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Presencia belga en Colombia:
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ciencia, cultura, tecnología y
educación
ANNE-MARIE VAN BROECK
LUIS FERNANDO MOLINA LONDOÑO
Trabajo fotográfico: Luis Fernando Molina Londoño, Anne-Marie van Broeck y Armand
Weemaels
INDICE
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La
Colonia
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Los
primeros contactos entre Colombia y Bélgica
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Los primeros migrantes
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Los
misioneros
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Arte
colonial
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Siglo XIX y primera mitad
del siglo XX
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Ingenieros
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Químicos
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Agrónomos
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Botánicos
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Pedagogos
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Otros
educadores
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Artistas
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Arquitectos
Actualidad, desde 1950
Conclusiones
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Los
Países Bajos a partir de la paz de Munster -1684- (Tomado de: Los Países Bajos,
de J. A.Kossman-Putts, Lauwe, 1996).
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Los Países Bajos y Bélgica (Tomado de: Los Países
Bajos, de J. A.Kossman-Putts, Lauwe, 1996).
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El estudio
de las migraciones a Colombia o de los aportes de los extranjeros a la cultura y al
desarrollo del país, permite reconocer con facilidad a españoles, ingleses, franceses,
italianos, estadounidenses, alemanes y gente de distintos países africanos. Descripciones
y estudios recientes dan cuenta acerca de chinos, japoneses, sirios, libaneses y
emigrantes de nacionalidades europeas diferentes de las antes mencionadas, de menor
notoriedad pero significativas y trascendentales en la historia de Colombia. En coyunturas
de apertura comercial y modelos económicos de libre mercado, es llamativo explorar y
diagnosticar el diálogo entre países. La recapitulación sobre las relaciones con el
exterior a lo largo de estos cinco siglos de nuestra historia en común con Europa,
contribuye a identificar el intercambio cultural, político y económico, determinantes en
la conformación del ser nacional.
Este artículo presenta
un inventario de las principales realizaciones de los belgas en la ciencia, la cultura, la
tecnología y la educación en Colombia entre el siglo XVI y la primera mitad del XX. El
recorrido permitirá apreciar la significación del aporte belga a la vida colombiana.
LA COLONIA
Los primeros contactos entre
Colombia y Bélgica
Los primeros
encuentros entre "belgas" y "colombianos" 1
se remontan al siglo XVI, cuando los Países Bajos (de que formaban parte territorios
actuales de Bélgica, Holanda, Luxemburgo y norte de Francia) y el Nuevo Reino de Granada
(hoy Colombia y Panamá), entre otros territorios americanos y europeos, entraron en 1517
al dominio del imperio español de Carlos V de Alemania o Carlos I de España (Gante,
1500-Cáceres, 1558). Este nexo del territorio "belga" con el imperio español
se prolongó hasta 1714 2 y el del neogranadino hasta 1819.
Durante su reinado,
Carlos favoreció a los flamencos 3 con beneficios, cargos y
concesiones en la empresa de la conquista y colonización de América en el siglo XVI
porque afectiva, económica y culturalmente se hallaba más cerca de ellos que de los
españoles. Los flamencos participaron de manera sobresaliente como consejeros y banqueros
del negocio de la conquista, y más adelante, como comerciantes en el período colonial,
muy a disgusto de la nobleza española, especialmente castellana, que protestó en 1520
por este favoritismo 4.
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Encajes flamencos en traje
femenino del siglo XVII. Cuadro exvoto La Piedad, anónimo (iglesia de
Santa Clara, Bogotá).
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América se
convirtió desde esa época en un gran mercado para los productos agrícolas e
industriales de los territorios europeos del imperio de Carlos, que acaparaban, a su
turno, casi todo el oro y la plata del Nuevo Mundo. Linos, paños y encajes de Gante y de
Brujas fueron manufacturas flamencas de una selecta y costosa lista de productos que
podía comprar abundantemente el oro de América 5. Entre los
siglos XV y XVII, por medio de ese rico y activo comercio, Amberes consolidó su
condición de gran centro cultural, portuario y financiero del Occidente de entonces 6.
El interés de los
flamencos por los territorios con que comerciaban, produjo un desarrollo del conocimiento
cartográfico y geográfico de América, base para la navegación comercial y la
expansión del intercambio. El nuevo continente se describió con detalle en numerosos
atlas que se publicaron durante el auge económico de Flandes. Entre los geógrafos,
cartógrafos, matemáticos y astrónomos flamencos que se interesaron por levantar cartas
de los territorios meridionales de América sobresalieron Ortelius y Mercator.
El matemático, geógrafo
y astrónomo de la Universidad de Lovaina Gerhardus Mercator (1512-1594) o Gerhard Kremer,
fuera de su mapamundi del año 1569, realizó varios trabajos por encargo de Carlos I. El
mapa grabado en cobre y bellamente iluminado conocido bajo el título de Terra Firme et
Novum Regnum Granatense et Popaian de 1622, es una de las más bellas cartas del
territorio colombiano del período colonial y fue publicada por Henrique Hondio en su obra
Atlas Sive Cosmographicae
7
.
Por su parte, el
geógrafo y cartógrafo de Amberes Abraham Ortelius (1527-1598) publicó en 1570 el primer
atlas moderno de que se tenga noticia, bajo el título de Theatrum Orbis Terrarum,
donde aparecen técnicamente trazados setenta mapas; varios de ellos figuran entre los
primeros sobre América como el titulado Americae Sive Novi Orbis. Nova Descriptio
8.
Finalmente, dentro del
período colonial, están incluidos los primeros libros de autores americanos y españoles
sobre Nueva Granada, la mayoría de los cuales se imprimieron en la ciudad de Amberes en
los siglos XVI y XVII. Plantin-Moretus era una de las casas editoriales más activas en
este campo 9.
Los
primeros migrantes
El vínculo de los
flamencos con la monarquía imperial favoreció su entrada a América. Se sabe de una
importante presencia en la Nueva España (México), Quito y Perú 10.
En la armada que el negociante alemán Welser mandó en 1534 hacia Venezuela, también se
encontraron nombres de personas de Amberes, Malinas, Bruselas, etc. El Catálogo de
Pasajeros a Indias de 1528 y el Índice geobiográfico de cuarentamil pobladores
españoles de América en el siglo XVI registran el posible ingreso de súbditos
"belgas" 11 al Nuevo Reino de Granada.
La flota española,
llamada Carrera de Indias, hizo anualmente recorridos a Tierra Firme en América. En sus
barcos casi siempre viajaban marineros flamencos. Muchos de ellos llegaron incluso a
quedarse en Hispanoamérica. El destino final de esta flota era Cartagena. Aquí vivieron
en los siglos XVI y XVII varios flamencos, como Adriaan Verbeke, hijo de un negociante de
Amberes (1535), Diego Henriques, negociante de la misma ciudad (1630), los Leygraeves y
los Giraldos, parientes entre sí y también originarios de esta ciudad
flamenca, y doña Anna Lindic, viuda del gobernador de Cartagena (ca.
1690-98).
Existen referencias sobre
Rodrigo van Ghemert, que vivió en Santafé de Bogotá, cuyos descendientes pasaron a ser
conocidos luego con el apellido Wangüemert. Vivió, además, Anton Flamenco, uno de los
fundadores de la ciudad, quien en 1539 formó parte de la expedición de Nicolás de
Federmann. En 1556 figura recibiendo ingresos por la explotación de un molino. Conocido
como "el capitán de Amberes", murió pobre en 1558, "a pesar de haber
prestado muchos servicios a los reyes Carlos I y Felipe II" 12.
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Diseños de papel de
colgadura belga hallado en "El Retiro", Antioquia (Casa de la familia Peláez
A., fotografías de Armand Weemaels).
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Joseph Díaz, flamenco
originario de Iprés (Ypres o Ieper), era un buen "vecino" de Tunja. En 1650
viajó a Sevilla para vender de cuenta propia y de otros, un cargamento de pita, piezas de
orfebrería y moneda de oro acuñada. Durante el viaje naufragó cerca de Jamaica. Su
albacea, de acuerdo con el testamento, invirtió los 556 pesos de oro que dejó, en pagar
una misa de entierro de primera en Tunja, misas mensuales de recordatorio en la capilla de
Nuestra Señora del Rosario en el convento de los dominicos, una capa para la imagen de la
Virgen en esa misma capilla, misas en las iglesias de la ciudad, dotes para los
huérfanos, donaciones para sus sirvientes y la correspondiente herencia a sus dos hijas
naturales 13.
Nicolas de Once,
originario de Lieja, se instaló como comerciante en Cali. Se sabe que tuvo problemas
graves con el cura cuando se resistió a cumplir un mandato de penitencia 14.
Existen indicios sobre un
grupo de flamencos que residieron en Medellín en el siglo XVIII dedicados a varios
oficios.
Esa presencia puede
calificarse de modesta en comparación con la que hubo en México, pero nos muestra a los
flamencos participando en el proyecto imperial en América.
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Jodoco Ricke, óleo
de Antonio Astudillo, 1785 (Colección del Convento de San Francisco, Quito).
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Convento de la
comunidad franciscana en Popayán fundado por fray Jodoco Ricke.
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Los
misioneros
Por la misma época vino
fray Jodoco Ricke (Malinas, 1498-Popayán, 1578) 15, de la
comunidad de los franciscanos. Aunque inicialmente su destino era México, debió
cambiarlo por Nicaragua, después por Perú 16 y finalmente
por Quito, donde llegó en 1535, para fundar allí los primeros conventos de su comunidad
en Tierra Firme. Fue así como dirigió la construcción de veintiocho conventos durante
sus tres años iniciales de residencia en Quito. Para 1564 existían más de cuarenta a lo
largo del territorio que va desde el sur de Colombia hasta el norte de Chile 17. En 1569 se trasladó a Popayán, donde fundó el convento de
los Padres Observantes de San Bernardino, posteriormente de San Francisco 18. Allí murió en 1578.
