Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 37 . Volumen XXXI - 1994 - editado en 1996

 

Educación Femenina en Colombia, 1780-1880*

PATRICIA LONDOÑO VEGA
Profesora
Universidad de Antioquia
Trabajo fotográfico: Patricia Londoño Vega

A pesar de haber tenido muy pocos años de escuela, dos según creo [...] mi madre fue una de las antioqueñas más ilustradas de su tiempo [...] Leía traduciendo del francés [...] Su pasión por la lectura databa de los años de infancia [...] buscaba los sitios más apartados y tranquilos, a menudo debajo de las camas, donde nadie la distrajera de su ocupación favorita [...] Tan temprano en la vida de sus hijos empezaba la enseñanza de las primeras letras, que cuando llegábamos al uso de la razón ya leíamos y escribíamos1.

Así recuerda Julián, el hermano de Rafael Uribe Uribe, las enseñanzas recibidas de su madre alrededor de 1860 en el suroeste antioqueño. En los diarios y autobiografías de quienes vivieron durante el siglo pasado y principios del presente, con frecuencia se encuentran alusiones a la instrucción recibida de la madre. Otro antioqueño, Jaime Mejía Mejía, relata cómo en una finca cerca de Pereira, también en el decenio de 1860:

A pesar del primitivismo de nuestra infancia, algunas chispas de la civilización se filtraron en nuestros cerebros, obra titánica y meritoria de nuestra madre [...] Los conocimientos de mi madre fueron pasando a nosotros con tenacidad, al mismo tiempo que con dulzura, hasta el punto que la inquietud de esa manada de lobos que nos distinguía, se apagaba en su presencia para no perder sus, para nosotros, siempre amables y novedosas anécdotas...

Después de "ejercer el profesorado diario sobre toda su gente menuda", aún le sobraba tiempo para leer libros amenos, y por la noche les recitaba a los hijos y a los sirvientes divertidas narraciones2.

Las madres educaban a sus hijos. Y a las mujeres, fuera de sus madres, ¿quién más las educaba? ¿En qué fecha tuvieron acceso a las escuelas y colegios del país? ¿Quiénes y con qué argumentos apoyaron su educación y quiénes se opusieron? éstas son las preguntas que intenta responder este artículo, para el período comprendido desde el último cuarto del siglo XVIII hasta la creación de las primeras normales femeninas en el decenio de 1870.

Durante la época colonial en Hispanoamérica se le prestó poca atención a la educación de la mujer; sólo a las más pudientes les fue impartida una rudimentaria instrucción para que aprendieran a leer, a contar, a coser, a tejer, a bordar y a rezar. En vísperas de la Independencia, bajo el influjo de la Ilustración, lentamente se fue abriendo paso la idea de que se debía educar a las mujeres, porque así ellas podían formar mejor a sus hijos. Por esa época, en el virreinato del Nuevo Reino de Granada, como acontecía en el resto de las colonias españolas en América, se abrieron algunos establecimientos dedicados a la educación femenina, obviamente más incipientes que aquellos que funcionaban en ciudades prósperas como México y Lima. El interés por la educación de ambos sexos continuó una vez lograda la Independencia, aunque los propósitos rebasaron en alto grado las realizaciones y el gobierno inicialmente dio prelación a la apertura de escuelas para varones. Los colegios femeninos fueron producto de la iniciativa privada, con excepciones, como la creación en 1832 del Colegio de la Merced de Bogotá, el primer colegio oficial femenino que hubo en el país.

El número de alumnas matriculadas aumentó significativamente a partir de 1840, y experimentó otro salto brusco con la expansión educativa lograda por los gobiernos radicales en el decenio de 1870, años en los que se empezó a capacitar a mujeres como maestras. Otro hecho importante con respecto a la educación de la mujer fue la llegada, desde el último cuarto de siglo en adelante, de diversas comunidades religiosas femeninas que atendieron tanto a las capas adineradas de la población como a las más pobres. Las siguientes cifras dan una idea de los adelantos logrados en la instrucción de los colombianos durante el siglo pasado y de la participación que tuvo la mujer en este proceso: entre 1833 y 1873 el total de alumnos matriculados osciló entre 17.000 y 29.000; a partir de 1874 alcanzó cerca de 70.000 alumnos; y de ahí en adelante su número aumentó, excepto en los años de guerra, hasta alcanzar los 137.000 alumnos en 1897. Sin embargo, del total de educandos en 1833 sólo el 10,8% eran mujeres, mientras que en 1873 su proporción se duplicó, para alcanzar, al finalizar el siglo, el 42%3.

