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INDICE
Articulo: Los Nuevos: entre la tradición y la vanguardia
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Reseña - Periodismo: Una lección para los comunicadores con cartón 1
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Biblioteca Luis Ángel Arango - Ultimas adquisiciones
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Reseña - Antropología: Ellas y ellos son ahora construcciones culturales
Reseña - Antropología: El Pudale de los curripacos
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Reseña - Música: La trova paralela
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Reseña - Poesía: Con la noche todo el día
Reseña - Poesía: Tal vez la vida sea sólo eso
Reseña - Cuento: Mucho de tilín tilín
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Reseña - Narrativa: Una prosa tensa e intensa
Reseña - Narrativa: Alta traición
Reseña - Narrativa: Una novela que ayuda a entender la historia
Reseña - Narrativa: Otra de violencia
Reseña - Narrativa: La invitación a un fantasma
Reseña - Narrativa: La esquizofrenia del punto de vista
Reseña - Narrativa: Cómo se va derrumbando la armonía
Reseña - Narrativa: Es del tipo de libros que uno disfruta con gran placer
Reseña - Narrativa: Colombiano traducido al colombiano
Reseña - Literatura Infantil: Afán pedagogizante
Reseña - Entrevista: La oralidad cuenta con otro clásico
Reseña - Biografía: El humor de un autodidacto
Reseña - Biografía: Acartonamiento
Reseña - Historia: Recuperando sombras
Reseña - Historia: Reconfortante historia de las luchas laborales en los puertos del Caribe colombiano
Reseña - Historia: Desabridas crónicas sobre curas y militares
Reseña - Historia: El tigre se convirtió en gatito
Varia: Territorio Mutis
Varia: Ramón Cote Baraibar
Varia - De la BLAA: La agencia cultural generada por el común: el caso de la Luis Ángel Arango y su Red de Bibliotecas
Vario: Álvaro Miranda
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BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 69
Al final quedan dos preguntas
Titulo del libro reseñado: La educación superior en Colombia.
Análisis y estrategias para su desarrollo
Autor del libro reseñado:
|Gabriel Misas Arango
Editorial del libro reseñado: Universidad Nacional de
Colombia, Bogotá, 2004, 297 págs.
El libro es el resultado de un largo y concienzudo análisis de
los problemas que plantea la educación superior en nuestro país,
llevado a cabo por un equipo de profesores de la Universidad
Nacional bajo la coordinación del economista Gabriel Misas Arango,
quien redactó el texto final y asumió así la autoría del libro.
Tomaron parte en su elaboración: Mónica Oviedo, José Granés,
Virgilio Niño, Carlos Augusto y Miguel Ángel Hernández. El estudio
consta de tres partes, que van desde el contexto conceptual básico
referido a "las tareas de la educación superior",
hasta la presentación de propuestas muy concretas y puntuales bajo
el rubro de "políticas sugeridas en materia de educación
superior". Como eslabón que conecta esos dos extremos se
halla una segunda parte dedicada a examinar "la estructura
del campo universitario colombiano".
En su primera parte, la obra analiza los conceptos básicos y
ofrece una visión panorámica de la educación superior en América
Latina. Esto le permite subrayar, como uno de los objetivos
centrales de las instituciones de educación superior, el procurar
que se integren de manera armónica los intereses propios del
sistema universitario que busca objetivos muy específicos, con los
intereses de la sociedad dentro de la cual se insertan y a la cual
prestan sus servicios. Porque en ambos casos, universidad y
sociedad, se trata de organismos muy vivos, de modo que las
relaciones entre sus diversos componentes poseen a la vez objetivos
convergentes y especificidades diversificadoras que en algunas
ocasiones pueden llegar hasta el conflicto. En el seno de esa
compleja relación entre universidad y sociedad, y teniendo en
cuenta la perspectiva del economista que caracteriza al autor, el
caso específico de las relaciones con el sector productivo cobra
una particular relevancia.