En el libro Espejo de
verdades, escrito en 1575, se menciona que fray Jodoco...
[...] enseñó [a los
Indios] a arar con bueyes, hacer yugos, arados i carretas [...] la manera de contar en
cifras de guarismo i Castellano [...] además enseñó a los Indios a leer i escribir
[...] y tañer todos los instrumentos de musica, tecla i cuerdas, salabuches i cheremias,
flautes i trompetas i cornetas, i el canto del organo i llano [...] Como era astrologo
devió de alcanzar como havia de ir en aumento aquella provincia, i previniendo a los
tiempos advenideros i que havian de ser menester los oficios mecanicos en la tierra, i que
los Españoles no havian de querer usar los oficios que supiesen; enseñó a los Indios
todos los géneros de oficios, los que deprendieron mui bien, con los que se sirve a poca
costa i barato toda aquella tierra, sin tener necesidad de oficiales españoles [...]
hasta mui perfectos pinctores i escritores i apuntadores de libros: que pone gran
admiracion la gran habilidad que tienen i perfecion en las obras que de sus manos hacen:
que parece que tuvo este Fraile espiritu profético [...] Debe ser tenido por inventor de
las buenas artes en aquellas provincias [...]
19
.
A fray Jodoco se le
atribuye además la introducción del trigo a Latinoamérica, pero sobre esto todavía
existen algunas dudas 20.
Otro misionero
"belga" de la Compañía de Jesús 21 fue Ignatius
Toebast (Gante, 1648-Duma, 1684). En 1681 llegó a Cartagena, con otros sacerdotes de
Europa, a fundar un nuevo establecimiento misional en el Orinoco.
Toebast debió quedarse
casi dos años en Bogotá, en contra de sus deseos, no obstante que sus demás compañeros
de misión ya habían viajado a los Llanos. En la capital del Reino se dedicó a regentar
la cátedra de literatura y humanidades, en el Colegio Real y Seminario de San Bartolomé,
importante centro de formación de misioneros.
Siempre manifestó a sus
superiores el deseo de trabajar como misionero. Finalmente lo comisionaron para ir cerca
de Tabajé o Nuestra Señora de los Sálibas, donde ya los jesuitas habían fundado una
iglesia y evangelizaban las comunidades indígenas de Adoles, Berva, Cusia, Masibai, Duma
y Cataruben, para que "los indios [cobrasen] amor a la propiedad, contrajesen
hábitos de orden y de sociedad" 22. A Toebast le
asignaron Duma.
En 1684, los caribes
atacaron algunos de estos pueblos (Cataruben, Duma y Cusia) y provocaron la total ruina de
las misiones. Toebast murió como mártir en esta incursión.
De acuerdo con el padre
Juan Rivero:
después de muertos
los tres dichosos inocentes Padres, arrastraron sacrílegamente sus cuerpos alrededor de
la iglesia y casas del pueblo, y como tigres rabiosos y sangrientos, con impiedad fiera,
cortaron piernas y brazos de los padres Bec y Teobast 23, y se
los llevaron, dejando lo restante del cuerpo con el del Padre Fiol, arrojados en el campo.
No contentos con tan horrible arrojo y sacrílega carnicería [...], entraron en las
iglesias, y sacando los sagrados ornamentos, se los vistieron por mofa y escarnio, [...] y
así mismo robaron cinco cálices y patenas, que se llevaron para brindar en sus
borracheras; [...] robaron cuanto pudieron y quisieron y prendieron fuego á las iglesias
y casas
24.
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Ignacio Toebast, según un
grabado de la época. Murió en los Llano Orientales.
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Otro misionero
jesuita, Hubert Verdonck 25 (Amberes, 1586-Lima,
1652),
obtuvo licencia para viajar a las misiones del nuevo mundo. En 1617 llegó a Cartagena en
compañía de un grupo de religiosas clarisas que venía a fundar una casa en la ciudad.
Continuó su viaje hacia Portobelo (el actual Colón [Panamá]) para volver una vez más a
Nueva Granada. Existe una carta, fechada en Cartagena en 1626, en la que hace una
descripción
de
las
minas
de
Mariquita. Otra carta de
1630 delata su permanencia en la misma ciudad. Cambió su nombre flamenco por el de
Humberto Coronado.
Murió en Lima en 1652. Sobre su actividad misionera se sabe
todavía poco.
Arte
colonial
Durante la Colonia el
arte flamenco, tenido en gran estima, influenció la escasa pintura y escultura producida
por los artistas del Nuevo Reino de Granada. La iconografía de algunos murales de la casa
del fundador Juan de Vargas en Tunja 26 y de los frescos de la
casa de la calle de Don Sancho en Cartagena, recientemente descubiertas en el proceso de
su restauración 27, está inspirada en grabados de artistas
flamencos.
La colección de
veinticuatro pinturas de las cuales sólo se conservan veintitrés en la
actualidad sobre el ciclo de la vida de la Virgen, de la parroquia de Nuestra
Señora de la Huida de Egipto, de Bogotá, sin fechas ni firmas, fue hecha posiblemente en
Amberes o en un taller cercano a la ciudad, en la primera mitad del siglo XVII, por
discípulos o seguidores de Rubens. Las obras fueron donadas por el clérigo don Jerónimo
de Guevara y Troya en su testamento, dictado en 1657. Guevara también fue el constructor
de la ermita de Egipto 28.
SIGLO XIX Y PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX
Desde el siglo XIX,
varios belgas vinieron a vivir y trabajar en Colombia. Ordinariamente desempeñaron tareas
en diferentes áreas, aunque en este artículo sólo se tratan los dedicados al trabajo en
ciencia, tecnología, cultura y educación. Muchos combinaron su profesión de técnicos
con la enseñanza.
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Murales con motivos
flamencos en la casa del fundador de Tunja, siglo XVI.
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Ellos vinieron
comisionados como agentes del gobierno, por iniciativa propia o a partir de contratos con
entidades públicas o privadas.
En Colombia siempre se
consideró que en Bélgica, Francia y Alemania era donde más avanzado estaba el
conocimiento práctico, científico y tecnológico en minería y producción de
manufacturas; de ahí el interés en contratar personal especializado en tales áreas, a
fin de incorporarlo a instituciones educativas o a proyectos estatales. Dentro de la
modalidad de contratados por el gobierno, particularmente educadores 29, se halla el mayor número de belgas destacados entre 1850 y
1940, período en el cual se sitúan también las principales realizaciones a lo largo de
estos siglos de presencia.
Entre los migrantes se
cuentan los ingenieros L. M. Kefer, J. Antoine, E. Denéve; los agrónomos P. De Bruyeker,
E. Hambursin, C. Patin, W. Draps; los botánicos J. J. Linden, M. L. Linden, F. Claes, G.
Wallis; los pedagogos O. Decroly, R. Buyse; el pintor G. Brasseur; los arquitectos A.
Goovaerts, J. Martens, A. Dothée, y muchos otros.
Ingenieros
Leopoldo Mateo Kefer
Fogot (Lieja, 1870-Medellín, 1902) era un ingeniero mecánico. En 1890 vino a Antioquia
contratado por la Empresa Minera de San Nicolás, de Segovia, que lo ocupó en la mina de
Cristales. De allí pasó al ferrocarril de Puerto Berrío, a las minas del Zancudo, en
Titiribí, y posteriormente fue instructor en la Escuela de Artes y Oficios. Asesoró el
montaje de la primera planta eléctrica de vapor en Medellín, en la quebrada Arriba 30.
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Nacimiento de la virgen,
anónimo, óleo sobre cobre. Se atribuye a alumnos de Rubens, siglo XVII
(Colección de la Ermita de Nuestra Señora de Egipto, Bogotá).
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Jacinthe Antoine 31, ingeniero graduado en la Escuela de Minas de Lieja, fue
llamado por la nación entre 1888 y 1891 para servir los cursos de resistencia de
materiales, explotación de minas, metalurgia y química industrial en la Escuela de Minas
de Medellín en la época en que estuvo adscrita a la Universidad de Antioquia. Entre sus
alumnos más sobresalientes se contaron Efe Gómez, Carlos Cock y otros 32. Parece que participó en el montaje de una cervecería
(1898), a través de la firma belga Patin et Cie.
En 1923 el gobierno
colombiano, a cargo de Pedro Nel Ospina, solicitó al belga el envío de una misión
técnica para reorganizar la red instalada de telégrafos, que cubría para entonces unos
25.000 km. Bélgica contestó con el envío de unos técnicos, cuya labor tuvo como
consecuencias un pedido de material telegráfico para la ejecución de la obra. En 1924,
Marcel Leboucq fue contratado por el gobierno colombiano como consejero en el ministerio
de Trabajos Públicos. Seguidamente una misión de ingenieros belgas fundó en 1925 una
escuela de telegrafía en Bogotá para formar gente del país y de la cual fue encargado
M. Foch 33.
Químicos
Pedro Nel Ospina
contrató en 1914 al químico y profesor belga Enrique Denéve, quien llegó con su esposa
a Medellín, a dar las cátedras de física general, química cualitativa,
cuantitativa e inorgánica y nociones de orgánica en la Escuela de Minas 34. Denéve permaneció varios años en la ciudad. En 1918 pasó
transitoriamente a Manizales a trabajar en el Instituto de Manizales, para organizar y
dirigir el laboratorio de química. Probablemente regresó a Bélgica a principios de los
años veinte 35.
Agrónomos
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Leopoldo Mateo
Kefer (Colección particular).
