Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 65
Autores: Banco de la República
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CONTACTOS TEMPRANOS Y DESCENSO DEMOGRÁFICO INDÍGENA

En el último cuarto del siglo XVII, sólo cinco grupos indígenas permanecían en la región del Chocó: los sorucos, los burgumias, los noanamas, los citarás y los tatamás. La información sobre la región aún era escasa, y lo que se "conocía" era quizá más especulación que realidad. En 1677 se creía que dos de los cinco grupos, los sorucos y los burgumias, ocupaban un tramo indeterminado de territorio al sur de Panamá, entre la costa pacífica y el río Bojayá | 10 . No se conocía el tamaño de las poblaciones soruco y burgumia. En abril de 1669 el gobernador de Popayán estimó que la "nación" soruco constaba de cinco mil hombres adultos, pero tres meses después revisó su estimación, reduciéndola a tres mil. No obstante, es poco probable que este grupo haya sido tan numeroso como indicaba el gobernador, dado que tanto los sorucos como los burgumias rara vez se mencionan en documentos de la época. En diversos momentos durante la década de 1660, los españoles hicieron planes para conquistar estas "naciones", especialmente la de los sorucos, que eran considerados "indios tan guerreros que nunca sueltan sus armas de las manos. Continuamente y sin cesar están moviendo guerras dando asalto a todos los indios poblados pacíficos y reducidos a la Real Corona" | 11. Mas parece que nunca se organizó una campaña de conquista -por lo menos no desde el interior de la Nueva Granada- y que los sorucos y los burgumias permanecieron fuera de la esfera de influencia española en lo que restaba del siglo.

Río San Juan (tomado de Jules Nicolas Crevaux, Voyages dans l'Amérique du Sud, París, Librería Hachette, 1883, pág. 351).

Los otros tres grupos son un poco más fáciles de identificar, por cuanto uno de ellos (los noanamas) fueron sometidos por la corona en la década de 1630, Y los otros dos (los citarás y tatamás) cayeron bajo dominio español a finales de la década de 1670 | 12 . La identidad de los tatamás, sin embargo, es menos clara que la de los otros dos grupos. En las décadas de 1660 y 1670, los españoles utilizaron casi sin distinción, los nombres de tatamá, chocó y de vez en cuando hasta poya, al referirse a los indígenas que habitaban el área situada alrededor del alto San Juan y las cabeceras del Atrato. Kathleen Romoli ha mostrado que en la década de 1570 los tatamás y chocós eran dos grupos diferentes, pero, puesto que no sabemos si ambos sobrevivieron como grupos independientes uno de otro, a lo largo de este estudio, utilizaremos solamente el nombre tatamá para referirnos a los indígenas que habitaban aquella zona | 13

Estas cinco provincias indígenas eran tan sólo un vestigio de la multiplicidad de grupos indígenas que habitaban el Chocó cuando los españoles ingresaron a la región, a comienzos del siglo XVI. Infortunadamente, no contamos con información que señale el tamaño de la población indígena del Chocó durante este período de contacto inicial, y la documentación para la última parte del siglo es incompleta. El análisis de Romoli de la documentación disponible para el Alto Chocó, la región que se extiende desde el cabo Corrientes hasta Buenaventura, muestra que en la década de 1570 no menos de diecinueve grupos nativos independientes habitaban sólo esta área, y que el total de la población para la región pudo alcanzar entre 35.000 y 40.000 individuos | 14 . No existen, sin embargo, estimaciones de población para el Bajo Chocó, una región que se extendía desde el cabo Corrientes hacia el norte hasta Panamá. Para la década de 1670 los documentos españoles indican que tan sólo unos pocos grupos independientes habían sobrevivido un siglo y medio de contactos con los españoles, a pesar de que éstos fueran infrecuentes. Como vimos, estimaciones del número de los sorucos no son confiables, y no existen estimaciones para los burgumias. Pero en 1678, el padre Antonio Marzal, sacerdote jesuita que a partir de 1662 había realizado trabajo como misionero en el Chocó, suministró las primeras estimaciones confiables para los tres grupos restantes. Según Marzal, la población total llegaba a no más de 3.850 personas. De estas, 650 eran noanamas, en tanto que las 3.200 restantes se distribuían por igual entre los tatamás y los citarás | 15. Teniendo en cuenta que estos tres grupos llegaban en conjunto a menos de 4.000 personas, y que tan sólo cinco grupos pueden identifizarse en ese momento, es claro que a lo largo de ciento cincuenta años la población indígena había sufrido un fuerte descenso demográfico, comparable al que ocurrió en otras regiones del imperio español en América.

