcción y
administración de obras de infraestructura básicas; formaron a los profesores
normalistas en los principios pestalozzianos, que luego se esparcieron por toda la
región; introdujeron los ejercicios calisténicos a la educación básica, y a principios
del siglo XX trajeron balones, raquetas y uniformes para la práctica de los deportes,
enseñaron y crearon clubes deportivos; dejaron además una huella palpable en muchos de
los edificios construidos en Medellín a principios de este siglo; y se integraron a la
alta sociedad de la villa por medio de alianzas matrimoniales. Estas y otras improntas
pueden ser valoradas a continuación. Es del caso aclarar que en este artículo sólo se
tratará sobre los extranjeros que residieron algunos años en la ciudad y se destacaron
por la perdurabilidad de sus obras, con preferencia por aquellos que han dejado
descendencia. Por lo tanto no se hará hincapié en los viajeros, quienes, por supuesto,
dejaron testimonios de incalculable valor sobre la geografía y la sociedad antioqueñas.
De paso, vale mencionar nombres como Juan B. Boussingault, Carl August Gosselman, Agustín
Codazzi, Charles Saffray, Friedrich von Schenk y Jorge Brisson, entre otros.
LOS
PRIMEROS EXTRANJEROS
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Mr. Bremen en
Medellín, 1893 (Tomado de: Melitón Rodríguez, fotógrafo. Momentos,
espacios y peronajes, Medellín, 1892-1922, Medellín, 1995).
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Durante el siglo XVIII, por motivo
de las restricciones coloniales, al parecer hubo sólo dos extranjeros residentes en la
ciudad de Medellín: el médico francés Pedro Euse Henry y el militar, también francés,
Luis Girardot Bressant, padre de Atanasio y Miguel, quienes son recordados como mártires
de la Independencia 4. Años después, dos integrantes de la
Legión Británica se afincaron en la ciudad: el médico y coronel Hugo Blair Brown y el
director de la banda de música adjunta a la Legión, Edward Gregory Mac-Pherson 5.
De Eduardo Gregory cuenta un cronista de
la ciudad que llegó en 1837 y despertó el entusiasmo por la música, se convirtió en
maestro de varios jóvenes de uno y otro sexo, organizó una banda y brindó varios
conciertos en casas de ricos comerciantes, como Gabriel Echeverri y Víctor Gómez. Dicha
banda, que contó entre sus integrantes al "tuerto" Camilo A. Echeverri, se
estrenó en un suntuoso baile que dio don Juan Uribe cuando inauguró su casa en la plaza
principal (hoy Parque de Berrío). Según el testimonio de Agapito Betancur, aquélla fue
una fiesta que costó $500, en donde abundaron los manjares de la época (vinos y
bizcochos), y se bailó el vals común, las vueltas, la contradanza española, la guabina,
la pisa y el fandanguillo 6.
En los primeros años de la república
comenzó el proceso de inmigración de ingenieros, administradores y técnicos europeos
con destino a las prósperas zonas mineras del departamento. En este grupo se encuentran,
entre otros, los ingleses James Tyrell Moore Stewart, Edward Nicholls Heus, William Cock
Williamson, Carlos Johnson, Thomas Johns, Thomas Eastman, Roberto White y Juan Henrique
White; los franceses Gabriel Tisnés, Pablo de Bedout, Pedro Bouhot, Eugene Lutz y Adolfo
Ghaisne, "Conde de Bourmont"; los alemanes Carlos Greiffenstein, Felipe Hencker,
Enrique Haeusler, Agustín Freydel, Jorge Federico Gartner, Reinhold Paschke, Reginaldo y
Guillermo Wolff, y los suecos Pedro Nisser y Carlos Segismundo Tromholt von Greiff 7.
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José Raad de
Turquía, fotografiado por Benjamín de la Calle en 1905 (Tomado de: Nueva historia de
Colombia, t. III, Bogotá, 1989).
