Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 43. Volumen XXXIII.   1996. Editado en 1997
 

¿Son cultos los caleños?


El ojo, el libro y la pantalla: consumo cultural en Cali
Sonia Muñoz
Universidad del Valle, Cali, 1995,
212 págs.


Innumerables son las ocasiones en que posiblemente hayamos participado en la discusión del futuro del libro frente a los medios masivos, de si hoy se lee mas o menos que antes, sobre las distintas maneras que utilizan las personas para acceder a la información, o sobre la sacralización del libro y de la lectura. Esta investigación coloca sobre la mesa, bajo parámetros innovadores, algunos de estos temas.

Trescientas veinte personas, residentes en 160 manzanas de Cali, estratificadas proporcionalmente según la distribución de la ciudad, respondieron a la encuesta "Hábitos de lectura, consumo de libros y otros bienes culturales" y se convirtieron así en la fuente que nutrió el estudio que nos presenta Sonia Muñoz y que viene a unirse a una serie de investigaciones de carácter sociológico que ya conocíamos, entre las que podemos citar algunas, tales como las investigaciones sobre , decomportamiento lector en escolares, del Cerlalc (1982); sobre lectura y lectores, de Fundalectura (1992); sobre el uso del tiempo libre, de Anif (1981), y los soportes quizá menos exhaustivos de no pocas tesis de las facultades de comunicación social, educación y sociología de distintas universidades del país.

Resulta edificante tomar en las manos un libro que habla sobre el consumo de libros y de información. Su lectura, asumida inicialmente como un ejercicio formativo, se va transformando poco a poco en un placer, por dos razones básicas. La primera es la claridad con que la autora plantea uno a uno los conceptos que forman el marco teórico del estudio, apoyados en una abundante revisión bibliográfica que considero enriquecedora, tanto para neófitos como para especialistas del universo sociológico. Las explicaciones que acompañan los conceptos innovadores convocan a la reflexión sobre el acierto o error de otros estudios del mismo tipo, realizados en comunidades diferentes o similares a la caleña, tanto en lo nacional como en lo internacional.

La segunda razón, por la cual la lectura del estudio se convierte en placentera, es la riqueza y la estructura metodológica de la información que presenta, enmarcada dentro de los sugestivos títulos de cada capítulo, tal como el caso de "Circulación de ideas sobre el lector y su lectura" en su aparte sobre "los sentidos desconocidos de la lectura". Otro tanto sucede con los hallazgos presentados en el acápite "gozo y corrupción del mundo alfabético"; "la lectura y la mirada"; "el propietario privado de libros" y "los libros de la familia". Cabe anotar que su mención específica no demerita los hallazgos presentados en los apartes restantes de cada capítulo, sino que son una remembranza agradable en el momento de elaborar esta reseña.

Dada la extensión de los resultados, nos limitaremos a enunciar los grandes grupos de cuadros y gráficos que los sustentan.

Así, el primer bloque presenta los datos, según la ocupación de los encuestados, sobre la frecuencia en la asistencia a exposiciones, conciertos, teatro, cine. A continuación resume lo concerniente al equipamiento cultural de uso comunitario y de uso popular de que dispone la población encuestada según su uso: restringido o masivo.

Continúan los cuadros relativos a los pasatiempos favoritos, sitios de recreación, tiempo dedicado a la lectura, complementando los datos sobre hábitos de lectura, gusto por la lectura, discriminado por edades y sexo. Un cuadro por demás interesante es el que resume los objetos de colección.

Compara luego las preferencias entre televisión y libros, fuentes de información para saber sobre libros, formas de adquisición, tipos de libro, igualmente por sexo, estrato y edad de los encuestados. Datos estos que son preliminares al cuadro que analiza comparativamente el consumo de libros entre clases sociales, generaciones y géneros sexuales.

Incluye también varios cuadros de confrontación de lectura en cuanto al autor predilecto y el título del libro, pasando luego al análisis del consumo de revistas y periódicos, para finalizar con los resultados sobre practicas de lectura y consumos de periódicos y revistas; otro tanto plantea en relación con la radio y los programas de televisión.

Por lo tanto, al revisar los 49 cuadros y los 8 gráficos que ilustran los hallazgos del estudio, disponemos de otra herramienta mas para el dialogo y la discusión sobre los temas que se enunciaban en el primer párrafo. La comunidad caleña ofrece algunos resultados alentadores para quienes creemos en la convivencia del libro y los medios masivos y alerta sobre las acciones que han de seguirse para no perpetuar viejos esquemas sobre lo difícil o lo aburrido que es leer.

Da, además, un valor importante a la lectura placentera, desligada del ámbito académico, y cuyo fomento es labor de todos en el plano personal y profesional. De nosotros depende, de nuestra capacidad de compromiso, el que estos hechos no se perpetúen y que cada día mas personas quieran leer los sucesos del mundo en un libro o un periódico, antes o después de haber oído o visto la información en un noticiero u otro programa de radio o televisión.

MARGARITA MUÑOZ