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Florescencia, cosecha, semillas y siembra
Las cuatro estaciones
Mitología y estructura social entre los uwa
Ann Osborn
(traducción de Fabricio Cabrera Micolta)
Banco de la República, Museo del Oro, Santafé de Bogotá, 1995, 269 pág., ilus.
El libro Las cuatro estaciones es
el producto de una paciente investigación etnográfica iniciada en 1964 por la
antropóloga inglesa Ann Osborn (1933-1988) en la comunidad uwa, grupo indígena
comúnmente conocido como los tunebos, perteneciente a la macrofamilia lingüística
chibcha, que habitan las zonas aledañas a la Sierra Nevada del Cocuy, entre los 450 y los
2.000 m sobre el nivel del mar, en climas que van de húmedo tropical a subtropical
lluvioso, en el departamento de Boyacá.
El trabajo comprende unos iniciales y
ligeros contactos, en 1970-1971, de Osborn con uno de los seis clanes, el de los kaibakay,
que conforman la estructura social de los uwa, así como una vivencia mucho más
profunda, entre 1971 y 1974, con el clan kubaruwa, que le permitió, tras un largo proceso
de reflexión y análisis, comprender, hasta donde le fue posible, su mitología y
estructura social. El resultado inicial fue la tesis doctoral de Osborn en 1982 para la
Universidad de Oxford, estructura que se mantuvo al ser convertida en libro y traducida al
castellano.
Las cuatro estaciones es un libro
ilustrativo de las muchas veces difíciles relaciones investigativas y cotidianas que el
antropólogo entabla no sólo con su objeto de estudio sino con los necesarios informantes
y con el medio ambiente circundante, los cuales, en un proceso de investigación como el
emprendido por Osborn, son de gran importancia. Todo ello presentado con gran sencillez,
pues desde que la antropóloga comenzó su acercamiento a los uwa les manifestó
reiteradamente su interés por aprender cómo vivían y pensaban, actitud difícil, pues
eran conscientes, los uwa y Osborn, que ella no tenía el marco de referencia
apropiado de una infancia uwa.
Varias circunstancias confluyeron para
que la pesquisa y posterior reflexión de Ann Osborn fueran exitosas: unos adecuados
fondos financieros, una permanente disposición para el trabajo, una innata habilidad para
aprender lo para ella desconocido, posición esta última que desde un principio
desconcertó a los estudiosos miembros del clan de los kubaruwa y muy especialmente a sus
chamanes o bita wedhaiya, que son unos destacados maestros pero a los que hay que
mostrarles aptitudes para entender. Además, los uwa pasaban por un período de
renovación y permanentemente estaba en discusión los perniciosos y abusivos efectos,
mayores o menores, de la cultura de los blancos sobre sus instituciones, parentesco,
propiedad de la tierra, etc., pues de ser una sociedad matrilocal ha pasado a ser, muchas
veces artificialmente, patrilocal. Así mismo, la investigadora respetó las condiciones
que le fueron impuestas y poco a poco se granjeó la confianza y respeto del grupo; sin
embargo, continuamente se la trató de manipular, pero la pericia, la continua consulta
del diario de campo, así como el conocimiento de la lengua uwa, hicieron que esa
actitud fuera minimizada al máximo.
El libro es, entonces, un importante
ejemplo del compromiso ético y moral que un investigador puede llegar a tener con un
grupo de estudio y muestra cómo, a base de tesón, el antropólogo puede lograr un
acercamiento aproximado, nunca total, de sus estudiados, pues sólo así logra romper las
naturales prevenciones, temores y autocensuras que el investigado levanta ante el
investigador.
Como muchos de los libros de su género, Las
cuatro estaciones narra la permanente lucha de los uwa para mantenerse como
grupo indígena ante las continuas arremetidas, claramente identificadas y determinadas
con momentos importantes dentro de la historia nacional, de los colonos blancos, los curas
católicos, los misioneros protestantes del Instituto Ling¸ístico de Verano por
aculturarlos, arrebatarles sus territorios, etc. Proceso en el cual algunas de las
instituciones de los indígenas han sido modificadas.
Es, por tanto, el libro de Ann Osborn un
gran aporte a la convivencia y al entendimiento de los colombianos, pues le enseña a la
"sociedad mayor", llámese corona, iglesia, Estado colombiano o compañía
petrolera, que para los uwa la posesión de la tierra es muy importante, puesto que
a partir de la relación con ella es que el grupo se ha organizado socialmente y la que
les da la suficiente "fuerza" para, si es el caso, negociar con los blancos con
el fin de conseguir los títulos legales que el Estado colombiano entrega. Subrayando que
los uwa no sólo son hostiles hacía el blanco, con otros grupos indígenas, como
los guahíbos, también muestran tal comportamiento, resentimiento que es compartido.
En realidad, la relación con la tierra
es determinante, pues en el curso del año los uwa cambian de lugar de residencia
varias veces, de las tierras bajas al pie de monte y a la zona de montaña, sucesión en
la que practican una agricultura similar (cultivo de yuca y maíz), cazan, pescan,
recolectan miel y cera y mantienen como mínimo una casa de habitación. Manejo del medio
que ha permitido una relativa estabilidad entre el hombre y su entorno natural. Para
demostrarlo, Osborn hizo una detallada presentación de cada una de estas zonas, en la que
mostró la relación existente entre el medio geográfico y el grupo, las pautas de
asentamiento, etc. Es así como el pie de monte está asociado con la "vida del
bosque", mientras que la zona de montaña lo está con la "vida del
pueblo", con la ceremonia del Aya y con la sucesión de maíz vinculadas a esta
celebración.
La base documental del libro son cuatro
mitos cantados, íntimamente relacionados con las actividades agrícolas: florescencia,
cosecha, semillas y siembra, como con las celebraciones estacionales, húmedas y secas, a
ellas vinculadas. Con lo que logró mostrar una parte importante de la cosmología y de
los rituales del grupo de los uwa, el cual está condenado a desaparecer por
suicidio colectivo, pues la "sociedad mayor" no lo comprende y acepta. Es ahí
donde radica el mayor aporte del libro, ya que en él quedó plasmada y explicada la
oposición arriba-abajo asociada a la geografía y a la topografía por una parte, y a la
cosmología por otra, característica de los uwa, que de no ser comprendida y
asimilada por los blancos puede llevar a la desaparición física de esta etnia
sobreviviente a la irracionalidad occidental y capitalista.
JOSÉ EDUARDO RUEDA ENCISO
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