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Suspendidos entre el cielo y la tierra a salvo de todo mal
El mundo de los nukak
Gustavo G. Politis
Fondo de Promoción de la Cultura, Santafé de Bogotá, 1995, 143 pág.
Los nukaks son indígenas de filiación
makú que habitan la Amazonia colombiana en el interfluvio de los ríos Guaviare e
Inírida. El territorio que ocupan se caracteriza por ser de clima tropical, de bosque
lluvioso con un corto período seco. En términos genéricos, han sido encuadrados dentro
de los makús, un grupo heterogéneo que incluye varias comunidades cazadoras-recolectoras
interfluviales del noroeste amazónico.
En 1988 cerca de 43 nukaks aparecieron en
Calamar. Un grupo formado por mujeres, jóvenes y niños sin ropas, casi sin ningún
elemento de nuestra sociedad y sin hablar una palabra de español, irrumpió entre los
colonos; no fue hasta la llegada de Michael Conduff, misionero de Nuevas Tribus, cuando se
pudo saber acerca de este grupo, que se ha llamado a sí mismo nukak, y que habla una
lengua cercanamente emparentada con la de los bará-makuks. A raíz de este primer
contacto, se supo que los misioneros de Nuevas Tribus habían instalado una misión
llamada Laguna Pavón 2 a principio del decenio de los 80, estableciendo desde entonces
una relación fluida y constante con los nukaks.
Poco tiempo después de la aparición de
Calamar se iniciaron estudios lingüísticos y antropológicos. Estas investigaciones han
permitido conocer algunos de los elementos que caracterizan a los nukaks. El presente
libro es el resultado de una investigación iniciada por el autor en 1990, cuando realizó
una visita exploratoria de dos semanas, en la cual estableció contacto con una banda de
16 jóvenes nukaks. Las fotos que se incluyen en el libro fueron tomadas en este y en los
sucesivos trabajos de campo que fueron realizados con esta comunidad. El libro, tal como
lo dice Politis, fue diseñado con la conciencia de que aquello que se quería mostrar era
algo próximo a desaparecer, ya que la sociedad nukak es eminentemente
recolectora-cazadora y nómada y, ante el creciente contacto con el mundo industrializado,
tiende a desaparecer como tal.
Los nukaks se están asentando cerca de
los colonos y han empezado a depender del trabajo y de los productos campesinos, y cada
vez son menos los que mantienen su forma de vida tradicional. Es una cultura en permanente
peligro, no sólo por la pérdida progresiva de sus tierras, sino también por la
posibilidad de contraer enfermedades desconocidas y de que su selva, que todo les da y
para con la cual son extremadamente cuidadosos y agradecidos, sea deforestada por los
colonos, que cada día llegan en mayor número buscando una vida mejor.
La edición del libro, su formato, el
tipo y la calidad del papel utilizado hacen que el trabajo sea del todo sobresaliente. El
texto, aunque breve, es muy completo e ilustrativo, sobre todo si se tiene en cuenta la
escasísima bibliografía sobre este grupo étnico; en pocas páginas hace un recorrido
por los principales elementos de la cultura nukak: ubicación geográfica, movilidad,
modos de subsistencia, cosmovisión, etc. Las fotos muestran los miembros de las bandas a
las que Politis y sus colaboradores tuvieron acceso. El libro se divide en 10 capítulos:
rostros, pintura y depilación, vida doméstica, quehaceres, caza, campamento, diversión,
pesca, recolección y afectos.
Es un libro ambicioso que busca ser la
memoria de aquellos que algún día la perderán: los nukaks, que cada día tienen menos
ancianos y más ollas y machetes, y que muy pronto aprenderán a dormir en camas en vez de
hamacas que los tengan suspendidos entre el cielo y la tierra, a salvo de todo mal.
"[...] Quizás estas fotografías puedan servir para que los más jóvenes recobren
la memoria de sus antepasados".
BEATRIZ ACEVEDO TRUJILLO
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