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Conversador con
estilo de habla hablada
Cóncavo y convexo
Mauricio Botero Montoya
Premio nacional de ensayo Colcultura 1994, Tercer Mundo Editores, Santafé de Bogota,
1994, 104 pág.
El libro no trae ciudad de publicación,
sino país. Pero esta y otras leves inconsistencias editoriales son disimuladas
ventajosamente por la agradable impresión, la variedad del texto, el surtido de títulos
a cada rato, por la amenidad de la escritura y el azul violeta de la cubierta.
La información que en él se nos da
sobre el autor -MBM- da idea de un humanista -historiador, novelista, ensayista ahora- con
trajines diplomáticos. Esto creo que es clave en su escritura. Pues no es una palabra
docta, sedentaria, monológica, dogmática, pontifical, sino palabra de buen conversador,
de conversador con estilo de habla hablada, y de conversador de salón, además, o de
ambientes que se dan el lujo de saber ser informales. Ni pose, ni discurso ladrilludo, ni
actitudes domingueras. Sino mente ágil, fogueada, salpicada de sesgos mentales y
léxicos, propios de una lengua de mundo, o algo así.
Por lo demás, el libro trae nueve
capítulos (sobre Poder y poesía; Los desterrados -lo medieval y lo contemporáneo-;
Cavilaciones de Satanael; Lo incomunicable; El ocaso de Occidente; Proposición
higiénica; Los antípodas; El arte de injuriar, y żEl fin de la historia?). Capítulos
que se discriminan en secciones, como en el caso del III, "Cavilaciones de
Satanael", el cual es, tal vez, junto con los dos anteriores, los de mas consumado
manejo.
Tales nueve capítulos admiten agruparse,
mas no consecutiva sino libremente, en núcleos o en temas, que se entreveran en el
transcurso del texto. Esto ya es de agradecérselo al autor, pues no sólo nos sitúa
lejos de la monotonía en fila india, sino que nos inmiscuye, de manera informal e
irreverente, en su modo de relacionarse con el mundo de los cánones. Los temas
políticos, históricos, de sociología, arte, filosofía, sexo, religión, por donde pasa
efectivamente esta escritura, no quedan iguales sino desajustados, con la silla movida.
El libro es realmente ensayo al día. No
del viejo ensayo, con nostalgia de tratado, cundido de citas y de párrafos sin
respiración; ni muchos menos el discurso ortodoxo, constitucional, en el que el afán de
sustentar hasta las minucias, obvias o no, rápidamente nos libera del deber de
proseguirlo. Sino ensayo moderno -o posmoderno: ya no sé cuando es cual-, condimentado,
como ya decía, con una ironía tenaz, traída a cuento en ocasiones inoportunas, como
corresponde, y, lo que es todavía mas grave, al modo británico, con elegancia distraída
y todo, sin dejar de ser perseverante, lo suficiente como para uno darse cuenta de que se
trata de un temperamento de esa escritura.
Con esa terapia, el libro nos recupera la
voluntad de estarle atentos, nos autoriza la osadía de sonreír.
Sin duda, el acierto del jurado es claro.
OTTO RICARDO-TORRES
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