El debate sobre la conveniencia de educar o no a las mujeres y sobre el tipo de instrucción que debían recibir se prolongó durante todo el siglo pasado y se mantuvo hasta bien avanzado el presente, adquiriendo mayor intensidad en aquellos períodos en los cuales se acrecentaron las realizaciones prácticas. Los diversos puntos de vista sobre el tema se pueden rastrear en artículos de prensa y en folletos que dieron a conocer diversos informes sobre establecimientos educativos, y también en los textos de conferencias y discursos pronunciados en las sesiones solemnes de clausura del año escolar de los planteles femeninos. Los argumentos en favor y en contra aparecieron una y otra vez durante los años que abarca el presente trabajo (1780-1880), mientras en los hechos lentamente se fueron dando cambios en el contenido de la enseñanza dirigida al sexo femenino. Así, a fines del período colonial su función se definió en cuanto al beneficio que ello reportaba a los hijos y al marido; y a partir del medio siglo, en cuanto al beneficio que le podría reportar a la sociedad, que veía en el sexo femenino un baluarte de la moral. Sólo unas cuantas voces aludieron a las ventajas que la educación les podría significar en cuanto a la realización personal a las propias mujeres.

Homenaje al colegio de la Enseñanza
Homenaje al colegio de la Enseñanza, Santafé de Bogotá, ca. 1783 (Museo de Arte Colonial, Bogotá)

En un principio la educación dada a las mujeres enfatizaba la formación moral y religiosa, y el adiestramiento en labores manuales, éstas últimas catalogadas siempre como "propias de su sexo". Pero de 1870 en adelante se clamó por una instrucción que preparara mejor a las jóvenes en caso de que tuvieran que ganarse el sustento. Además, se empezó a pensar en su desarrollo físico y en capacitarlas para administrar sus hogares de una manera más eficiente, con mejores nociones de higiene. Sin embargo, ni las mentes más abiertas cuestionaron la definición, en función del servicio a los demás, del papel femenino.

El progreso en materia educativa fue lento. A fines de la colonia se debatió la idea de que las mujeres se debían educar; después de la Independencia fue aumentado lentamente el número de planteles y de alumnas matriculadas, al mismo tiempo que se fueron diversificando y ampliando las materias enseñadas; y de 1872 en adelante se empezaron a capacitar maestras, y se abrieron escuelas de comercio y escuelas vocacionales de artes y oficios para las mujeres más pobres. Finalmente, en el decenio de 1930, en medio del cuestionamiento a la subordinación jurídica y a la falta de derechos políticos de la mujer, cuestionamiento en el que ellas participaron cada vez en mayor escala, por medio de un decreto presidencial se les permitió estudiar bachillerato y en ese mismo decenio fueron autorizadas a ingresar en la universidad. Sin embargo, en estos años aún estaban marcadamente diferenciadas la educación masculina y la femenina; persistía el empeño en educar por separado a los dos sexos, pues la sociedad colombiana, y principalmente la Iglesia, suponía toda clase de peligros en la coeducación.

 

Notas:
* Este trabajo formó parte de una investigación sobre la historia de las mujeres en Colombia llevada a cabo durante un año sabático concedido por la Universidad de Antioquia. Agradezco al Departamento de Publicaciones de esta universidad el permiso para publicarlo.
 