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En este grupo cabe destacar la
figura de James Tyrell Moore (Londres, 1802-Bogotá, 1881), quien después de hacer
estudios de ingeniería de minas en la Escuela de Friburgo (Alemania) llegó a Colombia en
1829, contratado para dirigir la explotación de las minas de Marmato. Posteriormente fue
vinculado a labores de minería en Santa Rosa de Osos, Anorí y Titiribí. Moore, con el
apoyo técnico de algunos alemanes, construyó en 1848 la Hacienda de Fundición de
Titiribí, propiedad de la compañía minera El Zancudo; introdujo entre otros adelantos
para el laboreo de minas de veta el molino de pisones, bocartes y aparatos de
amalgamación (arrastres). En los años sesenta del siglo pasado inició la urbanización
del sector de Villanueva, alrededor del actual Parque de Bolívar y de la basílica,
donando para ello los terrenos del parque, el templo y las calles adyacentes; además
canalizó y arborizó la quebrada de Santa Elena y donó el primer reloj de la iglesia de
la Candelaria. Una calle de la ciudad guarda la memoria de este inglés, quien además
cuenta con un bronce en el paseo de La Playa 8.
Enrique Haeusler, quien llegó a
Medellín en 1839, es otro de esos extranjeros que dejaron una huella indeleble en la
historia local. Conocido popularmente como "Mister Aila", ganó un profundo
reconocimiento social y se dice que nunca aprendió el español a cabalidad. Mecánico y
ebanista de profesión, nació en Maguncia (Alemania) en 1805, del matrimonio de José
Haeusler y Francisca Brymick. Entre sus obras figuran el puente de Colombia, construido en
1846 (ya demolido), y el de Guayaquil, levantado entre 1878 y 1879 (que permanece
incólume), ambos sobre el río Medellín. Armó la primera pila de bronce de la Plaza de
Berrío, fue propietario de un prestigioso taller de ebanistería, en el que trabajaban
veinticinco artesanos, director de la Escuela de Artes y Oficios (1864-1876) y director
general de obras públicas (1878-1883). Al igual que Moore, una avenida del centro de la
ciudad (la calle 53) tiene por nombre el apellido Haeusler, curiosamente la misma avenida
De Greiff, que conmemora el apellido de otro extranjero, el sueco Carlos S. de Greiff, de
quien se hablará más adelante 9.
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Catedral de
Villanueva y Palacio Arzobispal, antes Palacio Amador, construcciones realizadas con los
planos del arquitecto francés Charles Emile Carré. La catedral fue terminada por
el italiano Juan Buscaglione (Tomado de: Medellín, República de Colombia, propaganda
comercial, Nueva York, 1923).
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Commercial Bank of Spanish
America, fundado en 1904, Medellín. La casa matriz funcionaba en Londres (Tomado
de: Libro azul de Colombia, Nueva York, 1918).
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En el ramo de obras
públicas, Agustín Freidel es recordado por diversos puentes y barcas. Nacido y graduado
en Dresde, viajó en 1853 a Medellín en compañía de su esposa Georgina Seidel,
contratado por el gobierno provincial para ocuparse como ingeniero hidráulico. Por varios
años se encargó de construir "barcas" de paso en distintos sitios a lo largo
del río Cauca. Construyó puentes de madera sobre algunos ríos que dificultaban el
transporte hacia Medellín y uno de ladrillo en la carrera Palacé, sobre la quebrada
Santa Elena, en reemplazo de uno de madera construido por Pablo Lalinde y José María
Álvarez 10.
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Primera sede del
Banco Alemán Antioqueño (Tomado del: Álbum de la Sociedad de Mejoras Públicas,
Medellín, 1923).
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En el mes de enero de 1825 partió
de Inglaterra el sueco Carlos Ulric Hauswolff (1791-1843), con su esposa María de Greiff
y el joven ingeniero Pedro Nisser (1799-1878), con el fin de explotar una mina en
territorio antioqueño, que había sido adquirida por Hauswolff en 1821. La mina resultó
un fiasco, propio de la especulación reinante en aquella época, de la cual fueron presas
fáciles los extranjeros ávidos del famoso Dorado y el señor Hauswolff una de sus
víctimas. Al año se les unió Carlos Segismundo de Greiff, cuñado de Hauswolff, quien
vino en virtud de un contrato con la compañía inglesa B. A. Goldsmith & Co .11. Ante la quiebra de esta empresa, De Greiff se vinculó a
compañías mineras en los municipios de Amalfi, Anorí y Remedios, instalando los
primeros molinos de pisones conocidos en la provincia de Antioquia. Este adelanto
tecnológico permitió un mejor aprovechamiento del mineral aurífero, y esto repercutió
en la recuperación de los niveles de rentabilidad de las minas de veta antioqueñas. En
1857 publicó en París un mapa de Antioquia trazado por él mismo; fue cónsul de Suecia
y Noruega, director de las minas de la compañía inglesa The Colombian Mines Corporation
en el nordeste y el bajo Cauca antioqueños. Dejó una notable descendencia, en la cual se
destaca su nieto León de Greiff, poeta representativo de nuestra región 12.
