Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 65
Autores: Banco de la República
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 65

El sur está siempre cerca

 

Titulo del libro: El rumor de la otra orilla. Variaciones en torno a la poesía de Aurelio Arturo

Autor: |Julio César Goyes Narváez
Editorial: SMD Editorial, Bogotá, 1997, 102 págs.

 

La "situación" de Aurelio Arturo en la poesía colombiana se la encomiendo a Fernando Arbeláez, teniendo en consideración que toda cita del siglo ahora se refiere, a lo Jorge Manrique, al siglo precedente:

|...su nombre apareció unido al grupo de Piedra y Cielo que entre 1940 y 1950 llevo a cabo en Colombia un resonante movimiento de renovación literaria y poética, el cual estuvo enmarcado bajo las influencias de la mejor poesía hispánica de principios de este siglo | 1 |.

De hecho, |Morada al Sur marcó una diferencia frente a cierto dispendio modernista (es el caso de José Santos Chocano, por ejemplo, y su afán de hacer geografía poética), pero también ante la poesía de corte "intelectual", digamos, del eje de Piedra y Cielo. Arturo es un poco la bisagra que permite ver que antes del grupo con el que se le asocia está Valencia y que después empiezan a distinguirse los jóvenes que girarán alrededor de Mito. Gaitán Durán muere el 62, pero el interlocutor de su obra es Aurelio Arturo, y lo mismo hemos de decir de Alvaro Mutis. Dos rasgos caracterizan la palabra poética de Arturo: discreción y sensualidad. Bastaron (de sobra) para alborotar el ambiente colombiano. En el contexto peruano, sus interlocutores de época (vale decir, lo intemporal, ya que la poesía verdadera respira el presente) serían José María Eguren y en definitiva Luis Valle Goicochea. Un poema como |El bote viejo pudo haberlo firmado Arturo; pero tengamos presente que Eguren publica su primer libro, |Simbólicas, en 1911, cuando el poeta de Nariño contaba cinco años de vida | 2 . La comparación con el otro poeta peruano, nacido justo en 1911 en un pueblo pequeño llamado La Soledad -como para desafiar a la fantasía-, cerca del río Marañón, me parece más que coincidencia. Oigamos lo que dice Emilio Adolfo Westphalen:

|Se ha considerado usualmente a Luis Valle como un poeta de los aspectos idílicos de la vida aldeana y de los recuerdos infantiles. [...] con ello no se define su obra. Ya los poemas primeros revelaban su maestría en la expresión concisa, escueta, clara. Predominan en ellos la ternura y la nostalgia pero no dejan de aflorar negros presentimientos que luego han, al parecer, de entenebrecer por entero la visión del poeta ... | 3

Hasta aquí la exploración de tales ramas. Entonces, ¿cómo hablar de la obra de Arturo cuando uno parte de la premisa de que esa palabra poética se resistiría a ser involucrada en el lenguaje piedracielista? ¿Qué pasa con los "otros poemas" de Arturo, aquellos primeros ejercicios de perfección pero sin ángel de la realidad? Santiago Mutis Durán señala que después "su poesía diáfana se depurará con tal intensidad que llegará a ser el umbral mismo del misterio" | 4 . Bien dicho. Y estos textos quedan entonces en la otra orilla, un tanto lejos del sur.

Julio César Goyes se propuso acercarse a la poesía de Arturo con otra intención: la del s |ueño de la jerga propia, como hemos de comprobar. El manuscrito de |El rumor de la otra orilla, de 1995, recibió en Pasto el premio de ensayo |Morada al Sur. La edición nos presenta, pues, un ensayo (cien páginas) que quiere por momentos apelar a la poesía para "explicar" la poesía, usando la argucia (o la coartada) de un concepto interesantísimo pero proclive al contrabando de impresionismo puro: |poelector o lector-creador (pág. 12). La palabra se repite con variantes en diferentes ocasiones, sin que sepamos bien qué más nos puede ofrecer al margen de lo literal | 5 . La intención, por un lado, es vincularla a la historia de un país:

|La voz arturiana redime la otra orilla, la morada paradisíaca hundida por la visita fratricida de la historia y su ruptura. Este paraíso que redime la poesía de Morada al Sur no es ideal ni mesiánico, sino imaginario, poético. [pág. 89]