El estudio parte de una clara definición de la esencia de la
universidad, que le sirve de guía a todo lo largo de su desarrollo:
"La esencia misma de la Universidad es acrecentar el
conocimiento a través de la investigación y sus lógicas de acción,
y la transmisión de esos conocimientos tos a través de la formación
avanzada". Apoyado en ella, pasa revista a la conexión
entre ciencia, tecnología y sociedad, a las relaciones que la
universidad debe tener con el sector productivo, a la idea de
"la Universidad que necesitamos", y al examen de
tres conceptos fundamentales pero difíciles de precisar cuando se
los aplica al campo de la educación: calidad, pertinencia y
equidad. Ahora bien: un grave escollo con el que tropieza cualquier
estudio que se proponga analizar el sistema universitario
colombiano, y que lo haga, como es el caso, sobre el trasfondo de
la educación superior en América Latina, es que la gran
heterogeneidad de las instituciones universitarias del continente,
unida a la diversidad no menor de los contextos sociopolíticos,
resultan muy difíciles de evaluar por la falta de información
confiable sobre la cual apoyar los diagnósticos, así como las
eventuales recomendaciones. Sin embargo, ello no puede ser óbice
para constatar algunas evidencias insoslayables que permiten
avanzar juicios claros sobre falencias inocultables. De ahí que, en
el momento de establecer pautas para los diagnósticos, el estudio
se atreva a formular aseveraciones claras y perentorias, algunas de
las cuales no dejarán de suscitar polémica. Pero en este caso
considero laudable asumir el riesgo de cometer un error, antes que,
por una mal entendida prudencia, escudarse detrás de generalidades
intrascendentes. Por ello, a lo largo del libro el lector se ve
confrontado con juicios sin duda controvertibles por no estar
apoyados en la correspondiente información empírica, pero que, por
ello mismo, resulta necesario que alguien se atreva a expresarlos,
con la esperanza de que futuros investigadores puedan disponer de
un acervo informativo más completo. Por lo demás, conviene subrayar
que el autor y su equipo de colaboradores no ahorraron esfuerzos
para recopilar y examinar con detenimiento toda la documentación
publicada y disponible que llegó a sus manos. Las frecuentes notas
al pie de página y la bibliografía señalada al final del libro son
un testimonio fehaciente de ello. Ahora bien: si algo cabe resaltar
es que el estudio no se contenta con examinar en forma
académicamente correcta la situación de la educación superior en
Colombia, sino que a todo lo largo de sus análisis hace frecuentes
referencias a cuestiones muy específicas, buscando incidir en las
políticas universitarias. Esto lo muestra muy a las claras el
subtítulo de la obra cuando señala que se trata de presentar un
análisis de la educación superior,
|y proponer estrategias
concretas para su desarrollo. Creo que lo peor que podría
sucederle a este libro sería que no despertara la polémica que
busca provocar. Porque, lejos de ser una investigación aséptica, es
un verdadero programa de trabajo, un escrito con intenciones
políticas; es decir, que busca incidir en la toma de decisiones de
quienes tienen en sus manos los resortes del poder en las áreas de
la educación superior.
Los aspectos controversiales van en aumento a medida que la
reflexión desciende del plano estrictamente conceptual a lo
práctico. Pero ya en su primera parte, donde el carácter general de
los conceptos permite suponer niveles superiores de consenso, cabe
señalar un aspecto muy significativo que sin duda causará escozor
en algunos de nuestros expertos en los problemas educativos. Se
trata de que las relaciones de la universidad con las instancias
que conforman el mundo de la producción de bienes son examinadas no
sólo desde una perspectiva optimista de colaboración y mutuo apoyo,
sino que se busca resolver los eventuales conflictos que pudieran
surgir en función de un claro reformismo. Parecen ya lejanos los
tiempos en que la universidad, sobre todo la pública, era concebida
como el motor intelectual de cambios radicales y decisivos en las
relaciones de producción.
En cuanto a la segunda parte del libro, titulada "La
estructura del campo universitario", que es la más extensa
y constituye así el cuerpo mismo de la investigación, vale la pena
examinarla a partir de sus consideraciones finales, tituladas
"Las políticas públicas: los organismos
multilaterales". Se trata de una ponderada y aguda crítica
a las políticas del Banco Mundial en la asignación de recursos para
la educación, donde se examina el ya viejo dilema entre el apoyo a
la educación básica o a la superior. Se reconoce, es cierto, que
esas políticas erróneas han venido sufriendo cambios significativos
desde mediados de los años noventa, a medida que se ha revalorado
el papel fundamental de la educación superior en la superación de
las condiciones de subdesarrollo; pero siguen operando con una
concepción estrecha e instrumental del saber que les restringe en
gran medida su alcance al supeditar la educación a las fuerzas del
mercado. Este análisis crítico de las políticas del Banco Mundial
va precedido de un largo examen, que combina en forma por demás
interesante el recuento histórico con la visión estructural de la
educación superior en Colombia. En ambos aspectos, tanto el
histórico como el estructural, se adelantan juicios claros y
evaluaciones contundentes que no dejarán de suscitar réplicas y dar
pie, así lo esperamos, a fértiles discusiones.
El campo universitario es examinado en sus diversos planos:
político, económico, académico, científico y social. Y este examen
sirve de base para el estudio de los cambios morfológicos que han
venido experimentando a lo largo de la segunda mitad del siglo XX
las instituciones de educación superior en Colombia, y en
particular la Universidad Nacional. Este último caso, que por
razones obvias ha despertado mi particular interés, comienza
señalando tres puntos de giro en la historia de esos cambios
morfológicos: 1. La llamada "reforma Patiño" de
los años sesenta, punto de referencia obligado para quienes
analizan la historia de la Universidad Nacional en el siglo XX; 2.