Vista del río San Juan, provincia del Chocó (tomado de Álbum de la Comisión Corográfica, publicación de Hojas de Cultura Popular Colombiana, Bogotá, c 1950, núm. 68).

Una buena parte del descenso es atribuible a las epidemias. Según Romoli, una súbita despoblación ocurrió en la región al sur del Chocó (es decir, al sur del cabo Corrientes) en las décadas de 1500 y 1570, al parecer como resultado de una epidemia de viruela que golpeó el área entre 1566 y 1567 | 16 . En 1590 el español Melchor Velásquez dirigió una expedición en contra de los noanamas, a quienes halló completamente diezmados por "haberlos barrido cruel pestilencia que había venido sobre ellos un año había" | 17 . Las enfermedades continuaron golpeando a la población bien entrado el siglo XVII. En 1669 el español Francisco de Quevedo informó que se había encontrado con dos indígenas afectados por la viruela en el asentamiento de Poya; según parece, habían sido abandonados allí por el resto de la comunidad por temor a que la enfermedad se extendiera | 18 . Ésta pudo haber sido la misma epidemia relatada por el cura Luis Antonio de la Cueva y el español Lorenzo de Salamanca. El primero alegaba que su primer intento de construir una iglesia entre los noanamas tuvo que abandonarse, "porque todos enfermaron de una gran peste que les dio"; el último escribió sobre un brote de viruela que se extendió a lo largo de la región a finales de 1670 | 19 .

Las confrontaciones entre tribus también contribuyeron al descenso demográfico. De acuerdo con Romoli, a finales del siglo XVI las relaciones entre los diecinueve grupos independientes que ocupaban la parte sur del Chocó se caracterizaban por la desconfianza, la hostilidad, las alianzas entre ciertos grupos y las guerras ocasionales entre otros. No obstante, la llegada de los españoles transformó las relaciones entre las comunidades autóctonas. El hecho de que, a cambio de ayuda contra sus rivales, algunas comunidades estuvieron dispuestas a colaborar con las expediciones españolas que empezaron a penetrar en el territorio indígena después de 1570, aumentó la ocurrencia de guerras entre tribus. Esto, a su vez, puede explicar la desaparición de algunos grupos, tales como los ingarás y los tootumas. De acuerdo con Romoli, la fundación de un asentamiento efímero en Toro en 1573, hecho posible por la colaboración de los ingarás, provocó una respuesta violenta por parte de otros grupos autóctonos del Chocó, que aterrorizaron a sus vecinos por haber dado su consentimiento a la ocupación. Se supo que los tootumas también colaboraron y posiblemente corrieron la misma suerte | 20 .

COLONIZACIÓN Y CONVERSIÓN: LOS FRANCISCANOS EN EL CHOCÓ

Los españoles comenzaron a penetrar en el Chocó a comienzos de la década de 1670, motivados por la resolución de la corona, reflejada en varias cédulas reales, para finalmente poner la región bajo control español. Quizá en parte debido a la disminución de su población, los citarás y tatamás no opusieron resistencia. La corona tenía dos objetivos que cumplir en el Chocó. Primero, deseaba promover la explotación de los valiosos recursos económicos de la región, que llegaron a considerarse como claves para la recuperación económica de todo el virreinato de la Nueva Granada. Segundo, deseaba la pacificación y la conversión de sus pueblos autóctonos. Estas metas fueron expresadas claramente por el fiscal del Consejo de las Indias, quien en 1669 insistió en que, no obstante que la pacificación del Chocó indudablemente beneficiaría el tesoro real y promovería las actividades comerciales en las regiones circundantes, el objetivo principal de la corona seguía siendo la conversión de la población autóctona | 21 .

Conforme a estos deseos, un pequeño grupo de franciscanos fueron enviados desde España para establecer una misión entre los indios del Chocó. Los franciscanos no recibieron apoyo financiero de la corona, más allá de los costos del viaje y los necesarios para comenzar sus actividades en la región, arreglo éste que afectaría significativamente al futuro de la misión así como las relaciones entre indígenas y clérigos. Se esperaba que los misioneros recibieran el apoyo de las comunidades para las cuales trabajaban, aunque se les prohibía recibir estipendios u otros tipos de remuneración. Además, a los indios se les concedía una exención de tributos por diez años. El papel que desempeñaban los franciscanos, en ésta como en otras regiones de la América española, era la congregación, o reducción, de los indígenas. Esta política implicaba la congregación forzada de las pequeñas comunidades dispersas por el territorio hacia asentamientos permanentes más grandes, donde se podía llevar a cabo su instrucción en los "misterios de la Santa Fe Católica". Como estaba explícitamente expresado en la |Recopilación de las leyes de los reynos de las Indias, "los indios deben ser reducidos a caseríos y no permitidos a vivir divididos y separados en montañas y selvas, donde están privados de todo consuelo espiritual y temporal, la asistencia de nuestros ministros, y aquellas otras cosas que las necesidades humanas obligan a los hombres a compartir" | 22 .

