Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 69
Autores: Banco de la República
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Notas:
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 69

Al final quedan dos preguntas

 

Titulo del libro reseñado: La educación superior en Colombia. Análisis y estrategias para su desarrollo

Autor del libro reseñado: |Gabriel Misas Arango
Editorial del libro reseñado: Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2004, 297 págs.

 

El libro es el resultado de un largo y concienzudo análisis de los problemas que plantea la educación superior en nuestro país, llevado a cabo por un equipo de profesores de la Universidad Nacional bajo la coordinación del economista Gabriel Misas Arango, quien redactó el texto final y asumió así la autoría del libro. Tomaron parte en su elaboración: Mónica Oviedo, José Granés, Virgilio Niño, Carlos Augusto y Miguel Ángel Hernández. El estudio consta de tres partes, que van desde el contexto conceptual básico referido a "las tareas de la educación superior", hasta la presentación de propuestas muy concretas y puntuales bajo el rubro de "políticas sugeridas en materia de educación superior". Como eslabón que conecta esos dos extremos se halla una segunda parte dedicada a examinar "la estructura del campo universitario colombiano".

En su primera parte, la obra analiza los conceptos básicos y ofrece una visión panorámica de la educación superior en América Latina. Esto le permite subrayar, como uno de los objetivos centrales de las instituciones de educación superior, el procurar que se integren de manera armónica los intereses propios del sistema universitario que busca objetivos muy específicos, con los intereses de la sociedad dentro de la cual se insertan y a la cual prestan sus servicios. Porque en ambos casos, universidad y sociedad, se trata de organismos muy vivos, de modo que las relaciones entre sus diversos componentes poseen a la vez objetivos convergentes y especificidades diversificadoras que en algunas ocasiones pueden llegar hasta el conflicto. En el seno de esa compleja relación entre universidad y sociedad, y teniendo en cuenta la perspectiva del economista que caracteriza al autor, el caso específico de las relaciones con el sector productivo cobra una particular relevancia.

El estudio parte de una clara definición de la esencia de la universidad, que le sirve de guía a todo lo largo de su desarrollo: "La esencia misma de la Universidad es acrecentar el conocimiento a través de la investigación y sus lógicas de acción, y la transmisión de esos conocimientos tos a través de la formación avanzada". Apoyado en ella, pasa revista a la conexión entre ciencia, tecnología y sociedad, a las relaciones que la universidad debe tener con el sector productivo, a la idea de "la Universidad que necesitamos", y al examen de tres conceptos fundamentales pero difíciles de precisar cuando se los aplica al campo de la educación: calidad, pertinencia y equidad. Ahora bien: un grave escollo con el que tropieza cualquier estudio que se proponga analizar el sistema universitario colombiano, y que lo haga, como es el caso, sobre el trasfondo de la educación superior en América Latina, es que la gran heterogeneidad de las instituciones universitarias del continente, unida a la diversidad no menor de los contextos sociopolíticos, resultan muy difíciles de evaluar por la falta de información confiable sobre la cual apoyar los diagnósticos, así como las eventuales recomendaciones. Sin embargo, ello no puede ser óbice para constatar algunas evidencias insoslayables que permiten avanzar juicios claros sobre falencias inocultables. De ahí que, en el momento de establecer pautas para los diagnósticos, el estudio se atreva a formular aseveraciones claras y perentorias, algunas de las cuales no dejarán de suscitar polémica. Pero en este caso considero laudable asumir el riesgo de cometer un error, antes que, por una mal entendida prudencia, escudarse detrás de generalidades intrascendentes. Por ello, a lo largo del libro el lector se ve confrontado con juicios sin duda controvertibles por no estar apoyados en la correspondiente información empírica, pero que, por ello mismo, resulta necesario que alguien se atreva a expresarlos, con la esperanza de que futuros investigadores puedan disponer de un acervo informativo más completo. Por lo demás, conviene subrayar que el autor y su equipo de colaboradores no ahorraron esfuerzos para recopilar y examinar con detenimiento toda la documentación publicada y disponible que llegó a sus manos. Las frecuentes notas al pie de página y la bibliografía señalada al final del libro son un testimonio fehaciente de ello. Ahora bien: si algo cabe resaltar es que el estudio no se contenta con examinar en forma académicamente correcta la situación de la educación superior en Colombia, sino que a todo lo largo de sus análisis hace frecuentes referencias a cuestiones muy específicas, buscando incidir en las políticas universitarias. Esto lo muestra muy a las claras el subtítulo de la obra cuando señala que se trata de presentar un análisis de la educación superior,  |y proponer estrategias concretas para su desarrollo. Creo que lo peor que podría sucederle a este libro sería que no despertara la polémica que busca provocar. Porque, lejos de ser una investigación aséptica, es un verdadero programa de trabajo, un escrito con intenciones políticas; es decir, que busca incidir en la toma de decisiones de quienes tienen en sus manos los resortes del poder en las áreas de la educación superior.