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Otro profesor
belga, Polydore de Bruyeker36 (Knepelave, 1851-?) fue traído
por el agrónomo español José M. Gutiérrez de Alba, a quien el gobierno de Santander le
encargó la dirección de un instituto superior de agricultura incluido dentro de un
proyecto de Escuela de Artes y Oficios fundada en 1876. De Bruyeker, además, dirigió el
periódico científico El Observador Agrícola.
Posteriormente se
traerían otros profesores extranjeros de París y Bruselas, cuando en 1888 esta escuela
abrió nuevos programas: talabartería, zapatería y herrería. Se convirtió después en
Escuela Normal Artesanal, a cargo de los Hermanos Cristianos, y se mantuvo sin muchos
cambios hasta la década de 1930 37.
La enseñanza de la
agronomía iniciada en Colombia por el médico Juan de Dios Carrasquilla en el Instituto
Nacional de Agricultura en Bogotá (1880-1885) con el apoyo del agrónomo belga Eugène
Hambursin que no dio mucho resultado durante su estadía entre 1882 y 1885 38 se reinició en 1905. En 1916, un año después de
creada la Escuela Superior de Agricultura de Bogotá (convertida a partir de 1934 en
facultad de agronomía de la Universidad Nacional de Colombia), como centro nacional de
capacitación agropecuaria, el oficio de agrónomo se profesionalizó en el país. El
primer director de esta Escuela Superior (1915-?) fue el agrónomo belga de la Escuela
Agrícola de Gembloux, Charles Deneumostier 39 (1881-?), quien
acababa de participar en la organización de los estudios agronómicos en Perú que
llevaron a la creación del Instituto de Agricultura y Veterinaria de Lima 40.
Deneumostier conocía ya
a Colombia, porque en 1906 formó parte de una misión de agricultura, contratado por el
ministerio de Agricultura, a cargo de Enrique Delgado; además vino comisionado para
buscar el incremento del comercio de abonos y herramientas agrícolas entre los dos
países 41.
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Fotografías de
la Escuela de Agricultura en Bogotá, en cuyas aulas dictaron clase muchos profesores
belgas (Tomadas del: Libro azul de Colombia, Nueva York, 1918).
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Charles Patin 42 (Stambrujes, 1852-Bruselas, 1902), agrónomo y botánico, fue
un hombre polifacético que vislumbró el gran potencial exportador agrícola del país
desde que llegó por primera vez a Colombia, en 1872, por cuenta de una empresa de
Bruselas especializada en invernáculos, que lo encargó de recolectar orquídeas.
Regresó en 1875, nuevamente contratado por una compañía belga creada para organizar
plantaciones y exportar vainilla a Europa.
En 1879, Patin participó
con un grupo de inversionistas colombianos 43 en la
conformación de otra sociedad para el cultivo de la vainilla, llamada Empresa de
Vainilla, de Santa Fe de Antioquia. El montaje de la plantación en su primera etapa,
dirigida por Patin, abarcó la siembra de 13.000 matas, en los terrenos que la Sociedad
compró a orillas del río Tonusco, en Putinga (Santa Fe de Antioquia, en la hacienda
El
Vainillal) 44.
La empresa estuvo a punto
de fracasar en 1878, a causa de la invasión de la langosta, que afectó especialmente las
zonas cálidas del Estado de Antioquia 45.
La alta cotización
lograda por la vainilla a partir de 1871 (60 francos el kilogramo) fue lo que motivó los
cultivos de esta orquídea en Antioquia. Con los buenos resultados de la plantación de
Putinga se decidió elevar el número de plantas a 50.000. Pero a partir de 1881 el
producto, que se empezó a exportar a Nueva York, París y Burdeos, fue vendido a muy
bajos precios, por lo que la empresa vino a menos. La vainilla, como el índigo, fueron
cultivos muy breves en Antioquia.
Desde Costa Rica Patin
importó semillas de cacao pajarito, que propagó para reemplazar las variedades
tradicionales que por entonces había devastado la plaga que azotó al cacao colombiano 46.
Algunos fracasos en las
empresas agrícolas lo llevaron a incursionar en el comercio y después, en 1887, una casa
belga con intereses en Medellín lo contrató para dirigir el tranvía que había
adquirido recientemente 47.
En 1888 Patin fue
nombrado cónsul de Bélgica para Antioquia y Cauca, cargo que alternaba con sus negocios,
trabajos y clases de botánica y agricultura en la Universidad de Antioquia 48.
Willy Draps
(Oost-Duinkerke, 1907-Cali, ca. 1975), llegó a Colombia en 1948. Era horticultor
de la Escuela de Marimont. Después de una estadía en
Bogotá 49, se fue a vivir en Santandercito, pueblo de Tequendama, y se
dedicó a practicar su oficio. Cultivó gladiolos y luego se trasladó a Cajicá, donde
tenía una colección de cactos, en su mayoría importados de los Estados Unidos. Se
calcula que trajo más de cuatrocientas variedades. También hizo injertos, extractos,
licor y vino de curuba 50. Fue amigo del padre Pérez
Arbeláez 51. Finalmente, pasó a vivir a Cali, donde murió 52.
Botánicos
Los estudios de Mutis y
Humboldt presentaron a los hombres de ciencia las riquezas naturales de Colombia. Durante
la última mitad del siglo pasado, en medio de las guerras civiles, científicos-viajeros
en diferentes especialidades recorrieron sus regiones buscando datos y recolectando
muestras de minerales, animales y vegetales.
Jean-Jules Linden
(Luxemburgo, 1817-Bruselas, 1898), era botánico de la facultad de ciencias de la
Universidad de Bruselas y director del Colegio de Horticultura de Gante. Fue el primer
cónsul general que tuvo Nueva Granada en Bruselas (1853-1866). En 1853 el gobierno lo
comisionó para que estableciese relaciones comerciales entre los dos países. Este
nombramiento surgió a raíz de un viaje de carácter científico de Linden a Nueva
Granada y otros países americanos meridionales con el propósito de estudiar orquídeas.
Las memorias de los tres viajes que realizó en Colombia fueron publicadas en varios
libros y revistas europeas, y en ellas se observa su conocimiento y pasión por la flora
tropical 53.
En 1866, Linden pidió
ayuda al gobierno colombiano para el naturalista J. Wallis quien trabajaba para la
organización científica dirigida por él, que planeaba una investigación
botánica en Colombia 54.
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Charles Patin,
cónsula de Bélgica en Medellín (Colección familia Patin).
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El 5 de julio de
1868 llegó el botánico Gustavo Wallis a Sonsón (Antioquia). Allí quedó gratamente
impresionado por el "museo" de orquídeas colgantes que cultivaba el general
Braulio Henao al "gusto de un europeo". "Pero lo que más me alegró fue
saber que todas estas plantas procedían de los cercanos páramos y siendo así podría yo
recolectar una buena cantidad de ellas, para llenar de alegría los corazones de los
aficionados europeos". Con la ayuda del general, fue algunos días a Roblito para
estudiar, dibujar y coleccionar varias especies de orquídeas. Igualmente realizó una
expedición a San Julián, Río Timaná o Samaná y Mulata, al oriente de Sonsón, a
buscar las variedades de la región 55.
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Agustín Goovaerts, Ovidio
Decroly, Agustín Nieto C., otros, y en Medellín, 1925 (Fotografía de J. Obando,
colección particualr, Bruselas).
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Fuera de las
orquídeas y las plantas útiles, uno de los ejemplares ornamentales descubiertos e
introducidos a Europa como resultado de una expedición científica en territorio del
actual departamento de Nariño, específicamente alrededor del camino de herradura entre
Pasto y Barbacoas, a la altura de la población de Buenavista, fue lo que se denominó
"anturio de flor Andreanum" que tras ser llevado en la década de 1870 a
Inglaterra, se convirtió en una de las flores exóticas más cultivadas en invernaderos
públicos y privados en toda Europa. El descubridor de la planta fue José J. Triana
durante la realización de la Expedición Corográfica (1856). Al introducir dicha flor a
Europa como parte de su herbario, Triana llamó la atención y la codicia de los
botánicos por la planta. Basta citar el caso de M. L. Linden (otro botánico con el mismo
apellido que Jean-Jules), director de los Jardines de Gante, quien conjuntamente con el
ministerio de Educación de Francia, mandó en 1875 al viajero Edouard André, director de
un importante periódico científico en Francia y famoso en Colombia y Europa por su
relación de viaje entre la costa atlántica y el sur del Estado del Cauca 56. Su misión por cuenta del belga Linden era "explorar
ciertos parajes mal conocidos de la Nueva Granada, Ecuador y Perú, y contribuir al
adelanto de la ciencia en cuanto concierna a las indicadas regiones" 57.
La revista
LIlustration Horticole publicó en 1877 la lámina con la representación del
anturio, hecha por André. Linden fue el determinador de la especie y le puso el nombre
del viajero-científico.
El Andreanum fue
introducido a Bélgica en una segunda oportunidad por el vicecónsul francés en Tumaco,
monsieur Poucar, por solicitud de André. Bélgica quería exhibir la planta en su
pabellón conmemorativo del cincuentenario de su independencia en la Gran Exposición
Internacional de París de 1878. "Con un año de anticipación según Enrique
Pérez Arbeláez, el Établissement de Gante anunciaba en
LIlustration que plantas como ésa estaban destinadas a sostener dignamente su
reputación" por la solemnidad con que entraba en Europa y la importancia de la
exposición en que se presentaba por primera vez. El valor de cada planta alcanzó un alto
precio. En 1880 varios ejemplares fueron mostrados y vendidos carísimos en Gante,
Bruselas y Londres. Según el mismo autor, "pocos saben lo que esa planta hizo
conocer a Colombia entre la gente culta de Europa" 58.
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Tarjeta de
invitación al banquete en honor de Ovidio Decroly (Colección particular, Bruselas).