Los personajes arriba mencionados
trajeron nuevas técnicas en los procesos de extracción y beneficio del metal aurífero,
incrementando la productividad de este sector, vital en la economía de entonces.
Finalizados sus contratos en la actividad minera, muchos se trasladaron a la capital
antioqueña, establecieron sus hogares, en su mayoría con mujeres de la alta sociedad, y
se dedicaron a múltiples negocios. Por su modo de operar, estos extranjeros se
confundieron con la elite medellinense de aquel tiempo y, como ella, se vincularon a
sociedades mineras, comerciales y bancarias y fueron propietarios de predios rurales y
urbanos.
NO
SÓLO TÉCNICOS EN MINERÍA
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Sede del Banco Alemán
Antioqueño en Bremen, creado en 1912 (Tomado de: Banco Comercial Antioqueño.
Bodas de Oro, Medellín, 1962).
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Pero no sólo llegaron técnicos
mineros. En 1824, por invitación de José Manuel Restrepo, vino a Medellín el médico
venezolano Francisco Antonio Orta, quien se distinguió por sus servicios en el Hospital
San Juan de Dios, especialmente durante las epidemias de disentería de 1834 y 1850. En la
lucha contra estas mismas epidemias también participaron otros dos médicos extranjeros:
el francés Manuel Vicente de la Roche (1823-1897) y los ingleses Jorge Williamson
(1798-1860), James Whitefford, William Jervis y el doctor Fergusson 13.
Según el censo de 1843 en Medellín
residían 17 extranjeros, discriminados, según la nacionalidad, de la siguiente manera:
doce ingleses, dos franceses, dos estadounidenses y un alemán 14.
Quince años más tarde la cifra apenas había superado los treinta, discriminados
laboralmente así: seis comerciantes, cinco artesanos, tres ingenieros, cuatro médicos,
dos mineros, dos agricultores, ocho amas de casa y un literato (el viajero Charles
Saffray) 15.
UN SEGUNDO
CICLO
Durante el período federal (1863-1886) y
los años finales del siglo pasado, la inmigración extranjera parece haber recibido un
nuevo aire, con motivo de los contratos realizados por el gobierno del Estado Soberano de
Antioquia, para el sector educativo y las obras públicas. En el aspecto educativo los
historiadores han destacado a los pedagogos teutones Cristian Siegert y Gustav Bothe,
contratados en 1872, durante el gobierno de Pedro Justo Berrío, para dirigir la Escuela
Normal del Estado. Es curioso notar cómo en las demás regiones del país sucedió algo
similar, pues esta iniciativa provino del gobierno de la Unión, pero en Antioquia se
observó como particularidad que el contrato celebrado por el Estado Soberano de Antioquia
con Siegert y Bothe enfatizaba que se trataba de profesores "católicos, apostólicos
y romanos". Estos profesores introdujeron la pedagogía pestalozziana en la
enseñanza normalista de entonces, instauraron ejercicios gimnásticos y militares y
reforzaron la educación religiosa. En cuanto al desarrollo de la educación superior
durante los primeros decenios del presente siglo, no puede olvidarse la labor cumplida por
los profesores Jacinthe Antoine (belga), Pablo Zurcher (suizo) y Roberto Wokitel (alemán)
en la Escuela Nacional de Minas de Medellín 16.
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Banco de Londres
y América de Sud (Tomado de: Álbum de Medellín, Medellín, 1956).
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El recurso a la ingeniería
foránea para obras de gran envergadura, como fue la construcción del Ferrocarril de
Antioquia, queda ilustrado con el caso del cubano nacionalizado en Estados Unidos
Francisco Javier Cisneros (1836-1898), quien contrató con el gobierno antioqueño dicha
construcción en 1874. Considerado uno de los gestores de la epopeya paisa, cuenta con
bronce en la remodelada Estación Medellín.