1 Julián Uribe Uribe, Memorias, Bogotá, 1994, págs. 75-77.
2 Jaime Mejía Mejía, Historias médicas de una vida y una región, Medellín, 1960, págs. 29-30.
3 DANE, Estadísticas históricas, Bogotá, 1975, pág. 130.
4 Pilar Gonzalbo Aizpuru, Las mujeres en la Nueva España. Educación y vida cotidiana, México, 1987, págs. 27-42.
5 Asunción Lavrin, "Women in Spanish American Colonial Society", en Cambridge History of Latin America, vol. 2, Cambridge, 1984, pág. 339.
6 Al terminar el siglo XVII, en Colombia habían sido fundados: el convento de Santa Clara, Tunja, 1571; el Monasterio de la Concepción, Santafé de Bogotá, 1583; el Monasterio de las Clarisas, Pamplona, 1584; las Concepcionistas, en Pasto, 1588; el convento las Carmelitas, Bogotá, 1606; el de las Clarisas, Cartagena, 1617; el de las Carmelitas Descalzas, Villa de Leyva, 1624; y el Convento de Santa Inés, Santafé de Bogotá, 1638. (Véase Teresa de la Inmaculada, hermana. ¿Quién ha educado a la mujer colombiana?, Bogotá, 1960, pág. 5; Gabriela Peláez Echeverri, La condición social de la mujer en Colombia, Bogotá, 1944, pág. 3; Jaime Álvarez, S. J., ¿Qué es qué en Pasto?, segunda edición, Pasto, 1985, págs. 80-81; Carlos Martínez, Santafé, Capital del Nuevo Reino de Granada, Bogotá, 1988, págs. 246-252; Enrique Marco Dorta, Cartagena de Indias: la ciudad y sus monumentos, Sevilla, 1951, pág. 76).
7 Teresa de la Inmaculada, op. cit., págs. 8-9.
8 Asunción Lavrin, op. cit., pág. 339.
9 Rocío Vélez de Piedrahíta. "La madre Castillo", en Manual de literatura colombiana, t. I, Bogotá, 1988, págs. 104-141.
10 Véase Autobiografía de una monja venerable. Edición y estudios preliminar de Ángela Inés Robledo, Cali, Centro Editorial Univalle, 1994, 187 págs.
11 M. Mercedes Jaramillo et al., ¿Y las mujeres? Ensayos sobre literatura colombiana, Medellín, 1991, págs. 50, 58.
12 Teresa de la Inmaculada, op. cit., pág. 11.
13 Pilar Gonzalbo A., op. cit., págs. 129, 135, 145; Silvia Marina Arrom, The Women of Mexico City, 1790-1857, Stanford, 1985, págs. 15-26.
14 Véanse "Publicaciones periódicas dirigidas a la mujer, 1858-1956", en Boletín Cultural y Bibliográfico, vol. XXVII, núm. 23, 1990, págs. 3-24; Johana S. R. Mendelson, "La prensa femenina: La opinión de las mujeres en los periódicos de la Colonia en la América Española, 1790-1810, en Asunción Lavrin (comp.), Las mujeres latinoamericanas: perspectivas históricas, México, 1985, págs. 229-252.
15 Pilar Gonzalbo A., op. cit., págs. 27-42; Silvia M. Arrom, op. cit., págs. 15-26; Asunción Lavrin, "Introducción", en Las mujeres latinoamericanas: perspectivas históricas, págs. 17-18.
16 El segundo se abrió en Mendoza en 1760 y el tercero en Santafé de Bogotá en 1770.
17 Silvia M. Arrom, op. cit., págs. 15-24.
18 Evelyn Cherpak, "La participación de las mujeres en el movimiento de Independencia de la Gran Colombia, 1780-1830"; en A. Lavrin (comp.), Las mujeres latinoamericanas: perspectivas históricas, México, 1985, pág. 254.
19 Gabriel Porras Troconis, Historia de la cultura en el Nuevo Reino de Granada, Sevilla, s. f., págs. 389-390.
20 Gonzalo Hernández de Alba, "El virreinato de la Nueva Granada", en Historia de Colombia, t. V, Bogotá, 1988, págs. 587-588.