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Otro expedicionario
científico en Colombia y colega de J. J. Linden en el Colegio de Horticultura de Gante
fue F. Claes, quien estuvo en 1925, comisionado por el ministro de Industria, en la
región de los ríos Caguán y Orteguazo, describiendo el aspecto físico del territorio y
fotografiando los recursos más importantes, de lo cual quedó un herbario que formó con
plantas y árboles útiles. Durante una estancia de tres meses realizó una serie de
observaciones etnográficas sobre los indígenas coregayanes, relacionadas con la
recolección y preparación del yagué 59.
El viajero, político y
escritor colombiano Manuel Ancízar mencionó en la Peregrinación
de
Alpha
por las provincias del norte de la Nueva Granada, en 1850-1851, a Luis Schlim, otro
naturalista belga que lo acompañó en 1851 durante una penosa travesía entre Ocaña y
Santander, a lo largo de ocho provincias. Ancízar no ofrece mayor información sobre él 60.
Pedagogos
En 1911, Depaeuw 61 viajó a Colombia con el fin de organizar el Colegio Normal de
Bogotá 62. Fue uno de los primeros belgas que vinieron como
pedagogos 63.
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Georges
Brasseur, Medellín, 1927 (Colección particular).
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Agustín Nieto
Caballero (Bogotá, 1889-ídem, 1975), educador y escritor, conoció en Bruselas, en 1911,
a otro pedagogo belga, Ovidio Decroly (Ronse, 1871-Ukkel, 1932) y su obra, LÉcole
de lErmitage, donde aplicaba su metodología educativa 64.
De allí nació la idea de hacer algo semejante en Colombia. Nieto aplicó la filosofía
de Decroly 65 en el Gimnasio Moderno de Bogotá, cuando lo
fundó, en 1914 66. A partir de sus siguientes visitas a
Europa se propuso traer a Decroly, como en efecto lo hizo en 1925. Llegó en el momento en
que la Misión Alemana sometía al Congreso el proyecto de reforma educacionista de
Colombia. Vino, sin ningún cargo oficial, a asesorar al Gimnasio Moderno 67, pero "prometió a los Senadores de la Comisión dar sus
ideas al Senado sobre las escuelas Normales, columna básica de la reforma escolar de
Colombia" 68, en esos años.
Además de su estadía en
Bogotá, Decroly viajó a Medellín a asesorar a la Escuela Normal, y realizó una gira
por Boyacá, dando varias conferencias.
Sus propuestas sólo
tuvieron efecto diez años después en la educación oficial, cuando Luis López de Mesa,
ministro de Educación (1934), introdujo tímidamente al sistema educativo el enfoque
positivista-biológico, el principio de "globalización psicológica" y los
lineamientos de lo que se conoce comúnmente como pedagogía científica. En las escuelas
públicas no fue posible implantar el método antes por la oposición de la Iglesia, ya
que Decroly no contemplaba en su método espacios para la enseñanza religiosa.
En 1928 vino, además, el
pedagogo Raymond Buyse (Tournai, 1889-?) comandando una misión pedagógica. Trabajó en
la Universidad Nacional de Bogotá, en la cual permaneció un año. Buyse, experto en
pedagogía experimental y partícipe del movimiento mundial de pedología desde antes de
1914, era egresado de la Facultad Internacional de Pedagogía de Bruselas y profesor de la
Universidad de Lovaina 69.
Otros
educadores
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María Desmet, esposa de
Agustín Goovaerts, óleo de Georges Brasseur, 1926 (Colección familia Goovaerts,
Bruselas).
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La mayoría de los
especialistas en diferentes áreas combinaron su oficio con la docencia pero existen
referencias de algunos profesores que se dedicaron únicamente a dar clases o lo hicieron
sin que la materia que daban tuviera relación con la especialidad u oficio con que se
identificaban.
Bernard Vanhissenhoven
(Amberes, 1890-Bogotá, 1949) llegó a Bogotá en 1921 con su esposa Emma María Goenaga 70. Figuró como profesor de francés en la Escuela Superior de
Guerra, el Gimnasio Moderno, el Seminario Mayor de Bogotá y varios colegios de esta
ciudad. En el Seminario Mayor dio también clases de latín. Se dice que la mayoría de
los curas y militares en este tiempo aprendieron el francés con él. Por su parte, Jean
Maurice Nossin viajó a Colombia posiblemente con Decroly. Nieto Caballero lo contrató
por tres años como profesor del Gimnasio Moderno 71.
Artistas
Las actividades
estéticas y la presencia artística belga en Colombia es quizá la de más tradición,
aunque a lo largo del siglo XVIII ésta no tuvo continuidad de acuerdo con las pesquisas
adelantadas durante la elaboración de este inventario. En los últimos tiempos, en
materia de estética la producción belga se localizó en las principales ciudades del
país.
La referencia inicial que
se obtuvo permitió identificar a un belga apoyando la realización de una exposición de
150 obras de pintores y otros artistas antioqueños en Medellín, la primera exposición
de artes plásticas que se hacía en la ciudad. Ideada por Francisco Antonio Cano, se
llevó a cabo el 20 de julio de 1892 en la casa-quinta que fue de don Juan Uribe, ocupada
en ese entonces por un alemán y el belga Louis Valcke 72.
Pero la presencia de
artistas, arquitectos y artesanos belgas en Colombia solo se dio en el presente siglo con
una trascendencia que es importante destacar 73. En 1926 el
Instituto de Bellas Artes de Medellín contó con una subvención económica permanente
del gobierno departamental, para contratar a un artista reconocido que dirigiera la
Escuela de Pintura y Escultura y diera clases de arte. Llamaron a Georges Brasseur, uno de
los más representativos artistas extranjeros, quien llegó a Medellín en 1926. El
arquitecto belga Agustín Goovaerts relacionado con la Sociedad de Mejoras Públicas
de Medellín desde años atrás figuró sin duda como intermediario para dicha
contratación.
Durante su permanencia,
hasta 1927, contribuyó a la preparación de discípulos destacados de la escuela como
Carlos Correa, Luis Eduardo Vieco, Emiro Botero y Gustavo López. Al cumplir con su
contrato viajó a Bogotá y Venezuela (entre junio de 1928 y febrero de 1929) antes de
regresar a Bélgica. Volvió en 1931 a Venezuela, donde permaneció hasta 1934. A Colombia
retornó de nuevo en 1946 para vivir en Bogotá, donde también estaba radicado su hijo
desde hacía varios años. En 1948 regresó a Medellín con el propósito de instalarse de
manera permanente, pero decidió volver a Bélgica en 1950, año en que murió, en
Bruselas.
En 1926, recién llegado
a Medellín, presentó una muestra individual en los salones de la Sociedad de Mejores
Públicas con una retrospectiva de su producción compuesta de óleos como Las
carboneras,
Los
cargueros (ambos actualmente propiedad de la Facultad de Arte de la
Universidad Nacional de Bogotá), Las
chicas, Desnudo
con
gato
(estos dos, actualmente propiedad del Club Unión de Medellín) y El
Cristo
del
perdón
74
. En 1927 realizó otra
exposición individual en la Academia Colombiana de la Lengua en Bogotá. En 1946
presentó una colección de 52 obras (40 pinturas y varios dibujos, pasteles y una
escultura) en la Biblioteca Nacional de Bogotá. En 1948 expuso en Medellín, en el Museo
de Zea (hoy Museo de Antioquia), una serie de paisajes, bodegones y retratos.
Durante sus estadías en
Medellín pintó por encargo retratos de numerosas personas 75.
Se conocen, por ejemplo, los retratos de Agustín Goovaerts y su esposa, actualmente en
poder de su familia en Bruselas. En los años cuarenta, hizo también los retratos de
Carlos Mejía Restrepo, de Ramón y Jorge Echavarría, y de Luis Uribe V. por encargo de
Fabricato, en Medellín. El Museo de Antioquia (de la misma ciudad) también posee un
retrato hecho por este artista 76. Su obra comprende, además,
varios lienzos de paisajes colombianos 77. La temática
religiosa ampliamente desarrollada en Bélgica 78 la continuó
en el país, donde pintó en gran formato, en 1927, las catorce escenas del vía crucis de
la iglesia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, en el barrio Buenos Aires. La obra de
Brasseur se inscribe en un realismo académico con influencias modernistas, llena de
perfeccionismo y rico colorido 79.
Arquitectos
Al igual que los
educadores, ingenieros, pedagogos y técnicos, los arquitectos fueron llamados al país
para adelantar y apoyar proyectos inscritos dentro del plan de modernización del país en
los años veinte especialmente.
Joseph Martens fue
contratado como arquitecto consultor del ministerio de Obras Públicas, para diseñar y
dirigir la construcción de edificios públicos. No se tiene certeza de que haya estado en
Colombia, pero figura como autor de varios proyectos arquitectónicos importantes, como
las estaciones del ferrocarril de Chiquinquirá, en Boyacá (1926), Zipaquirá, en
Cundinamarca, y Palmira, en el Valle del Cauca. También es
autor del proyecto
arquitectónico del Palacio de Justicia de Cali (1926-1933) 80
y del edificio para el Banco de la República en Cartagena 81.
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La
quiromántica, óleo de Georges Brasseur. Algunas de
sus hijas aparecen en el cuadro (Fotografía de Georges Brasseur, Bruselas).
