BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 65
En mi opinión, el cambio más visible en el siglo XX en la
sociedad colombiana es el que se deriva de haber pasado de una
sociedad predominantemente rural a una sociedad cada vez más
urbana. Esto supone pasar de una sociedad dispersa en varias
comunidades campesinas, indígenas y afrocolombianas con culturas
locales homogéneas y poco comunicadas con el resto de la nación, a
una trama mayoritariamente urbana, donde se dispone de una oferta
simbólica heterogénea, renovada por una constante interacción de lo
local con redes nacionales y transnacionales de comunicación. Así
la caracterización de la "comunidad
afrocolombiana" en la ley 70 de 1993 es insuficiente,
inadecuada y ahistórica. Pero esto también supone la ausencia de un
proyecto, una escisión generalizada entre las políticas culturales
de reconocimiento y las políticas sociales de redistribución, y el
alejamiento de las pretensiones de igualdad frente a un agudo
crecimiento de disparidades materiales: la tasa de mortalidad
infantil, la esperanza de vida al nacer, las condiciones de salud,
la calidad de la educación y la pobreza generalizada.
El capítulo cuarto, "Los palenqueros: de la
estigmatización racial a la entrada en [la] etnicidad",
parece un capítulo del libro de Jorge Luis Borges
|Historia
universal de la infamia.
|Aquí, la particularidad de la identidad palenquera es que se
constituye haciendo referencia, no solamente a la sociedad
colombiana en conjunto, sino también en permanente relación con el
resto de la población "negra". Por lo tanto, no
se trata simplemente de trazar su diferencia en tanto que grupo
étnico en el seno de la nación colombiana, sino aparecer como actor
"negro" en medio de una población
"negra"[…] en Cartagena [como también para
el Estado colombiano], el reconocimiento de la etnicidad
"negra" sigue siendo limitada: debilidad de la
representación política, pocos cargos administrativos, carencia de
presupuesto. Entonces es necesario hacerse reconocer como más
étnico que el otro, incluso como único portador legítimo del
atributo étnico. Estamos cerca de los análisis realizados por Susan
Olzak que observa la etnicidad desde el ángulo de la competición
étnica; cuando dos poblaciones -o más- intentan adquirir los mismos
recursos valorizados -empleo, vivienda, compañero/a-, entonces las
fronteras étnicas se intensifican [pág. 261]
|[..] En efecto,
parece como si los espacios generados en Cartagena con la
Constitución de 1991 y destinados a las "comunidades
afrocolombianas" fueran propiedad casi exclusiva de los
palenqueros. Esto se refleja en las funciones administrativas
destinadas a los representantes "negros"
-Etnoeducación, Delegados del Medio Ambiente, representantes de las
comunidades "negras" de la costa, delegados ante
el [Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos
en el Exterior] Icetex, etc.; en las asociaciones y en los partidos
políticos, en los cuales sólo se encuentran palenqueros. Desde
entonces, los militantes "negros" están
encerrados entre la discriminación cotidiana de los funcionarios de
instituciones que sólo tienen de republicanas su nombre, y el
exclusivismo étnico de los líderes palenqueros. Los unos los
encuentran demasiado "negros; los otros consideran que no
lo son suficientemente, y así, en nombre de la integración en una
nación multicultural, el proceso de etnicización conduce,
finalmente, a la doble exclusión de la población
"negra". [pág. 221]
Cuando uno se pregunta, diez años después: ¿Cuáles fueron las
ideas y las aspiraciones de la población negra en la vida política
pública de la sociedad colombiana y frente al Estado con la
elaboración de la ley 70 de 1993?, la respuesta provisional es que
cambió el estatus legal sin cambiar su situación real. Ello remite
también a la ausencia de investigaciones sistemáticas sobre la
dinámica del proceso de abolición de la esclavitud y la formación
de la sociedad que surgió después de la emancipación, ciento
cincuenta años después de la abolición de la esclavitud en la
sociedad colombiana (1851-2001). Odile Hoffmann observaba que
"desde 1993 en el Proceso de Comunidades Negras (PCN) [al
cual pertenecen como la rama local los líderes palenqueros de
Cartagena] pretendieron hasta hace poco tiempo y hasta la
actualidad para algunos, representar la única expresión legítima
del movimiento de reivindicación étnico-territorial negra y
monopolizar así los espacios institucionales abiertos por la nueva
legislación" (1998: 21).