21 Jaime Jaramillo Uribe, "El proceso de la educación, del virreinato a la época contemporánea", en Manual de Historia de Colombia, t. III, Bogotá, 3a. edic., 1984, págs. 249-252.
22 G. Peláez E., op. cit., pág. 6.
23 Pilar Gonzalbo A., op. cit., pág. 184; Teresa de la Inmaculada, op. cit., págs. 16-17; Gabriel Porras T., op. cit., págs. 239-240.
24 Citado por Sergio Elías Ortiz, "Nuevo Reino de Granada: el virreinato"; en Historia Extensa de Colombia, 1753-1810, t. II, Bogotá, 1970, pág. 138.
25 S. E. Ortiz, op. cit., págs. 135-139; Pilar Foz y Foz ODN (ed.), Fuentes primarias para la historia de la educación de la mujer en Europa y América. Archivos Históricos de la Compañía de María, 1607-1921, Roma, 1989, págs. 566-607.
26 S. E. Ortiz, op. cit., págs. 307-308; C. Martínez, op. cit., págs. 179-180; Teresa de la Inmaculada, op. cit., págs. 21-22.
27 Renán Silva, "La educación en Colombia, 1880-1930"; en Nueva historia de Colombia, dirigida por Álvaro Tirado Mejía, Bogotá, 1989, pág. 62.
28 J. Jaramillo U., op. cit., pág. 255.
29 Colombia: relación geográfica, topográfica, agrícola, comercial y política de este país, t. I, Bogotá, 1974, pág. 259.
30 Gazeta de la Ciudad de Bogotá, núm. 117, Bogotá, 21 de octubre de 1821, pág. 389.
31 J. Jaramillo U., op. cit., pág. 255.
32 Pilar Moreno de Ángel, "La Gran Colombia, administración Santander"; en Historia de Colombia, t. IX, Bogotá, 1988, págs. 999-1000.
33 Alberto Echeverri, "El desplazamiento de la intelectualidad tradicional y la organización de la instrucción pública"; en Sociología, núms. 6-7, Medellín, págs. 25-26.
34 DANE, Estadísticas históricas, Bogotá, 1975, pág. 125.
35 Ibíd., págs. 46-48.
36 Jorge Restrepo Uribe, Medellín, su origen, su progreso y desarrollo; Medellín, 1961, pág. 536.
37 Ibíd.
38 Frank Safford, citado por Aline Helg; La educación en Colombia, 1918-1957, Bogotá, 1987, pág. 20.
39 Citado por Alberto Echeverry S., Santander y la instrucción pública, 1819-1840, Bogotá, 1989, pág. 65.
40 Ibíd.
41 Constitucional de Cundinamarca, núm. 36, Bogotá, 27 de mayo de 1832, págs. 143-144.
42 G. Peláez E., op. cit., pág. 8.
43 Alberto Echeverri S., op. cit., págs. 365-367.
44 Carlos Restrepo Canal, "El Colegio de la Merced al cumplir ciento treinta años de su fundación", en Boletín Cultural y Bibliográfico, núm. 6, Bogotá, junio de 1962, págs. 760-761; J. Jaramillo U., op. cit., pág. 259; Teresa de la Inmaculada, op. cit., págs. 48-50; Julia Acuña de Moreno, Albores de la educación femenina en la Nueva Granada. Colegio Departamental de la Merced, Bogotá, 1989.
45 Las educadoras del Colegio de la Merced, Bogotá, 1843, 8 págs.
46 J. Jaramillo U., op. cit., págs. 260, 263.
47 Aníbal Galindo, Anuario estadístico nacional, Bogotá, 1875, pág. 79; Lucía Luque Valderrama, Novela femenina en Colombia, Bogotá, 1954, pág. 22.
48 Cynthia Jeffres Little, "Educación, filantropía y feminismo: partes integrantes de la feminidad argentina", en Asunción Lavrin (comp.), Las mujeres latinoamericanas: perspectivas históricas, México, 1985, págs. 273-275.