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Agustín Goovaerts82 (Bruselas, 1885-1939) fue contratado por el gobierno de
Antioquia cuando estuvo a cargo del general Pedro Nel Ospina, antes de llegar éste a la
presidencia. Goovaerts vino en 1920, casado y con familia, de acuerdo con las preferencias
del gobierno. Tenía la profesión de arquitecto-ingeniero graduado con honores en la
Escuela de San Lucas, regentada por los Hermanos Cristianos. Permaneció por ocho años en
Medellín, y su prolífica obra incluye más de cien edificios de grandes proporciones. Al
igual que sus otros compatriotas, se desempeñó como instructor de materiales de
construcción, dibujo arquitectónico y construcciones civiles en la Escuela de Minas de
Medellín 83. Desde allí luchó infructuosamente por la
creación de una facultad de arquitectura dentro de la Escuela o en la Universidad de
Antioquia. A su lado se formaron importantes constructores y diseñadores que darían
cuenta de las enseñanzas que recibieron en un trabajo continuo de varios años tanto en
Medellín como en otros municipios de Antioquia. Con el artista y constructor Pepe Mexía,
fundó la empresa de diseño y construcción Félix Mejía y Cía., que edificó proyectos
de Goovaerts, como el majestuoso edificio Gonzalo Mejía (Teatro Junín-Hotel Europa) y la
iglesia de San Ignacio.
El arquitecto Goovaerts
tuvo una relación directa con Decroly, y su arquitectura escolar permite observar que
consideró las propuestas del célebre pedagogo, en el diseño de las denominadas
"escuelas científicas", entendidas como edificios escolares pensados de acuerdo
con las comodidades y necesidades de higiene, iluminación, amplitud, seguridad y
recreación que requieren el maestro y el alumno para un apropiado aprendizaje 84. Goovaerts se entrevistó con Decroly cuando visitó a
Medellín en 1925, y es posible que su relación fuera estrecha antes y después de este
encuentro.
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Dos pasajes del vía
crucis, óleos de Georges Brasseur, de la iglesia de Nuestra Señora del Sagrado
Corazón, Medellín, 1927 (Fotografías de Amand Weemaels).
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Las chicas
óleo de Georges Brasseur -sus hijas- de la colección del Club Unión de Medellín.
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A su regreso a
Bélgica, en febrero de 1929, llevó en calidad de tutor a un grupo de jóvenes
pertenecientes a familias ricas de Medellín, interesados en adelantar estudios en
Bruselas 85. De dicho grupo se destacaron Luis Olarte, Gerardo
Posada e Ignacio Vieira (La Ceja, 1906-Medellín, 1962), quienes terminaron estudios de
arquitectura en la Escuela de Bellas Artes de Bruselas (1933). A su regreso a Medellín,
Vieira fue cofundador de la facultad de arquitectura de la Universidad Pontificia
Bolivariana y de la firma de arquitectos Vieira, Vásquez y Dothée. Alberto Dothée,
belga y condiscípulo de Vieira en Bruselas, decidió venirse a trabajar a Colombia
(probablemente en 1941), primero en una firma de arquitectura y construcción de Bogotá.
Luego, desde 1944 hasta 1952, estuvo en Medellín, donde se incorporó a la oficina de
arquitectura de I. Vieira y a la Universidad Pontificia Bolivariana como profesor de
diseño e historia de la arquitectura (1944-1949). En 1952 pasó a los Estados Unidos 86.
ACTUALIDAD,
DESDE 1950
Aunque nuestra intención
de profundizar sobre la presencia belga llega hasta 1950, basta decir que esa presencia no
ha terminado. Aparte de los descendientes de los belgas nombrados en este artículo, que
todavía están viviendo en el país, otros súbditos belgas han llegado a realizar obras
económicas, religiosas, sociales y culturales importantes. Las personas que se relacionan
a continuación (y muchas más) han trabajado en las áreas de interés de este artículo:
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Invitación a la
exposición de Georges brasseur en Bogotá,1927 (Colección particular, Bruselas).
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El ingeniero P.
Pelt, constructor de la presa de Anchicayá, la central hidroeléctrica de Patchicaya y la
central eléctrica de Yumbo; los ingenieros belgas (entre otros De Nys, Schampelaere,
Bonte, Pelemans, Laureyns) que trabajaron para la compañía Bell (la parte belga del
grupo francés Alcatel) en la organización de la red de teléfonos en Colombia; el
agrónomo tropical y zoólogo Douillet, que vino en 1950 a buscar una solución contra el
parásito del algodón; el horticultor G. Xhonneux, que ha venido cultivando en Cachipay
unas 1.800 especies de cactos; la bióloga Legaste, que logró unir sus conocimientos en
fauna y arqueología para publicar en conjunto con el Museo del Oro algunos libros; F.
Conel, que organizó en el país una empresa de biotecnología; etc.
Existen programas de
intercambio con universidades belgas en los cuales algunos técnicos de allá vienen a
trabajar a Colombia. Entre otros existe un proyecto de informática en Ibagué y uno de
horticultura en Chía, en el cual trabajan R. De Vis y A. Cooman.
En relación con los
artes, cabe mencionar los vitrales de Jean Slagmuylder (Bruselas, 1901-1968) en Medellín 87; el laureado compositor L. Simar; los músicos L. Cuykens
(Ibagué, director de la Banda Departamental del Tolima), P. Dury (director de una
orquesta en Ibagué), el trompetista P. Malempré (vinculado a la Orquesta Filarmónica de
Medellín y actualmente radicado en Cali), el oboísta P. H. Fischler (miembro de la
Orquesta Filarmónica de Medellín); la pintora M. L. Schaeken (Ibagué) y Anne de
Schaetzen (Bogotá); J. Draps (conocida como Linet, trabajó el cobre esmaltado en
réplicas del Museo del Oro, realizó exposiciones de su obra en Medellín y Bogotá en
los años sesenta); A. Weemaels, quien está actualmente ejerciendo como fotógrafo en
Medellín 88. P. Chotteau (Bogotá) y O. De Pierpont (Bogotá
y Medellín) trabajan ambos en restauración de muebles antiguos. El primero está
restaurando los muebles de la quinta de Bolívar.
Muchos de estos belgas
complementan también los trabajos en sus especializaciones con una actividad educativa;
otros se dedican únicamente a la investigación y la enseñanza de idiomas (francés,
flamenco, inglés y alemán) y diferentes áreas científicas y artísticas: Baeyens,
Coupe, Dockx, Lizoir, Palmans, Prick, Simoens, Simone, Van Broeck y muchos otros.
CONCLUSIONES
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Estación del ferrocarril de
Chiquinquirá (Boyacá) cuyo arquitecto fue Joseph Martens, ca. 1926.
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Este
copioso mosaico de hechos y personajes belgas que aportaron en una forma u otra a la vida
colombiana en materia científica, educativa, técnica y cultural es análogo en otras
áreas como la comercial, empresarial, religiosa y diplomática, que están sometidas por
los mismos autores a un proceso de investigación. Sobresale que la emigración belga a
Colombia sea de personas altamente calificadas en múltiples frentes de la actividad
técnica, científica y artística.
Llama la atención que
este grupo de belgas sea tan poco conocido. Y no solamente ellos, sino la mayor parte de
los extranjeros que han contribuido al desarrollo colombiano.
Además, en el caso
belga, existe el problema de que ordinariamente son confundidos con franceses, alemanes,
suizos, etc. y que sus nombres y apellidos originales son con frecuencia latinizados o
cambiados, lo cual hace difícil su localización e identificación.
Es posible que su
diferenciación como inmigrantes no se diera, debido a su fácil y rápida integración a
la vida colombiana o por sus cortas estadías.
Se evidencia con
facilidad que los belgas nunca mostraron interés en formar una organización, colonia o
red de comunicación y solidaridad de manera oficial, pero cuando existieron encuentros
prolongados o esporádicos, como los que se dieron en los años veinte entre Brasseur,
Goovaerts, otras familias domiciliadas en Medellín (como por ejemplo la familia
Mercenier) y Decroly, su impacto como grupo en la vida de esta ciudad fue notable. O el
movimiento en Bogotá liderado por el embajador Willy Stevens que aglutinó a la comunidad
belga en Colombia alrededor de varios proyectos culturales y económicos entre los años
1985 y 1990.
Todo lo anterior influye
para que la información existente sobre los belgas se halle dispersa, haciendo difícil
la articulación y descripción de procesos que permitan superar la sola idea de
inventario, caso contrario a lo que ocurre con los siriolibaneses o los alemanes en
Colombia. El caso belga presenta discontinuidad y fragmentación, aunque su presencia se
remonte al período colonial.
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Palacio de
Justicia de Cali del arquitecto Joseph Martens.
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Para finalizar,
queremos hacer resaltar que la trascendencia de los belgas en el país es registrada en
algo tan colombiano y a la vez tan universal como la novela Cien
años
de
soledad de Gabriel García Márquez, premio Nobel de literatura en 1982. En el
mundo mágico y cosmopolita de Macondo donde figuran personajes provenientes de casi
todos los continentes, así como en la historia colombiana, la importancia de los
belgas queda exaltada no por el exceso de ellos, sino por su capacidad para incursionar en
actividades poco comunes en Colombia y adaptarse en un lugar lejano, extraño y de
difícil temperamento para un europeo como un país del trópico.
Gastón, belga de
Flandes, uno de los personajes protagonistas de las últimas páginas de Cien
años
de
soledad, es un hombre a quien Amaranta Úrsula conquistó en Bruselas y
luego llevó a vivir a Macondo. En él, muy a propósito, se sintetizan muchas de las
particularidades de los belgas que presenta este artículo.
Gastón, para no
contrariar a su mujer, tomó la decisión de radicarse definitivamente en el Caribe y se
dedicó a la entomología. Capturó todo tipo de insectos de Macondo que remitió después
en frascos de mermelada a su antiguo profesor de historia natural de la Universidad de
Lieja, donde había estudiado entomología.
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La
conversión de san Ignacio, y Adoración de la Virgen, vitrales de la casa "Los
vitrales de arte" de Bruselas, ca. 1945, pertenecen al Convento de San Ignacio de
Medellín (Fotografía de Armand Weemaels).