Los aspectos controversiales van en aumento a medida que la reflexión desciende del plano estrictamente conceptual a lo práctico. Pero ya en su primera parte, donde el carácter general de los conceptos permite suponer niveles superiores de consenso, cabe señalar un aspecto muy significativo que sin duda causará escozor en algunos de nuestros expertos en los problemas educativos. Se trata de que las relaciones de la universidad con las instancias que conforman el mundo de la producción de bienes son examinadas no sólo desde una perspectiva optimista de colaboración y mutuo apoyo, sino que se busca resolver los eventuales conflictos que pudieran surgir en función de un claro reformismo. Parecen ya lejanos los tiempos en que la universidad, sobre todo la pública, era concebida como el motor intelectual de cambios radicales y decisivos en las relaciones de producción.

En cuanto a la segunda parte del libro, titulada "La estructura del campo universitario", que es la más extensa y constituye así el cuerpo mismo de la investigación, vale la pena examinarla a partir de sus consideraciones finales, tituladas "Las políticas públicas: los organismos multilaterales". Se trata de una ponderada y aguda crítica a las políticas del Banco Mundial en la asignación de recursos para la educación, donde se examina el ya viejo dilema entre el apoyo a la educación básica o a la superior. Se reconoce, es cierto, que esas políticas erróneas han venido sufriendo cambios significativos desde mediados de los años noventa, a medida que se ha revalorado el papel fundamental de la educación superior en la superación de las condiciones de subdesarrollo; pero siguen operando con una concepción estrecha e instrumental del saber que les restringe en gran medida su alcance al supeditar la educación a las fuerzas del mercado. Este análisis crítico de las políticas del Banco Mundial va precedido de un largo examen, que combina en forma por demás interesante el recuento histórico con la visión estructural de la educación superior en Colombia. En ambos aspectos, tanto el histórico como el estructural, se adelantan juicios claros y evaluaciones contundentes que no dejarán de suscitar réplicas y dar pie, así lo esperamos, a fértiles discusiones.

El campo universitario es examinado en sus diversos planos: político, económico, académico, científico y social. Y este examen sirve de base para el estudio de los cambios morfológicos que han venido experimentando a lo largo de la segunda mitad del siglo XX las instituciones de educación superior en Colombia, y en particular la Universidad Nacional. Este último caso, que por razones obvias ha despertado mi particular interés, comienza señalando tres puntos de giro en la historia de esos cambios morfológicos: 1. La llamada "reforma Patiño" de los años sesenta, punto de referencia obligado para quienes analizan la historia de la Universidad Nacional en el siglo XX; 2. El crecimiento masivo de la universidad en los años setenta con la rectoría de Luis Carlos Pérez; y 3. Las reformas académicas implantadas en los años noventa durante las rectorías de Antanas Mockus y Guillermo Páramo. Se evalúan los objetivos buscados y los logros alcanzados, lo que permite hacer un balance crítico de esas importantes etapas y ofrecer indicaciones muy acertadas para comprender la historia de la Universidad Nacional durante la segunda mitad del siglo XX. Se echa de menos, sin embargo, una evaluación de los agudos procesos de politización durante los años setenta que llevaron al cierre de la universidad en el año 1984, con la consiguiente primera rectoría del doctor Marco Palacios. No conozco todavía un balance ponderado de esta época que examine con imparcialidad las consecuencias tanto positivas como negativas de ella. Pero no cabe duda de que los acontecimientos de esta convulsionada historia han dejado una profunda huella en la vida de la Universidad Nacional, así como en el conjunto de la educación superior en el país. Tal vez no contamos todavía con la distancia suficiente para elaborar un balance ponderado de este agitado periodo de politización de la comunidad académica, cuyas consecuencias han repercutido en el acontecer nacional tanto de entonces como de ahora. En todo caso, el libro del profesor Misas ofrece un rico arsenal de perspectivas y análisis críticos, así como de propuestas muy concretas, que deberían ser objeto de estudio y discusión en sus aspectos puntuales, e incidir en las decisiones que afectan lo fundamental de la política global, tanto de la Universidad Nacional, como del resto de las universidades del país, tanto públicas como privadas.

