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INDICE
Articulo: Los Nuevos: entre la tradición y la vanguardia
Articulo: Los Nuevos: entre la tradición y la vanguardia
Artículo: Piedra y Cielo a contraluz
Artículo: Posición del Magazín Dominical de El Espectador en el campo cultural
Reseña - Bibliografía: Las andanzas bibliográficas de mister Klein
Reseña - Periodismo: Una lección para los comunicadores con cartón 1
Reseña - Periodismo: Una lección para los comunicadores con cartón 2
Reseña - Antropología: Un libro que suministra información de utilidad
Biblioteca Luis Ángel Arango - Ultimas adquisiciones
Reseña - Antropología: Una sombra que sobrevive
Reseña - Antropología: Ellas y ellos son ahora construcciones culturales
Reseña - Antropología: El Pudale de los curripacos
Reseña - Antropología: De los iluminados del Cocuy
Reseña - Política: Mujeres de sombrilla y pantalón
Reseña - Educación: Al final quedan dos preguntas
Reseña - Folclor: Hay cacho en la manga
Reseña - Biología: Las rubiáceas: no sólo café
Reseña - Lenguas y Lenguaje: Purgatorio de todos los infractores del idioma
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Reseña - Música: Yo me voy pa' La Habana
Reseña - Música: La trova paralela
Reseña - Arte: Soy de pequeño formato
Reseña - literatura: Explicaciones no solicitadas
Reseña - Poesía: La ocasión vive de colores
Reseña - Poesía: Con la noche todo el día
Reseña - Poesía: Tal vez la vida sea sólo eso
Reseña - Cuento: Mucho de tilín tilín
Reseña - Cuento: Este libro desprende en todas sus partes un olor a muerte
Reseña - Narrativa: Una obra en estudio de luz
Reseña - Narrativa: Una prosa tensa e intensa
Reseña - Narrativa: Alta traición
Reseña - Narrativa: Una novela que ayuda a entender la historia
Reseña - Narrativa: Otra de violencia
Reseña - Narrativa: La invitación a un fantasma
Reseña - Narrativa: La esquizofrenia del punto de vista
Reseña - Narrativa: Cómo se va derrumbando la armonía
Reseña - Narrativa: Es del tipo de libros que uno disfruta con gran placer
Reseña - Narrativa: Colombiano traducido al colombiano
Reseña - Literatura Infantil: Afán pedagogizante
Reseña - Entrevista: La oralidad cuenta con otro clásico
Reseña - Biografía: El humor de un autodidacto
Reseña - Biografía: Acartonamiento
Reseña - Historia: Recuperando sombras
Reseña - Historia: Reconfortante historia de las luchas laborales en los puertos del Caribe colombiano
Reseña - Historia: Desabridas crónicas sobre curas y militares
Reseña - Historia: El tigre se convirtió en gatito
Varia: Territorio Mutis
Varia: Ramón Cote Baraibar
Varia - De la BLAA: La agencia cultural generada por el común: el caso de la Luis Ángel Arango y su Red de Bibliotecas
Vario: Álvaro Miranda
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BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 69
Hay cacho en la manga
Titulo del libro reseñado: La historia del coleo
Autor del libro reseñado:
|Omar Niño Rueda
Editorial del libro reseñado: Centro de Historia de Casanare,
Yopal, 2004, 139 págs., il.
Los llanos colombianos se extienden desde el piedemonte este de
la cordillera Oriental hasta el río Orinoco y desde el río Arauca
hasta el río Guaviare. La belleza del paisaje ha sido metaforizada
como el mar verde colombiano, y el colorido de sus atardeceres ha
servido de inspiración a muchos poetas. El llanero es alegre,
generoso, hospitalario y trabajador; amigo de fiestas, bailes y
bebidas. Tanto hombres como mujeres son excelentes jinetes, y su
mayor orgullo consiste en tener un buen caballo. De ahí que sea el
coleo el principal pasatiempo de cualquier llanero y su mayor
fuente de orgullo el practicarlo.
|La historia del coleo es una primera tentativa de
aproximación que describe esta práctica, desde sus orígenes hasta
sus representantes más importantes; que pretenden, además,
"demostrar" que es un deporte.