El crecimiento masivo de la universidad en los años setenta con la
rectoría de Luis Carlos Pérez; y 3. Las reformas académicas
implantadas en los años noventa durante las rectorías de Antanas
Mockus y Guillermo Páramo. Se evalúan los objetivos buscados y los
logros alcanzados, lo que permite hacer un balance crítico de esas
importantes etapas y ofrecer indicaciones muy acertadas para
comprender la historia de la Universidad Nacional durante la
segunda mitad del siglo XX. Se echa de menos, sin embargo, una
evaluación de los agudos procesos de politización durante los años
setenta que llevaron al cierre de la universidad en el año 1984,
con la consiguiente primera rectoría del doctor Marco Palacios. No
conozco todavía un balance ponderado de esta época que examine con
imparcialidad las consecuencias tanto positivas como negativas de
ella. Pero no cabe duda de que los acontecimientos de esta
convulsionada historia han dejado una profunda huella en la vida de
la Universidad Nacional, así como en el conjunto de la educación
superior en el país. Tal vez no contamos todavía con la distancia
suficiente para elaborar un balance ponderado de este agitado
periodo de politización de la comunidad académica, cuyas
consecuencias han repercutido en el acontecer nacional tanto de
entonces como de ahora. En todo caso, el libro del profesor Misas
ofrece un rico arsenal de perspectivas y análisis críticos, así
como de propuestas muy concretas, que deberían ser objeto de
estudio y discusión en sus aspectos puntuales, e incidir en las
decisiones que afectan lo fundamental de la política global, tanto
de la Universidad Nacional, como del resto de las universidades del
país, tanto públicas como privadas.
En este sentido, la tercera parte del libro lleva un título muy
esclarecedor: "Políticas sugeridas en materia de educación
superior". Se refieren, en primer lugar, a las nuevas
formas de organización educativa, y por lo tanto a la relación que
debe existir entre la formación técnica y tecnológica, por una
parte, y la formación universitaria, por la otra, así como al
desarrollo de los posgrados y a la educación continuada. Se analiza
la capacitación de los docentes y se elabora un programa para su
formación, a la vez que se ofrecen propuestas muy concretas para
mejorar la gestión de las universidades públicas atendiendo al
sistema universitario estatal, al bienestar universitario y a la
configuración de un verdadero sistema de información universitaria.
El libro termina con lo que podría considerarse la parte más
controvertible de sus propuestas: "Bases para una política
académica en la Universidad Nacional de Colombia". Cabe
preguntarse hasta qué punto esas políticas concuerdan o no con los
objetivos que se ha trazado la nueva administración de la
Universidad Nacional; pero se trata de un asunto que debe dejarse
en manos de las autoridades para que confronten sus propósitos con
lo expresado en el libro. En todo caso, el abanico de
recomendaciones se extiende desde la orientación general que
convendría imprimirle a la institución, hasta cuestiones tan
concretas como la implementación de un ciclo básico o las
modalidades de ingreso a la universidad, sin olvidar la renovación
del cuerpo docente.
La obra termina con una "Coda", en la cual,
entre otros llamados de atención, se afirma: "La
Universidad Nacional de Colombia se encuentra en este momento ante
una encrucijada en la cual los diferentes actores sociales, tanto
del campo universitario, como externos a él, pretenden modificar su
curso, porque esperan con ello la satisfacción de sus intereses,
bien sea políticos, sociales o económicos. Profundizar los cambios
morfológicos que se han producido a lo largo de los dos últimos
decenios, o cambiar de rumbo, exige un análisis cuidadoso de la
evolución de la universidad en los últimos tiempos, una
delimitación clara de los problemas que hay que resolver, y un
consenso entre la comunidad académica acerca de las acciones que
hay que desarrollar para lograr las metas que se han
propuesto".
Cabe esperar que el libro llegue a convertirse en referente
obligado de las reflexiones acerca de la educación superior en el
país, y que sirva de orientación, asimismo, para la discusión de
las políticas que espera llevar a cabo la actual dirección de la
Universidad Nacional. El profesor Misas y sus colaboradores se han
hecho merecedores de reconocimiento por este valioso aporte al
establecimiento de verdaderas políticas nacionales en el campo de
la educación superior, y otro tanto la universidad por su apoyo
decidido y la publicación del estudio. Sin embargo, quisiera lanzar
al aire dos preguntas que no han dejado de inquietarme a lo largo
de la lectura, y para las cuales no hallo todavía una respuesta. En
primer lugar me pregunto si todas las universidades deben llegar a
ser necesariamente instituciones académicas del más alto nivel, o
si cabría pensar en establecer no solamente diferencias de hecho
entre ellas, sino criterios claros que las diferencien de acuerdo
con sus diversas funciones. Es una pregunta que considero de la
mayor importancia para orientar los procesos de acreditación que
han venido llevándose a cabo en Colombia, y a la que el libro del
profesor Misas no alcanzó a darme respuesta. En segundo lugar, y
para terminar, una pregunta que ha venido despertando mi curiosidad
desde hace varios años, y que vuelve a mi mente cada vez que
escucho discutir sobre el fenómeno tan colombiano de la presencia
masiva de las universidades privadas, confesionales o laicas:
¿dónde han estudiado y estudian los hijos de los profesores de
nuestra Universidad Nacional?
JORGE AURELIO DÍAZ
Universidad Nacional de Colombia
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