Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 65
Autores: Banco de la República
Edición original:
Edición en la biblioteca virtual:
Notas:
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.

|
|

El gran cometa de 1882 en Bogotá. Grabado en madera de Rodríguez (tomado de Papel Periódico IIustrado, Bogotá, año II, núm. 29, octubre, 1882, pág.73).

Desde tiempos coloniales la Virgen de Chiquinquirá, hoy de alcance nacional como la del Carmen, despierta gran devoción popular en Colombia. La primera, como protectora contra pestes en la capital de la república. La segunda, principalmente en Cartagena y en todo Bolívar, desde la época colonial, pero especialmente desde 1858, cuando el obispo de la ciudad reactivó su culto. La Virgen del Carmen es la patrona de los lancheros y, como la del Buen Viaje, inspira el fervor de los conductores, y también de marineros y pescadores contra inundaciones, tormentas y encalladuras.

Santa Bárbara, virgen y mártir. Ella procura el beneficio de los últimos sacramentos a quienes la invocan (tomado de |La vida de los santos, Imprenta E. Petithenry, París).

De similar estatuto gozaron la Virgen de los Dolores, abogada contra pestes y catástrofes, y Nuestra Señora de la Salud. El culto de ésta data de 1757, cuando su pintura fue encargada, como réplica de Nuestra Señora de las Angustias de Granada (España), por un pudiente devoto que antes de morir la donó a la parroquia de Bojacá. Igual devoción se halla hacia esta virgen en Chocontá, desde finales del siglo XVIII, y en Jericó (Antioquia), como abogada contra las enfermedades.

Prolíficas, las advocaciones a la Virgen derivan hacia tantas funciones protectoras y atributos asistenciales, cuantas apropiaciones culturales locales o regionales existan. En Ancuyó (Nariño), Nuestra Señora de la Visitación, cuyo culto viene del siglo XVI, goza de mucha acogida entre los campesinos y es invocada cuando nacen los niños y contra las enfermedades. Posteriormente, como protectora de los cultivos y cosechas, es sacada en procesión en tiempos de sequía, a la manera de una divinidad agrícola. Este atributo data de principios del siglo XX, cuando se le sumó la capacidad de exterminar plagas, por lo cual en su manto prende desde entonces una langosta de oro, resultado del favor que hiciera a uno de sus devotos. Se cuenta que, al invocársela, aparecían bandadas de aves para exterminar y comerse a los insectos.

Nuestra Señora del Carmen (Colombia), pintura de Ramón Torres Méndez, grabador Greñas (tomado de Papel Periódico Ilustrado, Bogotá, año V, núm. 112, marzo, 1887, pág. 252).

Parece ser común en Tocaima y Cundinamarca el que se erijan efigies de la Virgen frente a las casas, más como un gran amuleto, pues se pretende que proteja a sus habitantes, que para el culto. Por su parte, con Nuestra Señora de los Remedios se observa la funcionalidad religiosa que adquiere en una zona de frontera de tradición ilegal, pues desde 1852 es tenida en la Guajira como protectora contra desastres, piratas y guerras.

Para finalizar con lo expuesto y vislumbrar futuros avances en este campo de investigación, sería necesario explotar mejor la producción pictórica y escultórica de los exvotos, y la propagación cultural y local de las diversas advocaciones, en relación con el estatuto social de las imágenes como imaginarios. La historia del arte colonial y republicano, la de los gremios de artesanos (pintores, doradores, escultores), así como el examen de documentación testamental y de la literatura regional, por sólo mencionar algunas, indican la gran profusión que alcanzaba el consumo de imágenes santorales en las localidades de la Nueva Granada, ya fuera para los espacios domésticos o públicos, por medio de novenas, cuadros, murales, ilustraciones, escapularios, medallas, estampas, y más tarde por medio de reproducciones fotográficas, de uso diario y personal | 32 .

Es común encontrar en las mortuorias o testamentos coloniales la presencia de imágenes de bulto y pinturas de santos entre las pertenencias personales y domésticas, lo cual muestra la gran profusión que alcanzaba el fervor religioso por los santos entre la población. Como lo ha mostrado el investigador Santiago Londoño para el caso antioqueño, una mayor necesidad de visualizar lo divino hacia mediados del siglo XVIII se conjugó y encontró sustento en el mejoramiento económico de la provincia, con la consiguiente mejora en la capacidad para consumir y solicitar imágenes por parte de los nuevos grupos de población en crecimiento | 33 . Lo cual supuso, además, el desarrollo de un grupo artesanal regional, dedicado a la producción artística religiosa, para complementar la demanda de imágenes provenientes de Santafé y Quito, principales centros proveedores de ellas en Nueva Granada. Este proceso fue de tal dinamismo en Antioquia, según el mismo autor, que "más de la mitad de las obras del siglo XVIII hasta ahora identificadas en Santa Fe de Antioquia y Medellín, se refieren a los santos. Los otros temas, por supuesto, vírgenes, episodios de la historia sagrada, evangelistas, escenas de la pasión, misterios religiosos y algunos exvotos y retratos" | 34 .

