Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 65
Autores: Banco de la República
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 65

El eclecticismo en la poesía

 

Titulo del libro: Visitación del hoy

Autor: |Óscar Torres Duque
Editorial:Ministerio de Cultura, Bogotá, 1998, 139 Págs.

 

Tal como reza el título de uno de los poemas que componen |Visitación del hoy, en donde el poeta declara su paso de una pose a otra (astrónomo, escritor, santo, poeta, enamorado, erudito, profesor, editor, |jipi, periodista, etc. [pág. 97]), encuentra prontamente el lector un "eclecticismo" temático y estilístico en este poemario, ganador del Premio Nacional de Poesía de 1997. Y viene entonces la pregunta disyuntiva y obligada: ¿virtud o defecto?

El eclecticismo tiene dos acepciones en el diccionario, una que podemos llamar positiva y otra negativa. De acuerdo con estas definiciones, el buen ecléctico es el que, extrayendo lo mejor de varios sistemas irreconciliables, logra conformar con esto algo singular; en el extremo opuesto estaría el mal ecléctico: el que pasa indistintamente de una posición a otra y la aprovecha, sin tomar partido y sin ánimo de construir algo novedoso. ¿De cuál de esos extremos es representativo |Visitación del hoy? O ¿acaso ha logrado su autor construir una tercera posibilidad, una medianía decorosa?

Para responder esta pregunta, de nuevo aparece una disyunción: la vía cuantitativa o la cualitativa. Si es por cantidad, no parecen excesivos los seis apartados y los 44 variados poemas, algunos con dos o más subdivisiones ( |Magdalena Medio, por ejemplo, o |De la renuncia), que componen esta obra. Si es por calidad, tenemos que decir, como generalmente ocurre en el caso de la poesía, que para expresar lo que trata de aprehender estéticamente esta visita no eran necesarios tantos versos ni tantos poemas, que se mueven entre la trascendencia y la cursilería, lo cotidiano y lo erudito, la sutileza y el prosaísmo biográfico:

|Aún debo revisar la tarea de mi hijo,
que hoy sólo consiste
en firmar "los objetivos del bimestre".
..
[ |Padre de familia, pág. 95]

Sí, tanto formal como temáticamente, |Visitación del hoy es un libro compuesto por varios libros, puesto que, a pesar de haber sido escrito por un solo autor, carece de una voz unitaria, y si las tres primeras secciones (Imágenes del suburbio, Mares y riberas, En señal de pasmo) conservan cierta contención y mesura, en las otras tres (Voces; Madre palabra, padre silencio y Vuelta) hay un desbordamiento. Esto, por lo demás, es notorio desde la misma escogencia de los epígrafes que componen cada sección: la primera sección, por ejemplo, está precedida por unos versos en idioma original del hermético italiano Umberto Saba y, acorde con esa escogencia, los poemas que conforman tal sección -exceptuando el último- se caracterizan por cierta economía de lenguaje, la disposición de los versos propios de esta escuela, así como por referirse, al menos los cuatro primeros, a algunos elementos aparentemente deshumanizados en sí mismos: el balcón, la escalera, las puertas, la pared.

Pero aun al interior de cada sección se descubre el eclecticismo, y así, en esa misma primera sección, el lector encuentra, en cuanto al aspecto temático, desde alusiones al infierno dantesco (erudición) ( |Escalera, págs. 17-18), hasta elaboradas descripciones que remiten a la infancia proustiana | 1 o referencias a la violencia colombiana con cierto ambiente de desolación tropical característico del "Mutismo" | 2 .

En general, los poemas de esta obra tienen sobre todo la peculiaridad de ser ejercicios imaginativos, en los que, más que el advenimiento espontáneo de lo estético, se nota la intención de hacer poesía. Tal ocurre en poemas como |Balcón, Pared, Visita a un asilo de locos o en aquel en el cual el poeta encuentra, supuestamente por azar, una maleta vieja en una casa de antigüedades, y esta maleta, que termina comprando, le sirve de pretexto para la evocación
(págs. 29-31):

Piensas en resguardar allí, en la maleta
de tu propia conciencia del deterioro,
de la aduana del tiempo,
la caricia paterna derramada sobre tu mano,
el primer verso que pudiste repetir
sin confiscarlo al libro con la lectura
porque ya hacía parte de ti,
la primera mujer que se prolongó al alba,
la última vez en que el crepúsculo
fue color y belleza y no presagio...

Además, esta intención se percibe con mucha claridad en el uso recurrente de las imágenes retóricas, lo cual puede entenderse como un afán de mostrar que se está haciendo literatura. Porque |Visitación del hoy está colmado de imágenes y de recursos retóricos, como la enumeración enfática del poema anterior o de |Escalera (pág. 17):

 

... El infierno
parece siempre próximo: esa subterránea
estación de metro, aquel café en un segundo piso,
la azotea donde cuelgan ropas medusas
tan desencarnadas como el alma medieval...

Y encontramos, especialmente, en buena parte de poemas símiles interesantes (el balcón está suspendido en el aire como "una frase a medio terminar" o "como una península se interna en el mar"), pero que en ocasiones pueden parecer gratuitos, innecesarios, a pesar de su ingeniosidad, como los que aparecen en el poema |Imágenes del suburbio (págs. 52-53):

En la diluida luz de la tarde
ponemos a secar nuestra memoria [...]
y como una camisa limpia
recupera el color de la leyenda...

Entrego mi sombra a la noche
como se devuelve un préstamo...

Esta clase de imágenes tiende a dañar la poesía, por su ostentación.

Una figura retórica, a mi modo de ver, debe fluir, ser precisa en el poema; es decir, debe notarse, sobresalir, mas no tanto que se pueda aislar totalmente de él, pues, en este caso, el hallazgo tiende a ser más un |haikai que, si además es muy sugestivo, bien valdría la pena dejar suelto, como poema único.

Otra forma de manifestar esta pretensión, la hallamos en los epígrafes, tomados de poetas modernos representativos de varias lenguas (francés, inglés, alemán e italiano). Es como si el autor olvidase frecuentemente esos humildes y lúcidos versos finales de su |Poética:

...En la sola
promesa de algo que no sabe
y que acaso ya tiene, humildemente,
el hombre escribe.

 

ANTONIO SILVERA ARENAS

 

| 1 Tal el hermoso poema de las páginas 25-26, donde el poeta utiliza como pretexto la descripción de unos niños que miden sus fuerzas entre los extremos de una cuerda para evadirse a su interioridad.
| 2 Así, la segunda parte del poema Magdalena Medio tiene un comienzo digno de cualquier novela o poema de Álvaro Mutis: "La muerte espumea en la garganta del caimán, / samán, vaho de manigua desbravada..."