Al abrir el libro, lo primero que encuentra el lector, además de
una buena fotografía de la faena en la cubierta, es la presentación
del libro que hace Arcadio Benítez Ortiz, historiador y presidente
de un club de coleo, en la que de forma bastante cordial lo define
como la muestra de una investigación que apenas comienza:
"Si el lector es un apasionado del mundo del coleo el
texto adquiere vida a medida que pasan sus páginas y en cada
renglón encontrará la polvareda de una vuelta de campana o el
remate de faena al son de un arpa, cuatro y maracas, zapateando con
una linda catira o con la mujer dueña de sus amores un joropo
recio" (pág. 4).
El libro avanza con la introducción por parte del autor, Omar
Niño Rueda. De él sabemos (por él mismo) que, además de ser miembro
del Centro de Historia de Casanare, vicepresidente de la Liga de
Coleo de Casanare y presidente de la Asociación de Narradores de
Coleo, entre otras actividades, dirige la revista Coleador, en la
que se recoge mucha de la información que contiene este libro; que
ha combinado estas labores con la locución, siendo por más de
treinta años narrador de coleo. De toda esta experiencia y del
hecho de haber nacido en el llano y ser un apasionado del coleo
desde su juventud, es de la que se vale el autor para la redacción
de este libro. Del autor tenemos varias fotografías que nos lo
muestran en sus facetas de coleador y locutor, además de incluir su
biografía dentro del apartado "Los más destacados
narradores de la época" (pág. 74).
El libro combina su contenido entre una muestra fotográfica
bastante amplia, que, fuera de dar cuenta de la práctica, ubica al
lector en el contexto llanero y le enseña también los rostros de
los coleadores y demás personas vinculadas a esta actividad, con la
definición del coleo en la técnica y en la práctica, sus orígenes,
datos estadísticos de clubes y torneos, el reglamento, los
coleadores representativos y los municipios donde se practica el
coleo entre otros, en apartados titulados: "¿Qué es el
coleo?", "Cómo se inició el coleo",
"El coleo en Casanare", "Los primeros
clubes de coleo", "Los primeros torneos fuera del
llano", "Otros coleos", "Los
primeros torneos mundiales", "Los primeros
coleadores en las mangas de Colombia", "Las
primeras coleadoras", "Los primeros reglamentos
de coleo", "Modificaciones al reglamento de
coleo", "Los jueces de coleo",
"El narrador de toros coleados", "La
filmación como ayuda de los jueces", "Los
primeros caballos de coleo", "Creación y
organización de la Federación Colombiana de Coleo",
"La liga de coleo del Meta", "Liga de
coleo de Casanare", "Liga de coleo de
Cundinamarca", "Liga de coleo de
Guaviare", "Liga de coleo de Vichada",
"Pro liga de Arauca", "Destacados
coleadores de la actualidad", "Los más destacados
narradores de la época", "Otros
narradores", "Biografía de coleadores que han
hecho historia en las mangas", "Breve reseña
histórica de los municipios de Casanare y sus clubes de
coleo", "Apreciaciones finales" y
"Glosario de llanerismos". Como puede notarse por
sus temas, el libro más que en la "historia" del
coleo abunda es en datos marginales y estadísticos y en anécdotas.
Hay que decir, por otra parte, que lo que en la extensa anterior
descripción pareciera un detallado levantamiento de información, se
restringe más que todo a datos del departamento de Casanare,
patrocinador de la publicación a través de su Centro de
Historia.
Sin embargo, gracias al libro, el lector no informado se entera
de que el coleo consiste en halar una res por la cola y tumbarla.