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Cuando
pasaron dos años de estancia en Macondo, ya había disecado prototipos de todas las
especies de insectos y hablaba correctamente el castellano. Aprendió a gustar de la
comida criolla y estaba adaptado al clima. Poco después se le ocurrió la idea de
establecer el servicio de correo aéreo, en lo cual también era uno de los primeros en el
mundo. Gastón viajó a Bélgica a concretar el negocio del avión para transportar el
correo. Allí se enteró, por carta que le envió su esposa, del sentimiento amoroso de
ella por Aureliano Buendía, su pariente. Por eso Gastón decidió no regresar a Macondo 89.
Notas
1 Aunque
estos gentilicios son imprecisos en el contexto del período colonial colombiano (Nuevo
Reino de Granada) y del largo período anterior a la independencia belga (1830), aquí se
emplean como alternativa ante la lista que a lo largo de varios siglos se ha formado para
aludir a los habitantes de las regiones que hoy constituyen a Bélgica y Colombia.
2 En 1700
murió el rey español Carlos II sin descendencia. Este hecho creó mucha confusión
política. De 1701 hasta 1714 hubo la guerra de Sucesión española y finalmente los
Países Bajos del Sur siguieron perteneciendo a la Casa de Habsburgo. J. A. Kossmann-Putto
y E. H. Kossmann, Los Países Bajos. Historia de los Países Bajos del Norte y del Sur,
Stichting Ons Erfdeel vzw, Fundación Flamenco-neerlandesa, 1996, págs. 33-34.
3 El
gentilicio "flamenco" hace referencia al habitante oriundo del norte de
Bélgica, región actual de Flandes, compuesta por las provincias de Flandes Oeste y Este,
Amberes, Limburgo, Brabante Flamenco.
La
palabra
"flamenco"
también califica cosas de ellos. En este artículo utilizamos las traducciones en
español para referirnos a ciudades y regiones. Así hablamos de Amberes (Antwerpen),
Bruselas (Brussel/Bruxelles), Lieja (Liège), Lovaina (Leuven), Malinas (Mechelen),
Courtrai (Kortrijk), Gante (Gent), Brujas (Brugge)...
4 La
lengua materna de Carlos era el flamenco. Él habló español por primera vez en público
después que las tropas alemanas sometieran a Roma. Allí sorprendió a todos al dirigirse
en romance (y no en latín) al papa Clemente VII. W. Stevens, Cuatro siglos y medio de
relaciones entre Colombia y Bélgica,
Mecanuscrito, s.f.,
pág.
1.
5
Detalles del cuadro "exvoto" de autor santafereño del siglo XVII, titulado La
piedad, que se conserva en el templo bogotano de Santa Clara, muestra retratados a los
donantes vestidos con trajes de mangas acuchilladas, de las cuales, a la altura de los
codos, sobresalen encajes de Flandes. En Museo de Arte Religioso, Revelaciones.
Pintores de Santafé en tiempos de la Colonia, Bogotá, Banco de la República, 1989,
pág. 16.
6
"Amberes se convirtió entre 1495 y 1520 en la mayor metrópolis de Occidente, centro
de transacción y puerto de arribo de las mercancías procedentes de las colonias
españolas en América y de las portuguesas en el oeste de África". J. A.
Kossmann-Putto y E. H. Kossmann, op. cit., pág. 19.
7 Eduardo
Acevedo Latorre, Atlas de mapas antiguos de Colombia. Siglos XVI a XVII,
Bogotá,
Editora Arco, s. f., pág. 55.
8 Consejo
Nacional de la Cultura de Venezuela, Mapas de la Tierra Nueva, Venezuela 1513-1796,
Caracas, Galería de Arte Nacional, 1978, págs. 8-9, 14-15, 17.
9 Parece
que los libros han sido en otros oportunidades el lazo entre Bélgica y Colombia. Así
sabemos que de 1874 hasta 1877, Félix Hernández, cónsul general de Bruselas, hizo
intercambios de obras entre la Biblioteca Real de Bélgica y la Biblioteca Nacional de
Colombia. También Belisario Porras, cónsul general en Bruselas (1882-1883), gestionó
con Bélgica una convención internacional sobre canjes de documentos oficiales y
publicaciones científicas y literarias antiguas y recientes de ambos países. Por su
parte, el diplomático Carlos Rodríguez Maldonado, durante sus 15 años en Bélgica
(1910-1925), enviaba casi semanalmente obras científicas publicadas en Bélgica a la
Biblioteca Nacional de Colombia. Obras que consideraba útiles para consultar aquí.
Victoria Peralta, Historia de las relaciones colombo-belgas, 1830-1930,
trabajo de grado en historia, Lovaina, Universidad Católica de Lovaina, 1981, págs. 112,
114, 106.
10
Algunos libros que dan testimonio sobre la presencia "belga" desde la colonia en
los diferentes países de América Latina son: Koninklijk Museum Voor Schone Kunsten
Antwerpen, America. Bruid van de zon. 500 jaar Latijns-Amerika en de Lage Landen, Ministerie
van de Vlaamse gemeenschap & Imschoot, 1992; E. Stols, y R. Bleys, (ed.), Vlaanderen
en Latijns-Amerika, Amberes, Mercatorfonds, 1993; "De Belgen en
Mexico,
Negen Bijdragen over de Geschiedenis van de
Betrekkingen tussen België en
Mexico",
en Avisos de Flandes, Lovaina, University Press, 1993.
11
Calixto Cler (Amberes), Gaspar de Metens (Malinas), Juan Babtista (Bruselas) y Pedro de
Tornay (Tornay) son algunos de los flamencos que viajaron con la armada de los alemanes a
Venezuela. En el Catálogo aparecen los nombres de Juan Flamenco, Alate Vigor y
Victor Julie, acompañantes de García de Lerma cuando viajó a posesionarse como
gobernador de la provincia de Santa Marta en 1528. También se relacionan los viajeros que
desembarcaron en otros puertos del Caribe. Cristóbal Bermúdez Plata, Catálogo de
Pasajeros a Indias durante los siglos XVI, XVII y XVIII, vol. 1: 1509-1534, Sevilla,
Editorial de la Gaviota, 1940. Muchos migrantes cambiaron sus nombres, o los
"colombianos" se los cambiaron mientras vivieron o posteriormente al
mencionarlos en documentos y textos. Existe frecuentemente dificultades para recuperar el
nombre "original". En este texto utilizamos los nombres más comunes e indicamos
las diferentes "traducciones" cuando tenemos conocimiento sobre éstos.
12 W.
Stevens, op. cit., pág. 2.
13 E.
Stols, y E. Dargent-Chamot, "Avonturiers uit de Nederlanden in Spaans- en
Portugees-Amerika",
en: E. Stols, y R. Bleys (ed.), op. cit.,
1993,
págs. 40-43.
14 El
incidente ocurrió cuando De Once respondió que ya Cristo había hecho suficiente
penitencia, incluyendo los pecados suyos, y que el cura debía ir a hablar sobre estas
"fábulas" a los indios. E. Stols y R. Bleys (ed.), op. cit., pág. 61.
15 Este
fraile es conocido como Joos de Rycke, Jodocus Rijcke, Jodocus Ryckius y Jodoco Rique(z) o
Ricke.
16
Christian de Paepe,
"Een merkwaardig stuk uit het
leuvens universitair
archief: het zuidamerikaanse reisverslag van broeder Joos de Rijcke", en Onze Alma
Mater, Lovaina, 1981, 35, 4, págs. 255-278.
17
Christian de Paepe,
"Joos de Rycke (Fray Jodoco
Rique) (1498-1578) III:
Korte levensschets",
en Franciscana - bijdragen tot de geschiedenis van de
minderbroeders in de nederlanden, Tervuren,
1979, 34, pág. 9.
18 El
convento primitivo de franciscanos debió de ser fundado entre 1568 y 1570 por fray Jodoco
Ricke, como confirmó Fray Gregorio Arcila Robledo O. F. M., Las misiones franciscanas
en Colombia: Estudio documental,
Bogotá, Imprenta Nacional, 1950, pág. 283.
19
Christian de Paepe, op. cit., pág. 13.
20 Una
tradición basada en una observación de Alexander von Humboldt le atribuye esta
introducción. Esto lo confirma el hecho de que entre 1540 y 1545 en el valle de Quito ya
se producía trigo, período que coincide con la estancia de Jodoco en esa región.
Koninklijk Museum Voor Schone Kunsten Antwerpen, op. cit, pág. 64.
21 José
Joaquín Borda, Historia de la Compañía de Jesús en la Nueva Granada, t. I,
Poissy, Imprenta de S. Lejay et Cie., 1872, págs. 139-144.
Padre Juan Rivero, de la Compañía de Jesús, Historia de las misiones de los Llanos
de Casanare y los ríos Orinoco y Meta, Biblioteca de la Presidencia de Colombia,
Bogotá, Editorial Argra, 1956, págs. 260-269.
22 José
Joaquín Borda, op. cit., pág. 140.
23 En el
texto del Padre Juan Rivero, op. cit.,
Toebast aparece como Teobast.
24 Padre
Juan Rivero, op. cit., pág. 264.
25
R.
P. Kieckens, S.J., "Hubert Verdonck dAnvers:
Missionaire
de la Nouvelle-Grenada, 1586-1652", en
Bulletin de la Societé Royale de
Géographie dAnvers, Amberes, 1883, 7, págs. 84-96.
26 Los
grabados utilizados como modelo son de los artistas flamencos J. van der Straet, J.
Collaert, F. Galle y Vredeman de Vries. José de Mesa y Teresa Gisbert,
"Vlaanderen in de Andeswereld", en E. Stols y R. Bleys (ed.), op. cit.,
pág. 176.