Por otra parte, la arquitectura de
algunas edificaciones, tanto de carácter civil como eclesiástico, estuvieron bajo la
influencia de los franceses Francisco Navech y Carlos Carré, el belga Agustín Govaerts y
el italiano Juan Buscaglione 17. Navech vino al país en 1897,
y entre sus obras están los planos de las iglesias del Poblado y de Nuestra Señora de
Buenos Aires y el edificio Miguel Vásquez. Charles Carré trabajó entre 1889 y 1894 en
la catedral de Villanueva y posteriormente dirigió las obras en el edificio Comercial, la
plaza de mercado, el edificio Carré y la iglesia parroquial de Girardota 18. El belga Govaerts diseñó en 1920 el edificio de la Normal
Departamental en La Ladera y luego construyó el palacio de la Gobernación, entre otras
obras 19. El padre salesiano Buscaglione, por su parte, llegó
al país en 1910 para dirigir la construcción del Seminario Mayor y años más tarde
dirigió las obras finales de la catedral de Villanueva 20.
EL SIGLO XX: COMERCIO, ZARZUELA Y BANCA
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Adolf Held, comerciante
de Bremen y promotor del Banco Alemán Antioqueño, luego Bancoquia (Tomado
de: Banco Comercial Antioqueño, Bodas de Oro, Medellín, 1962).
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Al mismo tiempo, a la ciudad
habían llegado comerciantes foráneos, como José Stanovich y Teodoro Gast, y algunos
representantes de firmas y casas de comisiones extranjeras especializadas en negocios de
importación y exportación. Entre otros: Luis Fischer, Carlos Bimberg, William Gordon,
Harold B. Meyerheim, Walter Bridge, Adolfo Stapff, Hans Kissenberth, Amadeo Lagoeyte, Luis
Miguel Zulátegui, Walter Springer, Camilo E. Halaby y Oscar Duperly 21. Otra modalidad en el establecimiento de casas extranjeras de
comercio fue por intermedio de empresarios antioqueños. Tal como sucedió con la casa A.
Held de Bremen, especializada en la exportación de café, pieles y sombreros y en la
importación de maquinaria, operaciones que realizaba a través de la Librería Restrepo,
de propiedad del expresidente Carlos E. Restrepo. Los intereses comerciales de A. Held en
Medellín fueron fundamentales en la fundación, a fines de 1912, del Banco Alemán
Antioqueño (Bancoquia) 22. Los suizos Luis Heiniger, Jorge
Herzig y Jorge Bachman se distinguieron por dedicarse al ramo de la joyería y la
relojería 23.
Pero además del Banco Alemán
Antioqueño, en Medellín se instalaron sucursales de varios bancos americanos y europeos,
para lo cual trajeron a sus propios empleados. El primero de ellos fue el Commercial Bank
of Spanish America Ltd., de Londres, que se estableció en 1912, y que durante dos años
gerenciaron los hermanos Francisco y Luis Mariano Olarte, tras lo cual asumió el cargo el
ciudadano inglés Matt R. Carling, quien contrajo matrimonio con Luisa Santamaría R.
Entre las décadas de los veinte y treinta se establecieron sucursales del National City
Bank de Nueva York, el Royal Bank de Canadá, el Banco Francés e Italiano, el Anglo South
America, el Banco de Londres y América del Sur y el Banco Anglo-Colombiano. Con dichos
bancos y el Alemán Antioqueño se radicaron en la ciudad personajes como Erich Thiel,
Adolf Hartman, Hans Sitarz, Reinhard Gundlach, Mario Morin, Lachalan M. Campbell, A. J.
Cazes, James Young y Charles M. Davidson, entre otros 24.
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Adolf Hartman,
banquero alemán con casco prusiano y carriel antioqueño (Tomado de: 400 personajes
en la pluma de Ricardo Rendón, Bogotá, 1994).