Antiguamente, los llaneros recurrían a este método cuando se les
escapaba una res; a estas reses rebeldes se las conocía con el
nombre de cimarrones; para no dejarlas escapar e impedir que se
volvieran salvajes, los llaneros perseguían a sus reses hasta
detenerlas de esta forma. Pasado el tiempo, los llaneros empezaron
a practicar el coleo como diversión; así fue como pasó de ser
trabajo llanero a faena criolla. Por esto los orígenes del coleo
como atracción son imprecisos; de hecho, aún en el trabajo diario
los llaneros siguen coleando a sus reses. Como atracción, el coleo
se practicó primero en las vías urbanas, cuando se cerraban las
bocacalles y desde los balcones la gente presenciaba el
espectáculo. Después se construirían las primeras mangas con palcos
para el público. Por el contrario, el momento en el que el coleo se
vuelve deporte -según Niño Rueda- es mucho más exacto: en 1990,
gracias a la aparición de los primeros reglamentos. En Bogotá, se
improvisó por primera vez una manga y el primer torneo en 1984, en
el hipódromo de Techo, que contó con la asistencia de figuras tanto
de la política como de la farándula nacional.
El libro describe de forma bastante sencilla el coleo y sus
características. Pese a estar dividido en muchos ítems, el libro
carece de índice. La brevedad de la que se vale el autor para estas
descripciones, hace que el libro no tenga el rigor propio de la
historia, y más bien parezca una breve historia de coleadores o un
álbum de fotos que compila anécdotas sobre una práctica
tradicional. Además, algunas fechas son imprecisas, abundan las
enumeraciones de nombres, el lector puede suponer que todas estas
personas están vinculadas de alguna manera al coleo, pero no se
especifica de quién se trata y el libro muchas veces se vuelve una
perpetua enumeración de nombres que no le dicen nada al lector.
Lamentablemente,
|La historia del coleo es un libro de y
para un gueto; lo que pudo haber sido la presentación del coleo
para los profanos de todo el país, se convierte entonces en la
oportunidad para que un grupo de aficionados a una actividad de una
región específica del país vea sus nombres en letras de molde. Por
otro lado, el lenguaje del libro es bastante ligero y, aunque esto
pueda hacer que su lectura sea bastante rápida, se pierde el
carácter histórico que anuncia su título, convirtiéndose en
información periodística.
Si bien, la "investigación" gira en torno de
un "deporte" criollo, lo que hace necesario el
uso de la jerga específica, lo que le da al libro cierto toque
atávico y raizal -términos como c
|acho en la manga, vuelta de
campana, remate de faena, guafa y bejuco, entre otros-, el
autor se excede en el uso de coloquialismos, restándole seriedad a
la propuesta. Debe tenerse en cuenta un aporte del libro y es que
incluya un glosario al final, que, si bien no contiene todos los
regionalismos, por lo menos aclara algunos.
Respecto a la insistencia del autor en afirmar que el coleo es
un deporte, y que en cuanto deporte merece respeto, hay ciertas
dudas. Por un lado, la brutalidad que implica la práctica del coleo
hace que sea difícil entenderlo como tal. Quizá funcione como
distracción y entretenimiento con animales, como pasa con las
corridas de toros. Pero en el coleo no existe una competencia
equitativa. Los que entran en juego son el jinete, el caballo y la
res, y evidentemente el caballo supera en fuerza a la res, y el
jinete, ayudado por el caballo, supera todavía más al novillo. Así
como pasa con las corridas, la injusta relación que se da entre
hombre y animal hacen que este tipo de prácticas tengan tanto
detractores como aficionados. Si bien el coleo no implica la muerte
de la res sí implica maltrato. Por otro lado, en el coleo, aunque
reglamentado, los coleadores acostumbran ingerir alcohol y chimó o
tabaco llanero, sin que aún los jueces hayan podido hacer nada para
evitarlo. Tanto esto como lo anterior, le resta al coleo
credibilidad como deporte.