En este sentido, la tercera parte del libro lleva un título muy esclarecedor: "Políticas sugeridas en materia de educación superior". Se refieren, en primer lugar, a las nuevas formas de organización educativa, y por lo tanto a la relación que debe existir entre la formación técnica y tecnológica, por una parte, y la formación universitaria, por la otra, así como al desarrollo de los posgrados y a la educación continuada. Se analiza la capacitación de los docentes y se elabora un programa para su formación, a la vez que se ofrecen propuestas muy concretas para mejorar la gestión de las universidades públicas atendiendo al sistema universitario estatal, al bienestar universitario y a la configuración de un verdadero sistema de información universitaria. El libro termina con lo que podría considerarse la parte más controvertible de sus propuestas: "Bases para una política académica en la Universidad Nacional de Colombia". Cabe preguntarse hasta qué punto esas políticas concuerdan o no con los objetivos que se ha trazado la nueva administración de la Universidad Nacional; pero se trata de un asunto que debe dejarse en manos de las autoridades para que confronten sus propósitos con lo expresado en el libro. En todo caso, el abanico de recomendaciones se extiende desde la orientación general que convendría imprimirle a la institución, hasta cuestiones tan concretas como la implementación de un ciclo básico o las modalidades de ingreso a la universidad, sin olvidar la renovación del cuerpo docente.

La obra termina con una "Coda", en la cual, entre otros llamados de atención, se afirma: "La Universidad Nacional de Colombia se encuentra en este momento ante una encrucijada en la cual los diferentes actores sociales, tanto del campo universitario, como externos a él, pretenden modificar su curso, porque esperan con ello la satisfacción de sus intereses, bien sea políticos, sociales o económicos. Profundizar los cambios morfológicos que se han producido a lo largo de los dos últimos decenios, o cambiar de rumbo, exige un análisis cuidadoso de la evolución de la universidad en los últimos tiempos, una delimitación clara de los problemas que hay que resolver, y un consenso entre la comunidad académica acerca de las acciones que hay que desarrollar para lograr las metas que se han propuesto".

Cabe esperar que el libro llegue a convertirse en referente obligado de las reflexiones acerca de la educación superior en el país, y que sirva de orientación, asimismo, para la discusión de las políticas que espera llevar a cabo la actual dirección de la Universidad Nacional. El profesor Misas y sus colaboradores se han hecho merecedores de reconocimiento por este valioso aporte al establecimiento de verdaderas políticas nacionales en el campo de la educación superior, y otro tanto la universidad por su apoyo decidido y la publicación del estudio. Sin embargo, quisiera lanzar al aire dos preguntas que no han dejado de inquietarme a lo largo de la lectura, y para las cuales no hallo todavía una respuesta. En primer lugar me pregunto si todas las universidades deben llegar a ser necesariamente instituciones académicas del más alto nivel, o si cabría pensar en establecer no solamente diferencias de hecho entre ellas, sino criterios claros que las diferencien de acuerdo con sus diversas funciones. Es una pregunta que considero de la mayor importancia para orientar los procesos de acreditación que han venido llevándose a cabo en Colombia, y a la que el libro del profesor Misas no alcanzó a darme respuesta. En segundo lugar, y para terminar, una pregunta que ha venido despertando mi curiosidad desde hace varios años, y que vuelve a mi mente cada vez que escucho discutir sobre el fenómeno tan colombiano de la presencia masiva de las universidades privadas, confesionales o laicas: ¿dónde han estudiado y estudian los hijos de los profesores de nuestra Universidad Nacional?

 

JORGE AURELIO DÍAZ
Universidad Nacional de Colombia