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Los españoles e italianos que
visitaron la ciudad desde fines del siglo pasado, fueron en su mayoría comediantes o
músicos de profesión. Sobresalió el italiano José Ughetti, quien llegó a la ciudad en
1895, acompañado de su esposa, la mexicana Esperanza Aguilar, como propietario y
barítono de la Compañía de Zarzuela Dalmau Ughetti. Este personaje se quedó por
algunos años y tuvo aquí a sus hijos. El organista español Jesús Arriola, quien vino a
Medellín con la compañía de Ughetti, contrajo matrimonio con una antioqueña y se
dedicó a la enseñanza en varios colegios de la ciudad, en el Seminario y en el Instituto
de Bellas Artes. Juan di Domenico, otro italiano, llegó en 1912 como socio de la Empresa
Cinematográfica y Espectáculos Públicos di Domenico Hermanos & Cía. En sociedad
con Gonzalo Mejía fundó la compañía Consorcio de Fomentos, que se dedicaba a organizar
espectáculos públicos, y asociado con Camilo C. Restrepo, Nemesio Camacho y Harold
Meyerheim aportó a la construcción del Teatro Junín y del Hotel Europa. Fundó una
orquesta sinfónica y trajo grandes espectáculos de ópera, teatro y cine 25.
Los extranjeros en general y
particularmente los comerciantes suizos arriba mencionados y el inglés Harold B.
Meyerheim (quien cambió su apellido por el de Maynham después de la primera guerra
mundial) introdujeron y fomentaron las prácticas deportivas en la ciudad. El primer
equipo de fútbol, el Sporting Foot-Ball Club, fue organizado en 1912 y estuvo constituido
en su mayor parte por extranjeros. En la misma época, el cónsul inglés Maurice Badian y
su paisano Edgard J. Shorman organizaron un Club de Tenis. Estos mismos personajes
organizaron equipos de baloncesto femeninos en el Club Campestre y enseñaron a jugar golf
a la alta sociedad medellinense 26.
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Residencia del
cónsul inglés, Maurice Badian, en el pase La Playa (Tomado de: Sociedad de Mejoras
Públicas, Medellín, 10 de julio de 1910).
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Biplano del señor Schmidt
en Medellín, 1913 (Tomado de: Benjamín de la Calle,
fotógrafo,
Bogotá, 1993).
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La presencia extranjera
tiene que ver con los más diversos aspectos de la vida de la ciudad. Tal es el caso del
Cuerpo de Bomberos, el cual fue creado en 1917, a raíz del primer gran incendio en el
Parque de Berrío y en cuya fundación participaron representantes del comercio
medellinense, en la junta organizadora y como bomberos voluntarios. Para la
reorganización y modernización de aquel primer Cuerpo, del cual pronto salieron sus
gestores y voluntarios, se debió recurrir a los servicios de un experto oficial de
bomberos estadounidense: el ingeniero Arthur S. Aungst 27.
Como resultado de este reducido pero
persistente proceso de inmigración, para 1918 en la ciudad de Medellín residían 235
extranjeros, entre los cuales se destacaban por su número los españoles, unos 47, en su
mayoría pertenecientes a comunidades religiosas. En seguida estaban los franceses (28),
los estadounidenses (26), y los alemanes (24) e ingleses (24), aunque también había
algunos suizos, belgas, costarricenses y de otras nacionalidades. El porcentaje era de
tres por cada mil habitantes 28.
LA INDUSTRIA
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Marina Ughetti,
actriz, hija del actor italiano José Ughetti y la mexicana Esperanza Aguilar, familia que
residió varios años en Medellín (Tomado de: Melitón Rodríguez, fotografías de
1892 a 1938, Bogotá, 1983).
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En el presente siglo los alemanes
figuran junto a empresarios antioqueños como socios fundadores de diversas empresas. En
los comienzos de la industria cervecera, por ejemplo, figura la casa de comisiones Kissing
& Mohllermann por haber aportado capital en la refinanciación de la Cervecería
Antioqueña Consolidada. Carlos Bimberg, representante de esta firma comercial, asumió la
gerencia de la compañía cervecera entre 1906 y 1908. En aquellos años la cervecería
contrató un técnico cervecero (Waldemar Frank), un tonelero y un mecánico, también
alemanes 29. La Cervecería Antioqueña Consolidada se
fusionó en 1930 con la Cervecería La Libertad, cambiando su razón social por el de
Cervecería Unión (Cervunión), con el cual se conoce hoy en día 30.
En 1916 encontramos entre los fundadores
de la Fábrica de Galletas y Confites El Papagayo a los suizos Ernesto Vogt y Marcelo
Vullermier, como socios industriales. Esta compañía se fusionó años más tarde con la
Fábrica de Confites y Bombones de Chocolate Dux, de donde surgió Noel S.A. 31. Así mismo, durante el segundo decenio de este siglo, en la
fundación de la Empresa de Curtiembres Colombo-Alemana, cuyas instalaciones quedaban en
La Estrella, figura el mecánico berlinés Jorge Fiebiger como socio industrial y asesor
técnico 32.