49 Pedro María Ibáñez, Crónicas de Bogotá, Bogotá, 1896, págs. 128-129.
50 Teresa de la Inmaculada, op. cit., págs. 64-65.
51 Efraín Sánchez Cabra, Ramón Torres Méndez: pintor de la Nueva Granada, 1809-1885, Bogotá, 1987, pág. 76.
52 Teresa de la Inmaculada, op. cit., págs. 68-69.
53 Patricia Londoño, "Mosaico de antioqueñas del siglo XIX", en Revista de Estudios Colombianos, núm. 5, Bogotá, 1988, pág. 31; J. Restrepo U., op. cit., pág. 536.
54 Jorge Alberto Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño, Pedro Antonio Restrepo Escovar, 1815-1899, Santafé de Bogotá, 1992, págs. 90-91.
55 Ibíd.
56 Las cifras disponibles sobre el Estado de Antioquia corroboran que la educación femenina fue producto, principalmente, del esfuerzo privado. En 1866 existían 195 escuelas primarias; de las cuales eran públicas 60, 46 para niños y 14 para niñas, y 121 privadas, 71 para niñas y 50 para niños. No obstante, en localidades como Sonsón estudiaban más mujeres que varones en las escuelas públicas, y en las escuelas privadas era al contrario. (Datos tomados del Boletín Oficial núm. 151, 31 de agosto de 1867, por Luis Javier Villegas, "Aspectos de la educación en Antioquia durante el gobierno de Pedro Justo Berrío, 1864-1873", inédito, Medellín, 1989, págs. 15; 22).
57 J. A. Restrepo, op. cit., pág. s. n.
58 Jaime Duarte French, Las Ibáñez, Bogotá, 1987, pág. 73.
59 Teresa de la Inmaculada; op. cit., págs. 23-24.
60 Robert Lacour-Gayet, La vida cotidiana en los Estados Unidos en vísperas de la guerra de secesión, 1830-1860, Buenos Aires, 1957, pág. 207.
61 Hymowitz Carol y Michaele Weissman, A History of Women in America, Segunda edic., Nueva York, 1980, pág. 20.
62 El Neogranadino, núm. 2, Bogotá, 12 de agosto de 1848, págs. 10-11.
63 Rafael M. Vásquez, Educación de la mujer. Carta al señor coronel Anselmo Pineda. Bogotá, 1853, s. p. i., pág. 2.
64 Ibíd., pág. 5.
65 Ibíd., pág. 17.
66 Tomado del Archivo Histórico de Antioquia. Fondo Instrucción Pública, vol. 2781, legajo 1; citado por L. J. Villegas, op. cit., págs. 71-72.
67 L. J. Villegas, op. cit., págs. 17-18. (Véase Boletín Oficial, núms. 154-155-156, Medellín, abril de 1866).
68 Jaime Jaramillo U., op. cit., págs. 264-265.
69 Jorge Orlando Melo, "Las vicisitudes del modelo liberal (1850-1899)", en José Antonio Ocampo (ed.); Historia económica de Colombia, Bogotá, 1987, pág. 126.
70 Jaime Jaramillo U., op. cit., pág. 275.
71 A. Helg, op. cit., pág. 25.
72 Josefa Acevedo de Gómez, Tratado sobre economía doméstica para uso de las madres de familia y las amas de casa, tercera edición, Bogotá, 1869, pág. 26.
73 Jorge Orlando Melo, op. cit., pág. 126.
74 Aníbal Galindo, Anuario estadístico nacional, Bogotá, 1875, pág. 78.
75 Teresa de la Inmaculada, op. cit., pág. 88.
76 A. Helg, op. cit., pág. 27.
77 Hoja volante. Colección Misceláneos, Biblioteca Nacional, Bogotá.
78 Teresa de la Inmaculada, op. cit., págs. 54-55.
79 Medardo Rivas, "Educación del bello sexo", en Revista de Colombia, año III, núm. 11; Bogotá, miércoles, 30 de noviembre de 1870, pág. 280.
80 Ibíd.
81 Ibíd.
82 Ibíd.
83 Ibíd., págs. 279-280.