27
Cromos, Bogotá, 1996, febrero, pág. 50.
28 José
Hernán Aguilar, "Escenario devocional. El barroco
flamenco y la vida de la
Virgen", en Museo de Arte Religioso, Lecciones barrocas. Pinturas sobre la vida de
la Virgen de la ermita de Egipto, Bogotá, Banco de la República, 1990, págs. 6 y
sigs.
29 No
obstante la preocupación de varios gobiernos por fundar centros para educar
profesionales, las necesidades de formación de ingenieros en todas las áreas y
especialistas en las diferentes
ciencias dependió, durante el siglo XIX y muchos
años del XX, de los centros educativos europeos y estadounidenses. Hacia allá viajaban
algunos colombianos a capacitarse en ciencias puras, aplicaciones industriales,
ingeniería, metalurgia y minería. Según el historiador estadounidense Frank Safford, la
mayoría de esos estudiantes no sobresalían y ordinariamente regresaban a Colombia a
desempeñar cargos públicos o a iniciar empresas donde aplicaban los conocimientos de la
profesión aprendida. Sin embargo, los más brillantes y destacados encontraban estrecho
el medio colombiano en materia académica y científica para desarrollar todo su
potencial. Fue el caso de Ezequiel Uricochea, quien luego de graduarse de médico en 1852
en la Universidad de Yale, en Estados Unidos, continuó estudios en Europa. En Bogotá fue
profesor de química y mineralogía en el Colegio del Rosario, fundador de la Sociedad de
Naturalistas Neogranadinos y por poco tiempo director de Instrucción Pública en 1867,
año en que decidió volver a Europa. En 1878 fue profesor de árabe en la Universidad de
Bruselas y miembro de expediciones científicas, en una de las cuales murió en Beirut en
1880. Las posibilidades que ofrecía la comunidad académica europea eran un acicate que
cautivaba a los pocos científicos del país. Frank Safford, El ideal de lo práctico:
El desafío de formar una elite técnica y empresarial en Colombia, Bogotá, Empresa
Editorial Universidad Nacional de Colombia, El Áncora Editores, 1989, pág. 240. Todavía
falta mucho por investigar sobre el tema de los estudiantes colombianos en Bélgica y sus
aportes en Colombia. Sabemos que hubo algunos estudiantes al final del siglo XIX en la
Universidad Católica de Lovaina, pero su presencia fue más fuerte en los años 1928-33 y
1962-66 (Archivos de la Universidad K.U. Leuven). Actualmente hay varios universitarios
colombianos en Bélgica. Según V. Peralta, op. cit., 1981, pág. 196, salieron
también técnicos a Bélgica para estudiar (por ejemplo, en relación con los
telégrafos). Algunos colombianos destacados hicieron su primaria o bachillerato en
Bruselas: Álvaro Mutis, los hermanos López Michelsen, Álvaro Gómez Hurtado, Alfredo
Vásquez Carrizoza, Pombo Arjáez, etc.
30 Kefer
se casó en Rionegro con María Dolores Lara. Tuvieron cuatro hijos que han prolongado su
estirpe hasta nuestros días en Medellín. Enrique Echavarría, Extranjeros en
Antioquia,
Medellín, Bedout, 1943, pág. 58.
31 O
Hyacinthe Antoine.
32
Enrique Echavarría, "Extranjeros en Antioquia", en Progreso, Medellín,
diciembre, 1942, pág. 1235. Julio César García, Historia de la instrucción pública
en Antioquia, Medellín, Editorial Universidad de Antioquia, 1960, pág. 324.
33 V.
Peralta,
op. cit., págs. 195-196.
34
Denéve ensambló varios aparatos para los laboratorios de física, como un ozonógeno de
Siemens, un modelo grande de Vernier, un péndulo con campana eléctrica, dos aparatos de
corriente móvil, dos modelos de cristales en madera (Espato y Nicol), un círculo de
Delseune para demostraciones del campo magnético terrestre, un galvanómetro de corriente
móvil, un aparato de reflexión, un aparato para observar el movimiento de la corriente
eléctrica y el galvanómetro de la Escuela. Julio César García, op. cit., pág.
327. En 1912, la Universidad de Lovaina, de acuerdo con solicitud de la Escuela Nacional
de Minas, presentó al doctor Weckering para la cátedra de química. V. Peralta, op.
cit., 1981, pág. 197.
35 El
pintor Georges Brasseur mencionó a Denéve en varias cartas. Describe aspectos sobre su
estadía en Medellín, su regreso a Bélgica y el deseo de volver a Colombia. En una, del
18 de octubre de 1926, dice: "El señor Denéve es un belga que fue profesor durante
algunos años en la Escuela de Minas. Es un químico muy distinguido. Él también tenía
sus momentos de mal humor y de vez en cuando muy violentos, porque además de la vida
monótona de los colombianos, él también era un librepensador y hasta un comecuras. Y
pronunciaba [...] demasiado libremente sus apreciaciones sobre el fanatismo. En una clase,
dejándose llevar por sus críticas, opinaba enfrente de sus estudiantes estas palabras
definitivas: pero su Antioquia, su Medellín, es el hueco del culo del mundo, y si
debería hacerse una purga a este, sería a Medellín que uno pondría el
clystere o el carrule. Debió salir al final neurasténico, muy
enfermo [...] Y quería regresar, ha multiplicado sus peticiones, pero sus excesos de
lengua le han hecho enemigos que obstruyen su regreso. [...] Denéve se fue y querría
volver". (Traducción de los autores).
36
Polydore de Bruyeker o de Bruykes. Durante la revolución de 1884 perdió todos sus
objetos personales y los que usaba en su profesión. V. Peralta, op. cit., 1981,
págs. 155 y 184. F. Safford, op. cit., mencionó también a este belga, dato que
él extrajo de una Memoria de Fomento de 1884, págs. 114-115.
37
Renán Silva,
"La educación en Colombia, 1880-1930", en Álvaro Tirado
Mejía, Nueva historia de Colombia, t. IV, Bogotá, Editorial Planeta, 1989, pág.
80.
38 V.
Peralta, op. cit., pág. 193.
39
Libro
azul de Colombia, Bogotá, 1918, págs. 80-81.
40 El
Instituto en Lima estaba ya en funcionamiento desde 1902. Su planta de personal tenía
seis antiguos estudiantes del Instituto Agrícola de Gembloux: los doctores Vanderghem (el
director), Marie, Michel, Van Hoorde, Parents, Hecq.
LIngénieur agricole de Gembloux. Journal de lingénieur agricole de
Gembloux. Journal de lassociation des anciens élèves de linstitut agricole
de lÉtat, 1902, XIII, pág. 53. Deneumostier viajó en 1908 a Lima como
profesor de la Escuela de Agricultura, en remplazo de Hecq (Annales
de
Gembloux,
Journal
de
lAssociation
des
ingénieurs
sortis
de
linstitut
agricole
de
létat. Bruselas,
1908, págs. 45-46, 216.
41 V.
Peralta, op. cit., pág. 208.
42
Charles, o Carlos, Patin Manfrois.
43 Entre
ellos Barrientos, Gaviria, Del Valle, De Bedout, Ramírez, Uribe: Luis Fernando Molina
Londoño y Ociel Castaño Zuluaga, Una mina a lomo de mula, trabajo de grado en
historia, Universidad Nacional, Sede de Medellín, 1988.
44 En la
misma ciudad de Antioquia, Patin se casó en 1879 con Úrsula del Corral. Aquí viven
todavía algunos descendientes.
45
Decía Pascasio Uribe, socio de El Vainillal, sobre el asunto: "Estamos abrumados por
la langosta y aunque las gentes matan muchos millones de este insecto porque se les paga a
$ 2 la arroba de langostas, la que va quedando siempre hace mucho daño [...] Por fortuna
hemos salvado el vainillal". Archivo de Sinforiano Hernández: Cartas de Pascasio
Uribe a Josefa Uribe, Medellín, 21 de mayo y 29 de julio de 1878.
46
Enrique Echavarría, op. cit., pág. 76.
47 En
1886 se organizó en Medellín el servicio del tranvía (de sangre, tirado por mulas) de
acuerdo con un privilegio de cincuenta años otorgado por el gobierno del Estado de
Antioquia al general Juan Clímaco Arbeláez. Éste creó una sociedad anónima que
rápidamente fracasó en el intento. "La empresa fue trasplantada con su activo de
buena voluntad y su pasivo de inconvenientes a una compañía belga, gerenciada por [...]
Luis Walkie, a quien le tocó hacerle el entierro, y aun después de muerta siguió
poniendo obstáculos [...] porque el tal privilegio no fue estudiado debidamente [...]
impidiendo esto nuevas propuestas y quedando Medellín sin tranvía [...]». Apenas en
1921 el municipio de Medellín pudo recuperar el privilegio de los belgas con el
objeto de crear una nueva empresa de tranvías eléctricos y convenir con sus
poseedores un canje de los derechos por unas tierras en la región del San Jorge. Lisandro
Ochoa, Cosas viejas de la Villa de la Candelaria,
Medellín, Colección
Autores Antioqueños, 1984, págs. 168 y sigs. Para el cuidado de las mulas se compró un
terreno en el llano de los Múñoz, lugar al que la gente le cambió el nombre por el de
"Llano de los Belgas" ocupado hoy por el Hospital San Vicente de
Paúl, porque la empresa del tranvía tenía como cabezas visibles a los belgas
Charles Patin y Louis Valcke (o Walkie). La compañía franco belga del tranvía se
liquidó en 1891, según Luis Latorre Mendoza, Historia e historias de Medellín,
Medellín, Colección de Autores Antioqueños, Ediciones Tomás Carrasquilla, 1972, pág.
392.