En otros casos, los extranjeros fueron
contratados como técnicos para empresas de textiles, de comestibles, metalmecánicas y
químico-farmacéuticas. En el desarrollo de grandes proyectos de infraestructura también
se encuentran algunos ingenieros extranjeros. En este sentido no pueden faltar los nombres
de los ingenieros alemanes Hans y Federico Barth Rieber, Franz Baier y Bernhard Herbert
Geithner. En la construcción y ensanche de la Central Hidroeléctrica de Guadalupe, en
1935, indispensable para el crecimiento industrial y residencial de los años treinta y
cuarenta, fue significativa la labor desempeñada por los ingenieros Charles E. Wadell,
Richard Sonder, Otto Thiel, Victor Oppenheim, Charles V. Foulds, James Keyden Catchcart,
Alex M. Torpen, Victor Suner, Enrique Mueller y Otto Kissling Walter 33.
La afluencia de extranjeros a la ciudad
aumentó a medida que se consolidaron los procesos de modernización. Siguieron llegando
ingenieros, geólogos, técnicos, banqueros, comerciantes, médicos y todo tipo de
profesionales.
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Equipo y
personal del cuerpo de bomberos comandados por el ingeniero norteamericano Arthur S.
Aungst, 1922 (Tomado de: Una vida, una lucha, una victoria, E. Livardo Ospina,
Medellín, 1966).
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Aviso de la
compañía aérea colomboalemana Scadta
(Tomado de: Medellín, propaganda comercial, Nueva
York, 1923).
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Publicidad
de Oscar Duperly, jamaiquino, quien vino a Medellín en 1914 como representante de la
Eastman Kodaks Company (Tomado de: Medellín, propaganda comercial, Nueva York,
1923).
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LA
SEGUNDA POSGUERRA
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Aviso
de Cables aéreos de J. Pohlig, firma representada en Medellín por el alemán Hans
Kissenberth (Tomado de: Medellín, propaganda comercial, Nueva York, 1923).
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En los años previos a la segunda
guerra mundial llegaron unos 365 judíos. Al igual que en Barranquilla y Bogotá, en la
ciudad de Medellín algunos de estos inmigrantes judíos fortalecieron el proceso
industrializador de los años 30 y mediados del siglo, especialmente en la producción de
telas de paño y cueros 34. Es el caso de los rusos Enrique y
Abrahán Ravinovich, quienes, junto con otro ciudadano extranjero de nombre Marcos Fraynd,
fundaron en 1939 la empresa Curtiembres Sabaneta 35. La
comunidad judía se hallaba dividida en tres sectores (ashkenazí, sefardí y alemán),
que se unen en asuntos de interés común y están afiliados al Congreso Judío Mundial.
Cuentan con organizaciones diversas, como la Sociedad Unión Israelita de Beneficencia
(ashkenazí) y la Sociedad Hebrea Pro Ayuda Mutua; fundaron el Colegio Hebreo Teodoro
Hertz en los primeros años de la década del cincuenta, y se han constituido en una de
las colonias mejor cohesionadas, estables y consolidadas económicamente 36.
Según datos oficiales, en 1973 el
número de extranjeros residentes en la capital antioqueña llegó a 3.587, de 1.100.000
habitantes que tenía la ciudad; es decir, 0,33% del total de la población medellinense.
A pesar del incremento significativo en el número de forasteros, debido a la inmigración
proveniente de los municipios vecinos, su participación porcentual siguió siendo baja.
Estos inmigrantes siguen integrándose a las esferas altas de la sociedad, han invertido
en las industrias de la ciudad o establecido subsidiarias de grandes multinacionales
(Enka, Basf, Renault, Hoescht, Squibb Corp.) 37.
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Propaganda del Taller
Industrial de Caldas, empresa metalmecánica fundada por la familia Greiffenstein de
Alemania (Tomado de: Medellín, propaganda comercial, Nueva York, 1923).
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EPÍLOGO
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Harold B.
Maynham, inglés radicado en Medellín, mecenas de la cultura. Aquí como
actor de la película Bajo el cielo antioqueño rodada en 1925 (Tomado de: La
aventura del cine en Medellín, Medellín, 1992).
