La caja idiota
Historia de una travesía. Cuarenta años de la televisión en Colombia
Varios autores
Inravisión, Santafé de Bogotá, 1994,
520 págs.
Historia de una travesía. Cuarenta años de la televisión en Colombia no
es un libro de anécdotas, aunque las incluye. Quizá la aclaración valga, porque la
mayoría de textos sobre la historia de los medios de comunicación en Colombia son
compilaciones de anécdotas descontextualizadas, sólo grabadas en la memoria de los
protagonistas. Parecería, en estos textos, que los medios se construyen y se manejan a
partir de voluntades individuales (los "pioneros", los "fundadores",
los "promotores"...) y no de necesidades culturales e históricas concretas
entrelazadas con la tradición y con la concepción que un país tiene sobre sí mismo.
Esta convicción es la que hoy mueve a Inravisión a publicar un texto, que si
bien contiene anécdotas y recuerdos gráficos sobre la historia de la televisión,
registra paso a paso, más que el desarrollo del medio, la historia de los últimos
cuarenta años de Colombia. Luis Guillermo Ángel, director ejecutivo de Inravisión,
escribe en el prólogo del libro: "Cuarenta años de la televisión en Colombia.
¿Qué representa este segmento temporal en la vida nacional? ¿Qué acontecimientos tejen
la historia reciente del país y cómo se entrecruzan hechos de la vida real
con eventos sucedidos en pantalla?". Las preguntas adquieren sentido
cuando se supone que "eso" que pasa por la pantalla de televisión no son sólo
programas. En el mundo contemporáneo, los medios son la memoria de los pueblos. Allí,
día a día, se construye el sentido colectivo de una nación. Se unifican gustos, pero
también se unifican "sentidos" de la realidad y formas homogéneas de
comprender el pasado, el presente y el futuro.
En la primera parte del texto, Vicente Stamato desarrolla una exhaustiva y
documentada cronología de la televisión. Pero como él mismo afirma: "En realidad
no se trata sólo de una cronología, que también lo es, pero ante todo es la
exploración de intimidades de la televisión desde sus inicios hasta la actualidad. Son
cuarenta años de ires y venires, de construcción de un escenario en el cual está
volcada parte de la historia del país". A partir de fuentes tradicionales:
periódicos, revistas y testimonios, el documento recoge paso a paso los acontecimientos
que marcaron rumbos definitivos en la consolidación del medio. Las innovaciones
tecnológicas, la programación año por año, las anécdotas de farándula, las
telenovelas y la programación en vivo, son algunos de los hechos que se registran en esta
cronología. Como lo afirma el compilador, lo que se presenta es el "escenario"
que la televisión construye de la vida nacional.
Además de los datos, de por sí valiosos para cualquier estudioso del tema, en
este primer apartado se incluyen los comentarios de prensa en los que periodistas,
editorialistas y políticos manifiestan las tensiones ideológicas y políticas sobre la
función de la televisión a través de los años. Medio nacido de una compleja realidad,
se ha mantenido entre la tensión de los intereses privados y los ideales públicos.
Recreación frente a educación; privatización de canales frente a control estatal. La
televisión ha sido durante estos cuarenta años botín de guerra de grupos con intereses
particulares: las programadoras, las agencias de publicidad, los partidos políticos, los
gobiernos de turno, el en una época fuerte sindicato de ACOTV, los artistas. Todos estos
actores sociales recorren las páginas de este texto, tejiendo la urdimbre oculta de la
televisión colombiana, de la que los colombianos hemos sido espectadores impávidos.
¿Qué ha sido, en fin de cuentas, la televisión en nuestro país? Algunas respuestas se
pueden hallar en estos artículos de prensa recopilados.
Ojeando el material se encuentran, por ejemplo, las discusiones que generó en
1965 hace treinta años la posibilidad de privatizar la televisión y de
otorgar la libertad de canales, hoy una realidad por la nueva Ley de Televisión. La
prensa especializada y las páginas editoriales se fueron lanza en ristre contra la
propuesta del ministro de Comunicaciones de entonces, Alfredo Riascos Labarcés. O el
registro, igualmente interesante y sugerente, de que se abrió, en 1966, la licitación
para el arrendamiento de espacios en canales locales de televisión con programas
originados en Barranquilla, Cali y Medellín, lo que sería el primer paso hacia los
canales regionales.
La segunda parte del libro, bajo el título de "Los ensayos que
analizan", presenta diecisiete artículos escritos por estudiosos de la
comunicación, periodistas, historiadores, actores, representantes de gremios,
sindicalistas y otros profesionales. En ellos, sus autores analizan estos cuarenta años
de la televisión desde perspectivas amplias y disímiles. Se encuentran desde el
artículo del doctor Guillermo Carvajal que analiza "los efectos perversos de la
televisión", hasta los recuerdos "televisivos" del periodista Carlos
Gustavo Álvarez. Hay de todo, como de todo ha habido en la televisión colombiana. Se
podría afirmar que estos ensayos son también la expresión de las tensiones dentro de
las cuales ha vivido el medio desde su nacimiento. Sin duda, los lectores hallarán en
ellos valiosos y a veces polémicos argumentos sobre la televisión y sus protagonistas.
Sin embargo, intentando encontrar algún hilo conductor en esta sección del libro, los
artículos se concentran en los hitos de la historia del medio: los dramatizados, los
noticieros en vivo, los canales regionales, la televisión educativa, la privatización de
la televisión.
Lo que sí se extraña en el libro es la presencia de los consumidores. A pesar
de que ya existen en Colombia algunas agrupaciones de televidentes, no aparece su
posición frente a la pantalla y frente a las batallas que en el medio se han librado.
Quizá son ellos, los televidentes, quienes en definitiva tendrán la palabra sobre lo que
han disfrutado, y a veces sufrido, durante estos cuarenta años.
Finalmente, la tercera parte del libro recoge algunas caricaturas de Al Donado,
Vladdo, Rubens, Guerreros y Carrizosa sobre la televisión, realizadas especialmente para
la publicación. En ellas, se representa igualmente una postura frente al medio, por lo
general crítica. Las caricaturas reflejan la profunda transformación que ha significado
la televisión en nuestra vida cotidiana.
Cada sociedad tiene los medios de comunicación que se merece, y Colombia no es
la excepción. Historia de una travesía. Cuarenta años de la televisión en
Colombia es el reflejo de un país que lucha por comprenderse a sí mismo a través de
un medio que, para bien o para mal, se ha instalado definitivamente en la vida cotidiana
de los colombianos.
ANA MARÍA LALINDE POSADA |