En múltiples formas religiosas y estéticas de apropiación local del culto, los santos protectores permitieron a las poblaciones un recurso mágico-religioso para enfrentar y conferirles sentido a las duras condiciones de la vida en el campo, poniendo a su disposición los recursos de lo divino, para mediar y neutralizar la enfermedad así como una naturaleza que podía tornarse incontrolable y amenazante sobre lo humano.

 

| 32
Los más recientes trabajos regionales conocidos por el autor en este campo, son el de Santiago Londoño, Historia de la pintura y del grabado en Antioquia, Medellín, Universidad de Antioquia, 1995; y los de Gustavo vives, Inventario del patrimonio cultural de Antioquia II, Medellín, Coleccionables de Santa Fe de Antioquia, Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia, 1988; Presencia del arte quiteño en Antioquia. Pintura y escultura. Siglos XVII y XIX, Medellín, Fondo Editorial Universidad Eafit, 1998.
| 33
Santiago Londoño, op. cit., pág. 18.
| 34
Ibíd., pág. 18, nota 32.

 

BIBLIOGRAFÍA

BENNASSAR, Bartolomé, Les catastrophes naturelles dans l'Europe médiévale et moderne, Actes des XVes Journées Internationales d'Histoire de 1'Abayye de Flaran, 10, 11 et 12 septembre 1993, Mirail, Presses Universitaires de 1'Université de Toulouse-Le Mirail, 1996.

BERRY, Ana M., Leyendas de las vidas de los santos, Buenos Aires, Biblioteca Argentina de Arte Religioso, Poseidón, 1942.

D'ESPAGNAT, Pierre, Recuerdos de la Nueva Granada, Bogotá, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 1942.

CUNIL GRAU, Pedro, "La geohistoria", en CARMAGNANI, Marcello et al. (coordinadores), Para una historia de América, I. Las estructuras, México, El Colegio de México-Fondo de Cultura Económica, 1999, págs. 47-48.

DELUMEAU, Jean, El miedo en Occidente, Madrid, Taurus, 1989.

GIL TOVAR, Francisco, "La imaginería de los siglos XVII y XVIII", en Historia del arte colombiano, Bogotá, Salvat Editores, t. V, 1977.

GIL TOVAR, Francisco, "Las artes plásticas durante el período colonial", en Manual de historia de Colombia, Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, t. I, 1978.

GOSSELMAN, Carlos A., Viaje por Colombia.1824-1825, Bogotá, Banco de la República, 1981.

MEJÍA, Sebastián, "Noche de Bodas", en NARANJO, Jorge Alberto (compilador), Antología del temprano relato antioqueño, Medellín, Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia, Colección de Autores Antioqueños, vol. 99, 1995.

MELO, Jorge Orlando (editor), Historia de Medellín, Medellín, Compañía Suramericana de Seguros, 1997.

MELO, Jorge Orlando (editor), Historia de Antioquia, Medellín, Compañía Suramericana de Seguros, 1988.

OCAMPO LÓPEZ, Javier, Las fiestas y el folclor en Colombia, Bogotá, El Áncora Editores, 1995.

OCAMPO LÓPEZ, Javier, Supersticiones y agüeros colombianos, Bogotá, El Áncora Editores, 1998.

OCHOA, Lisandro, Cosas viejas de la Villa de la Candelaria (prólogo de Roberto Luis Jaramillo), Medellín, Colección de Autores Antioqueños, Editorial Gráfica, 1984.

PARSONS, James, "El medio ambiente de los Andes del norte", en MOLANO, Joaquín (editor). Las regiones tropicales americanas: visión geográfica de James Parsons, Bogotá, Fondo FEN Colombia, 1992, págs. 165-168.

RAMÍREZ, Jesús Emilio, Historia de los terremotos en Colombia, Bogotá, Editorial Agra, Instituto Geográfico Agustín Codazzi, Oficina de Estudios Geográficos, 1969.

ROBLEDO, Emilio, Bosquejo biográfico del Señor Oidor Juan Antonio Mon y Velarde, Visitador de la provincia de Antioquia,1785-1788, Bogotá, Banco de la República, 1954.

ROIG, Juan Fernando, Iconografía de los santos, Barcelona, Ediciones Omega, 1950.

ROTHLISBERGER, Ernst, El Dorado. Estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericana, Bogotá, Biblioteca V centenario, Colcultura, Banco de la República, 1993.

SAINT-LU, André, "Movimientos sísmicos, perturbaciones psíquicas y alborotos sociopolíticos en Santiago de Guatemala", en Revista de Indias, Madrid, vol. XLII, núms. 169-170, julio-diciembre de 1982.

SILGADO, Enrique F, "Terremotos destructivos en América del Sur. 1530-1894", en CERESIS, Centro Regional de Sismología para América del Sur, Programa para la mitigación de los efectos de los terremotos en la región andina (Proyecto SISRA), vol. 10, Perú, 1985.