48 Patin
fue, sin duda, uno de los representantes de Bélgica en Colombia más importantes en el
siglo XIX en relación con el fomento de las relaciones económicas entre los dos países.
En sus informes al gobierno belga llamaba la atención sobre la riqueza aurífera de
Antioquia y el Chocó y las numerosas empresas que se conformaban con capital extranjero
para explotarlas (Compagnie Agricole Forestière et Minière de Zea, Compagnie des Mines
dOr de San Carlos S. A., Platine et Or de Nóvita Viejo S.A., Société du Tamana S.
A., Mines de Colombie, etc.). Su firma Patin et Cie. también negoció con empresas belgas
productoras de pólvora (S. A. Coopal et Cie. Poudrerie Royale de Wetteren, Usines
Cotonnières de Gand-Zele-Tubize). V. Peralta, op. cit., pág. 161.
49 Aquí
montó el café de intelectuales El Automático, en la avenida Jiménez.
50 Una
licorera de Cundinamarca quería comprar el secreto, pero el negocio no se concretó.
51
Entrevista con su hija, J. Draps, 1996 y 1997.
52
Encontramos también la referencia a un ingeniero agrónomo Adrien Hallet (Philippeville,
1863-Bruselas, 1925) quien tenía en 1894 una empresa llamada Bélgika, en Colombia, y fue
accionista de la Colombienne (V. Peralta,
op. cit., y a un
señor Louis Arnould agrónomo en Bogotá en los años 1921-1922 (según consta en
los archivos de la embajada de Bélgica en Bogotá).
53 Las
obras de Linden son: J. Linden, L. Linden, E. Rigodas, Lindenia, Iconographie des
Orchidées, 17 vol., Bruselas, 1885-1906; Tercer viaje de Linden en las partes
intertropicales de América, s. f., V. Peralta, op. cit., págs. 122, 193-194,
107.
54 Este
J. Wallis aparece como cónsul honorario de Colombia en Bruselas en 1871 y 1872. V.
Peralta, op. cit., págs. 122, 124. Existe la posibilidad que se trate del
científico Gustavo Wallis.
55 G.
Wallis, "Orquídeas en los Andes colombianos. Anotaciones
de Gustavo Wallis,
en 1868", en Pregón,
Órgano informativo del centro de historia de
Sonsón, 1983, VI, 49, págs. 8-13.
56 E.
André, "América Equinoccial (Colombia-Ecuador)", en Carlos Wiener, doctor D.
Crevaux, Charnay, etc. etc., América Pintoresca. Descripción de viajes al Nuevo
Continente por los más modernos exploradores, Barcelona, Montaner y Simón, 1884.
Facsímil, Bogotá, El Áncora Editores, 1984.
57 E.
Pérez-Arbeláez, Plantas útiles de Colombia, Madrid, Sucesores de Rivadeneira
Editores, 1956, pág. 193.
58
Ibíd.,
págs. 193-194.
59 V.
Peralta, op. cit., págs. 194-195.
60
Manuel Ancízar, Peregrinación de Alpha por las provincias del norte de la Nueva
Granada, en 1850-51, Bogotá, Editorial Incunables, 1983.
61 o De
Pauw.
62 V.
Peralta, op. cit., pág. 197.
63 Pero
no fue el primer lazo entre Bélgica y Colombia en relación con la educación. J. Wallis,
mencionado anteriormente, mandó en 1871-1872, durante su función como cónsul honorario
de Colombia en Bruselas, informes sobre la instrucción pública en Bélgica, en los
cuales describió el contenido de los cursos, y los sueldos. En los años 1890, Ricardo
Núñez, hermano del presidente Rafael Núñez, envió también informes sobre la
instrucción para que "se tomaran como modelo en los planes de la enseñanza
colombiana". V. Peralta, op. cit.,
págs. 124 y 115.
64
Decroly fundó en 1902 un instituto de educación para niños con problemas de aprendizaje
y niños reconocidos como anormales. Para niños normales fundó en 1907 la École de
lHermitage, en Ukkel, Bruselas. Algunas de sus obras: Faits de psychologie
individuelle et de psychologie experimentale (1908), Fonction de globalisation (1923),
Evolution de laffectivité (1927), Developpement du langage (1930).
65 Como
también la de Maria Montessori: "El niño está dotado de fuerzas suficientes para
su autoeducación y la función del maestro consiste en fomentarle y facilitarle ese
camino". Círculo de Lectores, Gran Enciclopedia de Colombia,
vol. 10,
Bogotá, 1994, pág. 422.
66 La
metodología basada en los centros de interés de Decroly fue también aplicada por los
Hermanos Cristianos, no obstante la oposición de la jerarquía eclesiástica.
67
"El Senado de Colombia registra en sus anales [...] la llegada al país del [...]
doctor Ovide Decroly, [...] que ha venido sin ninguna representación oficial, con el más
noble desinterés, atraído sólo por el afecto a una institución colombiana, que él
miró desde su patria como una prolongación de su propia obra educadora". (Texto del
saludo del Senado,
aprobado el 7 de agosto de 1925).
68 J. M.
Saavedra Galindo, "El Profesor Decroly", en El Gráfico, 8 de agosto de 1925.
69 V.
Peralta, op. cit., 1981, pág. 197.
70 Hija
de José Manuel Goenaga, diplomático ante la Santa Sede en Roma, y después embajador de
Colombia en Bruselas (1919-1923).
71 V.
Peralta, op. cit., pág. 198. Según los archivos de la embajada de Bélgica en
Bogotá, Nossin tuvo un hijo en Colombia, que nació en 1927.
72 Louis
Valcke (o Luis Walckie) fue representante con Patin de la compañía belga del tranvía.
Según Luis Latorre Mendoza, op. cit., 1972, pág. 413, luego de la guerra civil en
1885 hubo en la ciudad un resurgimiento de los negocios y la vida social. El lugar más
frecuentado para estos asuntos fue la vieja quinta de don Juan Uribe Mondragón.
73
Aparte de los artistas que se mencionaron, existen referencias de otros, en los archivos
de la embajada belga en Bogotá, como Hardy Eugène (1862-?), de Lieja, que vivió en el
año 1909-1910 en la capital, donde nacieron sus hijos Pierre y Maurice (de madre europea)
y donde trabajó como tallador y escultor.
74
Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia, El arte en Antioquia, vol. 3,
Medellín, Litografía Especial, 1991, págs. 9-10.
75
"No son pocas efectivamente en Medellín las familias que poseen retratos de sus
miembros ejecutados por ese émulo muy digno de los grandes pintores flamencos, sus
eméritos paisanos en la nación y en el arte".
El Colombiano,
Medellín,
25 de julio de 1948.
76
Conocemos además: Dos ciegos, La tolimense, Retrato de una dama bogotana (óleo y
pastel), Antioqueña.
77 Se
conocen: Los labriegos antioqueños, La García, Bello; La Quiebra; Bueyes de
Andes, Antioquia; Plaza de Bolívar, Bogotá, 1927; Plaza de Bolívar,
Bogotá, 1928; Camino real antiguo cerca de Tena; Chorro El Nus, Limón
(Antioquia).
78
Realizó en Bélgica varias obras religiosas. Las más destacadas son la Via crucis de
Bruly, y las decoraciones (perdidas) de la iglesia de los frailes de orden menor en
Halle y de otras iglesias en Bruselas.
79
El
arte en Antioquia, op. cit., págs. 9-10.
80 El
Palacio de Justicia, la principal obra de Martens en Colombia, está situado en la Plaza
de Caycedo, y su superficie, construida en cemento armado, tabiques de ladrillo y pisos de
concreto, es de 2.600 m2, en estilo Luis XVI. Consta de tres pisos y subsuelo, además de
un piso en mansarda con cúpulas en el centro de fachada y esquina. En su construcción se
emplearon obreros del país pero en las cornisas fue necesario ocupar a oficiales
italianos. Carlos Niño Murcia, Arquitectura y Estado, Santafé de Bogotá,
Universidad Nacional, 1991, págs. 90-91.
81
Silvia Arango, Historia de la arquitectura en Colombia, Santafé de Bogotá,
Universidad Nacional de Colombia, 1990, págs. 135, 166-167.
82
Augustin Goovaerts firmó en Colombia sus obras siempre como Agustín. Un trabajo sobre
este arquitecto lo publicó el coautor de este artículo. L. F. Molina Londoño,
"Agustín
Goovaerts, representante de la arquitectura modernista en
Colombia",
en Boletín Cultural y Bibliográfico, Santafé de Bogotá, Banco de la República, 1993,
núm. 34, págs. 3-33.
83 Peter
Santa-María Álvarez, op. cit.,
pág. 659.
84
Manuel Tiberio Yepes, "Locales escolares", en Construcción moderna, Medellín,
1929, febrero a abril, núms. 1 y 2.
85
Entrevista a Jesús Mejía Montoya, Medellín, agosto de 1990.
86 Banco
de la República, Cien años de arquitectura en Medellín, Bogotá, Banco de la
República, s. f., págs. 122-123.
87
Actualmente, en las oficinas principales de Fabricato, en el centro de Medellín, se
encuentra un vitral hecho para la Sala de Asambleas. Los cuatro vitrales de la capilla del
hospital San Vicente de Paúl fueron donados por Luisa Echavarría de Uribe. Existen tres
vitrales de Slagmuylder en la capilla de la Casa de Ejercicios de la Compañía de Jesús
en Medellín. Todos fueron creados en Bélgica y traídos a Colombia a finales de los
años cuarenta y principios de los años cincuenta.
88
Armand Weemaels hizo la mayoría de las fotos de este artículo, por lo cual los autores
expresan su agradecimiento.
89
Gabriel García Márquez, Cien años de soledad,
Bogotá,
Editorial
La Oveja Negra, 1982, págs. 336 y sigs.
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