BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 65
Encasillar a Bolívar
Titulo del libro: Así pensaba
Bolívar. Las mejores frases del Libertador presentadas por
temas
Autor:
|Octavio Arizmendi Posada y Carlos Gómez Botero
Editorial: Editorial Planeta Colombiana, Bogotá, 2000, 303
págs.
Sin lugar a dudas, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad
Bolívar Palacios (1783-1830) es la principal personalidad de la
historia latinoamericana. Gestor, líder y héroe del más profundo y
vigoroso movimiento insurreccional llevado a cabo en la América del
Sur, según juramento hecho en Roma, el 15 de agosto de 1805, en el
monte Aventino, y que hizo efectivo desde mediados de 1807 hasta su
muerte, en 1830, periodo de veintitrés años lleno de glorias,
triunfos, honores y satisfacciones pero también de guerras
inútiles, veleidades y desengaños de poder. Bolívar fue un hombre
de su tiempo: gran lector del racionalismo francés, ideas como la
república, electiva, la igualdad ante la ley, la abolición de la
esclavitud, la separación de la Iglesia y el Estado, la
tripartición de poderes, la libertad de cultos y el derecho de
gentes (derechos humanos) forman parte fundamental de su
pensamiento.
Ideológicamente formado por el jacobino socialista Simón
(Carreño) Rodríguez (1771-1854), por Andrés Bello (1781-1865), por
el capuchino Francisco Andújar y por el marqués Jerónimo de Ustáriz
y Tobar, su pensamiento y su figura han inspirado a muy diversas
personas y movimientos, desde la más extrema izquierda a la más
irritante derecha. Lo universal de sus planteamientos ha hecho que
pensadores e ideólogos de derecha e izquierda se inclinen por una
posición bolivariana y se apropien de ellos, lo que ha hecho que
aficionados, estudiosos y profesionales de una y otra tendencia
hayan analizado, explicado y escrito sobre el hombre, el
revolucionario, el ideólogo, prestándose a miles de
interpretaciones, tergiversaciones y manoseos.
Un claro ejemplo de lo anterior es el libro
|Así pensaba
Bolívar de Octavio Arizmendi Posada (1934) y Carlos Gómez
Botero (1919), en donde el ex ministro y pedagogo Octavio Arizmendi
Posada, uno de los principales y caracterizados cuadros del
ultraderechista movimiento del Opus Dei, hace, según él y su socio,
una selección de 1.300 de las mejores frases del Libertador (título
que recibió Simón Bolívar, el 14 de octubre de 1813, en asamblea
pública del concejo de Caracas, luego de la Campaña Admirable, del
14 de mayo al 6 de agosto de 1813), presentadas en un total de 418
temas, ordenadas alfabéticamente, comenzando por Ambición y
terminando por Washington (Jorge) y La Fayette, no siempre en
estricto orden cronológico, por lo que el lector no puede hacerse
una cabal idea del desarrollo del pensamiento bolivariano.
Es un trabajo de síntesis, pues Bolívar fue un profuso escritor,
no por ser ambidiestro natural, que empezó a escribir y dictar
cartas en 1799, en Veracruz, de viaje hacia Europa, y no paró hasta
seis días antes de su muerte. En total, parece que escribió por lo
menos diez mil, unas de su puño y letra, otras dictadas a sus
amanuenses, otras redactadas por éstos de acuerdo con instrucciones
suyas. Se conservaron poco más de tres mil cartas, de las cuales
Arizmendi y Gómez dicen haber leído 2.342.
