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Desatinos
y lugares comunes
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Arqueología colombiana: visión
panorámica
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Lucía Rojas de Perdomo
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Intermedio Editores/Círculo de Lectores,
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Santafé de Bogotá, 1995, 374 págs.,
ilus.
El Círculo de Lectores ha publicado este
libro sobre la arqueología de Colombia en un elegante formato de 23 x 30 cm, con bonitas
fotografías a todo color y papel fino, todo lo cual se conjuga para ofrecer un bonito
libro sobre un tema que siempre resultará de interés para el público en general y,
desde luego, también para el lector especializado en la materia.
La arqueología de Colombia es un tema
complejo. Durante los últimos años, nuestros conocimientos acerca de las sociedades
aborígenes prehispánicas han aumentado considerablemente; pero también es cierto que
los modelos explicativos acerca de los procesos culturales de cambio e interacción con
diversos factores sociopolíticos y ambientales han hecho que nuestra visión del pasado
arqueológico nacional muestre un marcado contraste con la arqueología más tradicional
de hace algunos decenios. Hoy, más que tratar de encasillar el país en zonas culturales,
nos interesa buscar los orígenes de ciertos fenómenos que fueron primordiales para el
desarrollo de las sociedades humanas. El libro de Lucía Rojas de Perdomo no es
propiamente una visión actualizada de nuestra arqueología, sino que más bien presenta
una serie de datos con los que anteriormente se caracterizaba a nuestras culturas
aborígenes. Se trata de conceptos que nos muestran a dichas culturas como sociedades
estáticas, sin dinámica cultural, sin procesos de cambio, hasta casi que atemporales.
Tratándose de un libro que va dirigido
al público en general, se esperaría una lectura más amena y fácil. Sin embargo, el
texto viene cargado de interpretaciones bastante ligeras, como, por ejemplo, aquella en la
cual la autora asegura que la comunidad científica ha llegado al consenso de que las
manifestaciones culturales de La Tolita-Tumaco vienen de Mesoamérica o que las taironas
fueron sociedades estatales. La primera ejemplifica la visión difusionista de la cultura
que fue pilar de la antropología a principios de este siglo, pero que hace muchísimos
años ha entrado a formar parte de la prehistoria teórica de nuestra ciencia.
La segunda es una muestra de las rápidas y poco fundamentadas asociaciones que hacían
los arqueólogos entre arquitectura monumental y complejización social: cuanto más
grande era una población o una estructura arquitectónica, más importante era la
sociedad que allí vivía. De nuevo, esta es una inferencia equivocada. El lector
ocasional no especializado se encontrará ante una serie de supuestos cuya transformación
en explicación arqueológica es poco convincente. El lector especializado notará
inmediatamente que se trata de una obra que no aporta ningún dato original acerca de las
sociedades antiguas, y que más bien se dedica a presentar una serie de lugares comunes en
los cuales, en cambio de explicaciones científicamente sustentadas, se encuentran
suposiciones no fundamentadas, y sobre todo la imagen de unas sociedades aborígenes medio
paradisíacas... el buen salvaje, que, por supuesto, no es un modelo válido para
neófitos ni especialistas. Vale agregar que hubiese sido valioso para la autora la
consulta de los trabajos publicados durante los últimos 15 años acerca de la
arqueología colombiana tanto en Colombia como en el exterior.
Los procesos de cambio de la arqueología
colombiana fueron eventos fascinantes desde todo punto de vista. Dentro del marco de las
culturas continentales, Colombia representa un espacio geográfico altamente diverso sobre
el cual los seres humanos tejieron una intrincada red de relaciones sociopolíticas,
socioeconómicas y medioambientales que dieron como resultado el desarrollo de sociedades
de mayor o menor complejidad. ¿Por qué unas evolucionaron más que otras? ¿Cuáles
fueron los principales focos de desarrollo culturales? ¿Qué relaciones existieron entre
los procesos humanos en los bosques tropicales, las montañas andinas y las costas?
Problemas como el desarrollo e intensificación de la agricultura, los desarrollos
sociopolíticos regionales, la dinámica paleodemográfica y muchos otros temas son
extremadamente interesantes y deberían tenerse en cuenta para un libro de este enfoque.
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FELIPE CÁRDENAS
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Universidad de los Andes
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