BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 65
Situaciones donde la palabra sea
necesaria
Titulo del libro: Antología
poética
Autor:
|Eduardo Gómez Patarroyo
Editorial:Los Libros de la Frontera, Barcelona, 2000, 127
págs.
La poesía colombiana es bastante desconocida en España, a
excepción de unos pocos poetas que, en medio de la guerra que está
sufriendo el pueblo colombiano, han conseguido cierto
reconocimiento, pero no deja de ser minoritario, en un país donde
se dice que hay tantos poetas que no resulta extraño encontrarlos
haciendo toda clase de oficios. Una de las anécdotas que contaba
Rafael Alberti es la de su primer viaje a Colombia, cuando llegó
invitado por la Universidad del Atlántico para una lectura de su
poesía, y en el aeropuerto se encontró una multitud de jóvenes que
lo esperaba con una pancarta que decía: "Poeta Rafael
Alberti, los 400 poetas de la Costa Atlántica lo
saludan".
Recientemente, quizá a partir del reconocimiento literario que
le da Europa a la obra de Álvaro Mutis, las editoriales españolas
se interesan por la poesía colombiana y en poco menos de un año ha
sido publicada la de algunos de ellos. Uno de estos poetas es
Eduardo Gómez, que comienza a publicar al final de los años
sesenta, cuando aparece su primer libro,
|Restauración de la
palabra (1969). Ya entonces su poesía se distingue por un
lirismo riguroso que evita la emoción inmediata, e incita a la
reflexión en el contexto de cada verso; desde entonces su vida,
como su poesía, ha asumido un compromiso frente a la difícil
situación que vive el país, y que en el poema que da título al
libro lo afirma:
Es hora de glorificar a otros hombres
y otros hechos. / Es hora de buscar situaciones / en donde la
palabra sea necesaria / y de convivir con aquellos / para quienes
la palabra es liberación. / Solamente la palabra que ponga en
peligro el poder de los tiranos y los dioses / es digna de ser
pronunciada o escrita.
Injustamente, la poesía colombiana se ha visto marginada por modas
literarias o grupos de carácter institucional que han conseguido
cubrir ese aparente vacío poético, pero que en realidad forma parte
de una política cultural en donde la censura, el capricho, o los
celos literarios, han impedido que la poesía con algún contenido
social se conozca y difunda en Colombia y otros países. En 1975
aparece
|El continente de los muertos, libro en el cual
Eduardo Gómez logra una poesía reflexiva de un depurado lenguaje en
donde la ironía y la metáfora continúan adentrándose en los
conflictos urbanos de nuestra sociedad. La aparición de este libro
incita a autores como el poeta español José Manuel Caballero Bonald
a comentar: "El engranaje de patetismo e ironía, el
admirable injerto de la ética en la estética, la muy inteligente
dosificación meditativa de la experiencia, la misma instrumentación
lingüística, son otros tantos factores que sitúan su poesía entre
las más dinámicas de la actual vanguardia
latinoamericana".
Rigor y lucidez persisten en la obra poética de Eduardo Gómez,
lo que se sigue apreciando en su libro
|Movimientos
sinfónicos (1980), sin dejarse tentar por el relativo éxito y
los usos retóricos de la moda, en un país sin una tradición
cultural sólida, y azotado por la corrupción, el caos y una
violencia sin fin. Tal vez la difícil situación colombiana vuelve
al poeta un
|Viajero innumerable (1985), un libro en el que
la madurez literaria de Eduardo Gómez alcanza un lenguaje y una
identidad propios de los grandes poetas, que sin negar influencias
consiguen recrear su mundo poético; digno heredero de autores como
Baudelaire, Brecht, Rimbaud, Nietzsche, Freud, Marx, Rubén Darío,
César Vallejo, Pablo Neruda... Persistente en sus obsesiones en
torno a la noche, la muerte, la violencia, la solidaridad, la urbe,
la lucha social, desde una atmósfera luctuosa y sarcástica, pero
bajo una visión humanística, que lo lleva a escribir la
|Historia
baladesca de un poeta (1989), una reflexión profunda del sentir
urbano que se inicia con los años del colegio y llega a la
irremediable soledad: "De brazo con la muerte recorrió la
ciudad nocturna"; es la catarsis del poeta que sigue
ubicándose: "y otra vez se refugió en la angustia cósmica
/ y encontró alivio en esa desmesurada grandeza".
Decir que Eduardo Gómez es un poeta urbano sería una manera de
ubicarnos en su poesía, pero tal vez no corresponde con la obra
poética en su totalidad, aunque sí a su último libro publicado,
|Las claves secretas (1998), donde hallamos el tono reflexivo
y sereno, el tema de la muerte y la añoranza de lo infinito, la
infancia y la presencia caótica de la urbe, la reflexión sobre la
soledad del poeta como actitud ética, para superar la tentación del
facilismo y la mediocridad de la sociedad contemporánea, en la
búsqueda de su propio camino para liberarse de todo aquello que lo
juzgue, así provenga de los dioses o del poder político de los
hombres; lo cierto es que como cualquier mortal aspira a
"que un árbol haya al menos sobre mi tumba campestre / que
sus raíces se nutran de una tierra más fértil / y circule otra vez
mi sangre por su savia / que su follaje concierte a los alados
flautistas / y sea centinela, vivo epitafio y antena".
La publicación en España de la
|Antología poética de
Eduardo Gómez reúne lo mejor de su poesía, y es una visión amplia
de una de las voces más dinámicas de la vanguardia latinoamericana,
como bien lo reconoció en su momento Caballero Bonald. Sin embargo,
la obra de este poeta es mucho más amplia: en 1987 se publica en
Colombia
|Ensayos de crítica interpretativa, un libro en el
que reúne estudios realizados sobre autores como Thomas Mann,
Marcel Proust, Franz Kafka, partiendo de los cursos de literatura
europea que dicta en la Universidad de los Andes. Otro de sus
libros de ensayos es
|Reflexiones y esbozos (1991), una
recopilación de artículos publicados en el diario El Tiempo, en los
que habla de teatro, poesía y crítica en Colombia. De momento,
bienvenida sea aquí y en España esta
|Antología poética.
MANUEL GIRALDO-MAGÍL
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