Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 69
Autores: Banco de la República
Edición original:
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Notas:
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 69

Mujeres de sombrilla y pantalón

 

Titulo del libro reseñado: El sujeto sufragista. Feminismo y feminidad en Colombia. 1930-1957

Autor del libro reseñado: |Lola G. Luna
Editorial del libro reseñado: Ediciones La Manzana de la Discordia, Universidad del Valle, Cali, 2004, 191 págs.

La autora española viene joven a Colombia, en los años setenta del tropel universitario, cuando el reverbero inconforme detrás de la utopía (mayo de 1968), en pos de cambios radicales en la vida social y política. Es profesora en la Pedagógica de Tunja y en la Javeriana en Bogotá; se interesa por asuntos de historia de Colombia y de mujeres. Vuelve a Bogotá en los años ochenta y despliega una laboriosidad de hormiga reuniendo documentos, abriendo revistas, periódicos y libros de la época (1930-1957), hace entrevistas, rastrea la historia de los movimientos en pro del sufragio y los derechos de las mujeres, en una Colombia patriarcal donde por tradición "la mujer ha sido el proletario del hombre" (Marx), y donde curas, periodistas, intelectuales, literatos, liberales y conservadores, salvo raras excepciones, renegaron de la emergencia de una nueva mujer rebelde y de su participación en los asuntos del poder del Estado. El texto de Lola, así como el de la precursora Ofelia Uribe de Acosta,  |Una voz insurgente (1963), muestran la posición compartida por líderes políticos y ministros de educación de ambos partidos en el decenio de los cuarenta, Lleras Camargo y Guillermo León Valencia, por ejemplo: que las mujeres mejor no se contaminen participando en tan turbios asuntos de la política en el senado y la cámara. El joven Germán Arciniegas se apoya en Alfonso el Sabio para reservar cotos de caza masculinos, frente a los "brotes demagógicos", que le parecían las simpatías en las cámaras por la causa de las mujeres. Antonio Rocha, José María Samper y Daniel Samper Ortega, entre otros, repiten los mismos argumentos En 1944, estos hombres de Estado aún no vislumbraban las ventajas del voto femenino para la consolidación de las democracias, el poder creciente que tomaban los nacientes medios de comunicación para seducir las mayorías, hombres y mujeres por parejo. Es una excepción el caso de la tesis para optar al título de abogado que Ricardo Uribe Escobar presentó en la Universidad de Antioquia (1914),  |Notas feministas, donde impugna la idea de la inferioridad femenina e insta a la mujer a que se convierta en un ser productivo que no dependa económicamente del hombre, que prescinda "un poco" de la feminidad "a trueque de formarse una personalidad considerable de efectos culturales notables, que la hagan visible en este movimiento de la vida nueva" (Lola G. Luna, pág. 59). La tesis fue prohibida por el arzobispo Manuel José Cayzedo. Por su parte, los liberales creían que el voto femenino estaría amarrado por los curas y el partido conservador. A lo cual, Elena Ospina, en la revista fundada en Medellín Letras y Encajes, replica (1936): "No habrán experimentado quienes tal cosa afirman la importancia del ingrediente `espíritu de contradicción' en la modalidad femenina" (Lola, pág. 98). El periodista Calibán (Enrique Santos Montejo), por su parte, el 2 de mayo de 1944, en su columna del periódico El Tiempo, opina que "el voto femenino será el paso inicial en la transformación funesta de nuestras costumbres y de la pugna entre los sexos" (pág. 19). El 24 de octubre de 1944, el periodista redondea su idea: "El organismo femenino ha sido más resistente a las enfermedades que el masculino; pero el hombre está dotado de todas las características de la superioridad y del dominio en todas las actividades físicas y espirituales. Ninguna hembra ha igualado al macho en las manifestaciones del atletismo, en toda la escala animal" (cita en texto de Ofelia Uribe,  |Una voz insurgente). A propósito de esta confrontación, es picante el poema de Roberto Mac Douall,  |El joven Arturo (1883), y la polémica que despertó en los medios bogotanos (lo trae a colación un ensayo sobre la educación femenina en Colombia escrito por Patricia Londoño Vega en el Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República, vol. 31, núm. 37,1994). El poema cuenta la graduación de la joven Clara en las Normales, y que más tarde, ya casada, salió una noche para ver a un tal Arturo, y creyó el esposo que le era infiel con un vecino, al cual agrede. En realidad, ella había salido a observar una estrella llamada Arturo. El autor culpa del entuerto a la educación científica impartida en las Normales. Una normalista replica al poeta: "Vos no negaréis, noble poeta, que de institutos que Colombia aclama han salido también muchos varones malandrines, perdidos y follones", y el director de instrucción pública del Estado, Constando Franco, envía una "Carta de desafío" a Mac Douall, a propósito del poema, donde le dice godo e ignorante y, por si fuera poco, lo reta a duelo. Al final del poema, el autor Mac Douall le dice a Clara: "Señora, se ha lucido: volvió loco de atar a su marido".