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En los últimos tres decenios se
han instalado en la ciudad una buena cifra de restaurantes chinos que han sido factor
determinante en el crecimiento de la colonia china y en el enriquecimiento de nuestra
gastronomía. Por su parte, un buen grupo de ecuatorianos, la mayoría indígenas de la
provincia de Ambato, se establecieron desde tiempo atrás como comerciantes y
distribuidores de productos artesanales de su país.
Con la construcción del tren
metropolitano en los últimos años, además, la ciudad ha sido visitada por varios
ingenieros alemanes y españoles. Entre ellos Klaus Perlwitz, Hans Helberg y Rogelio
Trenkle 38.
Los extranjeros residentes en la ciudad
son unos 8.000, por lo cual es imposible mencionarlos a todos. Cabe destacar al alemán
Hans Steinhauser, industrial y filántropo, director Ejecutivo de la Fundación Finsocial;
tampoco pueden faltar el músico Harold Martina, el geólogo Michel Hermelin, la
catedrática Natalia Picouch, el escultor Justo Arosemena; Paul Bardwell, director del
Centro Colombo-Americano y Detlef Scholtz, director del Instituto Goethe y profesor de
canto en la Universidad de Antioquia.
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Walliser,
técnico suizo (derecha), asesor de la Compañía Nacional de Chocolates, 1926 (Tomado de:
Horizontes de futuro, Compañía Nacional de Chocolates, 75 años, Bogotá,
1995).
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Cristian Siegert, pedagogo
alemán, contratado por la Normal del Estado Soberano de Antioquia (Tomado del archivo
familiar Hernán Siegert L., fotografía de Gildardo Gacía?).
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En la actualidad se encuentran
verdaderas colonias extranjeras de orígenes muy diversos. Sin embargo resaltan por su
cohesión y presencia en la vida de la ciudad, los alemanes, los ingleses, los españoles,
los estadounidenses y los franceses. Estas colonias cuentan con colegios bilingües, donde
se educan sus hijos y los hijos de la alta sociedad medellinense. También instituyeron
centros de intercambio cultural, como el Instituto Goethe, el Centro Colombo-Americano y
la Alianza Colombo-Francesa, donde, además de enseñar idiomas, se celebran exposiciones,
se proyectan películas, se fomentan las artes, aportando al enriquecimiento cultural de
la ciudad. Por todo esto, los extranjeros se han convertido en parte esencial de la vida
económica, social y cultural de Medellín.
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Jesús Arriola,
músico español, dirigiendo la Sinfónica de Medellín, creada por el Instituto de Bellas
Artes (Tomado del: Álbum de Medellín, 1932).
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NOTAS
1 Robert Hugh Mc. Isaacs,
"Semblanza biográfica de William Greiffenstein", Wichita, Universidad de
Wichita, s.f. Resumen elaborado por Jaime Greiffenstein, Medellín, 1993.
2 Luis Latorre Mendoza, Historia
e historias de Medellín, Medellín, Imprenta Oficial, 1934, págs. 301 y sigs.
3 Enrique Echavarría,
"Extranjeros en Antioquia", en Progreso, núm. 38-39, Medellín,
agosto-septiembre de 1942, pág. 1214.
4 José María Mesa
Jaramillo, "El padre y la casa de Girardot", en Repertorio Histórico, núm.
5-8, Medellín, 11 de agosto de 1913, págs. 514-519.
5 Enrique Echavarría, op.
cit., pág. 1190. Véase también Januario Henao, "El Dr. Hugo Blair", en
Repertorio Histórico, núm. 4, Medellín, julio de 1905, pág. 270.
6 Agapito Betancur, La
ciudad. Medellín en el 5o. cincuentenario de su fundación, Medellín, Tipografía
Bedout, 1925, pág. 29.
7 Enrique Echavarría, op.
cit.; Fernando Molina, "Extranjeros en busca de riqueza. En Antioquia muchos lo
intentaron y pocos lo lograron", en Revista Antioqueña de Economía y Desarrollo,
Cámara de Comercio de Medellín, núm. 28, enero-abril de 1989, págs. 60-68; sobre
Nisser, véase el relato de Jorge O. Melo Una Marie de
armas tomar, en Del
amor y del fuego, Bogotá, Simón y Lola Guberek, 1992.