84 Conferencias sobre la educación de la mujer leídas en el Colejio de la Merced por el inspector Medardo Rivas, Bogotá, 1871, pág. 32.
85 Ibíd., pág. 100.
86 Ibíd., págs. 173-174.
87 Ibíd., págs. 98-99.
88 Hilda Emma Gómez de Monroy, "La mujer en Boyacá" (mecanografiado), págs. 76-78,
89 Magdalena Velásquez Toro, "Condición jurídica y social de la mujer", en Álvaro Tirado Mejía (director), Nueva Historia de Colombia, t. IV; Bogotá, 1989, pág. 26.
90 J. Jaramillo U., op. cit., p. 271.
91 Resumen o compilación de las leyes, decretos, resoluciones y demás actos oficiales publicados en el periódico oficial del Estado. A contar desde el 1 de enero de 1863 al 31 de diciembre de 1880, Medellín, 1884, págs. 68-72.
92 A. Helg, op. cit., pág. 25; Teresa de la Inmaculada, op. cit., págs. 198-199; G. Peláez E., op. cit., pág. 10; J. Jaramillo U., op. cit., págs. 271-272. En Argentina, por esta misma época, bajo el influjo del reformador Domingo F. Sarmiento, se contrataron maestras norteamericanas para encargarse de escuelas normales femeninas de acuerdo con los métodos pedagógicos modernos. (Véase Cynthia Jeffress Little, "Educación, filantropía y feminismo: partes integrantes de la feminidad argentina, 1860-1926"; en Las mujeres latinoamericanas..., págs. 275-278).
93 G. Peláez E., op. cit., p. 11.
94 Fundación Misión Colombia, Historia de Bogotá, tomo siglo XIX, Bogotá, Villegas Editores, 1988, pág. 264.
95 Teresa de la Inmaculada, op. cit., págs. 198-199.
96 L. Luque V., op. cit., pág. 24.
97 Friedrich von Schenck, Viajes por Antioquia en el año de 1880, Bogotá, 1953, pág. 62.
98 Teresa de la Inmaculada; op. cit., pág. 209.
99 Citado por Teresa de la Inmaculada, op. cit., pág. 218.
100 Las polémicas en verso parecen haber sido relativamente corrientes en la época. Del poeta Rafael Pombo se conocen varios casos, motivados por cuestiones tan disímiles como el uso del "don" o la teología. Sobre ésta última existe una serie de veinticinco sonetos, firmados con el seudónimo de "Aurelio", del debate que sostuvo con Miguel Antonio Caro. (Véase Rafael Pombo: poesía inédita y olvidada, t. I (edición, introducción y notas por Héctor Orjuela), Bogotá, 1970, págs. 553-591).
101 Folleto de 52 páginas que el 4 de diciembre apareció en la primera página del Diario de Cundinamarca, núm. 3390.
102 Roberto Mac Douall, El joven Arturo, poema, Bogotá, 1883, pág. 13.
103 Ibíd., pág. 14.
104 Ibíd., pág. 5.
105 Ibíd., pág. 38.
106 Ibíd., pág. 45.
107 El sofisma del "Joven Arturo" [poema], Bogotá, [s. f.], 23 págs.
108 "Epístola intermitente al señor D. Mac Douall, autor del poema intitulado el Joven Arturo", Bogotá, 1883, 40 págs.
109 Ibíd., pág. 14.
110 Ibíd., pág. 35.
111 Bogotá, 1883; 8 págs.
112 Otros escritos alusivos a este debate son el poema La madre Cayetana, de Alirio Díaz Guerra; La señorita Facunda, de Julio Campo; y La Escuela, de Santiago Pérez. (Véase Teresa de la Inmaculada, op. cit., pág. 221).
113 El Rocío, "Periódico literario dedicado al bello sexo y a la juventud", núm. 41, t. IV; Bogotá, 27 de octubre de 1873, pág. 536.
114 La Caridad, "Correo de las aldeas, libro de la familia cristiana", núm. 8, Bogotá; 8 de octubre de 1879, págs. 119-122.
115 Ibíd.

