| ¿Son cultos los caleños?
El ojo, el libro y la pantalla: consumo cultural en Cali
Sonia Muñoz
Universidad del Valle, Cali, 1995,
212 págs.
Innumerables son las ocasiones en que posiblemente hayamos participado en la
discusión del futuro del libro frente a los medios masivos, de si hoy se lee mas o menos
que antes, sobre las distintas maneras que utilizan las personas para acceder a la
información, o sobre la sacralización del libro y de la lectura. Esta investigación
coloca sobre la mesa, bajo parámetros innovadores, algunos de estos temas.
Trescientas veinte personas, residentes en 160 manzanas de Cali, estratificadas
proporcionalmente según la distribución de la ciudad, respondieron a la encuesta
"Hábitos de lectura, consumo de libros y otros bienes culturales" y se
convirtieron así en la fuente que nutrió el estudio que nos presenta Sonia Muñoz y que
viene a unirse a una serie de investigaciones de carácter sociológico que ya
conocíamos, entre las que podemos citar algunas, tales como las investigaciones sobre ,
decomportamiento lector en escolares, del Cerlalc (1982); sobre lectura y lectores, de
Fundalectura (1992); sobre el uso del tiempo libre, de Anif (1981), y los soportes quizá
menos exhaustivos de no pocas tesis de las facultades de comunicación social, educación
y sociología de distintas universidades del país.
Resulta edificante tomar en las manos un libro que habla sobre el consumo de
libros y de información. Su lectura, asumida inicialmente como un ejercicio formativo, se
va transformando poco a poco en un placer, por dos razones básicas. La primera es la
claridad con que la autora plantea uno a uno los conceptos que forman el marco teórico
del estudio, apoyados en una abundante revisión bibliográfica que considero
enriquecedora, tanto para neófitos como para especialistas del universo sociológico. Las
explicaciones que acompañan los conceptos innovadores convocan a la reflexión sobre el
acierto o error de otros estudios del mismo tipo, realizados en comunidades diferentes o
similares a la caleña, tanto en lo nacional como en lo internacional.
La segunda razón, por la cual la lectura del estudio se convierte en placentera,
es la riqueza y la estructura metodológica de la información que presenta, enmarcada
dentro de los sugestivos títulos de cada capítulo, tal como el caso de
"Circulación de ideas sobre el lector y su lectura" en su aparte sobre
"los sentidos desconocidos de la lectura". Otro tanto sucede con los hallazgos
presentados en el acápite "gozo y corrupción del mundo alfabético"; "la
lectura y la mirada"; "el propietario privado de libros" y "los libros
de la familia". Cabe anotar que su mención específica no demerita los hallazgos
presentados en los apartes restantes de cada capítulo, sino que son una remembranza
agradable en el momento de elaborar esta reseña.
Dada la extensión de los resultados, nos limitaremos a enunciar los grandes
grupos de cuadros y gráficos que los sustentan.
Así, el primer bloque presenta los datos, según la ocupación de los
encuestados, sobre la frecuencia en la asistencia a exposiciones, conciertos, teatro,
cine. A continuación resume lo concerniente al equipamiento cultural de uso comunitario y
de uso popular de que dispone la población encuestada según su uso: restringido o
masivo.
Continúan los cuadros relativos a los pasatiempos favoritos, sitios de
recreación, tiempo dedicado a la lectura, complementando los datos sobre hábitos de
lectura, gusto por la lectura, discriminado por edades y sexo. Un cuadro por demás
interesante es el que resume los objetos de colección.
Compara luego las preferencias entre televisión y libros, fuentes de
información para saber sobre libros, formas de adquisición, tipos de libro, igualmente
por sexo, estrato y edad de los encuestados. Datos estos que son preliminares al cuadro
que analiza comparativamente el consumo de libros entre clases sociales, generaciones y
géneros sexuales.
Incluye también varios cuadros de confrontación de lectura en cuanto al autor
predilecto y el título del libro, pasando luego al análisis del consumo de revistas y
periódicos, para finalizar con los resultados sobre practicas de lectura y consumos de
periódicos y revistas; otro tanto plantea en relación con la radio y los programas de
televisión.
Por lo tanto, al revisar los 49 cuadros y los 8 gráficos que ilustran los
hallazgos del estudio, disponemos de otra herramienta mas para el dialogo y la discusión
sobre los temas que se enunciaban en el primer párrafo. La comunidad caleña ofrece
algunos resultados alentadores para quienes creemos en la convivencia del libro y los
medios masivos y alerta sobre las acciones que han de seguirse para no perpetuar viejos
esquemas sobre lo difícil o lo aburrido que es leer.
Da, además, un valor importante a la lectura placentera, desligada del ámbito
académico, y cuyo fomento es labor de todos en el plano personal y profesional. De
nosotros depende, de nuestra capacidad de compromiso, el que estos hechos no se perpetúen
y que cada día mas personas quieran leer los sucesos del mundo en un libro o un
periódico, antes o después de haber oído o visto la información en un noticiero u otro
programa de radio o televisión.
MARGARITA MUÑOZ |