Trae, pues, también el libro de Lola la opinión disidente de algunos raros especímenes masculinos, con todo y sus ambigüedades; es el caso de Luis López de Mesa, ministro de educación en el gobierno de López Pumarejo (1944): "La mujer es conservadora en religión, pero republicana en amor y radical en política",sin desmedro de agregar que "por otra faz de su naturaleza, [la mujer] busca la estabilidad y el orden como garantía que son de buen hogar y de la felicidad del hijo, las dos supremas ambiciones de su alma" (pág. 59). Resalta el texto, ahora de manera explícita, la opinión ambigua de Gaitán, quien invoca una especie de "esencialismo" de la mujer, el maternalismo caro a los populistas (caso Perón en Argentina). Pese al epígrafe de su libro acerca de la mujer redentora, Lola rebate el  |esencialismo en todas sus formas, esta idea de que la mujer es  |por naturaleza la reina del hogar o la dulce o la abnegada o el sexo débil o la afectuosa o la sentimental o la madre o la reproductora o la casquivana, etc. (pág. 32, pássim). En este mismo orden de ideas, Ofelia Uribe, cuyo ideal en  |Una voz insurgente, compartido por Lola, es que las mujeres puedan llegar a "hacer historia patria", sostiene que es un agravio atribuir un sexto sentido, la intuición, a las mujeres, pues sabido es que "el animal intuye cuando el sabio raciocina".

El epígrafe mencionado que encabeza el texto, de Emmeline Pankhurst (1857-1928) reza: "Las sufragistas tenemos una gran misión, la más grande que el mundo haya conocido. Es liberar a la mitad de la raza humana, y de ese modo salvar al resto". Era al principio de las luchas de las mujeres de sombrero, sombrilla y falda en Inglaterra, en Francia, en los Estados Unidos, el tiempo de amasar y poner a caldear ideales sublimes, nada menos que las mujeres como redentoras de la humanidad ante el quiebre manifiesto de los hombres en una sociedad patriarcal en ruinas, o casi, entre dos pavorosas guerras mundiales. En el primer capítulo del libro de Lola, a propósito de la construcción de la | mujer maternal en la cultura occidental, se muestra cómo (en el siglo XIX) la mujer se homologa a la Virgen María, a quien León XIII atribuye el poder de ser "corredentora" de la humanidad. "El papa Wojtila acuñó la consigna de 'Totus Tuus', 'Todo Tuyo', refiriéndose a María" (pág. 38). Según esto, la mujer es ni más ni menos que la  |Mujer Maravilla invocada en el epígrafe del libro. ¿La mujer, nueva Eva, redentora de la humanidad? En el editorial de la revista En Otras Palabras, dedicado en el año 2000 a "las mujeres que escribieron el siglo XX en Colombia", leemos: "Una revolución pacifista y silenciosa marcó el siglo XX: la revolución de las mujeres, única revolución por lo demás triunfante, en cuanto irreversible". ¿Triunfante? ¿Luego era eso lo que perseguía esta revolución, una cuota de poder en los asuntos del Estado y autonomía para administrar bienes propios,  |cuando los hay?