Por otro lado, Goyes considera que la poesía de Arturo es como una entidad hegeliana, esto es, una finalidad en sí misma y en línea recta, con la mirada en el trascender:

|Tenemos sin embargo que agregar que la poesía arturiana no es deseo de totalidad inmóvil, ansiedad de pasado, sino fragmentación totalizada, deseo productor de futuro, transformación y cambio. [pág. 84]

Por esta vertiente se llega con facilidad a una tautología poética o metafórica, pasable en el caso de Heidegger, por cierto, porque suponemos que sabe de qué diablos está hablando, aunque nosotros no entendamos ni media papa. Algunas veces puede uno entablar un juego simpático, como el decir |Sur y entender que se habla del Ser (págs. 12 y 78). Pero en la mayoría de los casos los paradigmas de esta crítica de Goyes Narváez, que le encantaría ser llamada creativa, sucumben por un simple proceso de autotergiversación. Es lo que sucede con ese "silencio que habla" (he destacado en redonda las frases pertinentes):

 

| 1 Fernando Arbeláez, "Aurelio Arturo, Morada al Sur", en |Morada al Sur y otros poemas. Bogotá, Procultura, 1986, Pág. 79.
| 2 En Aurelio Arturo, |Primeros poemas (presentación de Santiago Mutis Durán), Bogotá, Gradiva/Arango Editores, 1994, hallamos en primer término |La vela (pág. 13) Leámoslo en la compañía de |El bote egureniano: "En el barco de vela / se alejan los marinos, / se van a la aventura / por el mar sin caminos. // El mar! La mar inmensa! / Ya va lejos el barco, / ya aletean muy lejos / tantos pañuelos blancos. // De pronto, los que quedan / en la playa, fundirse / ven, las alas pequeñas, / en una sola, inmensa. // Es el pañuelo grande / formado de pequeños, / en que aún se despiden / todos los marineros".
El poema |El bote pertenece a |Sombra. Cito por la edición de |Poesías, Lima, Biblioteca Amauta, 1929: "Bajo brillante niebla, / de saladas actinias cubierto, / amaneció en la playa, / un bote viejo. // Con arena, se mira / la banda de sus bateleros, / y en la quilla verdosos / calafateos. // Bote triste, yacente, / por los moluscos horadado; / ha venido de ignotos, / muelles amargos. / Apareció en la bruma / y en la harmonía de la aurora; / trajo de los rompientes / doradas conchas. / A sus bancos remeros, / a sus amarillentas sogas / vienen los cormoranes / y las gaviotas. // Los pintorescos niños, / cuando dormita la marea. / lo llenan de cordajes / y de banderas. / Los novios, en la tarde, / en su alta quilla se recuestan; / y a los vientos marinos, / de amor se besan. / Mas, el bote ruinoso / de las arenas del estuario, / ansía los distantes / muelles dorados. / Y en la profunda noche, / en fino tumbo abrillantado, / partió el bote muriente / a los puertos lejanos" (págs. 182-184).
| 3 E. A. W., "Pequeño homenaje a Luis Valle Goicochea", en Oráculo [Lima] núm. 2, junio de 1981, pág.
| 4 |Primeros poemas, pág. 8.
| 5 En bastardilla he destacado las palabras pertinentes.
Cf. Por mi parte, vivo en su fascinación desde hace largos años: cada vez que |leoescucho esta poesía, tengo la certeza de ser Otro siendo el Mismo (pág. 13).
La voz que fabula instala al |poelector en mutua atracción y repulsión con las palabras, desvaneciendo y recomenzando el diálogo (poesía-lector), en la apropiación del espacio verbal y no verbal que configura y revela el silencio (Pág. 51).
...colocando al |Poelector delante del desfiladero de su desciframiento, en la caída misma del intentar redescubrir su mundo... (pág. 53).
El |Poelector habita en el poetizar, presiente, devela, sugiere en y a través del lenguaje poético: la dinámica pulsional y simbólica... (pág. 54). ...el poelector dispone la imaginación y crea su propia simbolización que lo acontece... (pág. 57). El proceso de creación de un poema es homólogo al proceso natural de las lluvias, por lo menos esto es lo que el poelector considera que la voz poética le propone, dando la sensación de estar hablando de Otra cosa y a la vez de lo Mismo (pág. 59)El poelector afronta variaciones interpretativas, no para desnudar la obra poética agotándola en su fascinación, sino para intentar un deslinde creativo, porque la voz que perturba además de querer decir está diciendo (pág. 91).