Pero no todo son desaciertos. Del libro se destaca el apartado
de los coleadores (págs. 81-106) por el estilo entre florido y
solemne de Niño Rueda y por la motivación que se le brinda a un
deportista incluyéndole su biografía en un libro. En estos
apartados, además de la biografía del coleador y su respectivo
mote, se incluye su fotografía. Se destaca el tono cordial y en
ocasiones melancólico con que el autor se refiere a los coleadores;
quizá esto también se deba a que la mayoría de éstos sean conocidos
suyos. Es curioso que muchos de los coleadores hayan desaparecido
en circunstancias misteriosas. De igual modo el libro tiene un
apartado sobre las coleadoras (pág. 42), que, aunque injustamente
no pueden competir, lo cual también le resta credibilidad como
"deporte", ocupan un lugar importante dentro del
coleo. De estas biografías se destaca la de Nora Pan, una de las
más famosas y rebeldes coleadoras. A favor está también que el
autor en ocasiones utiliza un tono poético, entre nostálgico y
orgulloso, que contrasta con la brevedad de sus descripciones,
sobre todo en los pasajes en los que hace referencia a la belleza
del llano: "Quien desde la Cordillera Oriental que bordea
la inconmensurable llanura pueda otear el horizonte sentirá cómo
ese embrujador tapete verde, que a lo lejos se une con el cielo,
ejerce un raro magnetismo que invita a descender a sus planicies y
recorrer sus pampas infinitas en busca de la aventura y las
indescriptibles sorpresas que se encuentran al recodo del camino o
en las matas de monte. Ensimismarse en el encanto de sus paisajes,
de su gran variedad de fauna y en la diversidad de flora que
circunda a cada centímetro de sus generosas tierras" (pág.
13).
El libro busca promover el llano y sus tradiciones. El mismo
autor manifiesta que desea promover a los municipios de su
departamento y aclara que, por cuestión de tiempo y espacio (?), no
le fue posible incluir a otros municipios de otros departamentos de
los llanos. Al final el libro no resulta solamente un intento de
promover el turismo en el llano, sino que también halaga y rinde
homenaje a la larga lista de coleadores amigos del autor.
No cabe duda de que
|La historia del coleo es rica en
imágenes. Hay fotografías con mucha acción, que muestran el
contraste entre la vida y la pinta del auténtico llanero criollo y
la del coleador "deportista" disfrazado de
llanero. Sin embargo, pese a que algunas fotografías sirven sólo
como relleno, se nota que la inversión económica para la
realización del libro fue copiosa y que las regalías petroleras no
sólo sirven para pavimentar carreteras o como carnada de los
corruptos. Sin embargo, la prosperidad visual e iconográfica del
libro contrasta con la información aportada.
En lo formal el libro quiere ser lujoso y atractivo desde el
punto de vista estético, misión que no consigue y que delata más
bien poco conocimiento del campo editorial: la tapa dura, que no es
conveniente en el formato elegido, sumada a una diagramación
defectuosa, a la ausencia de índice, a la deficiente corrección de
estilo, al papel brillante, a la proliferación de fotografías de
calidad heterogénea, a los intertítulos en mayúscula sostenida, al
interlineado exagerado e irregular y a la caja tipográfica muy
ancha, hacen de éste un libro mal hecho. Respecto al Centro de
Historia del Casanare, entidad editora del libro, no hay ninguna
información, así como tampoco una lista de sus anteriores
publicaciones.
¿Bibliografía sobre coleo? Más bien poca. De modo que, pese a
sus vastas deficiencias, este intento por plasmar una más de las
tradiciones colombianas, siempre tan diversas, resulta apreciable,
además de ser útil a la memoria colectiva nacional. Cualquier
aproximación en torno a la riqueza de una región y de sus
tradiciones, merece una calurosa bienvenida. Sin embargo, un texto
serio sobre la belleza y tradiciones del llano colombiano, y más
específicamente sobre "la historia del coleo",
está por escribirse.
CARLOS SOLER
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