Fotos:

  • Convento de Nuestra Señora del Carmen, fundado en Santafé de Bogotá en 1606 (tomado de: D. Ortega Ricaurte, Cosas de Santafé de Bogotá, Bogotá, 1959).
  • La religiosa y escritora mística Francisca Josefa del Castillo y Guevara, nacida en Tunja (tomado de: Historia de Colombia, t. 6, Bogotá, Salvat, 1988).
  • En sus albores la educación femenina afianzó los valores religiosos. Detalle del óleo El patrocinio de San José, siglo XVIII (colección particular, Santa Fe de Antioquia).
  • Homenaje al Colegio de la Enseñanza, Santafé de Bogotá, ca. 1783 (Museo de Arte Colonial, Bogotá).
  • Clementina Caicedo, fundadora del Colegio de la Enseñanza en Bogotá, 1783 (tomado de: Cosas de Santafé de Bogotá, D. Ortega Ricaurte, Bogotá, 1959).
  • Algunos consideraron que la instrucción de las mujeres haría de ellas mejores madres. Magdalena Ortega de Nariño, esposa del prócer, retratada con su hijo (Museo 20 de Julio, Santafé de Bogotá).
  • Sixta Tulia Pontón y Piedrahíta, ca. 1820. Unos años más tarde se casó con el general Santander y al enviudar se dedicó a las labores educativas (tomado de: La familia de Santander, L. E. Pacheco, Cali, 1978).
  • Cuadro alegórico sobre las alumnas del Colegio de la Asociación Piadosa del Sagrado Corazón de Jesús, fundado en 1844 por Sixta Tulia Pontón y Piedrahíta de Santander (dibujo de Ramón Torres Méndez, ca. 1850, Museo Nacional).
  • María Martínez de Nisser, heroína y escritora antioqueña (miniatura, ca. 1845, Biblioteca Luis Ángel Arango).
  • Dama santafereña de mediados del siglo XIX (miniatura en marfil de José María Espinosa).
  • Escritora Josefa Acevedo de Gómez (litografía, El Iris, periódico dedicado al bello sexo, Bogotá,1866).
  • La escritora Isabel B. Cortés (litografía publicada en El Iris, periódico dedicado al bello sexo, Bogotá, 1868).
  • Silveria Espinosa de Rendón, poeta bogotana de la segunda mitad del siglo XIX (Papel Periódico Ilustrado, Bogotá, 1886).
  • Portada del Manual de ejercicios de escritura y ortografía, 1874.
  • Detalle de plana de caligrafía del Manual de ejercicios de escritura y ortografía, 1874.
  • Portada del periódico Biblioteca de Señoritas, núm. 8, Bogotá, 1858.
  • Bordado elaborado con cabello. Álbum de poemas de Clementina Peralta Mantilla, Bucaramanga, ca. 1880.
  • Los oficios domésticos ocupaban casi todo el tiempo de la mayoría de las mujeres. Criada santafereña retratada por Epifanio Garay en la segunda mitad del siglo XIX.
  • Las mujeres de la clase alta a mediados del siglo pasado por lo regular recibían alguna educación musical (Dama al piano, acuarela sobre marfil de José Gabriel Tatis, 1856).
  • Interior santafereño, óleo de Ramón Torres Méndez, 1849.
  • Los valores cívicos y patrióticos se inculcaban desde la infancia. Alegoría de los nueve estados, Bogotá, 1872 (fotografía, Museo de Arte Moderno, Bogotá).
  • Retratarse con un libro era una pose usual en las fotografías tomadas a finales del siglo pasado y principios del XX (autor anónimo, Bucaramanga, ca. 1860).
  • Grupo de mujeres retratadas en Medellín por Gonzalo Gaviria, 1876.
  • Damas bogotanas dedicadas a la lectura, ca. 1900 (fotografía de Herrera y Carrizosa).
  • Dibujo presentado por Cecilia Restrepo en calidad de examen para optar por el cargo de ‘Maestra en primeras letras’ en Titiribí, 1870. (Archivo Histórico de Antioquia).
  • Los contenidos de la educación femenina en gran medida reforzaron los papeles tradicionales asignados a la mujer. Estas dos láminas europeas tituladas Condición social de la mujer de acuerdo con su profesión y Realidad de la vida se popularizaron en América Latina.
  • Alegoría de las misiones, alusiva a la llegada de las comunidades religiosas femeninas a Colombia a partir del último cuarto del siglo XIX.
  • Una alumna del Colegio de la Enseñanza (Óleo de Ricardo Moros Urbina, Bogotá, 1899. Biblioteca Luis Ángel Arango).
  • Clase de economía doméstica en Estados Unidos, 1899 (tarjeta postal).
  • Los mosaicos de alumnas aparecen apenas al comienzo del siglo XX. Fotografías del tranvía de mulas que transportaba las alumnas del Sagrado Corazón en Bogotá, 1915; alumnas del colegio de las señoritas Torres en Pereira, s. f. (fotografía de Herrera y Carrizosa y Pereira: imagen e historia, Banco de la República, 1991).
  • Aviso mural del establecimiento educativo abierto por Mercedes Nariño de Ibáñez y Dolores Ibáñez en Santafé de Bogotá, 1860 (colección Biblioteca Nacional).