Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 37 . Volumen XXXI - 1994 - editado en 1996
 

Mero catálogo de ornamentos


Expresión visual en las ciudades del bahareque
Adriana Gómez Alzate y Felipe César Londoño López
Centro de Investigaciones y Desarrollo Científico, Universidad de Caldas. Blanecolor, Manizales, 1994, 108 págs., ilustrado


Los estudios de Néstor Tobón Botero sobre la arquitectura de la colonización antioqueña, publicados en cinco bellos tomos a partir de 1985, llamaron la atención sobre una expresión arquitectónica regional que hasta entonces había permanecido en el olvido, y abrieron nuevos caminos a la investigación social. A esta serie se ha sumado el de Jorge Enrique Robledo, con fotografías de Diego Samper, Un siglo de bahareque en el antiguo Caldas (El Áncora Editores, 1993). Ahora se agrega el de los arquitectos Gómez y Londoño, el cual pone el énfasis en el repertorio decorativo de la arquitectura de bahareque, prevaleciente en las regiones de la colonización antioqueña, considerada hoy como "el legado viviente de mayor variedad y extensión del territorio colombiano".

El volumen, sobriamente editado y profusamente ilustrado con dibujos y algunas fotografías, recoge los resultados de una investigación universitaria adelantada durante varios semestres, con el ánimo de recuperar una expresión arquitectónica en peligro de deterioro. Luego de una descripción del proceso cumplido en el trabajo, que cubrió los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda, sur del Tolima y norte del Valle, se encuentra el cuerpo principal de la publicación, en la que se detecta la presencia de ciertos vicios típicos de las investigaciones universitarias. Por una parte, se enfatiza innecesariamente en el "método", al relacionar dos veces, en partes distintas de la publicación, el número de fichas recogidas, la cantidad de fotografías, la cartografía, etc. (cfr. págs. 4-5, 101-103). Por otra, se observa un tal vez exagerado afán de teorizar, para lo cual se toman como punto de partida las obras de autoridades como Dorfles, Panofsky, Arnheim, Eco, Jung, Rossi.

Ello arroja como consecuencia que el objeto específico de estudio pasa desafortunadamente a un segundo plano. La relación entre el "marco teórico" y la "evidencia empírica", queda reducida, frente al lector interesado pero desprevenido, a una cohabitación superficial que no se integra en una unidad coherente. Son entonces dos discursos separados: un texto teórico que se ocupa del espacio urbano, el espacio interior, la expresión visual, y un anexo de seis partes donde se habla de temas como "el origen de la imagen de la ciudad" o el "significado del espacio interior". Todo ello acompañado de algunas fotografías con ejemplos españoles e ingleses, mientras que las fotos más pertinentes quedaron relegadas, en minúsculo tamaño, a las guardas del libro. Lugar destacado ocupan los dibujos, que traducen en líneas distintos elementos decorativos y funcionales, como ventanas, columnas, frisos, cielos rasos, en los que se encuentra la materia prima cruda de este trabajo.

Junto con los dibujos, el mayor aporte es la propuesta de clasificación de las ornamentaciones, aunque no pasa de ser una simple formalización taxonómica, una suerte de "clasificación botánica", que no siempre resulta suficientemente bien definida y conceptualizada en cuanto antecedentes, influencias, evolución de ciertas formas y alteraciones entre regiones. Acaso sin proponérselo, esta clasificación homogeneiza imprudentemente el diseño presente en la arquitectura de las llamadas "ciudades del bahareque".

Existen dos notorios vacíos. Uno lo constituye la alusión a la producción artesanal de la ornamentación. De manera demasiado somera se alude al maestro Eliseo Tangarife; no se estudian ni las maderas ni los materiales utilizados; las influencias evidentes del art déco se mencionan varias veces pero de forma que no es muy convincente. Y a pesar de que se habla de la importancia del color como complemento decorativo de tallas y adornos, no se incluyó una sola muestra de ello, probablemente por razones de costos editoriales. El otro vacío es que no se encuentra ninguna consideración por los usos y funciones que cumplió la decoración en la vida diaria y la forma como se integró a los espacios interiores, a pesar de tantas divagaciones teóricas sobre el espacio, la ciudad, la imagen, el habitar y todo lo demás. Puertas, ventanas, balcones, perfiles y molduras, antepechos, aleros, columnas, zócalos, cielos rasos, no son sólo ornamentos para clasificar y adjuntar como ilustraciones a resúmenes de lo que han dicho prestigiosos autores europeos o norteamericanos sobre otros temas.

No obstante lo anterior, no deja de ser cierto que, como se lee en el último y retórico párrafo, "esta investigación, que parte del análisis y la descripción detallada de los arquetipos visuales de las ciudades del Bahareque [...] es un esfuerzo más por promover [...] la recuperación de un legado importante para crear una noción de infraestructura evolutiva que tienda a reforzar la idea del mejoramiento como algo implícito al entorno ambiental de nuestras ciudades" (pág. 83).

Es por ello que esta publicación es una buena expresión de loables esfuerzos locales por estudiar y entender la arquitectura propia y sus elementos ornamentales. Pero también de las dificultades de hacerlo cuando no se dispone de un enfoque interdisciplinario coherente, ya que comprueba que arquitectos, delineantes y diseñadores dibujan bien con su rapidógrafo ejemplos de diseño, gustan de la vivienda vernácula y sienten admiración por los textos teóricos. Sería preferible y de mayor utilidad un catálogo más exhaustivo, y menos textos como éstos, que se muestran divorciados del tema específico que se intenta comprender.

SANTIAGO LONDOÑO VÉLEZ