 

|10
 Sven-Erik Isacsson identificó un tercer grupo indígena que permaneció fuera del control español hasta mediados de siglo: los membocanas. Véase Sven-Erik Isacsson, -Fray Matías Abad y su diario de viaje por el río Atrato en 1649", en Boletín de Historia y Antigüedades, núm. 61 (1974), págs. 467-468.
| 11
Declaración, 9 de mayo de 1672. Véase también gobernador Díaz de la Cuesta a la corona, Popayán, 8 de abril de 1669, 24 de abril de 1669, 28 de julio de 1669, 20 de julio de 1672, todos en Archivo General de Indias, Sevilla (en lo sucesivo Agi), Quito, leg. 67. Véase también gobernador Miguel García a la corona, Popayán, 26 de junio de 1674, ibíd.; gobernador Miguel García a la corona, Popayán, 22 de noviembre de 1674, Agi, Quito, leg. 16; y "Testimonio de autos sobre el alzamiento de los indios chocoes, su reducción y pacificación...", Agi, Santafé, leg. 204, ramo I, fols. 189-190.
| 12
Robert C. West, The Pacific Lowlands of Colombia: A Negroid Area of the American Tropics (Baton Rouge, Louisiana State University Press, 1957), pág. 93. En 1678 el jesuita Antonio Marzal informó que los noanamas habían permitido que los españoles entraran a su territorio durante los cuarenta años anteriores. Véase Antonio Marzal, "Informe sobre el Chocó", en Juan Manuel Pacheco, Los jesuitas en Colombia, 3 vols., Bogotá, s.e., 1959-1989, t. II, págs. 495-496.
| 13
Véase Kathleen Romoli, "El Alto Chocó en el siglo XVI. Parte 2: las gentes", en Revista Colombiana de Antropología, núm. 20 (1976), pág. 27. Acerca de la confusión en cuanto a la forma como los españoles identificaban a los indígenas del Chocó, véase Hansen, "Conquest and Colonization", págs. 72-76.
| 14
Romoli, "Las gentes", págs. 37-48. Romoli identificó los siguientes grupos: botabirá, burgalandete, cagacimbe, cirambirá, cobira, coponama, chanco, chocó, ebirá, eripede, guarra, morirama, noanama, orocubirá, sima, tatamá, tatape, tootuma, yaco e yngará.
| 15
Marzal, "Informe sobre el Chocó", t. II, págs. 494-495.
| 16
 Romoli, "Apuntes sobre los pueblos autóctonos", pág. 269.
| 17
Simón, Noticias historiales, t. VI, pág. 240..
| 18
Francisco de Quevedo, San Joseph de Noanama, 15 de mayo de 1669, Agi, Quito, leg. 67.
| 19
En cuanto a la declaración de Luis Antonio de la Cueva, véase "Testimonio de autos" (Audiencia), Agi, Quito, leg. 6, fol. 14; en cuanto a Lorenzo de Salamanca, véase Declaración, Popayán, 9 de mayo de 1672, Agi, Quito, leg. 67.
|20
Kathleen Romoli, "El Alto Chocó en el siglo XVI", en Revista Colombiana de Antropología, núm. 19 (1975), pág 22, y "Las gentes", págs. 32-33, 35. En cuanto a detalles de cooperación entre indígenas y españoles desde la década de r6zo hasta la de 1640, véase Isacsson, "Fray Matías Abad", págs. 457-475.
| 21
Estos comentarios fueron anotados en una carta del gobernador de Cartagena. Véase don Benito de Figueroa a la corona, Cartagena, 2 de julio de 1668, Agi, Quito, leg. 67. Los comentarios del fiscal están fechados el 24 de mayo de 1669.
| 22
Traducción de la cita encontrada en W. George Lovell, Conquest and Survival in Colonial Guatemala: A Historical Geography of the Cuchumatán Highlands, 1500-1821, Kingston, McGillQueen's University Press, 1985, págs. 75-76.