8 E. Livardo Ospina, Una
vida, una lucha, una victoria, Medellín, Empresas Públicas de Medellín, 1966,
págs. 84 y sigs.
9 Luis Latorre Mendoza, op.
cit., págs. 301 y sigs.
10 Rodrigo de J. García
Estrada, "Los alemanes en la economía de Antioquia", en Revista Antioqueña de
Economía y Desarrollo, Medellín, núm. 39, septiembre-diciembre de 1992.
11 Axel Paulin,
"Suecos en Colombia", en Boletín de Historia y Antigüedades, Bogotá, vol.
XXXIX, núm. 458, diciembre de 1952.
12 Luis Latorre Mendoza,
op. cit., pág. 301.
13
Ibíd., págs.
307 y sigs.
14 Archivo Histórico de
Antioquia (A.H.A.), República, Censos, t. 2694, doc. 10.
15 A.H.A., República,
Censos, t. 2725, doc. 2
16 Enrique Echavarría, op.
cit., págs. 1219 y 1235; Jorge Orlando Melo (dir.), Historia de Antioquia,
Medellín, Editorial Folio, 2a. reimpresión, 1992, págs. 222 y 406.
17 Enrique Echavarría, op.
cit., págs. 1235, 1229 y 1239.
18
Ibíd., págs.
1229 y 1230.
19
Historia de
Antioquia, op. cit., pág. 365.
20 Enrique Echavarría, op.
cit., pág. 1239.
21 Rodrigo de J. García
Estrada, "Los alemanes en la historia de Antioquia", en Presencia alemana en
Colombia, Bogotá, Mayr y Cabal Editores, 1993; Medellín en 1932, Medellín,
Imprenta Editorial, 1932; Enrique Echavarría, op. cit.
22
Ibíd.;
"Actividades de la Casa A. Held en Antioquia (1890-1917)", en Estudios
Sociales, núm. 6, Medellín, septiembre de 1993, págs. 63-87
23 Enrique Echavarría, op.
cit., págs. 1227 y 1241.
24 Lisandro Ochoa, Cosas
viejas de la Villa de la Candelaria, Medellín, Autores Antioqueños, 1984, págs. 335
y sigs.; Enrique Echavarría, Crónicas e historia
bancaria de Antioquia,
Medellín, Bedout, 1946, págs. 369 y sigs.
25 Enrique Echavarría, op.
cit.
26
Medellín en 1932,
Medellín, Imprenta Editorial, 1932, págs. 91-92; Rodrigo de J. García Estrada,
"Breve historia del fútbol en Medellín (1914-1948)", en Revista Universidad de
Antioquia, núm. 236, abril-junio de 1994, págs. 33 y sigs.
27 E. Livardo Ospina, op.
cit., pág. 67.
28 José Gaviria Toro, Monografía
de Medellín. 1675-1925, Medellín, Imprenta Oficial, 1925, pág. 51.
29 El Colombiano,
Medellín, serie VII, núm. 66, 13 de septiembre de 1912, pág. 3.
30 Roger Brew, El
desarrollo económico de Antioquia desde la Independencia
hasta 1920, Bogotá,
Banco de la República, 1977, pág. 342.
31 Alfonso Mejía
Robledo, Hombres y empresas de Antioquia, Medellín, Movifoto, 1971, pág. 427.
32 Rodrigo de J. García
Estrada, "Los alemanes en la economía de Antioquia", en Revista Antioqueña de
Economía y Desarrollo, Medellín, núm. 39, septiembre-diciembre de 1992, pág. 61.
33 E. Livardo Ospina, Una
vida, una lucha, un victoria, Medellín, Empresas Públicas de Medellín, 1966, pág.
61.
34
Enciclopedia
judaica castellana, Edward Weinfeld (dir.), México, s. e., 1948, pág. 82.
35 Heriberto Zapata
Cuéncar, Monografías de Antioquia, Medellín, Cervecería Unión, 1978, pág.
229.
36
Enciclopedia
judaica castellana, pág. 82.
37 Konrad Matter, Inversiones
extranjeras en la economía colombiana, Medellín, Ediciones Hombre Nuevo, 1977,
págs. 148, 157, 159, 164, 167, 168, 239 y 356.
38 Pedro Nel Valencia,
"La Legión Extranjera", en La Hoja de Medellín, núm. 23, agosto de 1994,
pág. 18.
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