A continuación haré algunas observaciones sobre el texto de
Elisabeth Cunin:
• Uno de los principales problemas metodológicos para todo
análisis de las poblaciones negras es la definición de las
categorías que se utilizan. Estoy convencido de que en cada grupo
humano la identidad se configura por dos procesos convergentes. Por
una parte, la autoimagen que el grupo tiene de sí mismo, creada por
el esfuerzo social de mantenerse histórica y culturalmente, aun
cuando ocurran cambios y transformaciones. Y por otra, la
identidad, conferida también por los otros; es decir, la imagen
impuesta desde afuera. Esta doble situación tiene igual injerencia
en el proceso de creación de la identidad cultural. En el caso de
las poblaciones negras, como también para las poblaciones
indígenas, nunca han sido convergentes estos procesos de
constitución de identidad y, por supuesto, se refleja en múltiples
aspectos sociales y culturales, y crea problemas metodológicos
cuando se intenta construir una definición válida. Me parece que a
lo largo del texto esta carencia es manifiesta.
• Es evidente que en Cartagena, como en el resto de
Colombia, existe una consistente falsificación
estadístico-demográfica sobre la composición étnica de la
ciudad.
• Según el artículo 70 de la Constitución política de
Colombia, "el Estado reconoce la igualdad y dignidad de
todas [las culturas] que conviven en el país. El Estado promoverá
la investigación, la ciencia, el desarrollo y la difusión de los
valores culturales de la nación". Sin embargo, las
poblaciones negras, aparte de compartir su pobreza con otras
categorías sociales, son discriminadas por su origen étnico, sufren
una constante agresión cultural, no se les respetan sus tradiciones
sociales, a la vez que se les niega el acceso a determinados
servicios y posiciones sociales.
• Es claro en el texto que la estructura patrón-cliente,
el nepotismo y "la promoción individual" adoptada
por el Proceso de Comunidades Negras (PCN) y Cimarrón
principalmente, pero también en los otros movimientos de las
poblaciones negras, niegan la búsqueda de una participación real
como fuerza social en la sociedad colombiana que debería construir
mecanismos concretos como ciudadanos de acceso al bienestar y a la
justicia social para las poblaciones afrocolombianas, desde la
perspectiva de tradiciones nacionales diversas e historias
regionales y locales diversas.
• A su vez, esta situación del movimiento social de las
comunidades negras engendra actitudes despóticas y consideraciones
coloniales y hegemónicas del racismo que se manifiestan en
comportamientos sobre la población afrocolombiana en un marco
académico estrecho que implica tener autoridad sobre ellas,
dominarlas, describirlas, enseñarlas como un ingrediente exótico y
folclórico de nuestro país.
• El capítulo V es el más hermoso del libro:
Con la champeta, la categorización
racial es movilizada en la designación del otro: celebrando el
cuerpo, la sexualidad, el desorden, esta música invertiría el orden
de los valores al situarse del lado del salvaje y no del
civilizado, del lado de lo natural y no de lo cultural, del lado
del "negro" y no del "blanco".
Cuando se dice que Vanessa Mendoza, la reina de la belleza
colombiana del 2001, es "negra", el color
devuelve la capacidad a la nación colombiana, ahora multicultural,
de integrar la diferencia; cuando se describe la champeta como
"música negra", el color constituye una prueba de
que las convenciones sociales no se respetan. La ruptura del
evitamiento, de la cual serían responsables los protagonistas del
mundo "champetúo", es entonces empleada como una
justificación de la marginalización y de la estigmatización de la
música y de sus actores. [págs. 271-272] "Que tiende a
humanizar la alteridad".
ALEXANDER CIFUENTES
Profesor titular, Universidad Distrital (Bogotá)
Bibliografía consultada
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Bibliotheque Payot.
GROS, Christian (2000), "
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Misión de los museos nacionales para los ciudadanos del futuro,
Bogotá, Ministerio de Cultura, Museo Nacional de Colombia, Programa
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Veintiuno Editores.
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