Algunas de las cartas escritas por Bolívar, como la del seis de
septiembre de 1815, escrita desde Kingston (Jamaica) (a donde había
tenido que emigrar ante la inminente reconquista española
encabezada por Pablo Morillo y que comenzó por Cartagena) al
comerciante Henry Cullen, publicada en The Royal Gazette y titulada
"Contestación de un americano meridional a un caballero de
esta Isla", han sido llamadas
"proféticas" y para algunos, como el que esta
reseña escribe, uno de los documentos básicos, junto con
|Nuestra América de José Martí y la
|Segunda Declaración
de La Habana de Fidel Castro, para entender nuestra América. En
realidad, el conjunto de cartas escritas por El Libertador en ese
periodo (uno de los más difíciles de su vida, pues, además de
exiliado y sin recursos, fue víctima de un intento de asesinato,
uno más dentro de una larga lista, a manos de su antiguo criado
Pío, sobornado por agentes realistas de Caracas, del que salió
ileso, como lo hizo de cuantos atentados se urdieron contra él, y
en varios salvó la vida porque no estaba durmiendo en su cama)
muestra la esencia del pensamiento bolivariano: integracionismo
como estrategia para hacer de América una respetable
"nación de repúblicas", y muestran el profundo
conocimiento que del continente, su historia y desarrollo tenía
Bolívar, pues en algunas hace acertados diagnósticos sobre
diferentes aspectos de la vida americana, como en una que firmó
como El Americano y que es una vívida descripción y análisis de la
plural realidad étnica latinoamericana.
Además de cartas, el Libertador dictó proclamas (la primera data
del 5 de julio de 1811 y se la conoce como la declaración de
Independencia de Venezuela; la última, junto con su testamento, fue
dictada el 10 de diciembre de 1830, siete días antes de su muerte;
la más famosa fue la de Guerra a Muerte del 15 de junio de 1813, y
se destaca la del 17 de abril de 1821, con la que rompió el
armisticio firmado con Morillo y dio inició a la "guerra
santa"), manifiestos (el primero que se conoce es el de
Cartagena del 15 de diciembre de 1812), discursos (el primero lo
pronunció el 4 de julio de 1811 en la Sociedad Patriótica de
Caracas; se destaca el del 15 de febrero de 1819, con el que
instaló el Congreso de Angostura) y Constituciones. También son
famosos sus sueños, lucubraciones y predicciones (una de las más
conocidas fue la que pronunció el 4 de julio de 1817, en la laguna
de Casacoima, con el agua al cuello, escondido para escapar a una
emboscada realista, en la que predijo lo que haría desde la
conquista de Angostura hasta la liberación del Perú), delirios
(como el del 13 de octubre de 1822, conocido como del Chimborazo, o
el de Pativilca a principios de 1824). En total son unos ocho mil
documentos firmados por Bolívar. La mayoría de ellos fueron
recopilados por Vicente Lecuna en
|Obras completas de Simón
Bolívar, texto que sirvió de base al trabajo adelantado por
Arizmendi y Gómez. Aunque el Libertador en sus últimos años de vida
quiso escribir sus memorias, nunca lo hizo, pues consideraba que
"no hay nada más peligroso que la memoria
escrita" y que "ésas son vainas de los
muertos".
El libro
|Así pensaba Bolívar tiene "como
propósito principal elaborar una obra que permita conocer mejor al
Libertador a través de este autorretrato moral" (Arizmendi
y Gómez, pág. 13) con lo que los autores vuelven a
"encasillar" a Bolívar y tratan de restablecer el
hombre mito (o mejor el mito bolivariano, fundamento de la
identidad nacional de Colombia y Venezuela) que quince años antes
Gabriel García Márquez, en su obra
|El general en su
laberinto, había tratado de humanizar, presentando al
Libertador, también conocido como Longanizo, El Zambo y Culo de
Fierro, como un ser amante del canto, el baile, el juego de
tresillo y las mujeres, de un habla gruesa, aquejado de presbicia,
pesadillas, estreñimiento, insomnio, delirios y tisis, pero que
logró llevar a cabo la más grande gesta independendista, ser
comparado con Aníbal y Bonaparte, y formular, con toda claridad y
luminosidad, la unificación del gobierno de América como la única
manera de contrarrestar los evidentes embates colonialistas de los
enemigos. Las 1.300 citas relacionadas por Arizmendi y compañía
conllevan un problema: si bien indican la fuente y la fecha, no
tienen una adecuada contextualización histórica, lo que desvirtúa
la pertinencia o no de su contenido.
JOSÉ EDUARDO RUEDA ENCIS0
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